Potasio: para qué sirve, propiedades beneficios

El potasio es uno de los principales minerales del organismo y un electrolito fundamental para nuestra vida.

Participa en funciones tan diferentes como la transmisión de los impulsos nerviosos, la contracción muscular, el ritmo cardíaco y el equilibrio de líquidos dentro y fuera de las células.

Una alimentación rica en potasio también se relaciona con importantes beneficios para la salud cardiovascular. Mantener una ingesta adecuada, especialmente dentro de una dieta rica en frutas y verduras y equilibrada en sodio, ayuda a mantener una presión arterial normal y se relaciona con un menor riesgo de accidente cerebrovascular.

También existe una interesante relación entre el potasio, los huesos, los músculos y los cálculos renales.

Sin embargo, con este mineral existe una particularidad muy importante: tanto su defecto como su exceso pueden alterar seriamente el funcionamiento del organismo.

Propiedades del potasio

Aproximadamente el 98 % del potasio del organismo se encuentra dentro de las células, lo que lo convierte en el principal catión del líquido intracelular.

El potasio está clasificado como electrolito.

Cuando se encuentra disuelto en los líquidos corporales aparece principalmente como un ion con carga positiva, K⁺.

Esta propiedad permite que participe en fenómenos eléctricos imprescindibles para nuestro organismo.

Gracias al movimiento controlado de potasio y otros electrolitos a través de las membranas celulares podemos:

  • Transmitir señales nerviosas.

  • Contraer los músculos.

  • Mantener el ritmo cardíaco.

  • Regular el volumen de las células.

  • Mantener el equilibrio de líquidos.

  • Participar en numerosas funciones metabólicas.

Por eso una concentración excesivamente alta o baja de potasio puede tener consecuencias importantes.

Beneficios del potasio

Potasio y sistema nervioso

El sistema nervioso transmite continuamente mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Estos mensajes viajan en forma de impulsos eléctricos.

Para producirlos, las neuronas mantienen concentraciones diferentes de sodio y potasio a ambos lados de sus membranas.

De forma simplificada, durante un potencial de acción se produce primero una entrada de iones de sodio (Na⁺) y posteriormente una salida de iones de potasio (K⁺).

Este movimiento cambia temporalmente el voltaje de la membrana y permite que el impulso nervioso avance.

Después, diferentes mecanismos celulares, entre ellos la conocida bomba sodio-potasio, ayudan a restablecer las concentraciones necesarias para volver a empezar.

Por eso el potasio no es simplemente un mineral que «alimenta los nervios». Forma parte del propio mecanismo eléctrico utilizado por las células nerviosas para comunicarse.

Cuando sus concentraciones sanguíneas se alteran considerablemente, también puede alterarse la excitabilidad de nervios y músculos.

Potasio y equilibrio de líquidos

Una gran parte del cuerpo humano está formada por agua, pero esa agua no se encuentra toda en el mismo lugar.

Podemos dividirla fundamentalmente en:

  • Líquido intracelular, situado dentro de las células.

  • Líquido extracelular, situado fuera de ellas, incluyendo el plasma sanguíneo y el líquido que rodea las células.

El potasio es el principal catión del medio intracelular, mientras que el sodio predomina en el líquido extracelular.

Esta distribución ayuda a mantener el equilibrio osmótico y el volumen adecuado de las células.

El agua puede desplazarse a través de las membranas buscando equilibrar las concentraciones de partículas disueltas. Si este equilibrio cambia demasiado, las células pueden ganar o perder agua y alterar su funcionamiento.

Por tanto, sodio y potasio trabajan continuamente juntos, aunque ocupen territorios diferentes.

Mantener una hidratación adecuada y un correcto equilibrio de electrolitos resulta fundamental para el funcionamiento de músculos, nervios, corazón y riñones.

Potasio y corazón

El corazón es un músculo y, además, un órgano cuyo funcionamiento depende de una actividad eléctrica perfectamente coordinada.

El movimiento de potasio a través de las membranas de las células cardíacas participa en la generación y recuperación de los impulsos eléctricos que controlan cada latido.

Por eso tanto una cantidad demasiado baja como demasiado alta de potasio en sangre puede alterar el ritmo cardíaco.

Cuando existe poco potasio hablamos de hipopotasemia.

Cuando existe demasiado hablamos de hiperpotasemia.

Ambas situaciones pueden producir alteraciones eléctricas y arritmias y, en los casos graves, trastornos del ritmo potencialmente peligrosos.

Esto explica por qué el potasio es un mineral imprescindible para el corazón pero, al mismo tiempo, no es un suplemento que deba utilizarse indiscriminadamente.

