Cáncer: alimentación y apoyo natural desde la Naturopatía

El cáncer no es una única enfermedad, sino un término que engloba más de un centenar de enfermedades diferentes caracterizadas por un crecimiento y división celular anormales.

Puede afectar prácticamente a cualquier tejido del organismo y cada tipo de cáncer tiene sus propias características, factores de riesgo, evolución y tratamiento.

Por eso hablar de «remedios naturales contra el cáncer» como si existiera una única solución para todos ellos sería simplificar demasiado un problema enormemente complejo.

Desde la Naturopatía podemos trabajar sobre el terreno de la persona, su alimentación, estado nutricional, digestión, descanso, actividad física, exposición a sustancias perjudiciales, bienestar emocional y capacidad de recuperación.

Pero cuando existe un cáncer diagnosticado, este trabajo debe plantearse como acompañamiento, teniendo en cuenta el tipo de tumor y el tratamiento oncológico que está recibiendo esa persona.

Causas y factores relacionados con el cáncer

El cáncer aparece como consecuencia de alteraciones que permiten que determinadas células pierdan los mecanismos normales que controlan su crecimiento, división y muerte.

En este proceso pueden intervenir numerosos factores:

  • Genética.

  • Edad.

  • Tabaco.

  • Alcohol.

  • Determinadas infecciones y virus.

  • Radiaciones.

  • Sustancias carcinógenas ambientales u ocupacionales.

  • Obesidad.

  • Sedentarismo.

  • Determinados patrones alimentarios.

  • Alteraciones hormonales.

  • Inflamación crónica en determinados contextos.

Desde una perspectiva naturopática también nos interesa observar el terreno metabólico y nutricional sobre el que aparece la enfermedad.

No podemos modificar el pH de la sangre mediante los alimentos para «alcalinizar» un cáncer, pero sí podemos utilizar una alimentación predominantemente vegetal, rica en fibra y alimentos poco procesados para mejorar el entorno nutricional y metabólico general de la persona.

Y esto es muy diferente.

Algunos tipos de cáncer

Entre los más habituales encontramos:

Cáncer de estómago

Se origina en los tejidos del estómago y en sus fases iniciales puede producir pocos síntomas o síntomas digestivos muy inespecíficos.

Cáncer de hueso

Los tumores malignos primarios del hueso son relativamente poco frecuentes.

También podemos encontrar metástasis óseas, cuando un cáncer originado en otro órgano se extiende posteriormente al hueso.

Son dos situaciones diferentes.

Cáncer intestinal y colorrectal

Los tumores pueden aparecer en diferentes zonas del intestino.

Los del intestino delgado son menos frecuentes, mientras que el cáncer colorrectal se encuentra entre los cánceres más habituales.

Dependiendo de su localización pueden aparecer:

  • Alteraciones del tránsito intestinal.

  • Sangrado.

  • Dolor abdominal.

  • Anemia.

  • Pérdida de peso.

  • Cambios persistentes en las deposiciones.

Cáncer de mama

El cáncer de mama se origina cuando determinadas células del tejido mamario comienzan a crecer de manera anormal.

Existen diferentes tipos de cáncer de mama y no todos responden de la misma manera a las hormonas ni reciben el mismo tratamiento.

Cáncer de ovario

Agrupa diferentes tumores malignos originados en el ovario, las trompas de Falopio o tejidos relacionados.

Puede resultar difícil de detectar inicialmente porque sus primeros síntomas pueden confundirse con alteraciones digestivas o ginecológicas más habituales.

Cáncer de próstata

El tipo más frecuente es el adenocarcinoma de próstata.

Su frecuencia aumenta con la edad y las hormonas sexuales, especialmente la señalización androgénica, desempeñan un papel importante en muchos tumores prostáticos.

Cáncer de pulmón

El tabaco continúa siendo uno de sus principales factores de riesgo.

También existen exposiciones laborales y ambientales relacionadas con determinados cánceres pulmonares, entre ellas:

  • Amianto.

  • Arsénico.

  • Cromo.

  • Níquel.

  • Radón.

  • Determinados productos derivados de procesos industriales.

