
¿Qué es el glaucoma?
El glaucoma es un grupo de enfermedades oculares que producen un daño progresivo del nervio óptico y pueden provocar pérdida del campo visual y, si avanzan, pérdida irreversible de visión.
Una presión intraocular elevada es uno de sus principales factores de riesgo, aunque no todas las personas con presión ocular alta desarrollan glaucoma y también existe glaucoma con una presión intraocular considerada normal.
En muchos casos existe un desequilibrio entre la producción y el drenaje del humor acuoso, el líquido transparente que circula por la parte anterior del ojo.
Cuando este líquido no drena adecuadamente puede aumentar la presión intraocular y producirse daño sobre estructuras especialmente sensibles, fundamentalmente el nervio óptico.
El problema del glaucoma es que el daño producido no suele poder recuperarse. Por eso su detección precoz y el seguimiento oftalmológico son fundamentales.
Desde la Naturopatía podemos trabajar paralelamente sobre el terreno general de la persona, la circulación, el estrés oxidativo, la alimentación y los mecanismos de depuración del organismo.
Causas y tipos de glaucoma
Existen diferentes tipos de glaucoma.
Glaucoma primario de ángulo abierto
Es la forma más frecuente.
Suele desarrollarse lentamente y puede avanzar durante años sin producir síntomas evidentes.
Precisamente por eso es especialmente peligroso: la persona puede ir perdiendo progresivamente visión periférica sin darse cuenta.
Los antecedentes familiares aumentan el riesgo, por lo que las personas con familiares afectados deberían prestar especial atención a sus revisiones oculares.
Glaucoma de ángulo cerrado
En este caso el drenaje del humor acuoso puede bloquearse bruscamente y provocar un aumento rápido de la presión intraocular.
Puede aparecer:
- dolor ocular intenso;
- ojo rojo;
- visión borrosa;
- halos alrededor de las luces;
- dolor de cabeza;
- náuseas;
- vómitos.
Un ataque agudo de glaucoma de ángulo cerrado constituye una urgencia médica porque puede producir rápidamente un daño irreversible del nervio óptico.
Glaucomas secundarios
Pueden aparecer como consecuencia de otras enfermedades oculares, inflamación, traumatismos, determinados medicamentos u otras alteraciones.
Glaucomas congénitos
Son mucho menos frecuentes y aparecen debido a alteraciones en el desarrollo de las estructuras responsables del drenaje del ojo.
Alimentos que conviene evitar en caso de glaucoma
Alimentos que nos producen alergia o intolerancia
Cuando existe una verdadera alergia o una intolerancia individual, tiene sentido retirar el alimento responsable.
Desde un enfoque naturopático también nos interesa reducir el terreno inflamatorio general y cuidar especialmente la salud digestiva.
Cafeína
La cafeína puede producir temporalmente un pequeño aumento de la presión intraocular en algunas personas.
No significa necesariamente que todas las personas con glaucoma tengan que eliminar completamente el café, pero sí resulta interesante evitar un consumo excesivo y observar la respuesta individual.
Alcohol
El alcohol no aporta ningún beneficio nutricional que necesitemos para cuidar nuestros ojos y supone además una carga metabólica para el hígado.
Dentro de un programa destinado a mejorar el terreno general y disminuir el estrés oxidativo, podemos reducirlo o eliminarlo.
Azúcar
Una alimentación muy rica en azúcar y productos refinados favorece alteraciones metabólicas, inflamación y estrés oxidativo.
Además, cuidar la glucosa resulta especialmente importante para proteger a largo plazo nuestros vasos sanguíneos y nuestra salud ocular.
Alimentos recomendados para el glaucoma
Alimentos ricos en carotenoides
Las verduras amarillas, naranjas, rojas y especialmente las verduras de hoja verde aportan diferentes carotenoides.
Zanahoria, calabaza, boniato, espinacas, acelgas, col rizada y otras verduras aportan nutrientes relacionados con la salud ocular.
Frutas y hortalizas frescas
Nos proporcionan vitamina C, carotenoides, polifenoles, minerales y otros antioxidantes.
Podemos consumirlas enteras y utilizar también zumos vegetales frescos dentro de una alimentación variada.
Arándanos y cerezas
Los arándanos y las cerezas son especialmente ricos en antocianinas y otros polifenoles.
Estos compuestos resultan interesantes para proteger los tejidos frente al estrés oxidativo y cuidar la microcirculación.
Pescado azul
Salmón, sardinas, caballa, arenque y otros pescados azules proporcionan EPA y DHA.
Además, determinados pescados y mariscos aportan astaxantina, un carotenoide especialmente interesante para la salud ocular.
Levadura de cerveza
La levadura de cerveza aporta vitaminas del grupo B y diferentes minerales.
Puede formar parte de una alimentación destinada a aportar micronutrientes necesarios para el funcionamiento general del organismo.
Remedios naturales para el glaucoma
Los complementos y plantas que utilizamos en este contexto no sustituyen el control de la presión intraocular ni el tratamiento oftalmológico. Su función dentro de un abordaje natural es cuidar especialmente el tejido nervioso, la circulación y el terreno antioxidante.
Arándano negro
El arándano negro es especialmente rico en antocianósidos y otros flavonoides.
Tradicionalmente se utiliza para cuidar la microcirculación y la función ocular y es una de las plantas más conocidas cuando hablamos de protección de la vista.