Potasio y retención de líquidos

Potasio y sodio mantienen una relación muy estrecha en la regulación de los líquidos corporales.

Las dietas actuales pueden aportar cantidades elevadas de sodio, especialmente cuando abundan alimentos procesados y ultraprocesados.

En cambio, una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres y otros alimentos vegetales aporta naturalmente más potasio.

Una ingesta adecuada de potasio favorece la eliminación renal de sodio y contribuye a mantener un mejor equilibrio entre ambos minerales.

Por esta razón, una alimentación rica en potasio puede resultar interesante cuando existe tendencia a la retención de líquidos relacionada con un exceso de sodio.

No se trata simplemente de que el potasio sea un diurético, sino de recuperar una relación más adecuada entre sodio, potasio, riñón y agua corporal.

Potasio, presión arterial y salud cardiovascular

Esta es una de las relaciones más interesantes del potasio.

Una alimentación rica en potasio ayuda a contrarrestar algunos de los efectos de un consumo elevado de sodio y favorece su eliminación a través de la orina.

Además, el potasio participa en mecanismos relacionados con la función vascular.

Por ello una alimentación que proporcione suficiente potasio, especialmente a través de frutas y verduras, ayuda al mantenimiento de una presión arterial saludable.

Esto resulta particularmente interesante cuando simultáneamente se evita un consumo excesivo de sodio.

No deberíamos mirar únicamente cuánto sodio comemos. También importa la relación entre sodio y potasio de nuestra alimentación.

Potasio y accidente cerebrovascular

La relación entre potasio y presión arterial explica también parte de su asociación con la salud cerebrovascular.

Una alimentación rica en alimentos que aportan potasio se ha relacionado con un menor riesgo de accidente cerebrovascular.

Una vez más, esto no significa que tomar grandes cantidades de potasio mediante suplementos proporcione mayor protección.

Los beneficios se observan especialmente dentro del contexto de una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres y otros alimentos naturalmente ricos en potasio.

Potasio, huesos y osteoporosis

El potasio también mantiene una interesante relación con la salud ósea.

Se ha observado que las personas con una alimentación abundante en frutas y verduras presentan con frecuencia una mejor densidad mineral ósea.

Los alimentos ricos en potasio aportan además otros minerales, vitaminas y compuestos vegetales relacionados con el metabolismo óseo.

Especialmente interesantes son las sales orgánicas de potasio presentes en numerosos alimentos vegetales, como los citratos.

Una dieta rica en estos alimentos puede ayudar a mantener un entorno metabólico favorable para conservar la masa ósea.

Por ello el potasio forma parte del conjunto de nutrientes relacionados con el mantenimiento de la salud ósea y la prevención de la pérdida de masa ósea.

Potasio y masa muscular

El músculo necesita potasio tanto para recibir señales nerviosas como para producir correctamente sus contracciones.

Además, una alimentación rica en potasio se ha relacionado con una mejor conservación de la masa muscular, especialmente durante el envejecimiento.

Esto adquiere importancia en personas mayores, cuando mantener músculo significa también conservar:

  • Fuerza.

  • Movilidad.

  • Equilibrio.

  • Independencia.

Por eso frutas, verduras, legumbres y otros alimentos ricos en potasio forman parte de una alimentación interesante no solamente para el corazón, sino también para el mantenimiento muscular.

Potasio y calambres musculares

El potasio participa en la contracción y relajación muscular, por lo que una alteración importante de sus niveles puede provocar:

  • Debilidad.

  • Calambres.

  • Espasmos.

  • Fatiga muscular.

Sin embargo, no todos los calambres significan automáticamente que falte potasio.

También pueden intervenir otros factores como:

  • Magnesio.

  • Sodio.

  • Hidratación.

  • Fatiga muscular.

  • Circulación.

  • Sobrecarga.

  • Determinados medicamentos.

Por eso ante calambres repetitivos no tiene sentido asumir automáticamente que la solución es tomar potasio.

Potasio y salud renal

Los riñones desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de las concentraciones adecuadas de potasio.

Cuando existe demasiado, pueden aumentar su eliminación. Cuando necesitamos conservarlo, modifican su manejo renal.

Este mecanismo funciona extraordinariamente bien cuando los riñones están sanos.

Por eso una persona sana suele tolerar perfectamente el potasio procedente de los alimentos.

El problema cambia cuando existe una enfermedad renal y el organismo pierde capacidad para eliminar el exceso.

En estas circunstancias el potasio puede acumularse en sangre y producir hiperpotasemia.

