Omega 5: para qué sirve, beneficios y propiedades

El omega 5, conocido principalmente como ácido punícico, es un ácido graso poliinsaturado que se encuentra en concentraciones especialmente elevadas en el aceite de semilla de granada.

Aunque es mucho menos conocido que los omega 3, 6 o 9, durante los últimos años ha despertado bastante interés por sus posibles propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y metabólicas.

El ácido punícico pertenece al grupo de los ácidos linolénicos conjugados (CLnA) y químicamente se clasifica como un ácido graso 18:3 n-5.

Precisamente de ahí procede el nombre de omega 5.

Y su principal fuente natural es bastante fácil de recordar: la semilla de la granada.

Propiedades del omega 5 o ácido punícico

El ácido punícico constituye aproximadamente entre el 70 y el 80 % de los ácidos grasos del aceite de semilla de granada, aunque la proporción puede variar dependiendo de la variedad, cultivo y método de extracción.

Se diferencia del ácido alfa-linolénico omega 3 porque sus dobles enlaces presentan una disposición conjugada.

Esta estructura química particular parece influir en su comportamiento biológico.

Se ha investigado especialmente por su posible participación en mecanismos relacionados con:

  • Estrés oxidativo.

  • Inflamación.

  • Metabolismo de los lípidos.

  • Sensibilidad a la insulina.

  • Metabolismo de la glucosa.

  • Proliferación celular.

  • Función de determinados receptores metabólicos como los PPAR.

En nuestro organismo, parte del ácido punícico puede además convertirse en determinados isómeros de ácido linoleico conjugado o CLA.

Esta relación ayuda a explicar por qué encontramos investigaciones sobre omega 5 en campos tan diferentes como obesidad, metabolismo, inflamación o proliferación celular.

¿Dónde encontramos omega 5?

La fuente más conocida es el aceite de las semillas de Punica granatum.

También existen otros aceites vegetales que contienen diferentes ácidos linolénicos conjugados y algunas especies pueden aportar ácido punícico.

Sin embargo, el aceite de semilla de granada continúa siendo con diferencia la fuente más característica y utilizada.

Por eso, cuando encontramos un suplemento denominado comercialmente «omega 5», normalmente estamos hablando de aceite de semilla de granada estandarizado por su contenido en ácido punícico.

Ácido punícico y granada: no son exactamente lo mismo

Esta distinción es importante.

La granada contiene numerosos compuestos bioactivos, pero no todos están presentes en las mismas partes de la fruta.

El zumo, la piel, las membranas y las semillas tienen composiciones diferentes.

Por ejemplo, muchos de los famosos polifenoles de la granada, como punicalaginas, ácido elágico y antocianinas, se encuentran principalmente en otras partes de la fruta.

El aceite de semilla destaca fundamentalmente por su contenido en:

  • Ácido punícico.

  • Otros ácidos grasos.

  • Tocoferoles.

  • Esteroles.

  • Pequeñas cantidades de otros compuestos liposolubles.

Por tanto, no debemos atribuir automáticamente al omega 5 todos los efectos descritos para los extractos de granada.

Una cosa es la granada, otra el aceite de semilla de granada y otra el ácido punícico aislado.

Beneficios del omega 5

1. Omega 5 y acción antioxidante

El ácido punícico se ha estudiado especialmente por su relación con el estrés oxidativo.

Los radicales libres y otras especies reactivas de oxígeno forman parte del metabolismo normal.

El problema aparece cuando existe un desequilibrio entre su producción y los sistemas antioxidantes del organismo.

En diferentes modelos experimentales, el ácido punícico y el aceite de semilla de granada han mostrado capacidad para influir sobre:

  • Peroxidación lipídica.

  • Actividad de enzimas antioxidantes.

  • Señalización relacionada con estrés oxidativo.

  • Producción de mediadores inflamatorios.

Esto explica buena parte de su interés como compuesto relacionado con protección celular y envejecimiento.

Sin embargo, definirlo simplemente como «uno de los antioxidantes más potentes de la naturaleza» resulta difícil de sostener, porque la capacidad antioxidante depende del sistema utilizado para medirla y del contexto biológico.