Y también existen cánceres de pulmón en personas que nunca han fumado.

¿Qué es un tumor?

Un tumor es un crecimiento anormal de tejido.

Pero no todos los tumores son cáncer.

Tumores benignos

Los tumores benignos no invaden los tejidos próximos ni producen metástasis.

Según el tejido donde se originan podemos encontrar, entre otros:

  • Lipoma: tejido adiposo.

  • Fibroma: tejido fibroso.

  • Osteoma: tejido óseo.

  • Mioma: tejido muscular.

  • Adenoma: tejido glandular.

  • Angioma: estructuras vasculares.

Aunque sean benignos, su importancia dependerá de su localización, tamaño y de las estructuras que puedan comprimir.

Tumores malignos

Los tumores malignos presentan capacidad para invadir tejidos próximos.

Además, algunas células pueden separarse del tumor original, desplazarse a través de la sangre o del sistema linfático e implantarse en otros tejidos.

Es lo que conocemos como metástasis.

Entre los grandes grupos encontramos:

  • Carcinomas: originados en células epiteliales.

  • Sarcomas: originados en hueso y tejidos blandos o conectivos.

  • Gliomas: originados en células gliales del sistema nervioso.

  • Leucemias: afectan a células formadoras de sangre.

  • Linfomas: se originan en células del sistema linfático.

Cáncer y Naturopatía

Para mí aquí hay una distinción fundamental.

La Oncología trabaja directamente sobre el tumor mediante las herramientas adecuadas para cada caso:

  • Cirugía.

  • Radioterapia.

  • Quimioterapia.

  • Hormonoterapia.

  • Inmunoterapia.

  • Terapias dirigidas.

  • Otros tratamientos específicos.

La Naturopatía puede trabajar sobre la persona que tiene ese tumor.

Y no es exactamente lo mismo.

Podemos valorar:

  • Qué está comiendo.

  • Cómo está digiriendo.

  • Si está perdiendo peso o masa muscular.

  • Su estado nutricional.

  • Su tránsito intestinal.

  • Su descanso.

  • Su actividad física.

  • Su estado emocional.

  • Su exposición a sustancias perjudiciales.

  • Los efectos que el tratamiento está produciendo sobre su alimentación y calidad de vida.

  • Las posibles deficiencias nutricionales.

  • Las plantas y suplementos que utiliza.

Este último punto es especialmente importante.

Durante un tratamiento oncológico natural no significa automáticamente compatible.

Una planta, un antioxidante o un suplemento puede modificar enzimas hepáticas, transportadores celulares, coagulación o diferentes vías metabólicas y alterar la acción de determinados medicamentos.

Por eso el acompañamiento naturopático de una persona con cáncer tiene que ser individualizado.

Alimentos recomendados

La base debería ser una alimentación de alta densidad nutricional adaptada siempre al estado de la persona y a su capacidad digestiva.

Alimentos vegetales variados

Especialmente:

  • Verduras.

  • Hortalizas.

  • Crucíferas.

  • Frutas.

  • Legumbres.

  • Hierbas aromáticas.

  • Especias.

Alimentos relacionados con el glutatión y sus precursores

Podemos incluir:

  • Espárragos.

  • Aguacate.

  • Brócoli.

  • Coles de Bruselas.

  • Repollo.

  • Ajo.

  • Cebolla.

Setas

Las setas medicinales constituyen un campo particularmente interesante dentro de la investigación sobre inmunidad.

Entre las más utilizadas encontramos:

  • Reishi.

  • Maitake.

  • Cordyceps.

Su utilización durante un tratamiento oncológico debe valorarse de manera individual.

Verduras y zumos vegetales

Las verduras proporcionan:

  • Vitaminas.

  • Minerales.

  • Carotenoides.

  • Polifenoles.

  • Fibra.

  • Numerosos fitoquímicos.

Podemos consumirlas enteras y, cuando resulte útil, también utilizar zumos vegetales como complemento de la alimentación.

Protocolo Budwig

La dieta desarrollada por Johanna Budwig combina tradicionalmente requesón o lácteos fermentados con aceite de lino y semillas.

