Para qué sirve Saccharomyces boulardii

Saccharomyces boulardii es una levadura probiótica utilizada desde hace décadas, especialmente cuando queremos proteger o recuperar el equilibrio intestinal durante una diarrea o un tratamiento con antibióticos.

Y precisamente el hecho de ser una levadura y no una bacteria es una de las características que la hacen diferente de la mayoría de los probióticos que conocemos.

Su historia comienza en la década de 1920 con el científico francés Henri Boulard, durante un viaje por el sudeste asiático. Según el relato histórico de su descubrimiento, Boulard observó que la población local utilizaba las pieles de frutas tropicales, especialmente lichi y mangostán, durante los episodios de diarrea asociados al cólera.

A partir de estas frutas aisló una levadura resistente a la temperatura corporal que terminaría llevando su nombre: Saccharomyces boulardii.

Actualmente está estrechamente relacionada taxonómicamente con Saccharomyces cerevisiae, la conocida levadura utilizada desde hace siglos para elaborar pan y cerveza, y suele clasificarse como Saccharomyces cerevisiae var. boulardii. Sin embargo, el nombre Saccharomyces boulardii continúa siendo el más utilizado cuando hablamos de esta levadura como probiótico.

Una levadura probiótica que no necesita instalarse en el intestino

Una característica muy interesante de S. boulardii es que no necesita colonizar permanentemente nuestro intestino para ejercer su función.

Es un microorganismo transitorio.

Después de ingerirlo atraviesa el aparato digestivo, permanece durante un tiempo ejerciendo diferentes acciones y posteriormente desaparece cuando dejamos de tomarlo.

Y esto resulta especialmente interesante porque demuestra algo que a veces olvidamos al hablar de probióticos: un microorganismo no tiene necesariamente que quedarse a vivir para siempre en nuestro intestino para producir un efecto.

Mientras pasa por él puede interactuar con microorganismos, toxinas, mucosa intestinal y sistema inmunitario.

Saccharomyces boulardii y antibióticos

Ésta es probablemente una de sus aplicaciones más conocidas.

Los antibióticos están diseñados para actuar sobre bacterias. El problema es que, dependiendo del antibiótico utilizado, pueden afectar no solamente a las bacterias responsables de una infección, sino también a parte de nuestra microbiota intestinal.

S. boulardii, al ser una levadura, no es sensible a los antibióticos antibacterianos de la misma manera que los probióticos bacterianos.

Por eso resulta especialmente interesante durante una antibioterapia.

Se ha utilizado durante años para ayudar a mantener el equilibrio intestinal y disminuir la aparición de diarrea asociada al uso de antibióticos.

Esto no significa que sea resistente a cualquier medicamento antimicrobiano: los antifúngicos sí pueden inactivarla, precisamente porque están destinados a actuar sobre hongos y levaduras.

Diarrea aguda

La diarrea es probablemente el terreno donde Saccharomyces boulardii ha adquirido mayor protagonismo.

Se ha utilizado como apoyo en diferentes tipos de diarrea aguda, tanto en adultos como en niños, y especialmente cuando existe una alteración importante del ecosistema intestinal.

También se ha estudiado en:

  • diarrea asociada a antibióticos;

  • diarrea del viajero;

  • determinados episodios de diarrea infecciosa;

  • diarrea asociada a alimentación mediante sonda;

  • y diferentes alteraciones intestinales acompañadas de desequilibrio de la microbiota.

En niños pequeños, naturalmente, una diarrea importante merece especial atención porque pueden deshidratarse con mucha más rapidez que un adulto.

Saccharomyces boulardii y Clostridioides difficile

Una de las aplicaciones más interesantes de esta levadura es su relación con Clostridioides difficile, anteriormente denominado Clostridium difficile.

Esta bacteria puede proliferar especialmente después de determinados tratamientos antibióticos, cuando la microbiota intestinal que normalmente limita su crecimiento ha quedado profundamente alterada.

El problema no es solamente la presencia de la bacteria, sino también las toxinas que produce y que pueden dañar el intestino.

