
La pirroloquinolina quinona, más conocida como PQQ, es un compuesto presente en pequeñas cantidades en diferentes alimentos que ha despertado un enorme interés por dos características especialmente interesantes: su actividad redox y su relación con las mitocondrias, las estructuras celulares encargadas de producir buena parte de nuestra energía.
Durante algún tiempo incluso se planteó la posibilidad de considerarla una nueva vitamina. Actualmente no está reconocida como vitamina ni como nutriente esencial humano, pero eso no le quita interés. Al contrario, las investigaciones realizadas alrededor de la PQQ han descubierto una molécula bastante peculiar.
No solamente interviene en reacciones de oxidación y reducción. También se ha estudiado su relación con crecimiento celular, supervivencia, sistema nervioso, metabolismo energético y formación de nuevas mitocondrias.
Y esta última propiedad es probablemente la que más fama le ha dado.
PQQ, energía y mitocondrias
Las mitocondrias son pequeñas estructuras presentes en nuestras células cuya función más conocida es transformar los nutrientes en energía utilizable.
Pero las mitocondrias envejecen, se dañan y necesitan renovarse.
Una de las características más interesantes de la PQQ es su capacidad para activar mecanismos relacionados con la biogénesis mitocondrial, es decir, con la formación de nuevas mitocondrias.
Esto resulta especialmente interesante porque no estamos hablando simplemente de «dar energía».
Si una célula mejora su maquinaria para producirla, estamos actuando sobre un nivel completamente diferente.
Por eso la PQQ se ha estudiado especialmente en situaciones relacionadas con fatiga, envejecimiento, metabolismo y deterioro de la función mitocondrial.
Al mismo tiempo, las mitocondrias son uno de los lugares donde se producen especies reactivas durante el metabolismo normal. La PQQ combina precisamente estas dos vertientes: protección frente al estrés oxidativo y regulación de la función mitocondrial.
Un antioxidante bastante peculiar
La PQQ puede participar repetidamente en ciclos de oxidación y reducción, una característica que le proporciona una enorme estabilidad redox.
En experimentos químicos se ha descrito que puede realizar miles de ciclos catalíticos antes de degradarse, muchos más que determinados antioxidantes clásicos como el ácido ascórbico.
Esto no significa simplemente que sea «miles de veces más potente que la vitamina C». Son moléculas diferentes y trabajan de maneras distintas.
Lo verdaderamente interesante es la capacidad de la PQQ para participar repetidamente en estas reacciones y su estrecha relación con la protección mitocondrial.
PQQ y cerebro
El cerebro consume una enorme cantidad de energía y depende muchísimo del buen funcionamiento de sus mitocondrias.
Por eso no resulta extraño que una parte importante de la investigación sobre PQQ se haya dirigido hacia el sistema nervioso, memoria, aprendizaje y neuroprotección.
En modelos experimentales la PQQ ha mostrado capacidad para mejorar determinadas alteraciones cognitivas producidas por estrés oxidativo y se ha estudiado por su relación con el factor de crecimiento nervioso (NGF).
El NGF participa en el crecimiento, mantenimiento y supervivencia de determinadas neuronas, por lo que esta conexión convirtió rápidamente a la PQQ en una molécula interesante dentro del estudio del envejecimiento cerebral.
También se han investigado sus efectos frente a diferentes mecanismos de neurotoxicidad producidos por sustancias como mercurio, glutamato y 6-hidroxidopamina, esta última utilizada experimentalmente para producir daño dopaminérgico semejante al observado en el Parkinson.
PQQ, Parkinson y alfa-sinucleína
Aquí encontramos otra de las partes más interesantes del artículo.
La PQQ se ha estudiado en relación con DJ-1, una proteína vinculada a mecanismos de protección celular frente al estrés oxidativo y también relacionada con determinadas formas de enfermedad de Parkinson.
También se han observado experimentalmente efectos sobre la alfa-sinucleína, una proteína cuya acumulación y agregación tiene una estrecha relación con la enfermedad de Parkinson.
Esto no convierte a la PQQ en un tratamiento del Parkinson, pero explica perfectamente por qué aparece continuamente cuando investigamos mitocondrias, oxidación y enfermedades neurodegenerativas.
PQQ y beta-amiloide
Algo parecido sucede con el Alzheimer.
La PQQ se ha estudiado por sus posibles efectos protectores frente al daño neuronal relacionado con la beta-amiloide, una de las proteínas que encontramos implicadas en la enfermedad de Alzheimer.
Si unimos beta-amiloide, estrés oxidativo, inflamación, función mitocondrial y supervivencia neuronal empezamos a comprender por qué una molécula inicialmente estudiada como cofactor redox terminó despertando tanto interés en neurología.
También se ha investigado su relación con iNOS o sintasa inducible del óxido nítrico, que puede producir grandes cantidades de óxido nítrico durante determinados procesos inflamatorios y contribuir a la formación de especies reactivas de nitrógeno.
PQQ, aprendizaje y memoria
Además de las investigaciones experimentales sobre enfermedades neurodegenerativas, existen estudios humanos sobre memoria y función cognitiva.
Se han observado cambios en diferentes parámetros relacionados con atención y memoria tras la utilización de PQQ, lo que ha favorecido su presencia en complementos destinados al rendimiento intelectual y envejecimiento cerebral.
