
La tirosina o L-tirosina es un aminoácido especialmente importante por su participación en la fabricación de algunos de los principales neurotransmisores de nuestro cerebro.
A partir de la tirosina, el organismo puede producir:
-
Dopamina.
-
Noradrenalina.
-
Adrenalina.
Pero su importancia no termina aquí.
La tirosina también participa en la producción de:
-
Hormonas tiroideas.
-
Melanina.
Además, forma parte de las proteínas de nuestro organismo.
El cuerpo puede fabricar tirosina a partir de otro aminoácido, la fenilalanina, por lo que se considera normalmente un aminoácido no esencial.
Sin embargo, su metabolismo resulta especialmente interesante en situaciones de estrés intenso, frío, falta de sueño, elevada demanda mental o agotamiento, cuando aumenta la utilización de catecolaminas.
¿Qué es la tirosina?
La tirosina es un aminoácido que podemos obtener directamente mediante los alimentos y que nuestro organismo también puede fabricar a partir de la fenilalanina.
La reacción es:
fenilalanina → tirosina.
Para realizar esta transformación interviene la enzima fenilalanina hidroxilasa.
Una vez disponible, la tirosina puede seguir diferentes caminos metabólicos.
Uno de los más importantes conduce a la fabricación de catecolaminas:
tirosina → L-DOPA → dopamina → noradrenalina → adrenalina.
Esta ruta explica buena parte de las propiedades por las que se ha estudiado la suplementación con L-tirosina.
¿Para qué sirve la tirosina?
Entre las principales funciones de la tirosina encontramos:
-
Formación de proteínas.
-
Síntesis de dopamina.
-
Síntesis de noradrenalina.
-
Síntesis de adrenalina.
-
Producción de hormonas tiroideas.
-
Formación de melanina.
-
Participación en la respuesta al estrés.
-
Mantenimiento de determinadas funciones cognitivas.
Esta combinación resulta especialmente interesante porque conecta directamente cerebro, sistema nervioso, respuesta al estrés, tiroides y pigmentación.
Tirosina y neurotransmisores
Probablemente esta sea la función más conocida de la tirosina.
Nuestro organismo utiliza L-tirosina para fabricar las denominadas catecolaminas.
Las principales son:
-
Dopamina.
-
Noradrenalina.
-
Adrenalina.
Estas moléculas participan en numerosos procesos relacionados con:
-
Atención.
-
Motivación.
-
Estado de alerta.
-
Respuesta al estrés.
-
Movimiento.
-
Aprendizaje.
-
Memoria.
-
Regulación cardiovascular.
Pero la conversión de tirosina en neurotransmisores no ocurre en un único paso.
De tirosina a dopamina
El primer paso consiste en convertir la tirosina en L-DOPA.
La reacción es:
L-tirosina → L-DOPA.
Está controlada por una enzima denominada tirosina hidroxilasa.
Este es el paso limitante en la fabricación de catecolaminas, es decir, uno de los principales puntos de regulación de toda la ruta.
Después:
L-DOPA → dopamina.
Y a partir de la dopamina pueden producirse:
dopamina → noradrenalina → adrenalina.
Por eso la tirosina se considera el precursor nutricional de estas importantes moléculas.
¿Qué tiene que ver el hierro con la tirosina?
Aquí encontramos un detalle bioquímico especialmente interesante.
La enzima tirosina hidroxilasa necesita hierro para funcionar.
Concretamente utiliza:
-
Hierro ferroso.
-
Tetrahidrobiopterina o BH4.
-
Oxígeno.
para transformar tirosina en L-DOPA.
Por tanto, el hierro participa en una de las reacciones fundamentales que permiten utilizar la tirosina para fabricar catecolaminas.
Esto no significa que toda la tirosina del organismo dependa exclusivamente del hierro, pero sí que existe una conexión bioquímica directa entre hierro y síntesis de dopamina, noradrenalina y adrenalina.
Tirosina y dopamina
La dopamina es uno de los neurotransmisores más conocidos.
Participa en:
-
Motivación.
-
Aprendizaje.
-
Movimiento.
-
Recompensa.
-
Atención.
-
Funciones ejecutivas.
-
Memoria de trabajo.
La disponibilidad de tirosina puede influir sobre la síntesis de dopamina especialmente cuando el sistema catecolaminérgico está sometido a una demanda elevada.
Y aquí está precisamente uno de los aspectos más interesantes de este aminoácido.