Ha sido utilizada dentro de diferentes corrientes de medicina natural como estrategia nutricional complementaria.

Podemos conservar algunos de sus principios alimentarios —alimentos poco procesados, semillas de lino y grasas de buena calidad— sin convertirla en sustituto del tratamiento oncológico.

Otros alimentos interesantes

  • Cereales integrales.

  • Semillas de lino.

  • Sésamo.

  • Calabaza.

  • Zanahoria.

  • Batata.

  • Manzana.

  • Melocotón.

  • Pera.

  • Cerezas.

  • Arándanos.

  • Uvas.

  • Ciruelas.

  • Papaya.

  • Aguacate.

  • Moras.

  • Frambuesas.

  • Fresas.

  • Grosellas.

  • Legumbres.

  • Nueces de Brasil.

  • Almendras.

  • Germinados.

  • Aceite de oliva virgen extra y otros aceites de primera presión en frío.

Alimentos que conviene reducir

Azúcar y productos azucarados

Las células cancerosas utilizan glucosa, pero también lo hacen nuestras células sanas.

Por eso no podemos decir simplemente que «el azúcar alimenta el cáncer» y que eliminándolo conseguiremos dejar al tumor sin alimento.

Lo que sí nos interesa es reducir:

  • Refrescos.

  • Bollería.

  • Dulces.

  • Azúcar añadido.

  • Productos ultraprocesados.

Y favorecer un mejor control metabólico dentro de una alimentación nutricionalmente completa.

Ultraprocesados

Reduciremos productos con:

  • Harinas refinadas.

  • Exceso de azúcar.

  • Grasas de mala calidad.

  • Exceso de sal.

  • Baja densidad nutricional.

Grasas trans y aceites hidrogenados

No tienen ninguna función necesaria dentro de nuestra alimentación y podemos prescindir perfectamente de ellos.

Alcohol

Aquí sí debemos ser claros: el alcohol es carcinógeno.

Por eso, cuando hablamos de prevención y salud oncológica, cuanto menos alcohol, mejor.

Carnes procesadas y alimentos excesivamente carbonizados

Reduciremos especialmente:

  • Embutidos.

  • Bacon.

  • Salchichas.

  • Carnes procesadas.

También evitaremos quemar o carbonizar repetidamente los alimentos durante la cocción.

Sustancias naturales estudiadas en el contexto del cáncer

Hay una enorme cantidad de plantas, nutrientes y compuestos naturales que se han estudiado en laboratorio, animales y, en algunos casos, seres humanos.

Pero aquí tenemos que distinguir siempre entre actividad biológica interesante y tratamiento clínicamente eficaz contra un cáncer.

No son sinónimos.

Chlorella, spirulina y verde de trigo

Aportan diferentes nutrientes, pigmentos y compuestos antioxidantes.

Pueden formar parte de determinadas estrategias nutricionales, pero su utilidad dependerá del estado de la persona y del tratamiento que esté recibiendo.

Enzimas proteolíticas

Entre ellas encontramos:

  • Bromelina.

  • Papaína.

  • Serrapeptasa.

Las enzimas proteolíticas han despertado interés por diferentes efectos biológicos, entre ellos los relacionados con inflamación y proteínas.

No debemos extrapolar resultados experimentales a la afirmación de que destruyen un tumor en una persona.

Polifenoles y antioxidantes

Entre los compuestos más estudiados encontramos:

  • Resveratrol.

  • Catequinas del té verde.

  • Quercetina.

Son moléculas fascinantes y muchas presentan actividad biológica en investigación experimental.

Sin embargo, durante determinados tratamientos oncológicos no debemos introducir dosis elevadas de antioxidantes indiscriminadamente.

Curcumina

La curcumina, procedente de la cúrcuma, es uno de los compuestos vegetales más estudiados en relación con inflamación, señalización celular y diferentes modelos experimentales de cáncer.

Es un magnífico ejemplo de la diferencia entre una sustancia prometedora en investigación y convertirla automáticamente en tratamiento.

Maitake

El maitake contiene diferentes beta-glucanos y ha sido investigado especialmente por su relación con la actividad inmunitaria.

