
El MSM o metilsulfonilmetano es un compuesto orgánico que contiene azufre y que se ha hecho especialmente conocido por su utilización en problemas relacionados con articulaciones, músculos, tendones y tejido conectivo.
Pero el interés del MSM va bastante más allá.
El azufre forma parte de aminoácidos fundamentales como la metionina y la cisteína y participa en la estructura de numerosas proteínas y moléculas de nuestro organismo.
Lo encontramos relacionado con tejidos tan diferentes como:
-
Piel.
-
Cabello.
-
Uñas.
-
Cartílago.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Músculos.
También interviene indirectamente en numerosos procesos metabólicos mediante las moléculas azufradas que utiliza nuestro organismo.
Por eso comprender el MSM requiere empezar por algo aparentemente mucho más sencillo: el azufre.
¿Qué es el MSM?
MSM son las siglas de metilsulfonilmetano, también conocido como dimetilsulfona.
Su fórmula contiene azufre y se encuentra naturalmente en pequeñas cantidades en diferentes organismos y alimentos.
Está además relacionado con otros compuestos azufrados presentes en el ciclo natural del azufre.
Uno de ellos es el sulfuro de dimetilo o DMS.
Y aquí comienza una historia bastante curiosa.
MSM, océanos y agua de lluvia
En los océanos, diferentes microorganismos y organismos marinos participan en la producción de compuestos azufrados.
Entre ellos encontramos el sulfuro de dimetilo (DMS).
Parte de este DMS pasa desde el océano hacia la atmósfera.
Una vez allí puede sufrir diferentes reacciones de oxidación que generan otros compuestos que contienen azufre.
Entre los productos relacionados con este proceso encontramos la dimetilsulfona o MSM.
Posteriormente estos compuestos pueden incorporarse al ciclo atmosférico y regresar a la superficie terrestre mediante las precipitaciones.
Por tanto, existe realmente una conexión entre:
océano → microorganismos marinos → compuestos de azufre → atmósfera → lluvia → suelo.
Es un magnífico ejemplo de cómo los elementos químicos que terminan formando parte de nuestros alimentos participan primero en enormes ciclos naturales.
Sin embargo, esto no significa que necesitemos beber agua de lluvia para obtener MSM ni que el riego moderno produzca automáticamente una carencia de azufre.
Nuestro organismo obtiene azufre fundamentalmente mediante los aminoácidos azufrados presentes en los alimentos.
Azufre, metionina y cisteína
Dos aminoácidos resultan especialmente importantes cuando hablamos de azufre:
-
Metionina.
-
Cisteína.
La metionina es un aminoácido esencial, por lo que debemos obtenerla mediante la alimentación.
La cisteína puede ser sintetizada por nuestro organismo a partir de otras moléculas, incluida la metionina.
A partir de estos aminoácidos construimos proteínas y otras sustancias fundamentales.
La cisteína, por ejemplo, forma parte del glutatión, uno de los principales sistemas antioxidantes celulares.
También resulta especialmente abundante en la queratina, proteína estructural fundamental del cabello y las uñas.
Por eso el azufre aparece una y otra vez cuando estudiamos piel, cabello, tejido conectivo y sistemas antioxidantes.
Propiedades del MSM
El MSM se utiliza principalmente como fuente de azufre orgánico y por su relación con diferentes mecanismos inflamatorios y oxidativos.
Se ha estudiado especialmente por su posible capacidad para modular determinadas señales relacionadas con la inflamación.
Entre las vías investigadas encontramos factores como NF-κB, implicado en la regulación de numerosos genes inflamatorios.
También se ha estudiado su influencia sobre diferentes citocinas y sobre mecanismos relacionados con el estrés oxidativo.
Esto ayuda a comprender por qué encontramos MSM en complementos destinados a situaciones aparentemente diferentes.
No estamos hablando únicamente de proporcionar azufre.
También existe un interés específico por cómo el MSM interactúa con determinadas respuestas celulares.
Beneficios del MSM
MSM para las articulaciones
Esta continúa siendo probablemente su aplicación más conocida.
Las articulaciones no están formadas únicamente por hueso y cartílago.
Encontramos también:
-
Membrana sinovial.
-
Ligamentos.
-
Tendones.