Astaxantina
La astaxantina es un potente carotenoide antioxidante que atraviesa diferentes barreras biológicas y presenta especial interés para proteger las estructuras oculares frente al estrés oxidativo.
Aceite de pescado
El aceite de pescado aporta principalmente los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA.
El DHA se encuentra en concentraciones importantes en la retina y forma parte de las estructuras nerviosas relacionadas con la visión.
Coenzima Q10
La coenzima Q10 participa en la producción de energía mitocondrial y además posee actividad antioxidante.
Por estas características resulta especialmente interesante cuando queremos proteger tejidos con una elevada demanda energética, como el tejido nervioso.
Magnesio
El magnesio participa en cientos de reacciones metabólicas y resulta necesario para el funcionamiento normal del sistema nervioso y muscular.
También interviene en la regulación vascular, por lo que resulta interesante dentro de un abordaje dirigido a cuidar la circulación.
Fitoterapia para el glaucoma
Podemos preparar una mezcla a partes iguales de:
- cola de caballo;
- diente de león;
- raíz de zarzaparrilla.
Utilizaremos una cucharada de la mezcla por taza de agua.
Prepararemos la infusión y tomaremos dos tazas al día sin endulzar, añadiendo el zumo de medio limón.
Esta combinación se utiliza desde un enfoque depurativo y diurético. El diente de león se ha empleado tradicionalmente para favorecer las funciones hepática y renal, la cola de caballo como planta remineralizante y diurética y la zarzaparrilla dentro de preparados depurativos.
Depuración y glaucoma desde la Naturopatía
Dentro de un abordaje naturopático del glaucoma también podemos prestar atención al funcionamiento hepático, la alimentación y los mecanismos naturales de eliminación.
Esto no significa que el hígado tenga que «limpiar» el humor acuoso del ojo ni que la depuración sustituya la disminución de la presión intraocular cuando esta es necesaria.
Son dos niveles diferentes.
El oftalmólogo actúa directamente sobre los mecanismos que están poniendo en peligro el nervio óptico y, desde la Naturopatía, podemos trabajar paralelamente sobre el terreno general: alimentación, circulación, inflamación, estrés oxidativo, hábitos y estado nutricional.
Aceites esenciales para el glaucoma
Tradicionalmente se han utilizado diferentes aceites esenciales dentro de los cuidados destinados a favorecer la relajación y la circulación.
Entre ellos encontramos:
Aceite esencial de incienso
Se utiliza tradicionalmente por sus propiedades relajantes y dentro de diferentes preparados destinados al bienestar y al cuidado general.
Aceite esencial de helicriso
El helicriso es especialmente apreciado en aromaterapia y cosmética natural por su utilización tradicional relacionada con la piel y la circulación.
Aceite esencial de ciprés
El ciprés es uno de los aceites esenciales tradicionalmente utilizados cuando buscamos favorecer la circulación.
En este caso no aplicaremos los aceites esenciales directamente sobre los párpados ni alrededor del ojo.
Podemos utilizarlos mediante difusión ambiental o, correctamente diluidos, mediante masaje en otras zonas alejadas de los ojos.
Consejos prácticos para el glaucoma
Realizar revisiones oftalmológicas
El glaucoma puede avanzar durante mucho tiempo sin producir síntomas.
Por eso no debemos esperar a notar que vemos peor para controlar nuestros ojos, especialmente si tenemos antecedentes familiares.
Cuidar la alimentación
Una alimentación rica en verduras, frutas, pescado azul, grasas de calidad y antioxidantes ayuda a proporcionar nutrientes importantes para los tejidos oculares.
Desde la Naturopatía podemos utilizar temporalmente una alimentación especialmente rica en alimentos vegetales frescos, ensaladas y preparados destinados a cuidar los mecanismos naturales de depuración.
Mantenerse físicamente activo
El ejercicio regular resulta beneficioso para la circulación, el metabolismo, la tensión arterial y la salud cardiovascular, factores que también forman parte del cuidado global de nuestros ojos.
No beber enormes cantidades de agua de una sola vez
Estar bien hidratados es necesario.
Lo que no necesitamos es ingerir grandes cantidades de líquido de golpe. Resulta mucho más lógico repartir nuestra hidratación a lo largo del día.
No abandonar el tratamiento porque la presión haya bajado
Este punto es especialmente importante.
El glaucoma puede seguir avanzando sin producir dolor y sin que nosotros notemos inmediatamente el deterioro visual.
Por eso una mejoría de la presión intraocular no significa que podamos retirar por nuestra cuenta las gotas prescritas o abandonar los controles.
Glaucoma: proteger el nervio óptico antes de que aparezca el daño
El glaucoma es una de esas enfermedades en las que prevenir la progresión resulta especialmente importante porque la visión que se pierde por daño del nervio óptico puede ser irreversible.
Por eso debemos actuar desde diferentes frentes.
El control oftalmológico protege directamente nuestra visión, mientras que una alimentación rica en antioxidantes y omega-3, el cuidado de la circulación, determinados nutrientes, la Fitoterapia y unos buenos hábitos de vida nos permiten trabajar sobre el terreno general.
No se trata de elegir entre ambos caminos, sino de utilizar cada herramienta para aquello que puede aportar.


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