Remedios naturales para los moratones y hematomas

Los moratones o hematomas aparecen normalmente después de un golpe o una lesión que rompe pequeños vasos sanguíneos situados debajo de la piel.

La sangre sale de esos vasos y queda temporalmente acumulada en los tejidos, produciendo la característica coloración azulada, morada o verdosa, que puede acompañarse de inflamación y dolor.

Conforme el organismo va degradando y eliminando esa sangre, el hematoma cambia de color hasta desaparecer. Por eso un moratón puede pasar del rojo o morado inicial a tonos azulados, verdes, amarillos y finalmente marrones antes de resolverse.

Pero no todos los hematomas aparecen simplemente porque nos hemos dado un golpe.

¿Por qué pueden aparecer moratones con facilidad?

Cuando una persona presenta moratones frecuentes o desproporcionados para los golpes recibidos, conviene mirar un poco más allá.

Entre las posibles causas encontramos:

  • Fragilidad capilar.

  • Deficiencia de vitamina C.

  • Alteraciones relacionadas con la vitamina K.

  • Determinados medicamentos, especialmente anticoagulantes y antiagregantes.

  • Corticoides.

  • Alteraciones de las plaquetas o de los factores de coagulación.

  • Enfermedades hepáticas.

  • Cambios propios del envejecimiento y adelgazamiento de la piel.

  • Determinadas enfermedades hematológicas.

Por eso, una cosa es tener un moratón después de golpearnos con la esquina de una mesa y otra muy diferente empezar a aparecer llenos de hematomas sin saber de dónde han salido.

En ese caso no interesa únicamente buscar algo para hacerlos desaparecer, sino averiguar por qué están apareciendo.

Alimentación para ayudar a recuperar los moratones

Un hematoma normal desaparecerá progresivamente por sí solo, pero una buena alimentación proporciona al organismo los nutrientes necesarios para reparar los pequeños vasos y tejidos lesionados.

Alimentos que conviene reducir

No hace falta hacer una dieta especial cada vez que nos damos un golpe, pero sí resulta razonable reducir aquellos alimentos que aportan muchas calorías y pocos nutrientes.

Entre ellos:

  • Azúcar y dulces.

  • Bollería.

  • Grasas trans.

  • Alimentos ultraprocesados.

  • Exceso de alcohol.

En su lugar nos interesa una alimentación rica en proteínas, frutas, verduras, minerales y antioxidantes.

Verduras de hoja verde

Las verduras verdes proporcionan vitamina K, necesaria para el funcionamiento normal de diferentes proteínas implicadas en la coagulación sanguínea.

Podemos encontrarla especialmente en:

  • Kale.

  • Espinacas.

  • Acelgas.

  • Brócoli.

  • Coles.

  • Perejil.

Vitamina C y bioflavonoides

La vitamina C tiene especial interés porque participa en la formación normal de colágeno, fundamental para mantener la estructura de los vasos sanguíneos y de la piel.

Además, muchas frutas y verduras ricas en vitamina C contienen también diferentes bioflavonoides.

Podemos encontrarlos en:

  • Cítricos.

  • Kiwi.

  • Fresas.

  • Pimiento.

  • Brócoli.

  • Perejil.

  • Frutos rojos.

Pescado azul

El pescado azul proporciona proteínas y ácidos grasos omega 3, además de diferentes micronutrientes.

Sardinas, caballa, boquerones o salmón pueden formar parte de una alimentación variada durante la recuperación de una lesión.

Zinc

El zinc participa en numerosos procesos relacionados con la reparación y renovación de los tejidos.

Entre sus fuentes alimentarias encontramos:

  • Mariscos.

  • Carne.

  • Huevos.

  • Semillas de calabaza.

  • Frutos secos.

  • Legumbres.

Proteínas

Las proteínas proporcionan los aminoácidos necesarios para reconstruir los tejidos dañados.

No necesitamos fijar una cantidad universal para todo el mundo, pero sí asegurar un aporte suficiente de proteínas a lo largo del día, procedentes de pescado, huevos, carne, legumbres, lácteos u otras fuentes según nuestro tipo de alimentación.

Remedios naturales para los moratones

Bromelina

La bromelina es un conjunto de enzimas proteolíticas procedentes principalmente de la piña.