2. Omega 5 e inflamación

El ácido punícico también ha mostrado efectos interesantes sobre diferentes mecanismos relacionados con la respuesta inflamatoria.

En estudios experimentales se han observado modificaciones de:

  • Citoquinas inflamatorias.

  • Estrés oxidativo.

  • Señales intracelulares.

  • Receptores PPAR.

Los PPAR son receptores que participan en la regulación del metabolismo de los lípidos y la glucosa, pero también intervienen en determinados mecanismos inflamatorios.

Por eso la posible acción del ácido punícico sobre estos receptores resulta especialmente interesante para comprender sus efectos metabólicos.

Omega 5 y piel

Probablemente esta sea una de las aplicaciones más atractivas del aceite de semilla de granada.

El aceite se utiliza desde hace tiempo como ingrediente cosmético y actualmente existe cada vez más investigación sobre sus posibles efectos en:

  • Barrera cutánea.

  • Inflamación.

  • Reparación de tejidos.

  • Estrés oxidativo.

  • Fotoenvejecimiento.

  • Elasticidad.

  • Hidratación.

En estudios celulares recientes, el aceite de semilla de granada ha mostrado efectos antiinflamatorios y capacidad para favorecer la migración de fibroblastos, uno de los mecanismos implicados en la reparación de la piel.

También se han observado efectos sobre queratinocitos, las células predominantes de la epidermis.

Omega 5 y regeneración de la piel

El ácido punícico forma parte de la fracción lipídica del aceite y puede contribuir al mantenimiento de la barrera cutánea.

Los ácidos grasos desempeñan un papel fundamental en la estructura de las membranas y en la organización de los lípidos del estrato córneo.

Además, diferentes extractos y aceites derivados de la granada se han estudiado por su posible capacidad para influir sobre:

  • Colágeno.

  • Elastina.

  • Ácido hialurónico.

  • Metaloproteinasas relacionadas con degradación de la matriz extracelular.

Gran parte de estos datos procede todavía de estudios in vitro, experimentales o dermocosméticos, pero explican por qué el aceite de semilla de granada aparece cada vez con más frecuencia en productos destinados a piel madura, seca o sensible.

Omega 5 y envejecimiento cutáneo

El envejecimiento de la piel está relacionado con muchos factores:

  • Radiación ultravioleta.

  • Estrés oxidativo.

  • Inflamación.

  • Pérdida de colágeno.

  • Alteración de lípidos cutáneos.

  • Menor capacidad de reparación.

El aceite de semilla de granada contiene diferentes sustancias capaces de intervenir en algunos de estos procesos.

Por eso puede tener interés como ingrediente antioxidante, nutritivo y reparador dentro de formulaciones cosméticas.

Esto es diferente de afirmar que revierta el envejecimiento de la piel.

Omega 5 y cáncer

Esta es una de las áreas que más investigación experimental ha generado alrededor del ácido punícico.

Se han realizado estudios sobre diferentes tipos de células tumorales, incluidas células relacionadas con:

  • Cáncer de mama.

  • Próstata.

  • Colon.

  • Leucemia.

  • Otros modelos tumorales.

En determinados estudios celulares, el ácido punícico ha mostrado capacidad para:

  • Reducir proliferación celular.

  • Favorecer apoptosis.

  • Modificar determinadas señales relacionadas con crecimiento tumoral.

  • Alterar el metabolismo lipídico de algunas células.

También existen estudios animales sobre aceite de semilla de granada y diferentes modelos de carcinogénesis.

Estos resultados son suficientemente interesantes para justificar que el ácido punícico continúe investigándose en oncología.

Pero estamos hablando fundamentalmente de investigación preclínica.

No podemos afirmar que el omega 5 destruya cánceres en una persona, impida las metástasis ni pueda utilizarse como tratamiento oncológico.

La diferencia entre mostrar actividad antiproliferativa en una placa de laboratorio y tratar un tumor humano es enorme.

Omega 5 y cerebro

El ácido punícico también ha despertado bastante interés dentro de la investigación sobre enfermedades neurodegenerativas.