S. boulardii ha despertado mucho interés precisamente porque puede interferir con diferentes mecanismos relacionados con estas toxinas y con la respuesta intestinal frente a ellas.

También se ha estudiado como apoyo en personas con recurrencias de infección por C. difficile, una situación particularmente complicada porque el problema puede reaparecer después de haber terminado el tratamiento.

Protege la mucosa intestinal

S. boulardii no actúa simplemente ocupando espacio para que no puedan instalarse otros microorganismos.

Una parte muy interesante de su actividad tiene lugar sobre el propio ecosistema intestinal.

Puede ayudar a dificultar la adhesión de determinados microorganismos al epitelio, interactuar con toxinas bacterianas, modular diferentes señales inflamatorias y favorecer mecanismos defensivos de la mucosa.

También influye sobre determinadas enzimas intestinales, lo que ayuda a comprender por qué sus efectos pueden extenderse más allá de controlar una diarrea.

El intestino no es solamente un tubo lleno de bacterias. Es una enorme superficie inmunológica y metabólica en contacto permanente con microorganismos, alimentos y sustancias procedentes del exterior.

Y S. boulardii actúa mientras atraviesa precisamente ese ecosistema.

Saccharomyces boulardii y Candida

Ésta es otra relación especialmente interesante.

Saccharomyces boulardii y Candida son levaduras, pero se comportan de manera completamente diferente dentro del organismo.

S. boulardii puede interferir con determinados mecanismos que utiliza Candida para establecerse e interactuar con el epitelio intestinal, además de influir sobre el ambiente intestinal y la respuesta del huésped.

Por eso se ha estudiado su capacidad para ayudar a limitar la proliferación y virulencia de Candida dentro del aparato digestivo.

No necesitamos explicarlo diciendo que S. boulardii fabrica ácido láctico para acidificar el intestino. La interacción entre ambas levaduras es bastante más interesante y compleja que eso.

Helicobacter pylori

S. boulardii también se ha estudiado junto al tratamiento de Helicobacter pylori.

Aquí su interés es doble.

Por una parte puede ayudar a mantener el equilibrio intestinal durante tratamientos que suelen incluir varios medicamentos y antibióticos.

Por otra, se ha investigado su posible influencia sobre determinados mecanismos relacionados con H. pylori.

No sustituye el tratamiento destinado a erradicar la bacteria, pero puede resultar un acompañamiento interesante, especialmente para mejorar la tolerancia digestiva durante el proceso.

Intestino irritable y enfermedades inflamatorias intestinales

También encontramos investigaciones sobre Saccharomyces boulardii en síndrome de intestino irritable, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

Aquí entramos en situaciones mucho más complejas que una diarrea aguda.

La microbiota, la permeabilidad intestinal, el sistema inmunitario, la mucosa y la inflamación están estrechamente relacionados, por lo que resulta lógico que se haya investigado una levadura capaz de interactuar con varios de estos mecanismos.

También aparece en trabajos relacionados con síndrome de intestino corto, divertículos y diferentes alteraciones digestivas.

En estos casos no debemos pensar en S. boulardii como «una levadura para cortar la diarrea», porque su interés va bastante más allá.

¿Ayuda a digerir mejor?

Otra de sus características interesantes es su relación con determinadas enzimas del borde intestinal.

Se ha observado influencia sobre enzimas digestivas y sobre el mantenimiento de la mucosa, lo que puede favorecer la digestión y absorción de determinados nutrientes cuando el intestino se encuentra alterado.

De ahí procede también su estudio en intolerancias digestivas y situaciones en las que la mucosa necesita recuperar su funcionamiento normal.

Sistema inmunitario

El intestino alberga una parte importantísima de nuestra actividad inmunológica.

S. boulardii interactúa con este sistema y puede favorecer diferentes mecanismos de defensa de la mucosa intestinal, incluida la respuesta inmunitaria local.

Ésta es una de las razones por las que sus aplicaciones se han extendido mucho más allá de las diarreas.

Se ha investigado en diferentes contextos relacionados con inflamación, infecciones, alteraciones inmunitarias y microbiota.

