
La L-histidina es un aminoácido esencial y uno de los aminoácidos que forman parte de las proteínas de nuestro organismo. Interviene en numerosos procesos metabólicos y tiene una característica especialmente interesante: a partir de ella se forman sustancias tan importantes como la histamina, la carnosina y el ácido urocánico.
Además, la histidina participa en la formación de proteínas, la producción de hemoglobina, la reparación de tejidos, el equilibrio ácido-base y diferentes funciones relacionadas con el sistema nervioso, la inmunidad y la respuesta inflamatoria.
Propiedades de la histidina
La histidina se considera un aminoácido esencial porque el organismo humano no puede sintetizarla y, por tanto, debemos obtenerla a través de la alimentación.
Su aporte es especialmente importante durante las etapas de crecimiento. Los bebés obtienen la histidina necesaria a través de la leche materna o de las fórmulas infantiles, y una ingesta insuficiente de este aminoácido puede interferir en el crecimiento y el desarrollo.
La encontramos principalmente en alimentos ricos en proteínas. Entre sus fuentes se encuentran la soja, los guisantes y otras legumbres, el maíz, las nueces, el pollo, la carne, el pescado —como el salmón—, los productos lácteos y cereales como el arroz, el trigo y el centeno, además del germen de trigo.
Mantener unos niveles adecuados de histidina es importante para numerosas funciones fisiológicas. Se han observado alteraciones de sus concentraciones en diferentes situaciones y enfermedades. Un ejemplo interesante es la artritis reumatoide, en la que se han encontrado niveles circulantes de histidina inferiores a los observados en personas sanas.
También existen relaciones entre el metabolismo de la histidina y el sistema nervioso, ya que de ella procede la histamina, que además de participar en las alergias y la respuesta inmunitaria actúa como neurotransmisor.
Histidina, histamina y función sexual
Una de las características más curiosas de la L-histidina es precisamente su relación con la histamina.
La histidina se transforma en histamina mediante la enzima histidina descarboxilasa. Aunque solemos asociar inmediatamente la histamina con las alergias, sus funciones son mucho más amplias.
La histamina participa en el sistema nervioso, la secreción gástrica, la respuesta inmunitaria y también interviene en los mecanismos fisiológicos relacionados con la excitación sexual.
Por este motivo, tradicionalmente se ha relacionado la histidina con el funcionamiento sexual y se ha utilizado junto con nutrientes como la vitamina B3 (niacina) y la vitamina B6 (piridoxina), esta última implicada como cofactor en numerosas reacciones del metabolismo de los aminoácidos.
La histamina también es necesaria para que el organismo pueda desarrollar adecuadamente determinadas respuestas inmunitarias y participa en la producción de ácido gástrico, fundamental para una correcta digestión de los alimentos.
Beneficios y funciones de la L-histidina
La histidina tiene muchas más funciones de las que puede parecer a simple vista.
Formación de proteínas, hemoglobina y transporte de oxígeno
Como aminoácido proteinógeno, la histidina forma parte de numerosas proteínas y enzimas.
Tiene especial importancia en las hemoproteínas y en la hemoglobina. Los residuos de histidina presentes en la hemoglobina intervienen en la unión y liberación del oxígeno y contribuyen al comportamiento de esta proteína.
También participa en la eritropoyesis y en la síntesis de globina, por lo que su relación con la formación y funcionamiento de los glóbulos rojos resulta especialmente interesante.
Esto ayuda a entender por qué el metabolismo de la histidina se ha estudiado también en determinadas situaciones de anemia, especialmente en personas con enfermedad renal crónica.
Equilibrio del pH
Una de las particularidades químicas de la histidina se encuentra en su grupo imidazol.
Gracias a él puede aceptar o ceder protones con facilidad, una propiedad que la convierte en un componente muy útil para los sistemas de regulación ácido-base del organismo.
Esta capacidad amortiguadora aparece también en algunos de sus derivados, especialmente la carnosina.
Histidina y carnosina
Otra de las rutas que me parece especialmente interesante es la formación de carnosina.
La carnosina se sintetiza a partir de histidina y beta-alanina y se encuentra principalmente en el músculo y en determinadas zonas del cerebro.