-
Cápsula articular.
-
Vasos sanguíneos.
-
Terminaciones nerviosas.
-
Matriz extracelular.
El mantenimiento de estos tejidos requiere proteínas y moléculas estructurales en cuya composición y metabolismo participa el azufre.
Por eso el MSM se utiliza frecuentemente en complementos para articulaciones y tejido conectivo, solo o combinado con sustancias como glucosamina, condroitina, colágeno o vitamina C.
MSM y osteoartritis
La osteoartritis o artrosis es una de las situaciones en las que más se ha estudiado el MSM.
En ella no encontramos simplemente un cartílago que se desgasta mecánicamente.
También participan:
-
Inflamación local.
-
Alteraciones del hueso subcondral.
-
Cambios en la membrana sinovial.
-
Degradación de la matriz extracelular.
-
Sensibilización de las terminaciones nerviosas.
Diferentes estudios con MSM han observado mejoras en parámetros relacionados con dolor, rigidez y función física, especialmente en osteoartritis de rodilla.
Esto explica que se haya convertido en un ingrediente frecuente dentro de las fórmulas destinadas a la salud articular.
MSM, glucosamina y condroitina
Una combinación muy habitual es:
MSM + glucosamina + condroitina.
Tiene bastante lógica desde el punto de vista del tejido conectivo.
La glucosamina y la condroitina están relacionadas con componentes estructurales de la matriz cartilaginosa, mientras que el MSM proporciona un compuesto orgánico rico en azufre y aporta además sus propias propiedades.
En algunos estudios se han utilizado conjuntamente observándose resultados interesantes sobre dolor y función articular.
Por eso estas tres sustancias aparecen con tanta frecuencia dentro del mismo complemento.
MSM y músculos
Los deportistas utilizan MSM especialmente en situaciones relacionadas con:
-
Dolor muscular.
-
Rigidez.
-
Sobrecarga.
-
Recuperación después del ejercicio.
-
Molestias de tendones y ligamentos.
El ejercicio intenso produce pequeñas alteraciones musculares acompañadas de una respuesta inflamatoria y un aumento temporal del estrés oxidativo.
Es parte del propio proceso mediante el cual posteriormente nos adaptamos al entrenamiento.
El problema aparece cuando el daño supera nuestra capacidad de recuperación.
Diferentes investigaciones han estudiado si el MSM puede reducir algunos marcadores asociados al daño muscular y mejorar la recuperación posterior al ejercicio.
Esto explica su utilización en problemas musculoesqueléticos relacionados con movimientos repetitivos o sobrecarga deportiva.
MSM y tendones y ligamentos
Los tendones transmiten la fuerza del músculo al hueso y los ligamentos estabilizan las articulaciones.
Ambos contienen grandes cantidades de tejido conectivo y colágeno.
Por eso el MSM aparece frecuentemente en complementos utilizados en situaciones como:
-
Tendinitis.
-
Sobrecarga del tendón de Aquiles.
-
Molestias de hombro.
-
Codo de tenista.
-
Sobrecarga muscular.
-
Lesiones deportivas.
Aquí resulta especialmente interesante su combinación con nutrientes relacionados con la formación de colágeno.
MSM, colágeno y vitamina C
El azufre participa en numerosas estructuras proteicas, mientras que el colágeno constituye una de las principales proteínas estructurales del organismo.
La vitamina C, por su parte, resulta imprescindible para determinadas reacciones necesarias durante la formación y estabilización del colágeno.
Por eso encontramos con frecuencia la combinación de MSM y vitamina C en complementos destinados a:
-
Articulaciones.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Piel.
-
Tejido conectivo.
No porque la vitamina C simplemente “potencie” químicamente al MSM, sino porque ambos pueden participar desde lugares diferentes en el mantenimiento de estos tejidos.
MSM y dolor
Buena parte de la reputación del MSM procede precisamente de su utilización en problemas dolorosos.
Se ha utilizado en situaciones relacionadas con:
-
Artrosis.
-
Dolor muscular.
-
Dolor articular.
-
Sobrecarga deportiva.
-
Tendinitis.
-
Fibromialgia.
-
Dolor lumbar.
-
Determinados dolores asociados a tensión muscular.