Tomar más tirosina no significa necesariamente producir continuamente más dopamina.
El organismo regula estrechamente esta ruta.
Sin embargo, cuando aumenta mucho la utilización de catecolaminas, disponer de suficiente precursor puede adquirir mayor importancia.
Tirosina y noradrenalina
La dopamina puede transformarse posteriormente en noradrenalina.
Este neurotransmisor está especialmente relacionado con:
-
Vigilancia.
-
Atención.
-
Concentración.
-
Respuesta al estrés.
-
Activación del sistema nervioso simpático.
Cuando necesitamos reaccionar rápidamente ante una situación exigente, la actividad de estos sistemas aumenta.
Por eso la tirosina se ha estudiado especialmente en situaciones en las que existe una elevada demanda física o mental.
Tirosina y adrenalina
A partir de la noradrenalina puede producirse adrenalina.
La adrenalina participa en la conocida respuesta de lucha o huida.
Entre otras cosas puede:
-
Aumentar la frecuencia cardíaca.
-
Movilizar energía.
-
Modificar el flujo sanguíneo.
-
Preparar al organismo para responder rápidamente.
Por eso la tirosina está conectada metabólicamente con algunos de nuestros principales sistemas de adaptación al estrés.
Tirosina y estrés
Cuando estamos sometidos a situaciones intensamente estresantes aumenta la utilización de catecolaminas.
El organismo libera especialmente:
-
Noradrenalina.
-
Adrenalina.
-
Dopamina en determinados circuitos cerebrales.
Esto permite mantener temporalmente:
-
Atención.
-
Vigilancia.
-
Capacidad de reacción.
-
Rendimiento mental.
Pero cuando el estrés es intenso o prolongado, la demanda puede aumentar considerablemente.
Precisamente por esta razón se comenzó a estudiar si aportar tirosina podía ayudar a mantener la función cognitiva cuando el sistema estaba sometido a una gran exigencia.
¿La tirosina ayuda durante el estrés?
Esta es una de las aplicaciones más interesantes de la L-tirosina.
Los estudios realizados en personas sanas indican que sus efectos parecen apreciarse especialmente cuando existe una situación que exige intensamente al sistema catecolaminérgico.
Por ejemplo:
-
Falta de sueño.
-
Frío intenso.
-
Ruido.
-
Trabajo prolongado.
-
Estrés psicológico.
-
Elevada carga cognitiva.
En estas circunstancias se han observado mejorías en algunas pruebas de:
-
Memoria de trabajo.
-
Atención.
-
Vigilancia.
-
Procesamiento de información.
-
Rendimiento cognitivo.
Esto explica algo importante: la tirosina no parece comportarse simplemente como un estimulante convencional.
Su utilidad se observa especialmente cuando determinadas condiciones estresantes están perjudicando el rendimiento.
Tirosina y falta de sueño
Una de las áreas clásicas de investigación sobre tirosina es la privación de sueño.
Dormir poco deteriora progresivamente:
-
Atención.
-
Vigilancia.
-
Memoria.
-
Tiempo de reacción.
-
Capacidad para procesar información.
En diferentes experimentos realizados después de periodos prolongados sin dormir, la administración de tirosina consiguió reducir parte del deterioro producido en determinadas pruebas cognitivas.
Por ejemplo, se han observado mejorías en:
-
Vigilancia.
-
Memoria de trabajo.
-
Razonamiento.
-
Procesamiento matemático.
-
Seguimiento visual.
Por eso la tirosina resulta especialmente interesante cuando hablamos de fatiga mental asociada a falta de sueño y elevada exigencia cognitiva.
Tirosina y memoria
La relación entre tirosina y memoria está estrechamente conectada con la dopamina y la noradrenalina.
Estos neurotransmisores participan en diferentes procesos de:
-
Atención.
-
Memoria de trabajo.
-
Aprendizaje.
-
Flexibilidad cognitiva.
Los estudios no indican que tomar tirosina mejore indefinidamente la memoria de cualquier persona.
El efecto parece más evidente cuando existe una situación capaz de comprometer temporalmente el rendimiento.
Por ejemplo:
-
Privación de sueño.
-
Estrés.
-
Sobrecarga cognitiva.
-
Condiciones ambientales extremas.
Tirosina y concentración
Por el mismo motivo, la L-tirosina se utiliza con frecuencia en complementos destinados a:
-
Concentración.
-
Estudio.
-
Trabajo mental.
-
Rendimiento cognitivo.
