Artritis: alimentación y remedios naturales para las articulaciones

La artritis engloba un amplio grupo de enfermedades que producen inflamación en una o varias articulaciones y que pueden provocar dolor, hinchazón, rigidez y pérdida de movilidad.

Existen más de cien enfermedades y trastornos diferentes relacionados con la artritis, por lo que hablar simplemente de «artritis» nos dice que existe una articulación inflamada, pero no necesariamente por qué se ha inflamado.

Y conocer esa causa resulta fundamental si queremos trabajar sobre el terreno que está manteniendo la inflamación.

¿Qué es la artritis?

La artritis es una inflamación articular que puede aparecer como consecuencia de enfermedades autoinmunes, alteraciones metabólicas, infecciones y otros procesos.

Cuando la inflamación se mantiene durante mucho tiempo puede terminar dañando:

  • Cartílago.

  • Membrana sinovial.

  • Hueso.

  • Ligamentos.

  • Tendones y estructuras próximas a la articulación.

Con el tiempo puede aparecer deformidad y pérdida de capacidad funcional.

Artritis y artrosis no son lo mismo

Aunque ambas pueden producir dolor articular, artritis y artrosis son procesos diferentes.

En la artrosis existe fundamentalmente un proceso degenerativo que afecta al cartílago y a toda la estructura articular, al que posteriormente puede acompañar un componente inflamatorio.

En la artritis, en cambio, la inflamación ocupa un lugar protagonista desde el principio.

Por eso una persona con artrosis y otra con artritis reumatoide pueden tener dolor en las mismas articulaciones y, sin embargo, necesitar planteamientos completamente diferentes.

Tipos de artritis

Artritis reumatoide

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario desencadena una respuesta inflamatoria contra estructuras de la propia articulación, especialmente la membrana sinovial.

Cuando esta inflamación se mantiene puede terminar dañando el cartílago y el hueso.

La causa exacta de la artritis reumatoide es compleja y probablemente intervienen diferentes factores.

Desde un enfoque integrativo resulta especialmente interesante estudiar:

  • Permeabilidad intestinal.

  • Microbiota.

  • Sensibilidades alimentarias.

  • Infecciones.

  • Estrés.

  • Tabaquismo.

  • Estado nutricional.

  • Terreno inflamatorio y metabólico.

El intestino y el sistema inmunitario mantienen una relación extraordinariamente estrecha, por lo que en personas con enfermedades autoinmunes siempre me parece interesante observar qué está ocurriendo también en el aparato digestivo.

Gota

La gota es una artritis inflamatoria relacionada con la acumulación de cristales de urato en las articulaciones.

Puede producir ataques de dolor extremadamente intenso, inflamación, calor y enrojecimiento.

Fiebre reumática

La fiebre reumática puede aparecer después de determinadas infecciones por estreptococos y producir, entre otras manifestaciones, inflamación articular.

Espondilitis anquilosante

La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria que afecta especialmente a la columna vertebral y a las articulaciones sacroilíacas, aunque puede presentar también manifestaciones fuera del aparato locomotor.

Alimentos que conviene evitar en la artritis

Cuando existe una enfermedad inflamatoria articular, una de las primeras cosas que podemos hacer es revisar nuestra alimentación.

Azúcar

Una alimentación con gran cantidad de azúcar, refrescos, bollería y productos ultraprocesados favorece un terreno metabólico inflamatorio.

Por eso reducir el azúcar refinado es una de las primeras medidas que tomaría.

Lácteos

En determinadas personas los lácteos pueden resultar problemáticos.

No todas las personas con artritis reaccionan igual, pero si sospechamos una sensibilidad podemos retirarlos durante un tiempo y observar cómo responde el organismo.

Gluten

El gluten merece especial atención cuando existe sensibilidad, enfermedad celíaca o alteraciones digestivas asociadas.

En determinadas personas con enfermedades inflamatorias o autoinmunes podemos valorar temporalmente una alimentación sin gluten y observar la respuesta.

Grasas trans

Las grasas trans favorecen un entorno inflamatorio y no aportan absolutamente nada interesante a nuestra alimentación.

