N-acetilcisteína (NAC): para qué sirve y propiedades

La N-acetilcisteína, conocida habitualmente por sus siglas NAC, es un derivado del aminoácido azufrado L-cisteína.

Probablemente sea una de las sustancias más interesantes que encontramos a medio camino entre la nutrición y la medicina, porque la acetilcisteína se utiliza tanto como complemento como en el ámbito médico.

Dos características explican buena parte de sus aplicaciones:

  • Es precursora del glutatión, uno de los principales sistemas antioxidantes de nuestras células.

  • Posee una importante acción mucolítica, es decir, ayuda a disminuir la viscosidad del moco.

Pero sus posibles aplicaciones van bastante más allá y desde hace años se estudia la NAC en relación con estrés oxidativo, inflamación, metabolismo, sistema nervioso, fertilidad y diferentes procesos celulares.

¿Qué es la N-acetilcisteína?

La NAC es una forma acetilada de la L-cisteína, aminoácido que contiene azufre.

Nuestro organismo necesita cisteína para fabricar glutatión, un tripéptido formado por:

  • Glutamato.

  • Cisteína.

  • Glicina.

La disponibilidad de cisteína puede convertirse en uno de los factores limitantes para su síntesis.

Por eso aportar NAC facilita al organismo un precursor que puede utilizar para mantener y recuperar sus reservas de glutatión.

NAC y glutatión

El glutatión es uno de los sistemas antioxidantes celulares más importantes de nuestro organismo.

Participa en:

  • Protección frente al estrés oxidativo.

  • Neutralización de determinadas especies reactivas.

  • Metabolismo y transformación de diferentes sustancias.

  • Protección de proteínas y estructuras celulares.

  • Mantenimiento del equilibrio redox.

  • Función mitocondrial.

  • Procesos de detoxificación hepática.

Nuestro organismo produce radicales libres y otras especies reactivas constantemente como consecuencia normal del metabolismo.

El problema no es que existan, porque también cumplen funciones biológicas. El problema aparece cuando se produce un desequilibrio entre oxidantes y sistemas antioxidantes, generándose estrés oxidativo.

NAC resulta especialmente interesante porque no actúa simplemente como un antioxidante aislado: proporciona material para que el organismo mantenga uno de sus propios sistemas antioxidantes.

NAC y paracetamol: una aplicación médica fundamental

Una de las aplicaciones más importantes de la N-acetilcisteína se encuentra en medicina de urgencias.

La NAC es el antídoto utilizado frente a la intoxicación por paracetamol.

Cuando se utiliza paracetamol en condiciones normales, la mayor parte se metaboliza mediante vías que permiten eliminarlo adecuadamente.

Una pequeña proporción genera un metabolito reactivo denominado NAPQI, que normalmente es neutralizado por el glutatión.

Cuando existe una sobredosis importante, las reservas hepáticas de glutatión pueden agotarse.

Entonces NAPQI se acumula y puede producir una lesión hepática grave.

La N-acetilcisteína permite recuperar la disponibilidad de glutatión y favorece la detoxificación del metabolito.

Esta utilización de NAC es médica y no tiene nada que ver con tomarla como complemento alimenticio.

Ante una sobredosis de paracetamol estamos ante una urgencia médica.

NAC como mucolítico

La otra gran aplicación clásica de la acetilcisteína es su acción sobre el moco.

Las mucoproteínas contienen enlaces disulfuro que contribuyen a proporcionar consistencia y viscosidad a las secreciones.

Gracias a su grupo sulfhidrilo, la acetilcisteína puede romper determinados enlaces disulfuro y hacer que el moco resulte menos viscoso y más fácil de expulsar.

Por eso se utiliza como mucolítico en procesos respiratorios caracterizados por secreciones espesas.

NAC y bronquitis crónica

La bronquitis crónica se caracteriza por inflamación de las vías respiratorias y producción persistente de moco.

Aquí la NAC resulta especialmente interesante por dos motivos:

acción mucolítica + relación con el glutatión y el equilibrio oxidativo.

Al disminuir la viscosidad de las secreciones puede facilitar su eliminación.

Además, el estrés oxidativo desempeña un papel importante en numerosos procesos respiratorios crónicos, por lo que también se ha estudiado la influencia de NAC sobre este componente.

NAC y EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es mucho más compleja que una simple acumulación de radicales libres.

Existe inflamación persistente, alteración de las vías respiratorias y, dependiendo del caso, destrucción del tejido pulmonar y aumento de las secreciones.

El estrés oxidativo forma parte de este proceso.

Por sus propiedades mucolíticas y su relación con el glutatión, la NAC se ha estudiado especialmente en personas con EPOC y bronquitis crónica, sobre todo en relación con secreciones, síntomas respiratorios y exacerbaciones.