Su mecanismo tiene sentido por su papel como precursor de catecolaminas.
Sin embargo, una persona descansada y sin una demanda especialmente elevada no necesariamente experimentará una gran diferencia por tomar más tirosina.
El contexto parece ser una parte fundamental de su efecto.
¿La tirosina es estimulante?
No funciona exactamente como la cafeína.
La cafeína bloquea principalmente los receptores de adenosina y produce un efecto estimulante relativamente rápido.
La tirosina, en cambio, proporciona un precursor metabólico utilizado para fabricar catecolaminas.
Por eso sus efectos pueden ser mucho más dependientes de las circunstancias.
No obliga directamente al cerebro a liberar grandes cantidades de dopamina o noradrenalina.
Proporciona materia prima para una ruta que el propio organismo regula.
Tirosina y fatiga mental
Una de las aplicaciones más razonables de la tirosina es precisamente la fatiga asociada a situaciones de elevada demanda mental.
Puede resultar especialmente interesante cuando coinciden:
-
Estrés.
-
Falta de sueño.
-
Trabajo prolongado.
-
Sobrecarga mental.
-
Exigencia cognitiva.
En estas situaciones aumenta la actividad de los sistemas catecolaminérgicos y la disponibilidad de tirosina puede adquirir mayor relevancia.
Tirosina y depresión
La dopamina y la noradrenalina participan en la regulación del estado de ánimo.
Por esta razón la tirosina se ha estudiado desde hace décadas en relación con la depresión.
Sin embargo, los resultados clínicos no permiten considerarla un tratamiento general de los trastornos depresivos.
La depresión es extraordinariamente heterogénea y puede involucrar:
-
Serotonina.
-
Dopamina.
-
Noradrenalina.
-
Inflamación.
-
Hormonas.
-
Sueño.
-
Estrés.
-
Factores psicológicos y sociales.
La relación bioquímica entre tirosina y catecolaminas existe, pero no significa que todos los cuadros depresivos se deban a una falta de tirosina.
Tirosina y estado de ánimo
Algo parecido ocurre con el estado de ánimo.
Cuando existe una elevada demanda de catecolaminas, la tirosina puede ayudar a mantener determinadas funciones relacionadas con:
-
Motivación.
-
Atención.
-
Rendimiento mental.
Pero no debemos considerarla un sedante.
De hecho, fisiológicamente su relación con dopamina, noradrenalina y adrenalina la sitúa mucho más cerca de los sistemas de activación y adaptación al estrés.
Tirosina y TDAH
La dopamina y la noradrenalina participan en los circuitos cerebrales relacionados con atención y funciones ejecutivas.
Esto explica por qué la tirosina se ha investigado también en relación con:
-
Déficit de atención.
-
TDAH.
Sin embargo, los resultados disponibles no permiten considerarla un tratamiento establecido para el TDAH.
Que una sustancia sea precursora de dopamina no significa automáticamente que aumentar su consumo corrija cualquier trastorno relacionado con la neurotransmisión dopaminérgica.
Tirosina y enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson se caracteriza por una pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas.
La ruta metabólica vuelve a ser especialmente interesante:
tirosina → L-DOPA → dopamina.
Pero en Parkinson el problema principal no consiste simplemente en una falta de tirosina.
Por eso el tratamiento farmacológico utiliza levodopa o L-DOPA, que es el siguiente intermediario de la ruta y puede convertirse directamente en dopamina.
La tirosina no sustituye a la levodopa en el tratamiento de la enfermedad.
Además, existe una interacción importante entre los suplementos de tirosina y la levodopa que veremos más adelante.
Tirosina y enfermedad de Alzheimer
La tirosina también se ha investigado dentro del complejo campo del envejecimiento cerebral y las enfermedades neurodegenerativas.
Dopamina y noradrenalina participan en:
-
Atención.
-
Memoria.
-
Plasticidad neuronal.
-
Respuesta al estrés.
Pero actualmente no podemos considerar la suplementación con tirosina un tratamiento para la enfermedad de Alzheimer ni una forma establecida de prevenirla.
Su interés en este campo es fundamentalmente neuroquímico y experimental.
Tirosina y hormonas tiroideas
La tirosina tiene otra función completamente diferente y muy importante.
Es uno de los componentes utilizados por la glándula tiroides para fabricar hormonas tiroideas.
La tiroglobulina contiene residuos de tirosina.
Sobre ellos se incorpora yodo para formar posteriormente:
-
T3 o triyodotironina.