Actúa como tampón frente a los cambios de pH y posee propiedades antioxidantes. Esta conexión entre histidina y carnosina ayuda a comprender la importancia de este aminoácido en tejidos sometidos a una elevada actividad metabólica.
Reparación y regeneración de tejidos
La histidina participa en los procesos normales de crecimiento y reparación de los tejidos.
Su presencia resulta especialmente importante durante etapas de crecimiento y en situaciones en las que aumenta la necesidad de regeneración tisular, como puede suceder durante la recuperación de una lesión o después de una intervención quirúrgica.
Una ingesta insuficiente puede afectar a procesos relacionados con el crecimiento y la regeneración y también repercutir sobre la piel y las mucosas.
De hecho, otro producto del metabolismo de la histidina, el ácido urocánico, tiene funciones importantes en la epidermis y participa en la barrera cutánea.
Sistema nervioso y mielina
La histidina también está relacionada con el funcionamiento del sistema nervioso.
Por una parte, es precursora de histamina cerebral, que actúa como neurotransmisor y participa en procesos relacionados con la vigilia, el comportamiento, el apetito y otras funciones neurológicas.
Por otra, la histidina forma parte de proteínas y estructuras necesarias para el mantenimiento normal de los tejidos nerviosos y de la mielina que protege las fibras nerviosas.
Por estas razones, tanto la histidina como sus derivados han despertado interés en el estudio del envejecimiento cerebral y de diferentes procesos neurodegenerativos.
Capacidad antioxidante y unión a metales
La estructura química de la histidina le proporciona capacidad para unirse a determinados iones metálicos.
Esta propiedad aparece también en moléculas derivadas de ella, como la carnosina, y forma parte de los mecanismos mediante los cuales estas sustancias pueden intervenir en la protección frente al estrés oxidativo.
La histidina también puede participar en la neutralización de especies reactivas de oxígeno y nitrógeno.
Esta capacidad de unión a metales y de protección frente al daño oxidativo explica que históricamente se haya estudiado su posible papel protector frente a distintos tipos de agresión celular, incluida la producida por radiaciones.
Histidina y presión arterial
La relación entre histidina y salud cardiovascular resulta también interesante.
La histidina participa en mecanismos relacionados con la función vascular y existen investigaciones que han encontrado asociaciones entre una mayor ingesta de histidina y mejores parámetros relacionados con la presión arterial, la inflamación, el estrés oxidativo y el metabolismo de la glucosa.
Además, algunos estudios con suplementación han observado cambios favorables en parámetros metabólicos, especialmente en personas con alteraciones metabólicas.
Por esta razón, la histidina continúa siendo objeto de investigación por su posible interés dentro del metabolismo cardiovascular.
Histidina y sistema inmunitario
La relación entre histidina e inmunidad es especialmente compleja porque nuevamente aparece la histamina.
La histamina interviene en la regulación de la respuesta inmunitaria, la inflamación y las reacciones alérgicas. Se almacena principalmente en mastocitos y basófilos y se libera cuando determinados estímulos activan estas células.
Por tanto, la histidina se encuentra indirectamente relacionada con procesos inflamatorios y alérgicos a través de su transformación en histamina.
Esto no significa simplemente que «más histidina sea igual a más alergia». El metabolismo de la histamina está regulado por numerosos mecanismos y depende de su producción, almacenamiento, liberación y degradación.
Precisamente por esta relación tan estrecha entre histidina e histamina, su utilización puede resultar especialmente interesante cuando estudiamos determinados procesos inmunitarios, digestivos y neurológicos.
Histidina y artritis reumatoide
Una de las asociaciones que históricamente ha llamado la atención es la existente entre histidina y artritis reumatoide.
Se han encontrado concentraciones de histidina más bajas en personas con artritis reumatoide que en personas sanas, algo que ya se observaba en investigaciones realizadas hace décadas y que posteriormente ha seguido apareciendo en estudios metabolómicos.
Esto ha llevado a estudiar la suplementación con L-histidina y a investigar qué papel puede desempeñar su metabolismo dentro de los procesos inflamatorios.
Es una de esas conexiones metabólicas interesantes que explican por qué la histidina ha sido estudiada mucho más allá de su simple función como componente de las proteínas.