Su posible efecto sobre el dolor se ha relacionado principalmente con la modulación de procesos inflamatorios y oxidativos.
En algunos problemas musculoesqueléticos, reducir el entorno inflamatorio puede disminuir además el espasmo protector que aparece alrededor de una zona dolorosa.
MSM y fibromialgia
El MSM también se utiliza en algunas personas con fibromialgia.
En este caso debemos recordar que la fibromialgia no puede reducirse simplemente a inflamación muscular.
Participan mecanismos mucho más complejos relacionados con procesamiento del dolor, sistema nervioso, metabolismo y sensibilización central.
El interés por el MSM en este contexto se ha centrado principalmente en su relación con el dolor musculoesquelético, el estrés oxidativo y determinados procesos inflamatorios.
MSM y alergias
Esta es otra de las aplicaciones tradicionales más interesantes del MSM.
Se ha utilizado especialmente en personas con rinitis alérgica estacional.
En estudios realizados con personas que presentaban síntomas respiratorios estacionales se observaron cambios en manifestaciones como:
-
Congestión.
-
Secreción nasal.
-
Estornudos.
-
Picor.
-
Síntomas respiratorios.
Los mecanismos exactos continúan siendo estudiados.
Tradicionalmente se propusieron explicaciones relacionadas con la interacción del MSM con las mucosas y la respuesta frente a los alérgenos.
Actualmente resulta más interesante contemplarlo dentro de su capacidad para influir sobre diferentes procesos inflamatorios y oxidativos.
Por tanto, no necesitamos imaginar que el MSM forma físicamente una barrera que “tapa” los receptores de los alérgenos.
Su posible acción resulta bastante más compleja.
MSM y aparato digestivo
El MSM también se ha utilizado tradicionalmente en diferentes molestias digestivas.
Entre ellas encontramos:
-
Acidez.
-
Estreñimiento.
-
Diarrea.
-
Alteraciones de la mucosa digestiva.
Existe investigación experimental sobre su relación con inflamación intestinal, estrés oxidativo y función de la barrera intestinal.
Esto resulta interesante porque el tubo digestivo está sometido continuamente a estímulos procedentes de alimentos, microorganismos y sustancias externas.
Su mucosa necesita mantener un equilibrio muy preciso entre:
absorber nutrientes + mantener una barrera + controlar la respuesta inmunitaria.
Los compuestos capaces de modular determinadas vías inflamatorias pueden resultar interesantes dentro del estudio de este equilibrio.
Sin embargo, no debemos interpretar el MSM simplemente como una sustancia destinada a “alcalinizar el cuerpo” o normalizar globalmente su pH.
Nuestro organismo regula el pH mediante mecanismos extremadamente precisos en los que participan principalmente pulmones, riñones y diferentes sistemas tampón.
MSM y piel
La relación entre MSM y piel resulta especialmente lógica si recordamos la importancia del azufre en las proteínas estructurales.
El MSM se utiliza tanto por vía oral como en diferentes formulaciones tópicas destinadas a mejorar determinadas características de la piel.
Se ha estudiado su relación con:
-
Elasticidad.
-
Aspecto de la piel.
-
Arrugas.
-
Inflamación cutánea.
-
Recuperación del tejido.
La piel necesita continuamente sintetizar nuevas proteínas y renovar su matriz extracelular.
Por eso nutrientes relacionados con azufre, colágeno y sistemas antioxidantes resultan especialmente interesantes dentro del cuidado cutáneo.
MSM, cabello y uñas
Cabello y uñas contienen grandes cantidades de queratina.
La queratina es una proteína especialmente rica en aminoácidos azufrados, sobre todo cisteína.
Los átomos de azufre permiten formar puentes disulfuro entre diferentes moléculas de queratina.
Estos enlaces contribuyen a proporcionar resistencia y estabilidad a la estructura.
Por eso existe una relación tan estrecha entre:
azufre → cisteína → queratina → cabello y uñas.
Esto ayuda a comprender por qué el MSM aparece frecuentemente en complementos destinados a fortalecer cabello y uñas.
MSM y acné y rosácea
También se han utilizado preparados con MSM en diferentes alteraciones cutáneas.