Potasio y cálculos renales

El potasio también aparece relacionado con determinados cálculos renales.

Aquí tiene especial interés el citrato de potasio.

El citrato puede unirse al calcio urinario y dificultar determinadas condiciones que favorecen la formación de cálculos de oxalato cálcico.

Además, puede modificar las características de la orina.

Una alimentación abundante en frutas y verduras proporciona potasio y diferentes compuestos orgánicos, incluidos precursores de citrato, lo que puede contribuir a un entorno urinario menos favorable para determinados tipos de cálculos.

Por eso existe una relación interesante entre alimentación rica en vegetales, potasio y salud renal.

Potasio y metabolismo de la glucosa

El potasio también participa en funciones relacionadas con el metabolismo de la glucosa y la secreción de insulina.

Las células beta pancreáticas utilizan cambios en su actividad eléctrica, en los que intervienen canales de potasio, como parte del mecanismo que finalmente desencadena la liberación de insulina.

Esto no significa que el potasio sea simplemente un suplemento para controlar la glucemia.

Pero vuelve a demostrar algo que estamos viendo a lo largo de todo el artículo: el potasio participa en la electricidad celular, y esa electricidad no sirve solamente para mover músculos o transmitir impulsos nerviosos.

También forma parte de mecanismos metabólicos.

¿Cuánto potasio necesitamos?

Las recomendaciones pueden variar dependiendo del organismo que las establezca, la edad y determinadas situaciones fisiológicas.

Como referencia europea, para un adulto puede utilizarse una ingesta adecuada de aproximadamente 3.500 mg de potasio al día.

Normalmente esta cantidad puede conseguirse mediante una alimentación variada y rica en:

  • Verduras.

  • Frutas.

  • Legumbres.

  • Tubérculos.

  • Frutos secos.

  • Pescado.

  • Otros alimentos frescos.

En una persona sana, obtener el potasio fundamentalmente de los alimentos es muy diferente de ingerir cantidades elevadas mediante suplementos.

Deficiencia de potasio

Una ingesta insuficiente mantenida puede contribuir a una alimentación desequilibrada y relacionarse con:

  • Presión arterial elevada.

  • Mayor riesgo de determinados cálculos renales.

  • Peor salud ósea.

Pero cuando hablamos de una verdadera disminución del potasio sanguíneo o hipopotasemia, frecuentemente intervienen pérdidas importantes.

Entre sus causas podemos encontrar:

  • Diarreas.

  • Vómitos.

  • Uso de determinados diuréticos.

  • Pérdidas renales.

  • Sudoración intensa en determinadas circunstancias.

  • Alteraciones hormonales.

  • Uso de algunos medicamentos.

Una disminución leve puede provocar:

  • Estreñimiento.

  • Fatiga.

  • Debilidad muscular.

  • Sensación general de malestar.

Cuando la disminución es mayor pueden aparecer:

  • Calambres.

  • Debilidad muscular intensa.

  • Alteraciones del ritmo cardíaco.

  • Mayor producción de orina en determinadas situaciones.

  • Alteraciones de la tolerancia a la glucosa.

  • Parálisis muscular.

  • Problemas respiratorios.

  • Confusión en determinados pacientes.

Una hipopotasemia grave puede afectar seriamente al corazón y poner en peligro la vida.

Exceso de potasio

En personas con riñones sanos, el organismo dispone de mecanismos muy eficaces para eliminar el exceso de potasio procedente de la alimentación.

Sin embargo, cuando el riñón no puede eliminarlo adecuadamente o determinados medicamentos interfieren en su regulación puede aparecer hiperpotasemia.

Lo curioso es que una persona puede tener el potasio elevado y no notar prácticamente nada.

Cuando aparecen síntomas pueden incluir:

  • Debilidad muscular.

  • Hormigueos.

  • Palpitaciones.

  • Alteraciones del ritmo cardíaco.

  • Dificultad respiratoria.

  • Dolor torácico en situaciones graves.

Una hiperpotasemia intensa puede producir arritmias graves y constituye una situación que necesita atención médica inmediata.

Alimentos ricos en potasio

El potasio está ampliamente distribuido en los alimentos y no se encuentra solamente en el plátano, aunque probablemente sea el alimento que más asociamos con este mineral.

Entre las fuentes interesantes encontramos:

  • Patata, especialmente con piel.

  • Batata.

  • Calabaza.

  • Espinacas.

  • Acelgas.

  • Brócoli.

  • Coles de Bruselas.

  • Alcachofa.

  • Remolacha.

  • Tomate.

  • Zanahoria.

  • Aguacate.