Se utiliza tradicionalmente como complemento en traumatismos y lesiones de tejidos blandos, especialmente cuando existe inflamación e hinchazón.

Vitamina C

La vitamina C participa en la síntesis normal de colágeno.

Esto resulta especialmente interesante en los hematomas porque los pequeños vasos sanguíneos dependen de un tejido conjuntivo resistente y flexible.

Cuando existe tendencia a presentar hematomas con facilidad, también puede resultar interesante revisar si el aporte dietético de vitamina C es suficiente.

Bioflavonoides

Los bioflavonoides son compuestos vegetales presentes especialmente en frutas, verduras y cítricos.

Tradicionalmente se utilizan junto con vitamina C para favorecer el mantenimiento de la resistencia y elasticidad capilar.

Entre ellos encontramos rutina, hesperidina y otros flavonoides relacionados con el cuidado de la microcirculación.

Vitamina K

La vitamina K es necesaria para la síntesis de diferentes factores relacionados con la coagulación.

Sin embargo, aquí hay que distinguir claramente entre comer verduras ricas en vitamina K y tomar suplementos concentrados.

Las personas que utilizan determinados anticoagulantes deben mantener controlada y estable su ingesta de vitamina K y no introducir suplementos por su cuenta.

Árnica

La árnica (Arnica montana) es probablemente uno de los remedios tradicionales más conocidos para golpes, contusiones y hematomas.

Puede utilizarse externamente en forma de geles, cremas, pomadas o aceites sobre la zona afectada.

Es especialmente interesante cuando existe:

  • Dolor después de un golpe.

  • Inflamación local.

  • Contusión.

  • Hematoma.

No debe aplicarse sobre heridas abiertas o piel lesionada.

Qué hacer justo después de un golpe

Durante las primeras horas, una de las medidas más sencillas es aplicar frío local.

Podemos utilizar una bolsa fría o hielo envuelto en un paño durante periodos cortos, evitando colocar el hielo directamente sobre la piel.

El frío provoca vasoconstricción y puede ayudar a reducir tanto la inflamación como la cantidad de sangre que se acumula inicialmente en los tejidos.

Si es posible, también puede resultar útil elevar la zona afectada.

Y aunque a todos nos entra la tentación de empezar a masajear inmediatamente el moratón para que desaparezca, durante las primeras horas no interesa manipular intensamente la zona.

Aceites esenciales para los moratones

En aromaterapia pueden utilizarse diferentes aceites esenciales como complemento en preparados destinados a golpes y contusiones.

Uno de ellos es el aceite esencial de incienso, obtenido de la resina aromática de diferentes especies del género Boswellia.

También pueden utilizarse otros aceites esenciales dentro de fórmulas para masaje y cuidado de zonas golpeadas.

Como ocurre con los aceites esenciales en general, deben utilizarse correctamente diluidos en un aceite vegetal y nunca sobre una herida abierta.

El aceite de árnica puede utilizarse además como base para determinados preparados de masaje, siempre que la piel esté intacta.

¿Cuándo debemos prestar atención a un moratón?

La mayoría de los hematomas son completamente banales y desaparecen progresivamente.

Sin embargo, conviene investigar cuando:

  • Aparecen muchos hematomas sin recordar ningún golpe.

  • Empiezan a aparecer con mucha más facilidad que antes.

  • Son especialmente grandes o dolorosos.

  • Existe además sangrado frecuente de encías o nariz.

  • Aparecen pequeños puntos rojos o violáceos en la piel.

  • Existe cansancio intenso, fiebre, palidez u otros síntomas generales.

  • Se están tomando anticoagulantes o antiagregantes y los hematomas han aumentado considerablemente.

También hay que valorar un golpe importante aunque externamente solo veamos un hematoma, especialmente si afecta a la cabeza, abdomen o tórax.

En esos casos, el moratón puede ser únicamente la parte visible de la lesión.


Este artículo tiene carácter educativo y ofrece información general sobre el cuidado de pequeños golpes y hematomas. Los hematomas espontáneos, recurrentes, muy extensos o acompañados de otros síntomas deben ser valorados para determinar su causa.

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