La condroitina es un componente natural de numerosos tejidos de vertebrados e invertebrados. En nuestro organismo está presente principalmente en tejidos con una importante matriz extracelular, como el cartílago, la piel, los vasos sanguíneos, los ligamentos y los tendones.
Pero cuando hablamos de condroitina, inevitablemente terminamos hablando de articulaciones.
Y tiene sentido, porque forma parte de los proteoglicanos del cartílago y contribuye a proporcionarle algunas de sus propiedades mecánicas más importantes, entre ellas su elasticidad y su capacidad para resistir la compresión.
Por esta razón, el sulfato de condroitina es uno de los compuestos más utilizados y estudiados para el mantenimiento de las articulaciones y, especialmente, en relación con la artrosis.
Propiedades de la condroitina
La función de la condroitina en nuestro organismo depende en buena medida de las características del proteoglicano del que forma parte. Estos proteoglicanos pueden desempeñar funciones estructurales, reguladoras o ambas al mismo tiempo.
En el cartílago encontramos uno especialmente importante: el agrecano.
Las cadenas de condroitina presentes en estos proteoglicanos tienen una gran capacidad para retener agua. Y esto es fundamental para entender cómo funciona el cartílago.
Podemos imaginarlo como una estructura diseñada para soportar presión continuamente. Al caminar, correr, levantarnos o simplemente permanecer de pie, nuestras articulaciones reciben cargas constantes.
La matriz del cartílago, rica en agua y proteoglicanos, permite amortiguar y distribuir esas fuerzas.
Por eso la condroitina no es simplemente «algo que tomamos para las articulaciones»: forma parte naturalmente de la propia estructura que proporciona al cartílago su resistencia a la compresión.
Condroitina y artrosis
En las enfermedades articulares degenerativas, como la artrosis, se produce progresivamente un deterioro del cartílago articular.
Una de las alteraciones características de este proceso es la pérdida de proteoglicanos de la matriz del cartílago y la modificación de la red de colágeno que le proporciona estructura.
Precisamente por esta relación con el cartílago, el sulfato de condroitina lleva décadas investigándose en artrosis.
En diferentes países europeos se ha utilizado como fármaco sintomático de acción lenta para la artrosis (SYSADOA), mientras que en otros lugares se comercializa principalmente como complemento alimenticio.
También se utiliza en medicina veterinaria para el cuidado de las articulaciones de perros, gatos y caballos.
¿De dónde procede la condroitina?
La condroitina utilizada en suplementos se obtiene tradicionalmente de cartílagos de origen bovino, porcino o marino.
El proceso de fabricación incluye diferentes fases de extracción, tratamiento y purificación destinadas a aislar el sulfato de condroitina.
Y aquí hay un detalle importante: la calidad y pureza de la materia prima importan.
Muchos de los ensayos clínicos que han estudiado sus efectos se han realizado con sulfato de condroitina altamente purificado. Por eso no deberíamos asumir automáticamente que cualquier suplemento que incluya la palabra «condroitina» proporciona exactamente los mismos resultados que el preparado utilizado en un ensayo clínico.
Beneficios de la condroitina
La investigación sobre condroitina se ha centrado especialmente en el desequilibrio metabólico que aparece en el cartílago artrósico.
Sus posibles mecanismos de acción se han estudiado en tres estructuras diferentes de la articulación: cartílago, membrana sinovial y hueso subcondral.
1. Acción sobre el cartílago
A nivel del cartílago, se ha estudiado la capacidad de la condroitina para favorecer procesos relacionados con la síntesis de proteoglicanos, ácido hialurónico y colágeno tipo II.
Al mismo tiempo, diferentes investigaciones han observado efectos sobre la actividad catabólica de los condrocitos, las células responsables de mantener la matriz del cartílago.
También se han estudiado sus efectos sobre determinadas enzimas proteolíticas, mediadores relacionados con la degradación del cartílago, apoptosis celular y mecanismos inflamatorios.
2. Acción sobre la membrana sinovial
La membrana sinovial recubre internamente la articulación y participa en la producción del líquido sinovial.