Existe investigación especialmente interesante sobre formulaciones tópicas que contienen MSM en problemas como la rosácea, estudiándose cambios relacionados con enrojecimiento, inflamación y diferentes características de la piel.
Su utilización en acné y otras alteraciones cutáneas procede igualmente de su relación con el azufre y los procesos inflamatorios de la piel.
MSM y cicatrización
El tejido cicatricial está formado fundamentalmente por una reorganización de la matriz extracelular y del colágeno después de una lesión.
El azufre participa indirectamente en numerosos procesos relacionados con proteínas estructurales y defensa antioxidante.
Por ello se ha estudiado el MSM en relación con:
-
Reparación tisular.
-
Recuperación de heridas.
-
Elasticidad de la piel.
-
Organización del tejido conectivo.
Parte de estos trabajos proceden de investigación experimental y animal, pero ayudan a explicar el interés tradicional del MSM en problemas relacionados con cicatrices y recuperación de tejidos.
MSM y esclerodermia
La esclerodermia es una enfermedad en la que se produce una alteración importante del tejido conectivo acompañada de fibrosis y endurecimiento de la piel y, dependiendo de la forma, afectación de otros órganos.
El MSM ha despertado interés experimental precisamente por su relación con el tejido conectivo, la inflamación y las características de la piel.
Se han utilizado también formulaciones tópicas buscando mejorar la elasticidad y características de determinados tejidos.
Es un campo completamente diferente de la utilización habitual del MSM para una rodilla dolorida, pero vuelve a mostrarnos que su denominador común se encuentra en buena medida en el tejido conectivo.
MSM y enfermedades autoinmunes
El MSM también ha sido investigado experimentalmente en diferentes modelos relacionados con inflamación y autoinmunidad.
Existen trabajos en animales sobre enfermedades como el lupus eritematoso sistémico, así como investigaciones relacionadas con diferentes respuestas inmunitarias.
Estos estudios han contribuido a investigar la capacidad del MSM para modificar vías inflamatorias.
Son especialmente interesantes desde el punto de vista de los mecanismos, aunque no debemos trasladar automáticamente los resultados obtenidos en modelos animales a las personas.
MSM y aparato respiratorio
Otra de las aplicaciones tradicionales del MSM aparece en diferentes problemas respiratorios.
Se ha utilizado en contextos relacionados con:
-
Alergias respiratorias.
-
Rinitis.
-
Asma.
-
Bronquitis.
Probablemente aquí confluyan varias de las propiedades que hemos visto anteriormente: mucosas, respuesta inflamatoria y estrés oxidativo.
La investigación en rinitis alérgica resulta especialmente interesante, mientras que otras aplicaciones respiratorias proceden en mayor medida de utilización tradicional y estudios preliminares.
MSM y parásitos
También existe una utilización histórica del MSM frente a diferentes microorganismos y parásitos.
Se han descrito investigaciones experimentales relacionadas con:
-
Giardia.
-
Trichomonas.
-
Nematodos.
-
Otros parásitos intestinales.
Una de las hipótesis propuestas antiguamente era que concentraciones elevadas de MSM podían dificultar la interacción de determinados organismos con las superficies mucosas.
Es una línea particularmente curiosa de la historia del MSM y continúa apareciendo en la literatura tradicional sobre este compuesto.
Sin embargo, no es una de las aplicaciones del MSM que cuenta actualmente con el mismo desarrollo clínico que encontramos, por ejemplo, en osteoartritis.
MSM y cáncer: una línea experimental
El MSM también ha sido investigado en modelos celulares y animales relacionados con diferentes tipos de cáncer.
Se han estudiado posibles efectos sobre:
-
Proliferación celular.
-
Apoptosis.
-
Migración celular.
-
Diferentes vías de señalización.
-
Crecimiento tumoral.
Entre los modelos investigados encontramos cáncer de mama y otros tipos de tumores.
Estos trabajos resultan interesantes para comprender nuevas propiedades biológicas del MSM y han abierto diferentes hipótesis de investigación.
Pero aquí resulta fundamental distinguir investigación experimental de aplicación clínica.
Una sustancia capaz de modificar el comportamiento de células tumorales en un cultivo o en un animal no puede trasladarse automáticamente a la prevención o tratamiento del cáncer en personas.