-
T4 o tiroxina.
Por tanto, tanto tirosina como yodo forman parte del proceso de fabricación de las hormonas tiroideas.
¿Tomar tirosina estimula la tiroides?
Que la tirosina sea necesaria para fabricar hormonas tiroideas no significa que tomar grandes cantidades haga funcionar mejor una tiroides normal.
La producción hormonal está cuidadosamente regulada por el eje:
hipotálamo → hipófisis → tiroides.
En una persona con una alimentación adecuada, la disponibilidad de tirosina normalmente no constituye el único factor limitante.
Sin embargo, esta relación explica por qué los suplementos de L-tirosina requieren especial precaución cuando existe hipertiroidismo.
Tirosina e hipotiroidismo
La tirosina aparece con frecuencia en complementos destinados al apoyo nutricional de la función tiroidea.
Su presencia tiene una explicación fisiológica porque forma parte de las moléculas utilizadas para fabricar T3 y T4.
Pero el hipotiroidismo puede tener muchas causas:
-
Tiroiditis autoinmune.
-
Déficit de yodo.
-
Cirugía.
-
Tratamientos médicos.
-
Alteraciones hipofisarias.
-
Diferentes enfermedades tiroideas.
Por eso no podemos interpretar automáticamente un hipotiroidismo como una carencia de tirosina.
Tirosina y glándulas suprarrenales
Las glándulas suprarrenales producen adrenalina y noradrenalina en la médula suprarrenal.
Como ambas proceden metabólicamente de la tirosina, existe una relación directa entre este aminoácido y la respuesta suprarrenal al estrés.
Sin embargo, la tirosina no «alimenta» directamente las suprarrenales ni regula por sí sola el cortisol.
El cortisol se produce en la corteza suprarrenal a partir del colesterol y pertenece a una ruta completamente diferente.
Esta distinción es importante porque adrenalina y cortisol participan conjuntamente en la respuesta al estrés, pero no se fabrican a partir de los mismos precursores.
Tirosina y cortisol
La tirosina no actúa como un regulador directo del cortisol.
Su principal relación con el estrés se produce mediante las catecolaminas.
Esto significa que cuando hablamos de tirosina y estrés estamos hablando fundamentalmente de:
dopamina + noradrenalina + adrenalina.
No de aumentar o disminuir directamente la producción de cortisol.
Tirosina y melanina
La tirosina también es uno de los principales precursores utilizados para fabricar melanina.
La melanina es el pigmento responsable de buena parte del color de:
-
Piel.
-
Cabello.
-
Iris.
En los melanocitos, la enzima tirosinasa transforma la tirosina a través de diferentes etapas que finalmente conducen a la formación de melanina.
Por tanto, existe una relación bioquímica directa entre tirosina y pigmentación.
¿La tirosina ayuda a broncearse?
La tirosina participa en la fabricación de melanina, pero esto no significa que tomar suplementos produzca automáticamente un bronceado mayor.
La pigmentación está regulada por numerosos factores:
-
Genética.
-
Exposición ultravioleta.
-
Actividad de la tirosinasa.
-
Hormonas.
-
Número y actividad de melanocitos.
Por eso la tirosina ha aparecido durante años en productos destinados al bronceado, aunque aportar más precursor no garantiza por sí solo una mayor producción de melanina.
Tirosina en cosmética
La tirosina y diferentes derivados también se han incorporado a productos cosméticos relacionados con:
-
Pigmentación.
-
Acondicionamiento cutáneo.
-
Formulaciones para el bronceado.
Pero aplicar tirosina sobre la piel no transforma proteínas en músculo ni produce crecimiento muscular localizado.
Son mecanismos completamente diferentes.
Tirosina y energía
La tirosina tampoco funciona como una fuente directa de energía comparable a:
-
Glucosa.
-
Grasas.
-
Cuerpos cetónicos.
Cuando una persona percibe mayor energía o capacidad mental después de tomar tirosina, probablemente el efecto esté relacionado con su participación en los sistemas de dopamina y noradrenalina, especialmente cuando existe fatiga o estrés.
Por eso resulta más apropiado hablar de:
-
Alerta.
-
Rendimiento cognitivo.
-
Respuesta al estrés.
que de «energía celular» en sentido estricto.
Tirosina y ejercicio físico
La tirosina también se ha investigado dentro de la nutrición deportiva.
Durante el ejercicio intenso aumentan:
-
Estrés fisiológico.
-
Temperatura corporal.
-
Utilización de catecolaminas.