A este nivel, la condroitina se ha investigado por su posible capacidad para favorecer la síntesis de ácido hialurónico y modular determinados procesos inflamatorios.
Esto podría explicar parte de los resultados observados en algunos estudios sobre hinchazón y derrame articular.
3. Acción sobre el hueso subcondral
Debajo del cartílago encontramos el hueso subcondral, que también experimenta cambios durante la evolución de la artrosis.
La investigación sobre condroitina ha estudiado igualmente su posible influencia sobre el desequilibrio del metabolismo óseo que aparece en esta zona.
Y esto es interesante porque la artrosis no afecta únicamente al cartílago: implica al conjunto de la articulación.
¿Para qué se utiliza la condroitina?
Artrosis de rodilla y otras articulaciones
Esta es su utilización más conocida.
La condroitina se ha estudiado principalmente para mejorar determinados síntomas asociados a la artrosis de rodilla, aunque también existen investigaciones en artrosis de manos, cadera y otras articulaciones.
Algunos ensayos han observado disminución del dolor, mejoría de la capacidad funcional y reducción de la hinchazón o del derrame articular.
Progresión de la artrosis
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación sobre condroitina es que algunos estudios no se han limitado a observar el dolor.
También se ha investigado mediante radiografías y resonancia magnética si su utilización prolongada puede influir sobre determinados cambios estructurales del cartílago y del hueso subcondral.
Algunos trabajos han encontrado una menor pérdida de cartílago o una progresión estructural más lenta, aunque los resultados globales de la investigación no son uniformes.
Sequedad ocular y utilización oftalmológica
El sulfato de condroitina también tiene aplicaciones oftalmológicas.
Se encuentra en determinadas formulaciones destinadas al ojo seco y se ha utilizado en productos empleados durante cirugía de cataratas y en soluciones relacionadas con la conservación de córneas.
Conviene diferenciar estas aplicaciones oftalmológicas específicas del suplemento de condroitina administrado por vía oral.
Vejiga y cistitis intersticial
La condroitina forma parte también de los glucosaminoglicanos presentes en la capa protectora de la vejiga.
Por esta razón se ha investigado en cistitis intersticial o síndrome de vejiga dolorosa, especialmente mediante determinadas formulaciones de administración intravesical.
También se ha estudiado en otros problemas relacionados con la vejiga, aunque la evidencia depende mucho del tipo de administración y de la situación concreta.
Psoriasis
Existen estudios sobre la posible influencia de la condroitina en personas con psoriasis.
Los primeros resultados despertaron interés, pero todavía no podemos considerar la condroitina un tratamiento específico para la psoriasis.
Otros usos estudiados
La condroitina también se ha utilizado o investigado en relación con:
- Osteoporosis y salud ósea.
- Colesterol elevado.
- Combinaciones con hierro en determinadas situaciones relacionadas con la deficiencia de hierro.
- Diferentes problemas articulares y del tejido conectivo.
La evidencia no es igual para todas estas aplicaciones y su uso mejor establecido continúa estando relacionado con las articulaciones y la artrosis.
Dosis de condroitina utilizada en los estudios
En numerosos ensayos clínicos realizados en humanos se han utilizado cantidades de aproximadamente 800 a 1.200 mg diarios de sulfato de condroitina, generalmente durante periodos de varios meses.
Esto tiene sentido porque la condroitina se considera un compuesto de acción lenta.
No estamos hablando de un analgésico cuyo efecto esperamos notar inmediatamente después de tomarlo. Cuando funciona, los cambios suelen valorarse después de varias semanas de utilización.
Qué dicen los estudios sobre la condroitina
La condroitina lleva décadas utilizándose e investigándose en Europa como tratamiento sintomático de la artrosis.
Su perfil de seguridad ha sido una de las características que tradicionalmente más interés ha despertado, especialmente porque la artrosis es una enfermedad crónica y muchas de las personas que la padecen son mayores, presentan otras patologías y utilizan varios medicamentos simultáneamente.
