Para qué sirven los esteroles vegetales

Los esteroles vegetales o fitoesteroles son compuestos naturales de las plantas cuya estructura se parece mucho a la del colesterol.

Precisamente esta semejanza es la responsable de una de sus propiedades más conocidas: cuando llegan juntos al intestino, los fitoesteroles compiten con el colesterol por su incorporación a las micelas intestinales, disminuyendo la cantidad de colesterol que finalmente conseguimos absorber.

Dentro de los fitoesteroles encontramos diferentes compuestos, siendo algunos de los más conocidos el beta-sitosterol, campesterol y estigmasterol.

También existen los estanoles vegetales, que son formas saturadas de los esteroles y presentan una acción muy parecida sobre la absorción intestinal del colesterol.

Fuentes naturales de esteroles vegetales

Los fitoesteroles se encuentran repartidos por numerosos alimentos vegetales.

Son especialmente ricos en ellos algunos aceites, entre ellos:

  • aceite de espino amarillo;

  • aceite de maíz;

  • aceite de girasol;

  • aceite de soja;

  • y aceite de oliva.

También los encontramos en frutos secos, semillas, legumbres y cereales, especialmente en almendras, pistachos, semillas de sésamo, alubias y otros alimentos vegetales.

En cantidades menores aparecen también en verduras y frutas como lechuga, tomate, plátano o manzana.

Los fitoesteroles no forman parte de la fibra, aunque muchos de sus alimentos fuente contienen además cantidades importantes de fibra.

Su absorción intestinal es naturalmente muy baja. Nuestro organismo dispone incluso de transportadores intestinales, principalmente ABCG5 y ABCG8, cuya función consiste en devolver gran parte de los esteroles vegetales hacia la luz intestinal y evitar que se acumulen.

Esto explica una de sus particularidades: consumimos fitoesteroles con bastante frecuencia, pero solo absorbemos una pequeña proporción.

Para conseguir cantidades capaces de producir un efecto apreciable sobre el colesterol resulta difícil depender únicamente de los alimentos que los contienen de forma natural.

Por esta razón existen alimentos enriquecidos y complementos que permiten alcanzar con mayor facilidad cantidades de aproximadamente 1,5 a 2,5 gramos diarios.

Usos de los esteroles vegetales

Control del colesterol

Este es probablemente su uso más conocido.

Los fitoesteroles se parecen tanto al colesterol que ambos compiten durante el proceso de absorción intestinal.

El colesterol procedente de la alimentación y también parte del colesterol que llega al intestino a través de la bilis tiene que incorporarse a unas pequeñas estructuras llamadas micelas para poder atravesar posteriormente la pared intestinal.

Los esteroles vegetales ocupan parte de ese espacio.

Como consecuencia, disminuye la absorción de colesterol y aumenta la cantidad que termina eliminándose por las heces.

El hígado responde captando más colesterol LDL de la circulación, y de esta manera pueden disminuir los niveles sanguíneos de LDL, mientras que el HDL suele modificarse muy poco.

Con una ingesta diaria de alrededor de 1,5-2,4 gramos de esteroles o estanoles vegetales se han observado reducciones del LDL de aproximadamente un 7-10 %, mientras que cantidades cercanas a 3 gramos pueden alcanzar reducciones algo mayores.

Otra característica interesante es que pueden utilizarse junto con diferentes estrategias destinadas al control del colesterol.

Por ejemplo, la combinación con estatinas puede producir una reducción adicional del LDL porque actúan en puntos completamente distintos: las estatinas disminuyen la síntesis hepática de colesterol mientras que los fitoesteroles dificultan su absorción intestinal.

Esa combinación de mecanismos es precisamente lo que hace especialmente interesantes a los esteroles vegetales.

Esteroles vegetales y próstata

Aquí encontramos una aplicación bastante distinta y mucho menos conocida.

El beta-sitosterol se ha utilizado tradicionalmente para mejorar los síntomas de la hiperplasia benigna de próstata.

No parece actuar simplemente reduciendo el tamaño de la próstata.

Lo interesante es que diferentes estudios han observado mejoría del flujo urinario, disminución de la cantidad de orina que permanece en la vejiga después de orinar y reducción de diferentes síntomas urinarios.