Esto no significa que NAC evite por sí sola desarrollar EPOC ni sustituye los tratamientos respiratorios necesarios.

NAC, hígado y detoxificación

El hígado es uno de los órganos en los que el sistema del glutatión adquiere especial importancia.

Participa continuamente en la transformación y eliminación de:

  • Medicamentos.

  • Sustancias ambientales.

  • Productos derivados del metabolismo.

  • Alcohol y sus metabolitos.

  • Diferentes compuestos potencialmente reactivos.

Por ello, mantener una buena disponibilidad de glutatión resulta importante para las funciones hepáticas de detoxificación.

Esta relación explica buena parte del interés de NAC en el ámbito hepático.

Sin embargo, no debemos trasladar automáticamente su eficacia como antídoto frente al paracetamol a cualquier enfermedad del hígado: cada alteración hepática tiene mecanismos y necesidades diferentes.

NAC y riñones

Los riñones son especialmente sensibles a alteraciones circulatorias, metabólicas y oxidativas.

Durante años se investigó mucho NAC como posible protector renal, particularmente alrededor de determinados procedimientos diagnósticos con contraste.

Actualmente no utilizaría este hecho como razón general para suplementar NAC antes de una prueba con contraste.

Sin embargo, la relación entre estrés oxidativo, glutatión y función renal continúa siendo un campo de interés.

NAC frente al estrés oxidativo

Uno de los motivos por los que NAC aparece investigada en problemas tan diferentes es precisamente el estrés oxidativo.

No existe una enfermedad denominada simplemente «exceso de radicales libres», pero el desequilibrio redox puede participar en numerosos procesos.

NAC puede contribuir al mantenimiento del glutatión y, a través de éste, influir sobre la capacidad antioxidante celular.

También se ha investigado en situaciones de exposición a determinados tóxicos y metales, aunque una intoxicación nunca debe abordarse simplemente tomando un antioxidante.

NAC e inflamación

Estrés oxidativo e inflamación mantienen una relación estrecha.

Las especies reactivas pueden participar en vías de señalización inflamatoria y, a su vez, la inflamación puede aumentar la producción de oxidantes.

Por esta razón NAC se ha investigado en diferentes procesos inflamatorios.

No la considero simplemente un «antiinflamatorio», pero su influencia sobre el estado redox celular puede modificar determinadas señales relacionadas con inflamación.

NAC, ejercicio y recuperación

El ejercicio intenso produce temporalmente especies reactivas y respuestas inflamatorias.

Esto forma parte también de la adaptación normal al entrenamiento.

NAC se ha estudiado en relación con:

  • Fatiga muscular.

  • Estrés oxidativo producido por ejercicio intenso.

  • Rendimiento.

  • Recuperación.

Sin embargo, eliminar indiscriminadamente las señales oxidativas producidas durante el ejercicio tampoco tiene por qué ser deseable, porque algunas forman parte de las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento.

Por tanto, utilizar antioxidantes en deportistas requiere bastante más criterio que pensar simplemente «cuantos más antioxidantes, mejor».

NAC y glutamato

Una de las aplicaciones más interesantes de NAC fuera del aparato respiratorio y el hígado está relacionada con el glutamato.

El glutamato es el principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso central.

NAC puede influir indirectamente en su regulación mediante el sistema de intercambio cistina-glutamato, relacionado también con la disponibilidad de cisteína y la síntesis de glutatión.

Esta relación ha llevado a estudiar NAC en diferentes problemas neuropsiquiátricos.

NAC y conductas compulsivas

Se ha investigado NAC en determinados comportamientos repetitivos y compulsivos, entre ellos:

  • Tricotilomanía o arrancarse el cabello.

  • Conductas compulsivas.

  • Trastorno obsesivo-compulsivo.

  • Algunos comportamientos relacionados con adicciones.

El interés procede especialmente de su posible influencia sobre la regulación del glutamato y el estrés oxidativo.

Los resultados no son idénticos en todos los trastornos ni en todas las personas, pero constituye una de las áreas de investigación más interesantes de NAC.

NAC y adicciones

También se ha estudiado en relación con diferentes trastornos por consumo de sustancias, entre ellos:

  • Cocaína.

  • Cannabis.

  • Nicotina.

  • Alcohol.

Una de las hipótesis estudiadas vuelve a estar relacionada con la regulación de circuitos glutamatérgicos implicados en recompensa, hábito y recaída.

Esto no convierte NAC en un tratamiento aislado para una adicción, pero ayuda a comprender por qué aparece con frecuencia en la investigación neuropsiquiátrica.

NAC, estado de ánimo y sistema nervioso

También se ha investigado en relación con:

  • Depresión.