En algunas personas resulta especialmente interesante cuando el problema cognitivo aparece acompañado de cansancio y disminución de energía, porque volvemos a encontrarnos con la conexión entre cerebro y mitocondrias.
PQQ y Coenzima Q10
Ésta es una asociación especialmente lógica.
La Coenzima Q10 también participa directamente en la función mitocondrial, concretamente en la cadena respiratoria mediante la cual producimos ATP.
PQQ y CoQ10 no hacen exactamente lo mismo.
Mientras la CoQ10 participa directamente en el transporte de electrones dentro de la mitocondria, la PQQ resulta especialmente interesante por su relación con la biogénesis mitocondrial, señalización celular y protección frente al estrés oxidativo.
En un ensayo doble ciego realizado en Japón se estudió PQQ sola y combinada con CoQ10 en adultos de mediana y avanzada edad. Se observaron cambios en parámetros cognitivos con PQQ y resultados particularmente interesantes en el grupo que recibió ambas sustancias.
Por eso es frecuente encontrarlas asociadas en complementos destinados a energía, mitocondrias y función cerebral.
Existe además otra conexión que merece la pena conocer. Las estatinas interfieren en la misma ruta metabólica que utiliza el organismo para sintetizar colesterol y CoQ10, razón por la que pueden reducir los niveles de esta última.
Esto explica por qué, cuando estudiamos función mitocondrial en una persona que utiliza estatinas, la CoQ10 merece una atención especial.
PQQ e inflamación
La PQQ también se ha estudiado en relación con diferentes marcadores inflamatorios.
En pequeños estudios humanos se observaron modificaciones en proteína C reactiva e interleucina 6 (IL-6), junto con cambios en metabolitos relacionados con el metabolismo energético.
Estos resultados son particularmente interesantes porque vuelven a conectar los mismos procesos: mitocondrias, oxidación, inflamación y metabolismo.
PQQ y metabolismo energético
Cuando aumenta o mejora la función mitocondrial también puede cambiar la manera en que las células gestionan la energía.
Por eso la PQQ se ha estudiado en relación con metabolismo, utilización de nutrientes, producción energética y envejecimiento celular.
Los primeros trabajos humanos sobre PQQ observaron cambios en metabolitos urinarios relacionados con vías mitocondriales incluso después de periodos relativamente cortos de utilización.
Es una de las razones por las que considero demasiado limitado definirla simplemente como «antioxidante».
Su interés está precisamente en que parece actuar en el lugar donde producción de energía y oxidación se encuentran: la mitocondria.
PQQ y fertilidad
La función mitocondrial también resulta fundamental en reproducción.
Óvulos y espermatozoides necesitan energía y son especialmente sensibles al estrés oxidativo, por lo que la PQQ también ha sido objeto de investigación en fertilidad y función reproductiva, inicialmente sobre todo en modelos experimentales.
Es otra aplicación que vuelve a tener como hilo conductor la protección celular y mitocondrial.
¿Dónde encontramos PQQ?
La PQQ se encuentra en pequeñas cantidades en numerosos alimentos, especialmente de origen vegetal.
Entre los alimentos en los que se han descrito cantidades interesantes encontramos:
perejil, pimiento verde, kiwi, papaya, tofu y té verde.
También aparece en otros vegetales y alimentos fermentados.
Las cantidades presentes en la alimentación son pequeñas, pero precisamente el hecho de encontrarla distribuida en numerosos alimentos fue una de las razones por las que comenzó a estudiarse su posible importancia nutricional.
¿Para qué se utiliza la PQQ?
La PQQ se utiliza principalmente cuando buscamos actuar sobre aspectos relacionados con:
-
función y biogénesis mitocondrial;
-
producción de energía;
-
estrés oxidativo;
-
envejecimiento celular;
-
memoria y aprendizaje;
-
concentración y función cognitiva;
-
protección neuronal;
-
inflamación;
-
envejecimiento cerebral;
-
y situaciones en las que existe una función mitocondrial disminuida.
También continúa investigándose en relación con Parkinson, Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas, precisamente porque las alteraciones mitocondriales y el estrés oxidativo tienen un papel importante en estos procesos.
Contraindicaciones y precauciones de la PQQ
La PQQ suele presentar una buena tolerancia en las cantidades utilizadas habitualmente en complementación, aunque la información disponible sobre su utilización durante periodos muy prolongados es menor que la que tenemos para nutrientes utilizados desde hace décadas.
Como ocurre con otros complementos, no utilizaría PQQ indiscriminadamente durante embarazo o lactancia sin una valoración específica.
También conviene tener en cuenta la medicación y otros complementos que esté utilizando la persona, especialmente cuando trabajamos con enfermedades crónicas o tratamientos complejos.
Y, aunque resulte tentador pensar que una sustancia relacionada con la formación de nuevas mitocondrias debe utilizarse cuanto más mejor, en biología rara vez funciona así.
Lo interesante de la Pirroloquinolina Quinona no es considerarla simplemente otro antioxidante.
Es comprender que estamos ante una molécula situada en un punto especialmente interesante entre oxidación, producción de energía, señalización celular, cerebro y renovación mitocondrial.
Y probablemente sea precisamente la biogénesis mitocondrial la propiedad que hace que la PQQ sea tan diferente de muchos de los antioxidantes que utilizamos habitualmente.
Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación.


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