Clorofila

La clorofila y sus derivados forman parte de otra interesante línea de investigación relacionada con compuestos vegetales.

Guanábana

La guanábana (Annona muricata) contiene acetogeninas y otros compuestos que han generado interés experimental.

No debemos confundir los resultados obtenidos sobre células aisladas con la capacidad de tratar un cáncer en una persona.

Vitamina D

La vitamina D participa en:

  • Inmunidad.

  • Regulación celular.

  • Salud ósea.

  • Función muscular.

En una persona con cáncer resulta especialmente razonable valorar si existe una deficiencia.

Capsaicina

La capsaicina, responsable del picante de los chiles, también se estudia por sus efectos sobre diferentes vías celulares.

Coenzima Q10

La CoQ10 desempeña un papel fundamental en la producción energética mitocondrial y actúa además como antioxidante.

Ajo

El ajo contiene numerosos compuestos azufrados y forma parte de una alimentación vegetal variada.

Melatonina

La melatonina es fundamentalmente conocida por su participación en la regulación del ritmo circadiano y el sueño.

También existe investigación sobre sus acciones antioxidantes y diferentes efectos celulares.

Selenio

El selenio es un oligoelemento necesario para diferentes selenoproteínas y sistemas antioxidantes, entre ellos la glutatión peroxidasa.

Tanto la deficiencia como el exceso pueden resultar problemáticos, por lo que no tiene sentido suplementarlo indiscriminadamente.

Superóxido dismutasa

La superóxido dismutasa o SOD forma parte de nuestros principales sistemas antioxidantes endógenos.

Vitaminas y minerales

Vitaminas A, C, E, complejo B y diferentes minerales son fundamentales para el funcionamiento normal del organismo.

Pero en Oncología no debemos confundir corregir una deficiencia nutricional con administrar megadosis de nutrientes sin conocer sus posibles interacciones.

Remedios de la abuela y alimentación tradicional

Dentro de los antiguos enfoques naturistas encontramos programas destinados a simplificar la alimentación y aumentar la presencia de alimentos vegetales.

Agua con limón por la mañana

Podemos preparar:

  • Zumo de 2 limones.

  • Agua.

Lo beberemos diluido.

No necesitamos atribuirle la capacidad de alcalinizar la sangre para disfrutar de una bebida sencilla que aporta agua y compuestos procedentes del limón.

Desayuno

Podemos utilizar:

  • Cereales integrales.

  • Fruta fresca.

  • Germinados.

  • Pan integral.

  • Una infusión.

Comida

Podemos combinar:

  • Verduras.

  • Ensaladas.

  • Aguacate.

  • Germinados.

  • Arroz integral.

  • Lentejas y otras legumbres.

Cena

La cena dependerá muchísimo del estado nutricional de la persona.

Puede incluir verduras cocinadas, sopas, cremas, pescado, huevo, legumbres u otras fuentes de proteínas junto con alimentos vegetales.

En una persona con cáncer no queremos provocar desnutrición intentando hacer una dieta excesivamente restrictiva.

Compresas tradicionales de arcilla

Otro antiguo recurso naturista son las aplicaciones externas de arcilla.

Tradicionalmente se preparaban mezclando arcilla con una infusión vegetal y aplicándola externamente mediante un paño.

Podemos considerarlas una práctica de bienestar tradicional, pero no una herramienta para eliminar un tumor interno.

Infusión tradicional

Podemos preparar una mezcla a partes iguales de:

  • Cola de caballo.

  • Caléndula.

  • Ortiga.

  • Milenrama.

  • Pensamiento silvestre.

  • Zarzamora.

Utilizaremos 1 cucharadita de la mezcla por taza de agua.

Añadimos agua hirviendo, tapamos, dejamos reposar unos cinco minutos y colamos.

En una persona que recibe medicación oncológica, incluso una infusión aparentemente sencilla debe revisarse si se va a utilizar de manera habitual.

Baño tradicional de plantas

Podemos preparar un baño aromático utilizando una decocción de:

  • Romero.

  • Enebro.

  • Lavanda.

  • Yemas de pino.