Podemos encontrarlas especialmente en determinados:

  • Productos de bollería.

  • Aperitivos industriales.

  • Alimentos ultraprocesados.

  • Comida rápida.

Solanáceas

Las solanáceas incluyen:

  • Tomate.

  • Patata.

  • Berenjena.

  • Pimiento.

Tradicionalmente se han retirado en algunas dietas destinadas a personas con dolor e inflamación articular.

No todas las personas reaccionan a ellas, pero algunas refieren un aumento de las molestias y podemos comprobar individualmente qué ocurre al retirarlas y reintroducirlas.

Aquí lo interesante no es prohibir tomates a todo el planeta, sino observar la respuesta de cada persona.

Otros alimentos que podemos valorar

Tradicionalmente también se han limitado en determinadas dietas para la artritis:

  • Acederas.

  • Espinacas.

  • Carne de vacuno.

  • Embutidos.

  • Chocolate.

  • Alcohol.

  • Fritos.

La selección final dependerá también del tipo de artritis, porque una artritis reumatoide, una gota y una artrosis no presentan exactamente las mismas necesidades.

Alimentos recomendados para la artritis

Semillas de lino y chía

Las semillas de lino y chía proporcionan ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso de la familia omega-3.

Podemos triturarlas y añadirlas a:

  • Ensaladas.

  • Yogures.

  • Cremas.

  • Batidos.

  • Cereales.

El lino conviene especialmente tomarlo triturado para aprovechar mejor sus nutrientes.

Pescado azul

Salmón, caballa, sardina, arenque y otros pescados azules proporcionan EPA y DHA, ácidos grasos omega-3 especialmente interesantes por su participación en la regulación de los procesos inflamatorios.

Fibra

Una alimentación rica en fibra favorece:

  • Tránsito intestinal.

  • Diversidad de la microbiota.

  • Producción de ácidos grasos de cadena corta.

  • Eliminación intestinal.

  • Salud metabólica.

Podemos intentar incluir diariamente una buena cantidad de frutas, verduras y otros alimentos vegetales ricos en fibra.

Alimentos ricos en azufre

El azufre forma parte de numerosos compuestos presentes en nuestro organismo.

Entre los alimentos interesantes encontramos:

  • Ajo.

  • Cebolla.

  • Puerro.

  • Repollo y otras crucíferas.

  • Espárragos.

Son además alimentos ricos en diferentes compuestos vegetales que podemos incorporar fácilmente a nuestra alimentación cotidiana.

Frutas, verduras y alimentos vegetales

También podemos incluir:

  • Cereales integrales.

  • Zanahoria.

  • Cerezas.

  • Peras.

  • Grosellas.

  • Col verde.

  • Nabo.

  • Puerro.

  • Endibia.

  • Alcachofa.

  • Frambuesas.

  • Melón.

  • Limón.

  • Fresas.

  • Moras.

  • Uvas.

  • Lechuga.

  • Acelgas.

Cuanta mayor variedad de alimentos vegetales utilicemos, mayor diversidad tendremos también de polifenoles, carotenoides, vitaminas, minerales y otros compuestos bioactivos.

Remedios naturales para la artritis

Aceite de pescado

El aceite de pescado rico en omega-3 es uno de los complementos que más utilizamos cuando queremos trabajar sobre un terreno inflamatorio.

EPA y DHA participan en la formación de diferentes mediadores relacionados con la regulación de la respuesta inflamatoria.

Podemos utilizar aproximadamente 1 gramo diario, teniendo en cuenta la concentración real de EPA y DHA del producto.

Cúrcuma

La cúrcuma (Curcuma longa) es una de las plantas más interesantes cuando hablamos de inflamación.

Su curcumina y otros curcuminoides participan en diferentes rutas relacionadas con la respuesta inflamatoria.

Podemos utilizar alrededor de 1 gramo diario.

Tradicionalmente se combina con piperina, procedente de la pimienta negra, para aumentar la biodisponibilidad de la curcumina.