Pero en cuanto a eficacia, los resultados de los estudios merecen ser explicados con un poco más de detalle porque no todos han llegado exactamente a las mismas conclusiones.
El gran estudio GAIT sobre glucosamina y condroitina
Uno de los estudios más conocidos fue realizado con financiación de los National Institutes of Health de Estados Unidos en 1.583 pacientes con artrosis de rodilla.
Se compararon cinco tratamientos durante seis meses:
- 500 mg de glucosamina tres veces al día.
- 400 mg de condroitina tres veces al día.
- 200 mg de celecoxib al día.
- 500 mg de glucosamina + 400 mg de condroitina tres veces al día.
- Placebo.
En el conjunto de participantes, la reducción del dolor fue del 64 % con glucosamina, 65,4 % con condroitina, 66,6 % con la combinación y 60 % con placebo, por lo que las diferencias respecto al placebo no fueron estadísticamente significativas.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pacientes presentaba dolor leve y que la respuesta al placebo fue extraordinariamente elevada.
Sin embargo, cuando se analizó el subgrupo de personas con dolor moderado o grave, la combinación de glucosamina y condroitina obtuvo una respuesta del 79,2 % frente al 54,3 % del placebo.
También se observaron diferencias en determinados parámetros de capacidad funcional y dolor.
Además, dentro de este ensayo se encontró una disminución de la hinchazón, acompañada o no de derrame articular, en pacientes tratados con condroitina.
Estos resultados son un buen ejemplo de por qué no podemos resumir la investigación sobre condroitina simplemente diciendo «funciona» o «no funciona»: la respuesta puede depender también del tipo de paciente y del grado de artrosis.
Condroitina y fases iniciales de artrosis
A partir de los datos del mismo estudio también se investigó si la respuesta podía variar dependiendo del grado radiográfico de la artrosis según la clasificación de Kellgren y Lawrence.
Los resultados sugirieron que determinados pacientes con artrosis de rodilla en fases relativamente tempranas, concretamente grado 2, podían presentar una mejor respuesta del dolor a la condroitina.
Condroitina, artrosis de rodilla y psoriasis
Un ensayo clínico doble ciego y aleatorizado publicado en Osteoarthritis and Cartilage estudió a 129 pacientes con artrosis de rodilla y psoriasis en placas.
Después de tres meses, el grupo que recibió condroitina presentó una mejoría de determinados parámetros relacionados con el dolor y la incapacidad funcional.
También se observó un menor consumo de paracetamol como medicación de rescate respecto al grupo placebo.
¿Puede influir sobre la estructura del cartílago?
Esta es una de las preguntas más interesantes.
En estudios de larga duración se ha investigado si la condroitina puede hacer algo más que modificar los síntomas.
En un trabajo publicado en Arthritis & Rheumatism, pacientes con artrosis de rodilla fueron seguidos durante dos años para valorar tanto los síntomas como la evolución estructural de la articulación.
Los investigadores observaron una menor progresión de determinados cambios estructurales en el grupo tratado con condroitina, además de diferencias en el dolor respecto al placebo.
Esto dio lugar a la hipótesis de que la condroitina podría tener un posible efecto modificador de la estructura, aunque este efecto continúa siendo objeto de investigación.
Lo que se ha observado mediante resonancia magnética
Otro estudio dirigido por el grupo del profesor Jean-Pierre Pelletier, de la Universidad de Montreal, utilizó resonancia magnética para analizar directamente diferentes estructuras de la rodilla.
Los pacientes tratados con condroitina durante doce meses presentaron una menor pérdida de volumen de cartílago en determinadas zonas de la articulación a los seis y doce meses.
También se observaron diferencias en lesiones del hueso subcondral y, entre determinados pacientes que utilizaban simultáneamente antiinflamatorios, en el grosor de la membrana sinovial.
Estos resultados apoyaron nuevamente la posibilidad de que la condroitina pueda influir sobre algunos aspectos de la progresión estructural de la artrosis.
Condroitina en artrosis de las manos
La investigación tampoco se limita a la rodilla.
Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en 2011 estudió 162 pacientes con artrosis sintomática de las manos.
