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La calabaza es una de las verduras más versátiles de la cocina. Su sabor suave y ligeramente dulce permite preparar tanto recetas saladas como postres, además de aportar una gran cantidad de vitaminas, fibra y compuestos antioxidantes.
Hoy os propongo un pastel de calabaza muy ligero, elaborado con agar-agar, un ingrediente de origen vegetal que aporta una textura firme sin necesidad de utilizar gelatina animal.
Es una receta sencilla, vistosa y perfecta como entrante, acompañamiento o incluso como una cena ligera.
¿Por qué estos ingredientes?
Calabaza
La calabaza destaca por su elevado contenido en agua y su bajo aporte calórico, lo que la convierte en una hortaliza muy interesante dentro de una alimentación equilibrada.
Es rica en betacarotenos, pigmentos naturales que el organismo transforma en vitamina A cuando la necesita.
También aporta vitamina C, vitamina E, potasio y fibra, nutrientes que contribuyen al mantenimiento de una alimentación variada y saludable.
Gracias a su contenido en fibra, ayuda a aumentar la sensación de saciedad y favorece el funcionamiento normal del intestino.
Agar-agar
El agar-agar es una fibra soluble obtenida de distintas algas rojas.
Se utiliza como gelificante natural y constituye una alternativa vegetal a la gelatina tradicional.
Además de proporcionar consistencia a las preparaciones, aumenta el contenido en fibra de la receta, por lo que puede resultar interesante dentro de una alimentación orientada al bienestar digestivo.
Aceite de oliva virgen extra
El aceite de oliva aporta grasas saludables y ayuda a mejorar la absorción de los carotenoides presentes en la calabaza, como los betacarotenos.
Cebolleta
La cebolleta aporta un ligero toque fresco y un contraste de sabor que combina muy bien con la suavidad de la calabaza.
Además, forma parte de la familia de las liliáceas, al igual que el ajo y la cebolla.
Ingredientes
- 2 g de agar-agar
- 1 kg de calabaza.
- 250 ml de agua de cocción.
- Sal.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Pimienta blanca.
- Hojas de cebolleta para decorar.
Preparación
- Pele la calabaza y córtela en dados.
- Cuézala en abundante agua con una pizca de sal hasta que esté completamente tierna.
- Escurra la calabaza reservando 250 ml del agua de cocción.
- Espolvoree el agar-agar sobre el agua reservada y llévela a ebullición removiendo constantemente.
- Cuando comience a hervir, mantenga la cocción durante unos 2 minutos.
- Triture la calabaza hasta obtener un puré fino.
- Añada sal, pimienta blanca y aceite de oliva al gusto.
- Incorpore el agua con el agar-agar y mezcle bien.
- Reparta la preparación en moldes individuales o en un molde grande.
- Deje enfriar hasta que comience a cuajar.
- Decore con un pequeño trozo de hoja de cebolleta y cubra con una fina capa del agua reservada con agar-agar para conseguir un acabado brillante. Si esta hubiera cuajado, basta con calentarla ligeramente para volver a licuarla.
- Reserve en el frigorífico hasta el momento de servir.
Un entrante ligero y muy original
Este pastel de calabaza resulta perfecto como entrante o acompañamiento y constituye una forma diferente de disfrutar de esta hortaliza.
Puede servirse frío o ligeramente templado y combinarse con ensaladas, verduras, pescado o platos de legumbres.
Su textura suave y su presentación lo convierten también en una receta ideal para ocasiones especiales.


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