Enzimas proteolíticas y bromelina

La bromelina es un conjunto de enzimas proteolíticas procedentes principalmente de la piña.

Además de su función proteolítica, se utiliza como complemento dentro de estrategias destinadas a disminuir inflamación y edema.

Glucosamina

La glucosamina resulta especialmente interesante en artrosis, más que en todas las artritis en general.

Participa en estructuras relacionadas con el cartílago y se utiliza tradicionalmente para ayudar a mantener la función articular y disminuir las molestias.

La cantidad habitual es de aproximadamente 1.500 mg al día.

MSM

El MSM o metilsulfonilmetano es un compuesto orgánico que contiene azufre.

Se utiliza dentro de estrategias para el cuidado de:

  • Articulaciones.

  • Cartílago.

  • Tejido conectivo.

  • Inflamación.

Las cantidades utilizadas pueden variar bastante según el preparado y el objetivo, encontrándose habitualmente en complementos en cantidades de aproximadamente 1.500 a varios miles de miligramos diarios.

Agua y movimiento

Beber suficiente agua ayuda a mantener una correcta hidratación general y de los tejidos.

Y aunque cuando nos duelen las articulaciones nuestra primera reacción puede ser no movernos, la inmovilidad absoluta suele terminar aumentando la rigidez.

Actividades de bajo impacto como:

  • Natación.

  • Bicicleta.

  • Caminar.

  • Ejercicio en el agua.

permiten mantener movilidad, musculatura y circulación sin someter las articulaciones a impactos excesivos.

La cantidad y tipo de ejercicio dependerán, evidentemente, del estado de cada articulación y de si existe un brote inflamatorio activo.

Remedios de la abuela para la artritis

Ésta es una de esas fórmulas tradicionales que merece la pena conservar.

Primera mezcla

Mezclar:

  • 20 g de hojas de fresno.

  • 40 g de cola de caballo.

  • 30 g de ortiga.

  • 30 g de coclearia.

  • 40 g de tila.

Preparar una infusión utilizando una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua.

Dejar reposar durante 15 minutos.

Tomar una taza después del desayuno, comida y cena durante 15 días.

A partir del día 16

Preparar una segunda mezcla con:

  • 30 g de bardana.

  • 20 g de vara de oro.

  • 30 g de trébol de agua.

  • 10 g de dulcamara.

Preparar una infusión utilizando una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua.

Tomar después del desayuno, comida y cena durante otros 15 días.

Tenemos así un programa tradicional dividido en dos fases de quince días, utilizando primero una combinación y continuando después con una segunda fórmula diferente.

Aceites esenciales para la artritis

Hierbabuena

El aceite esencial de hierbabuena produce una sensación refrescante que puede resultar especialmente agradable sobre una articulación dolorida.

Podemos diluirlo en aceite de coco u otro aceite vegetal y masajear suavemente la zona.

Incienso y jengibre

Los aceites esenciales de incienso y jengibre se utilizan tradicionalmente en preparados destinados al masaje de músculos y articulaciones.

Siempre los utilizaremos adecuadamente diluidos en un aceite vegetal.

Otros aceites esenciales

También podemos utilizar:

  • Cajeput.

  • Manzanilla romana.

  • Enebro.

  • Eucalipto.

  • Lavanda.

Podemos incorporarlos individualmente o elaborar diferentes aceites de masaje según las características de la persona y de sus molestias.

No existe una única dieta para todas las artritis

Ésta es probablemente la idea más importante del artículo.

La palabra artritis describe inflamación articular, pero no nos dice cuál es su causa.

No trabajaremos exactamente igual con una persona con artritis reumatoide, gota, espondilitis anquilosante o una articulación inflamada por otra enfermedad.

En algunas personas tendremos que mirar especialmente el intestino y las sensibilidades alimentarias.

En otras será fundamental trabajar sobre ácido úrico, metabolismo, peso, microbiota o inflamación sistémica.

Por eso, además de utilizar plantas y nutrientes para disminuir las molestias, debemos intentar averiguar qué está manteniendo esa articulación inflamada.

Ahí es donde realmente empieza el trabajo.

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