Muchas de estas enfermedades comparten procesos como:

  • Estrés oxidativo.

  • Neuroinflamación.

  • Alteraciones del metabolismo energético.

  • Acumulación de proteínas anómalas.

  • Daño neuronal progresivo.

Entre las enfermedades estudiadas encontramos:

  • Alzheimer.

  • Enfermedades priónicas.

  • Parkinson.

  • Huntington.

Omega 5 y enfermedades priónicas

Existe un estudio especialmente curioso realizado con una formulación nanoemulsionada de aceite de semilla de granada en un modelo animal genético de enfermedad priónica.

Los animales tratados antes de presentar síntomas desarrollaron la enfermedad más tarde y también se observó una ralentización de su progresión cuando el tratamiento se inició después de aparecer manifestaciones clínicas.

El resultado es muy interesante.

Pero estamos hablando de un modelo animal, no de pacientes humanos.

Además, se utilizó una formulación nanoemulsionada diseñada específicamente para mejorar la disponibilidad de los componentes del aceite.

Por tanto, no podemos extrapolar estos resultados directamente a un complemento convencional de omega 5.

Omega 5 y Alzheimer

También se han estudiado mecanismos potencialmente relacionados con la enfermedad de Alzheimer.

Entre ellos:

  • Formación de beta-amiloide.

  • Hiperfosforilación de tau.

  • Estrés oxidativo.

  • Neuroinflamación.

  • Metabolismo de la glucosa cerebral.

Determinados estudios experimentales sugieren que el ácido punícico puede influir sobre algunas de estas vías.

Esto ha llevado a considerarlo un compuesto interesante dentro de la investigación sobre neuroprotección.

Pero actualmente no podemos decir que elimine las placas beta-amiloides del cerebro ni que prevenga o trate la enfermedad de Alzheimer.

Ácido punícico y barrera hematoencefálica

Existe además otro detalle interesante.

La llegada del ácido punícico al cerebro puede ser limitada.

Precisamente por eso algunos investigadores trabajan con nanoemulsiones y sistemas especiales de administración destinados a mejorar su biodisponibilidad cerebral.

Esto vuelve a demostrar que no podemos asumir que ingerir aceite de semilla de granada produzca automáticamente en el cerebro las concentraciones utilizadas en determinados experimentos.

Omega 5 y glucosa

El ácido punícico también se ha estudiado por sus posibles efectos sobre:

  • Sensibilidad a la insulina.

  • Metabolismo de la glucosa.

  • Inflamación metabólica.

  • Resistencia a la insulina.

Los resultados experimentales han sido interesantes, especialmente en animales.

También existen algunos estudios en humanos con aceite de semilla de granada.

En personas con diabetes tipo 2 se han investigado parámetros como:

  • Glucosa.

  • Insulina.

  • Resistencia a la insulina.

  • Perfil lipídico.

Los resultados no son uniformes y no permiten considerar el omega 5 un tratamiento para la diabetes.

Lo que sí podemos decir es que existe investigación sobre su posible influencia en la señalización de la insulina y el metabolismo energético.

Omega 5 y colesterol

El aceite de semilla de granada se ha estudiado también en personas con hiperlipidemia.

En un ensayo clínico doble ciego controlado con placebo se administraron 400 mg de aceite de semilla de granada dos veces al día durante cuatro semanas.

Se observaron mejoras en algunos parámetros, especialmente:

  • Triglicéridos.

  • Relación triglicéridos/HDL.

  • Determinadas relaciones entre colesterol y HDL.

Sin embargo, en ese estudio no se produjeron cambios significativos en:

  • Colesterol total.

  • LDL.

  • Glucosa.

  • Composición corporal.

Por tanto, resulta más exacto decir que el aceite de semilla de granada puede influir favorablemente sobre determinados parámetros del perfil lipídico, en lugar de afirmar simplemente que reduce el colesterol.

Omega 5 y salud cardiovascular

La posible relación del ácido punícico con la salud cardiovascular se está investigando desde diferentes ángulos:

  • Inflamación.

  • Estrés oxidativo.

  • Perfil lipídico.