Y de ahí encontramos también líneas de estudio o utilización relacionadas con psoriasis, acné, determinadas infecciones, alteraciones metabólicas e incluso el eje intestino-cerebro.

Saccharomyces boulardii y autismo

S. boulardii también aparece en investigaciones relacionadas con microbiota intestinal y trastornos del espectro autista, especialmente cuando existen síntomas gastrointestinales asociados.

El interés procede del eje intestino-cerebro y de las diferencias de microbiota y función gastrointestinal observadas en determinados grupos de niños.

Aquí el objetivo no es considerar S. boulardii un tratamiento del autismo, sino estudiar si modificar determinados aspectos del ecosistema intestinal puede resultar útil para los problemas digestivos que acompañan a algunos niños.

Es un buen ejemplo de cómo el estudio de la microbiota ha ampliado enormemente nuestra visión del intestino.

Otros usos de Saccharomyces boulardii

A lo largo de los años esta levadura se ha utilizado o estudiado también en relación con:

  • intolerancia a la lactosa y otras alteraciones digestivas;

  • úlceras y molestias gástricas;

  • ardor digestivo;

  • enfermedad de Crohn;

  • colon irritable;

  • divertículos;

  • psoriasis;

  • acné;

  • determinadas infecciones;

  • pacientes alimentados mediante sonda;

  • diarrea asociada al VIH;

  • y diferentes situaciones acompañadas de disbiosis intestinal.

Algunas de estas aplicaciones están mucho más desarrolladas que otras.

Pero todas ayudan a comprender algo importante: S. boulardii no es simplemente un antidiarreico natural.

Es una levadura probiótica capaz de interactuar con el ecosistema intestinal.

Contraindicaciones de Saccharomyces boulardii

Para la mayoría de las personas sanas, Saccharomyces boulardii suele tolerarse bien.

Uno de sus efectos adversos más habituales es la aparición de gases o molestias digestivas, especialmente al comienzo.

Sin embargo, existe una precaución particularmente importante que no debemos pasar por alto.

Aunque normalmente permanece en el tubo digestivo, se han descrito casos poco frecuentes de fungemia, es decir, presencia de la levadura en la sangre.

El riesgo adquiere especial importancia en personas gravemente enfermas, hospitalizadas, inmunodeprimidas o portadoras de catéteres venosos centrales.

Por eso en estas situaciones no debe utilizarse como si se tratara de un probiótico inocuo para cualquier persona.

También deben tener precaución quienes presenten alergia a las levaduras.

Durante embarazo y lactancia la información disponible es más limitada, por lo que merece una valoración individual.

Y existe una interacción completamente lógica: los medicamentos antifúngicos pueden disminuir o anular la actividad de Saccharomyces boulardii, ya que estamos administrando una levadura viva al mismo tiempo que un medicamento destinado a combatir hongos y levaduras.

Una levadura en un mundo de bacterias

Quizá lo que más me gusta de Saccharomyces boulardii es precisamente lo que la hace diferente.

Cuando pensamos en microbiota y probióticos pensamos casi automáticamente en Lactobacillus, Bifidobacterium y otras bacterias.

Pero nuestro ecosistema intestinal no está compuesto solamente por bacterias.

También existe un micobioma, formado por hongos y levaduras, y las relaciones entre unos microorganismos y otros forman parte del equilibrio intestinal.

S. boulardii no necesita quedarse permanentemente con nosotros.

Entra, atraviesa el intestino, interactúa con microorganismos y mucosa, ayuda a modificar temporalmente ese ecosistema y finalmente desaparece.

Y precisamente por ser una levadura tiene una ventaja especialmente útil:

podemos trabajar con ella incluso mientras un antibiótico está actuando sobre las bacterias.

Ésa es probablemente la mejor manera de entender para qué sirve Saccharomyces boulardii.

Este artículo tiene finalidad educativa e informativa. Una diarrea intensa, persistente, acompañada de fiebre, sangre, signos de deshidratación o que afecte a niños pequeños requiere valoración sanitaria.

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