  • Trastorno bipolar.

  • Esquizofrenia.

  • Diferentes alteraciones neuropsiquiátricas.

Aquí confluyen varias de sus características:

  • Regulación del glutamato.

  • Síntesis de glutatión.

  • Estrés oxidativo.

  • Función mitocondrial.

  • Neuroinflamación.

Es un buen ejemplo de por qué una misma sustancia puede estudiarse en problemas aparentemente muy diferentes.

NAC, Alzheimer y Parkinson

El cerebro es especialmente sensible al metabolismo energético y al equilibrio oxidativo.

Por ello, NAC y otros precursores del glutatión se han investigado en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson.

Gran parte del interés experimental procede de su capacidad para modificar la disponibilidad de glutatión y diferentes procesos relacionados con estrés oxidativo y función neuronal.

No debemos confundir estos mecanismos y líneas de investigación con afirmar que NAC trate o revierta una enfermedad neurodegenerativa.

NAC y resistencia a la insulina

La inflamación del tejido adiposo, el estrés oxidativo y las alteraciones de la señalización de la insulina forman parte del complejo desarrollo de la resistencia a la insulina.

NAC se ha estudiado por su posible influencia sobre algunos de estos mecanismos.

Esto resulta especialmente interesante porque vuelve a conectar metabolismo, inflamación y equilibrio oxidativo.

Sin embargo, cuando existe resistencia a la insulina, el trabajo fundamental sigue siendo mucho más amplio: alimentación, actividad física, masa muscular, sueño, composición corporal y situación metabólica de la persona.

NAC y síndrome de ovario poliquístico

NAC también ha sido estudiada en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP).

El interés se centra especialmente en aquellas situaciones en las que encontramos alteraciones metabólicas asociadas, como resistencia a la insulina.

Se ha investigado su posible influencia sobre:

  • Sensibilidad a la insulina.

  • Ovulación.

  • Parámetros metabólicos.

  • Fertilidad.

El SOP es muy heterogéneo y no todas las mujeres presentan el mismo patrón hormonal o metabólico, por lo que NAC no debe entenderse como «el suplemento para el ovario poliquístico».

Hay que observar el terreno de cada mujer.

NAC y fertilidad masculina

El estrés oxidativo puede afectar negativamente a diferentes características de los espermatozoides.

Por este motivo, NAC se ha estudiado en relación con parámetros de fertilidad masculina, incluyendo:

  • Concentración espermática.

  • Movilidad.

  • Calidad seminal.

  • Estrés oxidativo.

Cuando existe infertilidad masculina debemos investigar su origen, pero el equilibrio oxidativo es uno de los aspectos que puede formar parte de una valoración completa.

NAC y fertilidad femenina

Además de los estudios realizados en mujeres con SOP, NAC ha despertado interés en otros aspectos relacionados con reproducción y fertilidad.

En este campo debemos ser especialmente cuidadosos porque buscar un embarazo, estar embarazada y utilizar NAC con una indicación médica son situaciones completamente diferentes.

No utilizaría NAC durante embarazo simplemente como complemento de rutina sin una valoración individual.

NAC y biofilm

Otra propiedad muy interesante de la N-acetilcisteína es su estudio en relación con los biofilms o biopelículas microbianas.

Un biofilm es una comunidad de microorganismos protegida dentro de una matriz que ellos mismos producen.

Esta matriz puede dificultar la penetración de determinadas sustancias y contribuir a la persistencia de algunas colonizaciones microbianas.

NAC presenta propiedades mucolíticas y puede interferir en determinadas características de estas matrices, razón por la que se investiga como agente frente al biofilm.

Es un campo particularmente interesante, pero depende muchísimo del microorganismo, del lugar del organismo y de la forma de utilización.

No significa que tomar NAC por vía oral destruya automáticamente cualquier biofilm presente en el cuerpo.

NAC y gripe e infecciones respiratorias

NAC también se ha estudiado en el contexto de infecciones respiratorias.

Aquí debemos distinguir varias cosas.

Por un lado, su acción mucolítica puede resultar útil cuando existen secreciones espesas.

Por otro, su influencia sobre glutatión, estrés oxidativo y respuesta inflamatoria ha despertado interés en la interacción entre el organismo y determinadas infecciones virales.

No la utilizaría, sin embargo, bajo la afirmación de que «evita la gripe».

NAC y salud ósea

La investigación experimental también ha observado posibles relaciones entre NAC, estrés oxidativo y actividad de las células encargadas de formar y remodelar hueso.

Se han estudiado procesos relacionados con:

  • Osteoblastos.

  • Mineralización.

  • Formación ósea.

  • Colágeno.

  • Osteopontina.