  • Metabolismo de la glucosa.

  • Función vascular.

  • Aterosclerosis.

Los resultados obtenidos en animales y estudios experimentales son prometedores.

Sin embargo, la evidencia clínica humana sigue siendo limitada.

Por tanto, el omega 5 puede considerarse un compuesto nutracéutico interesante para el metabolismo cardiovascular, pero todavía no podemos atribuirle un efecto demostrado de prevención o tratamiento de la enfermedad cardiovascular.

Omega 5 y pérdida de peso

El ácido punícico aparece también en diferentes estudios relacionados con:

  • Obesidad.

  • Adipogénesis.

  • Metabolismo de los lípidos.

  • Sensibilidad a la insulina.

  • Inflamación del tejido adiposo.

En animales se han encontrado efectos interesantes sobre acumulación de grasa y parámetros metabólicos.

Sin embargo, los estudios realizados en humanos no han demostrado de forma consistente que el aceite de semilla de granada produzca una pérdida significativa de peso o grasa corporal.

De hecho, en algunos ensayos clínicos sobre perfil lipídico no se observaron modificaciones relevantes de la composición corporal.

Por tanto, el omega 5 no debe considerarse un producto adelgazante.

Su interés se encuentra más bien en la investigación sobre metabolismo de los lípidos y resistencia a la insulina.

Omega 5 y articulaciones

La inflamación y el estrés oxidativo participan en numerosos procesos relacionados con el deterioro articular.

Por eso diferentes compuestos de la granada se han estudiado en relación con:

  • Inflamación.

  • Degradación del cartílago.

  • Dolor articular.

  • Estrés oxidativo.

Aquí debemos volver a diferenciar entre el ácido punícico y los polifenoles de la granada.

Muchos de los estudios sobre articulaciones utilizan extractos ricos en polifenoles procedentes de otras partes de la fruta y no exclusivamente aceite de semilla.

Por tanto, aunque el carácter antiinflamatorio del omega 5 puede resultar interesante, no podemos atribuirle directamente todos los estudios realizados con granada sobre artrosis y dolor articular.

Omega 5 y menopausia

El aceite de semilla de granada también se utiliza en algunos complementos destinados al bienestar femenino y la menopausia.

Las semillas contienen diferentes componentes lipídicos y sustancias con posible actividad biológica que han despertado interés en relación con:

  • Piel seca.

  • Metabolismo.

  • Inflamación.

  • Bienestar durante la menopausia.

También se han descrito compuestos con actividad estrogénica en diferentes preparados derivados de la granada.

Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que el ácido punícico por sí mismo «equilibre las hormonas» o trate los síntomas de la menopausia.

En este contexto conviene hablar del aceite de semilla de granada como conjunto, y no atribuir todos sus posibles efectos exclusivamente al omega 5.

Usos del omega 5

El ácido punícico y el aceite de semilla de granada se utilizan o investigan principalmente en relación con:

  • Protección antioxidante.

  • Respuesta inflamatoria.

  • Cuidado de la piel.

  • Barrera cutánea.

  • Piel seca o sensible.

  • Fotoenvejecimiento.

  • Reparación cutánea.

  • Metabolismo de los lípidos.

  • Triglicéridos y perfil lipídico.

  • Sensibilidad a la insulina.

  • Metabolismo de la glucosa.

  • Investigación sobre obesidad y tejido adiposo.

  • Salud cardiovascular.

  • Investigación oncológica.

  • Investigación sobre cáncer de mama.

  • Investigación sobre cáncer de próstata y otros tumores.

  • Investigación neuroprotectora.

  • Alzheimer.

  • Enfermedades priónicas.

  • Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.

  • Procesos inflamatorios.

  • Investigación sobre articulaciones.

  • Bienestar y cuidado de la piel durante la menopausia.

Como vemos, no todos estos usos tienen el mismo nivel de evidencia.

Las aplicaciones cosméticas y dermatológicas del aceite de semilla de granada cuentan con una base bastante interesante, mientras que cáncer y neurodegeneración pertenecen fundamentalmente al terreno experimental.