-
Fatiga central.
Esto llevó a estudiar si aportar tirosina podía retrasar la fatiga o mejorar el rendimiento.
Los resultados son mucho menos consistentes que los observados en determinadas situaciones de estrés cognitivo.
En algunos estudios se han encontrado efectos interesantes y en otros no.
Por tanto, actualmente su aplicación parece más clara para determinadas situaciones de rendimiento mental bajo estrés que como suplemento general para aumentar el rendimiento deportivo.
Tirosina y músculo
Como aminoácido, la tirosina forma parte de las proteínas musculares.
Pero no es uno de los principales aminoácidos utilizados específicamente para estimular la síntesis proteica muscular.
Para aumentar masa muscular son mucho más determinantes:
-
Ingesta total de proteínas.
-
Aminoácidos esenciales.
-
Leucina.
-
Entrenamiento de fuerza.
-
Energía suficiente.
Por eso no debemos considerar la tirosina un suplemento específico para desarrollar músculo.
Tirosina y fenilcetonuria
La fenilcetonuria o PKU es una enfermedad metabólica genética en la que existe una alteración de la enzima fenilalanina hidroxilasa.
Como consecuencia, el organismo tiene dificultades para transformar:
fenilalanina → tirosina.
Esto provoca acumulación de fenilalanina y puede hacer que la tirosina pase a comportarse como un aminoácido condicionalmente esencial.
Esta es una situación completamente diferente de la suplementación convencional.
El manejo nutricional de la fenilcetonuria requiere un control específico de:
-
Fenilalanina.
-
Proteínas.
-
Fórmulas de aminoácidos.
-
Tirosina.
Alimentos ricos en tirosina
La tirosina se encuentra de forma natural en numerosos alimentos ricos en proteínas.
Entre ellos:
Alimentos de origen animal
-
Queso.
-
Leche y derivados lácteos.
-
Huevos.
-
Carne.
-
Pollo.
-
Pavo.
-
Pescado.
Fuentes vegetales
-
Soja.
-
Legumbres.
-
Judías.
-
Frutos secos.
-
Semillas.
-
Avena.
-
Trigo y otros cereales.
Además, como nuestro organismo puede producir tirosina a partir de fenilalanina, la disponibilidad de ambos aminoácidos está metabólicamente relacionada.
¿Cuándo se utiliza L-tirosina como suplemento?
La suplementación con L-tirosina se utiliza o se ha investigado principalmente en relación con:
-
Estrés intenso.
-
Falta de sueño.
-
Fatiga mental.
-
Elevada demanda cognitiva.
-
Concentración.
-
Atención.
-
Exposición al frío.
-
Situaciones de trabajo prolongado.
-
Rendimiento mental bajo condiciones exigentes.
También se ha estudiado en numerosos campos clínicos como:
-
Depresión.
-
TDAH.
-
Parkinson.
-
Fenilcetonuria.
-
Trastornos neurodegenerativos.
Pero el hecho de que exista investigación no significa que la evidencia sea igual para todas estas aplicaciones.
Actualmente, una de las áreas más interesantes continúa siendo la protección del rendimiento cognitivo durante situaciones agudas de estrés o elevada demanda mental.
Tirosina y estrés por frío
Existe una curiosidad muy interesante dentro de la investigación sobre este aminoácido.
Algunos de los estudios clásicos se realizaron en personas sometidas a frío intenso.
El frío constituye un potente estrés fisiológico y aumenta la actividad del sistema nervioso simpático.
En estas condiciones la tirosina se ha relacionado con un mejor mantenimiento de determinadas capacidades cognitivas.
Esto ayudó a desarrollar la hipótesis de que su utilidad aparece precisamente cuando existe una utilización elevada de catecolaminas.
Tirosina y trabajos de elevada exigencia
Por esa misma razón se ha investigado en contextos relacionados con:
-
Personal militar.
-
Trabajo nocturno.
-
Privación de sueño.
-
Condiciones ambientales extremas.
-
Tareas cognitivas prolongadas.
No porque convierta a una persona descansada en alguien con capacidades extraordinarias, sino porque puede ayudar a reducir parte de la caída de rendimiento provocada por determinadas situaciones estresantes.
Esta diferencia es fundamental para entender correctamente sus propiedades.
¿Qué dosis de L-tirosina se utiliza?
Las dosis utilizadas en investigación varían mucho dependiendo del objetivo.