Después de seis meses, el grupo tratado con sulfato de condroitina presentó una mayor reducción del dolor global de la mano y una mejoría superior de la función respecto al placebo.
También se observaron diferencias favorables en la duración de la rigidez matinal y en la valoración global realizada por los investigadores.
No se encontraron diferencias significativas en la fuerza de prensión ni en el consumo de paracetamol.
Seguridad de la condroitina
Una de las ventajas que tradicionalmente se ha atribuido al sulfato de condroitina es su buena tolerabilidad.
Los estudios clínicos y la experiencia de utilización durante décadas muestran, en general, una incidencia relativamente baja de efectos adversos graves.
Esto resulta especialmente interesante en artrosis, porque estamos hablando de una alteración crónica que afecta con frecuencia a personas de edad avanzada que pueden presentar además diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular u otras patologías y estar polimedicadas.
Sin embargo, buena tolerabilidad no significa ausencia absoluta de precauciones.
Contraindicaciones y precauciones de la condroitina
Embarazo y lactancia
No existe suficiente información sobre la seguridad de los suplementos de condroitina durante el embarazo y la lactancia, por lo que se recomienda evitar su utilización salvo indicación profesional.
Asma
Se han descrito casos aislados de empeoramiento de síntomas asmáticos asociados a determinados preparados, por lo que las personas con asma deberían utilizarla con precaución.
Cáncer de próstata
Durante años se planteó cierta precaución respecto a la utilización de condroitina en hombres con cáncer de próstata o elevado riesgo de desarrollarlo debido a investigaciones sobre determinadas estructuras de condroitín sulfato presentes en el tejido tumoral.
Esto no equivale a demostrar que tomar suplementos de condroitina produzca cáncer de próstata, por lo que no debemos confundir ambas cuestiones.
En pacientes diagnosticados de cáncer de próstata, no obstante, resulta prudente valorar cualquier suplementación con el especialista.
Anticoagulantes y riesgo de sangrado
La estructura química de algunos glucosaminoglicanos guarda ciertas similitudes con otros compuestos con actividad anticoagulante.
Además, se han descrito posibles interacciones entre condroitina y medicamentos que afectan a la coagulación.
Por esta razón, cuando se utilizan anticoagulantes o existe un trastorno de coagulación, conviene tener precaución antes de añadir suplementos de condroitina.
Hierro y otros suplementos
Existen datos preliminares sobre una posible influencia de la condroitina en la absorción del hierro.
También se han descrito posibles interacciones o asociaciones con otros suplementos como glucosamina, manganeso, calcio, aceite de menta y cartílago de tiburón.
La relevancia clínica de muchas de estas interacciones no está completamente establecida.
Sensibilidad al sol
Algunas fuentes antiguas han mencionado una posible mayor sensibilidad al sol cuando se combina con determinados agentes fotosensibilizantes, aunque la evidencia disponible para esta interacción es limitada.
Entonces, ¿para qué sirve realmente la condroitina?
Si hay una aplicación en la que la condroitina tiene sentido es en el cuidado del cartílago y las articulaciones.
No solamente porque tengamos estudios sobre ella, sino porque forma parte de la propia estructura del cartílago y participa en las características que permiten que este tejido retenga agua, amortigüe y soporte presión.
A partir de ahí, la investigación ha intentado responder una pregunta bastante más interesante: si aportar sulfato de condroitina puede influir sobre lo que ocurre cuando ese cartílago comienza a deteriorarse.
Y la respuesta no es idéntica en todos los estudios.
Hay personas que responden mejor que otras, existen diferencias entre productos y dosis y, además, la artrosis no se encuentra en la misma fase en todos los pacientes.
Por eso, cuando elegimos un suplemento de condroitina, no me fijaría únicamente en que aparezca la palabra "condroitina" en la etiqueta. Miraría su procedencia, la cantidad diaria, la calidad y pureza de la materia prima y si estamos hablando realmente de las dosis que han sido estudiadas.
Porque en suplementación, como casi siempre, el ingrediente importa, pero la calidad y la cantidad importan exactamente igual.



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