¿Omega 5 o aceite de semilla de granada?

Cuando compramos un complemento de omega 5, normalmente encontraremos aceite de semilla de granada.

Pero conviene mirar la etiqueta.

Dos productos pueden contener la misma cantidad de aceite y, sin embargo, aportar cantidades diferentes de ácido punícico.

Por eso resulta útil comprobar:

  • Cantidad total de aceite.

  • Porcentaje de ácido punícico.

  • Método de extracción.

  • Protección frente a oxidación.

  • Calidad de la materia prima.

  • Conservación.

Al tratarse de un ácido graso poliinsaturado con varios dobles enlaces, es sensible a la oxidación.

Por tanto, tanto la extracción como el almacenamiento y la protección frente a luz, calor y oxígeno son aspectos importantes de la calidad del producto.

Uso tópico del aceite de semilla de granada

Para la piel podemos encontrarlo directamente en:

  • Aceites cosméticos.

  • Cremas.

  • Sérums.

  • Bálsamos.

En este caso su finalidad es diferente de la suplementación oral.

El aceite aporta lípidos directamente a la piel y puede formar parte de productos destinados a:

  • Piel seca.

  • Piel madura.

  • Piel sensible.

  • Alteración de la barrera cutánea.

  • Cuidado frente al fotoenvejecimiento.

La investigación reciente sobre células de la piel ha observado efectos interesantes sobre inflamación y reparación, aunque muchos de estos datos todavía necesitan confirmación mediante estudios clínicos más amplios.

Contraindicaciones y precauciones del omega 5

Que un producto sea natural no significa que carezca automáticamente de contraindicaciones.

El aceite de semilla de granada utilizado como alimento o complemento suele presentar un buen perfil de tolerancia, pero pueden aparecer:

  • Molestias digestivas.

  • Náuseas.

  • Cambios intestinales.

  • Reacciones de sensibilidad.

  • Alergia a alguno de los componentes del producto.

También conviene diferenciar entre las cantidades presentes naturalmente en un alimento y los extractos o aceites concentrados.

Embarazo y lactancia

Existe menos información sobre el uso de dosis concentradas de aceite de semilla de granada o ácido punícico durante embarazo y lactancia.

La utilización alimentaria normal de la granada no es equivalente a tomar un suplemento concentrado.

Medicación

Debido a la investigación existente sobre metabolismo de la glucosa, lípidos e inflamación, las personas que utilicen medicamentos para:

  • Diabetes.

  • Tensión arterial.

  • Coagulación.

  • Alteraciones cardiovasculares.

deben tener en cuenta el contexto completo si utilizan extractos concentrados.

Esto no significa que exista necesariamente una interacción, sino que los datos disponibles sobre suplementos de omega 5 todavía son mucho más limitados que los existentes para nutrientes más estudiados.

Cáncer activo

El hecho de que existan estudios experimentales sobre ácido punícico y células tumorales no convierte al omega 5 en un tratamiento contra el cáncer.

La suplementación concentrada durante un tratamiento oncológico debe valorarse individualmente, especialmente porque los resultados experimentales sobre una molécula aislada no pueden extrapolarse directamente al uso clínico.

Entonces, ¿para qué sirve realmente el omega 5?

El omega 5 es uno de esos nutrientes que resultan especialmente interesantes porque todavía estamos descubriendo buena parte de su biología.

Durante años quedó prácticamente escondido dentro del aceite de semilla de granada.

Ahora sabemos que el ácido punícico posee una estructura química poco habitual y que puede interactuar con rutas relacionadas con inflamación, oxidación, metabolismo de lípidos, insulina y señalización celular.

Tenemos además una pequeña cantidad de investigación humana sobre metabolismo y perfil lipídico, junto con bastante investigación experimental en piel, cáncer y neurodegeneración.

Pero precisamente porque es un compuesto interesante no necesitamos convertirlo en una sustancia milagrosa.

Su verdadero atractivo está en comprender qué lo hace diferente de otros ácidos grasos y hasta dónde llegan realmente sus efectos.

Y en el caso del omega 5, probablemente tengamos todavía bastante por descubrir.

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