Histidina y ácido fólico: una relación poco conocida
Existe además una conexión metabólica entre la histidina y el ácido fólico que merece la pena conocer.
Durante la degradación de la histidina se forma un compuesto denominado FIGLU o ácido formiminoglutámico. Para continuar correctamente esta ruta metabólica es necesaria la participación del tetrahidrofolato, una forma activa del folato.
Cuando existe una deficiencia importante de folato puede aumentar la eliminación de FIGLU.
De hecho, antes de disponer de las pruebas actuales para valorar el estado del ácido fólico, la eliminación urinaria de FIGLU después de administrar histidina llegó a utilizarse como prueba funcional para detectar deficiencias de folato.
Es una curiosidad bioquímica que muestra hasta qué punto el metabolismo de vitaminas y aminoácidos está interconectado.
¿Cuándo pueden aumentar las necesidades de histidina?
Las necesidades de aminoácidos pueden cambiar dependiendo del momento fisiológico y del estado nutricional de la persona.
El crecimiento, la recuperación de lesiones, las intervenciones quirúrgicas, determinadas enfermedades crónicas y situaciones de elevado desgaste físico pueden modificar las necesidades proteicas y de aminoácidos.
Por esta razón, la L-histidina se ha estudiado especialmente en situaciones como:
-
recuperación después de una operación o lesión;
-
artritis reumatoide y procesos inflamatorios;
-
anemia, especialmente asociada a enfermedad renal;
-
insuficiencia renal crónica y diálisis;
-
alteraciones de la mucosa digestiva;
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enfermedades alérgicas;
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alteraciones metabólicas y cardiovasculares;
-
determinados trastornos neurológicos;
-
y disfunción sexual.
La necesidad de suplementarla dependerá siempre del contexto nutricional y metabólico de cada persona.
¿Cómo tomar L-histidina?
La histidina puede obtenerse perfectamente mediante una alimentación que aporte suficientes proteínas.
Cuando se utiliza como suplemento, las cantidades empleadas dependen mucho del objetivo y del producto utilizado.
En investigación se han utilizado dosis de varios gramos diarios y existen estudios con aproximadamente 4-4,5 gramos diarios, aunque esto no significa que esa cantidad sea necesaria para cualquier persona que quiera suplementarse.
Cuando se utilizan aminoácidos aislados también hay que tener en cuenta el equilibrio con el resto de aminoácidos de la dieta.
Contraindicaciones y precauciones de la L-histidina
Embarazo y lactancia: no existe suficiente información sobre la utilización de cantidades elevadas de L-histidina en forma de suplemento durante estas etapas, por lo que es preferible evitar su suplementación salvo indicación profesional.
Deficiencia de ácido fólico: la degradación de la histidina necesita folato y una deficiencia puede provocar una mayor acumulación y eliminación de FIGLU. Por ello conviene valorar el estado de folato antes de utilizar dosis elevadas de histidina durante periodos prolongados.
Trastorno bipolar y otros trastornos neuropsiquiátricos: debido a que la histidina es precursora de histamina y esta actúa como neurotransmisor en el sistema nervioso central, la suplementación debe valorarse de forma individual.
Alteraciones hepáticas: las dosis elevadas de histidina requieren especial precaución. El hígado desempeña un papel fundamental en su degradación y un exceso puede modificar las concentraciones de amonio, glutamina y otros aminoácidos.
Enfermedad renal: en personas con insuficiencia renal, especialmente cuando existe diálisis, las alteraciones del metabolismo de los aminoácidos pueden ser importantes. Aunque precisamente la histidina se ha estudiado en este contexto, la suplementación debe individualizarse.
Por último, no debemos olvidar que tomar grandes cantidades de un único aminoácido de forma aislada puede alterar el equilibrio entre aminoácidos y modificar su absorción y metabolismo.
La histidina es, por tanto, mucho más que uno de los componentes de las proteínas. Su relación con la histamina, la carnosina, el ácido urocánico, la hemoglobina, el equilibrio del pH, la inmunidad y el sistema nervioso la convierte en un aminoácido con unas conexiones metabólicas especialmente interesantes.


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