En estudios experimentales sobre estrés y rendimiento cognitivo se han empleado frecuentemente cantidades calculadas según el peso corporal, algunas bastante elevadas y administradas de forma puntual.
En complementos alimenticios las cantidades suelen ser considerablemente menores.
Por eso no existe una única dosis universal de tirosina aplicable a:
-
Estrés.
-
Concentración.
-
Deporte.
-
Tiroides.
-
Fatiga.
La cantidad debe depender del objetivo, duración y características de la persona.
Seguridad de la L-tirosina
La L-tirosina se encuentra naturalmente en los alimentos y generalmente se tolera bien cuando se utiliza como suplemento durante periodos limitados.
Entre los efectos adversos descritos pueden aparecer:
-
Náuseas.
-
Molestias digestivas.
-
Dolor de cabeza.
-
Ardor de estómago.
-
Fatiga en algunas personas.
La tolerancia puede variar según la dosis.
Tirosina e hipertiroidismo
Esta es una de las precauciones más importantes.
Como la tirosina participa en la fabricación de hormonas tiroideas, las personas con:
-
Hipertiroidismo.
-
Enfermedad de Graves.
deben tener especial precaución con los suplementos de L-tirosina.
No estamos hablando de evitar los alimentos normales que contienen proteínas y tirosina, sino de la utilización de cantidades concentradas como complemento.
Tirosina y medicación tiroidea
También debe tenerse en cuenta su utilización junto con hormonas tiroideas.
La tirosina es un precursor utilizado fisiológicamente por la tiroides, mientras que estos medicamentos aportan directamente hormona tiroidea.
Por eso la suplementación en personas que reciben tratamiento tiroideo debe individualizarse según:
-
Diagnóstico.
-
Analítica.
-
Medicación.
-
Función tiroidea.
Tirosina y levodopa
Existe además una interacción especialmente importante con la levodopa utilizada en la enfermedad de Parkinson.
La levodopa y los aminoácidos neutros grandes pueden competir por sistemas de transporte intestinal y por su entrada al cerebro.
Por eso cantidades elevadas de tirosina pueden interferir con la absorción y disponibilidad de levodopa.
No resulta conveniente tomarlas simultáneamente.
Precisamente esta interacción vuelve a mostrarnos la estrecha relación metabólica existente entre:
tirosina → L-DOPA → dopamina.
Tirosina y embarazo
Durante el embarazo y la lactancia obtenemos tirosina naturalmente mediante las proteínas de la alimentación.
Otra cuestión diferente son las dosis concentradas utilizadas como suplemento.
La información disponible sobre suplementación en cantidades elevadas durante embarazo y lactancia es limitada, por lo que no se utiliza de forma rutinaria sin una indicación específica.
¿Puede agotarse la tirosina por estrés?
Decir que el estrés «agota completamente» la tirosina sería demasiado simplificado.
Lo que sí sabemos es que las situaciones de estrés intenso pueden aumentar la actividad de los sistemas catecolaminérgicos.
Cuando aumenta la liberación de:
-
Dopamina.
-
Noradrenalina.
-
Adrenalina.
también aumenta la necesidad de sintetizar nuevas catecolaminas.
Y para fabricarlas necesitamos tirosina.
Precisamente esta relación explica por qué la suplementación parece resultar más interesante cuando el sistema está sometido a una demanda elevada.
Tirosina: un aminoácido especialmente ligado a la adaptación
La tirosina resulta fascinante porque conecta sistemas que aparentemente tienen muy poco que ver entre sí.
Por una ruta encontramos:
fenilalanina → tirosina → L-DOPA → dopamina → noradrenalina → adrenalina.
Por otra:
tirosina + yodo → hormonas tiroideas.
Y mediante otra ruta diferente:
tirosina → melanina.
Esto explica su relación con:
-
Cerebro.
-
Atención.
-
Estrés.
-
Estado de alerta.
-
Tiroides.
-
Pigmentación.
Pero probablemente uno de los aspectos más interesantes de la investigación sobre L-tirosina sea que sus efectos cognitivos parecen depender mucho de cuándo la necesitamos.
En una situación normal, el organismo regula estrechamente la fabricación de catecolaminas y disponer de más tirosina no significa necesariamente producir más neurotransmisores.
Sin embargo, cuando aparecen estrés intenso, frío, falta de sueño o una gran exigencia mental, aumenta la utilización de estos sistemas.
Y es precisamente en esas circunstancias donde la tirosina ha mostrado algunos de sus resultados más interesantes.


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