Se han utilizado cantidades de aproximadamente 60 a 130 mg diarios de beta-sitosterol, dependiendo del preparado.

Esta diferencia de dosis respecto al colesterol es importante.

Para modificar la absorción intestinal del colesterol hablamos normalmente de gramos diarios de esteroles vegetales, mientras que los preparados utilizados para próstata suelen aportar cantidades mucho menores pero más concentradas en determinados esteroles, especialmente beta-sitosterol.

Por eso no tiene demasiado sentido considerar todos los complementos de fitoesteroles iguales: depende de qué esteroles contienen y para qué los queremos utilizar.

Sistema inmunitario e inflamación

Los esteroles vegetales también presentan una faceta mucho menos conocida relacionada con el sistema inmunitario.

Especialmente el beta-sitosterol y algunos de sus glucósidos se han estudiado por su capacidad para modular diferentes poblaciones de células inmunitarias.

Pueden intervenir sobre linfocitos T, células NK, macrófagos y producción de diferentes citocinas.

Lo interesante es que no parecen actuar simplemente aumentando las defensas de manera indiscriminada.

Su acción resulta más parecida a una modulación de la respuesta inmunitaria, favoreciendo determinados mecanismos defensivos mientras disminuyen algunas señales inflamatorias excesivas.

Esta característica ha despertado interés en procesos donde existen alteraciones de la regulación inmunitaria, entre ellos alergias, infecciones crónicas, enfermedades inflamatorias y procesos autoinmunes.

En artritis reumatoide, por ejemplo, el beta-sitosterol se ha estudiado por su capacidad para reducir mediadores como TNF-alfa, IL-1 beta e IL-6, además de modificar la polarización de macrófagos y otras vías relacionadas con la inflamación articular.

De ahí procede la antigua relación entre fitoesteroles y sustancias antiinflamatorias como la cortisona: no porque actúen exactamente igual, sino porque algunos de sus efectos terminan confluyendo en la disminución de determinadas respuestas inflamatorias.

Y esta conexión me parece especialmente interesante porque demuestra que los fitoesteroles son bastante más que simples “bloqueadores del colesterol”.

Esteroles, membranas y plantas

Existe además una curiosidad que ayuda a entender por qué estas moléculas tienen tantas funciones.

Los esteroles vegetales desempeñan en las plantas un papel parecido al que el colesterol desempeña en nuestras células: forman parte de las membranas celulares y ayudan a regular su fluidez, estabilidad y funcionamiento.

Por eso su estructura es tan parecida al colesterol.

No es una coincidencia química. Plantas y animales utilizan esteroles para resolver problemas celulares similares, aunque emplean moléculas distintas.

Cuando ingerimos fitoesteroles estamos incorporando precisamente esos esteroles estructurales de las células vegetales.

Contraindicaciones de los esteroles vegetales

Los fitoesteroles son poco absorbidos, pero precisamente su capacidad para interferir con la absorción intestinal puede afectar también a otros compuestos liposolubles.

Con cantidades elevadas y mantenidas pueden reducir ligeramente la absorción o los niveles sanguíneos de algunos carotenoides, especialmente beta-caroteno, alfa-caroteno y licopeno.

Por eso, cuando se utilizan alimentos enriquecidos o suplementos de esteroles vegetales, me parece sensato mantener una alimentación rica en verduras y frutas de distintos colores.

No diría que provocan directamente una deficiencia de vitamina A, porque la relación es más compleja, pero sí merece la pena cuidar el aporte de carotenoides.

Existe además una enfermedad genética muy rara llamada sitosterolemia, en la que el organismo absorbe y retiene cantidades anormalmente elevadas de esteroles vegetales. En estas personas los suplementos de fitoesteroles no son apropiados.

Y tampoco necesitamos aumentar indefinidamente la dosis.

Con los fitoesteroles se produce un efecto de saturación: una vez alcanzada una cantidad suficiente para interferir con la absorción del colesterol, seguir aumentando la dosis proporciona cada vez menos beneficio adicional.

En este caso, como tantas veces ocurre en nutrición, más no significa necesariamente mejor.

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