Es una línea interesante desde el punto de vista biológico, aunque todavía no convierte NAC en uno de los nutrientes fundamentales que utilizaríamos de manera general para mantener el hueso.

NAC y apnea del sueño

También existen investigaciones sobre NAC en personas con apnea obstructiva del sueño, estudiando parámetros relacionados con estrés oxidativo y calidad del sueño.

Sin embargo, una apnea del sueño requiere valoración específica.

No sustituiría con NAC medidas destinadas a mantener abierta la vía respiratoria ni el tratamiento indicado cuando existe una apnea significativa.

NAC y salud cardiovascular

Estrés oxidativo, inflamación y función vascular están relacionados con la salud cardiovascular, por lo que NAC también ha sido objeto de investigación en este campo.

Se ha estudiado en diferentes situaciones cardiovasculares y metabólicas, pero no la presentaría como una sustancia capaz de prevenir infartos o aumentar por sí sola la supervivencia de personas con insuficiencia cardíaca.

Su interés vuelve a encontrarse principalmente en los mecanismos relacionados con glutatión, estrés oxidativo y función celular.

NAC y cáncer

NAC también aparece con frecuencia en investigación oncológica porque el equilibrio redox participa en el comportamiento celular.

Aquí encontramos una cuestión especialmente compleja.

Los radicales libres no son únicamente «malos» y los antioxidantes no son automáticamente beneficiosos en cualquier circunstancia.

Las células tumorales también utilizan sistemas antioxidantes para sobrevivir a determinadas situaciones de estrés.

Además, algunos tratamientos oncológicos dependen precisamente de mecanismos oxidativos para producir daño en las células tumorales.

Por ello, no utilizaría dosis elevadas de NAC durante un tratamiento oncológico sin que el equipo responsable conozca y valore su utilización.

No es una cuestión de decir que NAC «produce» o «cura» cáncer, sino de comprender que el metabolismo redox en oncología es extraordinariamente complejo.

¿Para qué se utiliza la N-acetilcisteína?

Podemos resumir las principales áreas de utilización e investigación de NAC en:

  • Producción de glutatión.

  • Estrés oxidativo.

  • Función hepática.

  • Intoxicación por paracetamol en el ámbito médico.

  • Mucosidad y secreciones respiratorias.

  • Bronquitis crónica.

  • EPOC.

  • Regulación del glutamato.

  • Determinadas conductas compulsivas.

  • Investigación en adicciones.

  • Salud metabólica y resistencia a la insulina.

  • Síndrome de ovario poliquístico.

  • Fertilidad masculina y femenina.

  • Biofilms.

  • Diferentes campos de investigación neurológica.

  • Respuesta inflamatoria.

  • Recuperación y estrés oxidativo.

Como vemos, no todas estas aplicaciones tienen el mismo significado.

Algunas forman parte de la medicina establecida, como su utilización frente a la intoxicación por paracetamol o como mucolítico, mientras que otras pertenecen a campos de investigación nutricional, metabólica o clínica.

Precauciones de la N-acetilcisteína

NAC suele tolerarse bien, pero por vía oral puede producir:

  • Náuseas.

  • Molestias digestivas.

  • Diarrea.

  • Vómitos.

  • Acidez o malestar gástrico en algunas personas.

Las presentaciones inhaladas tienen características y efectos adversos diferentes y pertenecen al ámbito farmacológico.

También debemos tener precaución cuando existen:

  • Tratamientos con nitroglicerina.

  • Medicación que pueda afectar a la coagulación.

  • Alteraciones hemorrágicas.

  • Intervenciones quirúrgicas próximas.

  • Embarazo o lactancia.

  • Enfermedades importantes.

  • Tratamientos oncológicos.

La NAC es una sustancia muy interesante, pero eso no significa que deba utilizarse indiscriminadamente ni que necesitemos cantidades cada vez mayores.

NAC: mucho más que un antioxidante

Definir la N-acetilcisteína simplemente como «un antioxidante» se queda bastante corto.

Su verdadero interés reside en que proporciona cisteína para fabricar glutatión, modifica las propiedades del moco gracias a su grupo sulfhidrilo y participa indirectamente en sistemas relacionados con el equilibrio redox y el glutamato.

Esto explica por qué una misma molécula aparece estudiada en áreas tan diferentes como aparato respiratorio, hígado, metabolismo, sistema nervioso, fertilidad o biofilms.

Y también explica por qué, antes de utilizarla, merece la pena preguntarse para qué queremos NAC y qué mecanismo estamos intentando trabajar, en lugar de tomarla simplemente porque se haya puesto de moda.

Este artículo tiene carácter educativo e informativo y no constituye una pauta individualizada de suplementación ni sustituye el tratamiento médico de intoxicaciones, enfermedades respiratorias u otras patologías.

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