  • Plátano.

  • Melón.

  • Naranja.

  • Cerezas.

  • Sandía.

  • Legumbres.

  • Soja.

  • Guisantes.

  • Frutos secos.

  • Semillas.

  • Quinoa.

  • Leche.

  • Yogur.

  • Salmón.

  • Otros pescados.

Las legumbres son una fuente especialmente interesante y con frecuencia pasan bastante más desapercibidas que el plátano.

Una dieta variada con abundantes alimentos vegetales suele proporcionar cantidades importantes de potasio sin necesidad de pensar continuamente en miligramos.

Usos y beneficios del potasio

Una ingesta adecuada de potasio resulta especialmente importante para:

  • Mantener una presión arterial saludable.

  • Favorecer el equilibrio entre sodio y potasio.

  • Mantener una correcta función nerviosa.

  • Participar en la contracción muscular.

  • Mantener un ritmo cardíaco normal.

  • Regular el equilibrio de líquidos.

  • Contribuir a la salud ósea.

  • Ayudar a conservar la masa muscular.

  • Participar en la prevención de determinados cálculos renales.

  • Favorecer la salud cardiovascular.

  • Participar en numerosos mecanismos metabólicos.

  • Mantener el funcionamiento normal de las células.

Contraindicaciones y precauciones del potasio

Aquí conviene distinguir claramente entre el potasio presente naturalmente en los alimentos y los suplementos concentrados de potasio.

En personas sanas, el potasio procedente de los alimentos suele manejarse correctamente gracias, fundamentalmente, a la regulación que realizan los riñones.

La suplementación necesita mucha más precaución.

No deberían utilizarse suplementos de potasio indiscriminadamente cuando existe una función renal alterada, ya que el organismo puede tener dificultades para eliminar el exceso.

También hay que tener especial cuidado en presencia de:

  • Insuficiencia renal o enfermedad renal crónica.

  • Hiperpotasemia.

  • Determinadas alteraciones de la función suprarrenal.

  • Algunas enfermedades cardíacas.

  • Situaciones que dificulten la eliminación renal del potasio.

Potasio y medicamentos

Existen medicamentos capaces de aumentar las concentraciones de potasio o interferir en su eliminación.

Entre ellos encontramos determinados:

  • Diuréticos ahorradores de potasio, como espironolactona, triamtereno o amilorida.

  • Inhibidores de la ECA, como captopril o enalapril.

  • Antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA-II), como losartán, candesartán o valsartán.

  • Antagonistas de la aldosterona.

  • Algunos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

  • Trimetoprim.

  • Algunos betabloqueantes.

  • Otros medicamentos capaces de modificar la función renal o el equilibrio del potasio.

Esto no significa que una persona que tome alguno de estos medicamentos tenga necesariamente el potasio elevado, sino que la suplementación adicional debe valorarse teniendo en cuenta la medicación y la función renal.

También hay que recordar que algunos sustitutos de la sal utilizan cloruro potásico en lugar de cloruro sódico.

Para muchas personas esto no supone ningún problema, pero puede adquirir importancia cuando existe enfermedad renal o se utilizan medicamentos que favorecen la elevación del potasio.

Efectos secundarios de los suplementos de potasio

Los efectos secundarios más frecuentes de los suplementos pueden ser digestivos:

  • Náuseas.

  • Vómitos.

  • Malestar abdominal.

  • Diarrea.

Dependiendo del preparado, tomarlos junto con alimentos y suficiente líquido puede ayudar a disminuir algunas de estas molestias.

El efecto adverso más importante es la hiperpotasemia, es decir, una concentración excesivamente elevada de potasio en sangre.

Cuando se utilizan suplementos de potasio en cantidades terapéuticas o existe alguna circunstancia que pueda alterar su eliminación, puede ser necesario controlar mediante analítica los niveles de potasio en sangre.

Y esto es especialmente importante porque la hiperpotasemia puede desarrollarse sin producir síntomas claros hasta alcanzar concentraciones capaces de alterar la actividad eléctrica del corazón.

El potasio es un magnífico ejemplo de por qué un nutriente puede ser simultáneamente imprescindible y peligroso cuando se altera su equilibrio.

Lo necesitamos para que funcionen nuestros nervios, nuestros músculos y nuestro corazón, pero precisamente porque interviene en mecanismos eléctricos tan fundamentales, el organismo mantiene su concentración dentro de unos márgenes muy estrechos.

Y quizá por eso merece bastante más reconocimiento que el que le hemos dado tradicionalmente asociándolo simplemente con comer un plátano cuando nos da un calambre.

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