  • Eucalipto.

  • Brezo.

Tradicionalmente se prepara la decocción aparte y posteriormente se añade al agua del baño.

Aquí el objetivo es completamente distinto: relajación, descanso y bienestar.

Y eso también importa.

Uña de gato

La uña de gato (Uncaria tomentosa) es una planta tradicionalmente utilizada por sus propiedades relacionadas con inflamación e inmunidad.

Precisamente porque puede actuar sobre diferentes mecanismos biológicos, su utilización durante tratamientos oncológicos debe individualizarse.

Miel y polen

La miel y el polen son alimentos tradicionalmente utilizados como reconstituyentes.

Pueden aportar energía y diferentes micronutrientes, aunque su conveniencia dependerá de la situación metabólica, digestiva y nutricional de cada persona.

Aceites esenciales y bienestar emocional

Los aceites esenciales no son un tratamiento contra el cáncer.

Sí podemos utilizar la aromaterapia como una herramienta destinada al bienestar, relajación y creación de un entorno agradable.

Entre los aceites tradicionalmente utilizados encontramos:

  • Incienso.

  • Manzanilla.

  • Bergamota.

  • Mejorana.

  • Melisa.

  • Lavanda.

  • Sándalo.

  • Geranio.

Podemos emplearlos mediante difusión ambiental o correctamente diluidos en un aceite vegetal para masaje.

No ingeriremos aceites esenciales como supuesto tratamiento antitumoral.

Flores de Bach y acompañamiento emocional

El diagnóstico de cáncer puede provocar un enorme impacto emocional.

Dentro del sistema de Flores de Bach encontramos tradicionalmente:

  • Mimulus: para los miedos conocidos.

  • Rock Rose: terror y pánico.

  • Olive: agotamiento profundo.

  • Sweet Chestnut: sensación de haber llegado al límite.

  • Gorse: desesperanza.

Aquí no estamos intentando tratar el tumor.

Estamos trabajando sobre cómo está viviendo la persona el proceso.

Y esa distinción es fundamental.

Estrés, descanso y entorno

Durante un proceso oncológico podemos trabajar sobre cosas aparentemente sencillas que muchas veces quedan relegadas a un segundo plano:

  • Dormir adecuadamente.

  • Mantener actividad física adaptada.

  • Evitar el tabaco.

  • Reducir o eliminar el alcohol.

  • Mantener contacto con la naturaleza.

  • Reducir exposiciones ambientales innecesarias.

  • Mantener relaciones sociales.

  • Pedir ayuda.

  • Trabajar el miedo.

  • Conservar actividades que produzcan placer.

  • Mantener, siempre que sea posible, una vida que siga teniendo sentido más allá de la enfermedad.

La Naturopatía no trata un cáncer: acompaña a la persona que lo tiene

Ésta es probablemente la idea más importante de todo este artículo.

Cuando aparece un cáncer no tenemos que elegir entre Oncología o Naturopatía.

No compiten por hacer el mismo trabajo.

La Oncología dispone de cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, hormonoterapia y terapias dirigidas destinadas a actuar sobre el cáncer.

Desde la Naturopatía podemos trabajar sobre el terreno y acompañar a la persona:

alimentación, estado nutricional, digestión, descanso, ejercicio, bienestar emocional, hábitos y determinadas plantas o nutrientes cuando sean compatibles con su tratamiento.

Y cuanto más complejo sea el tratamiento oncológico, más importante resulta conocer exactamente qué está tomando esa persona.

Porque una planta medicinal puede ser natural y tener una actividad farmacológica muy potente.

Un suplemento puede ser excelente en una situación y completamente inoportuno en otra.

Y un paciente con cáncer no necesita que le prometamos milagros.

Necesita que cada herramienta que utilicemos tenga un objetivo concreto dentro de su situación concreta.

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1 comentarios

Por Gloria 17/04/2022 06:40:39

Gracias Gracias Gracias. Tengo cáncer en bajo recto a 12 cm ano reciente diagnostico (7 semanas). Voy aprendiendo día a día, muy agradecida por compartir tan necesaria información. Bendiciones.