Por tanto, esta es actualmente una línea de investigación del MSM, no una de sus aplicaciones clínicas establecidas.
MSM y glucosa
También se ha investigado la relación entre MSM y metabolismo de la glucosa.
Existen estudios experimentales que han observado modificaciones de determinados parámetros metabólicos y de sensibilidad a la insulina.
Es un campo interesante porque inflamación, estrés oxidativo y metabolismo de la glucosa están estrechamente conectados.
Sin embargo, el MSM no debe entenderse como una sustancia que automáticamente hace que el páncreas “devuelva el azúcar a la normalidad”.
La relación es mucho más compleja y continúa siendo objeto de investigación.
MSM y agregación plaquetaria
Existen también observaciones experimentales relacionadas con MSM y diferentes mecanismos de las plaquetas.
Esto ha llevado históricamente a hablar de un posible efecto sobre la agregación plaquetaria.
Pero de ahí no podemos concluir que el MSM “prevenga embolias”.
Una embolia puede producirse por mecanismos muy diferentes y la regulación de la coagulación constituye un proceso extremadamente complejo.
La posible interacción del MSM con las plaquetas resulta interesante desde el punto de vista fisiológico y también debe tenerse en cuenta cuando estudiamos su seguridad y posibles combinaciones.
Principales usos del MSM
Actualmente el MSM se utiliza especialmente en situaciones relacionadas con:
-
Artrosis y salud articular.
-
Dolor musculoesquelético.
-
Recuperación deportiva.
-
Sobrecarga muscular.
-
Tendones y ligamentos.
-
Fibromialgia.
-
Piel.
-
Cabello.
-
Uñas.
-
Rinitis alérgica.
-
Determinados procesos inflamatorios.
Además, continúa siendo investigado en diferentes ámbitos relacionados con:
-
Aparato digestivo.
-
Sistema inmunitario.
-
Metabolismo.
-
Enfermedades autoinmunes.
-
Reparación de tejidos.
-
Estrés oxidativo.
¿Dónde encontramos azufre y MSM?
El MSM puede encontrarse en pequeñas cantidades en diferentes alimentos.
Sin embargo, cuando hablamos del aporte nutricional de azufre resulta mucho más importante considerar los aminoácidos azufrados, especialmente metionina y cisteína.
Los encontramos en alimentos como:
-
Huevos.
-
Pescado.
-
Carnes.
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Productos lácteos.
-
Legumbres.
-
Ajo.
-
Cebolla.
-
Espárragos.
-
Brócoli.
-
Coles.
-
Semillas.
-
Frutos secos.
Las verduras de la familia de las brasicáceas, como brócoli, coles o mostaza, contienen además otros interesantes compuestos azufrados.
Por tanto, una alimentación variada proporciona azufre mediante diferentes moléculas, no exclusivamente mediante MSM.
¿Por qué encontramos MSM en polvo?
El MSM utilizado como complemento alimenticio suele presentarse en cápsulas o en polvo cristalino.
El polvo permite utilizar cantidades mayores sin necesidad de ingerir numerosas cápsulas.
Tiene un sabor característico, ligeramente amargo.
También encontramos MSM formando parte de fórmulas complejas destinadas a articulaciones, frecuentemente combinado con:
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Glucosamina.
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Condroitina.
-
Colágeno.
-
Ácido hialurónico.
-
Vitamina C.
-
Minerales.
La elección depende fundamentalmente del objetivo para el que se quiera utilizar.
Seguridad y contraindicaciones del MSM
El MSM presenta en general un buen perfil de tolerabilidad en las cantidades utilizadas habitualmente como complemento.
Los efectos adversos descritos suelen ser leves y pueden incluir:
-
Molestias digestivas.
-
Náuseas.
-
Diarrea.
-
Dolor de cabeza.
-
Alteraciones del sueño en algunas personas.
El hecho de que una sustancia presente una toxicidad aguda baja no significa que cualquier cantidad sea necesaria o adecuada.
Tampoco podemos extrapolar los datos de toxicidad animal para decidir dosis humanas.
Embarazo y lactancia
No disponemos de información clínica suficiente para afirmar que la suplementación con dosis concentradas de MSM sea segura durante el embarazo y la lactancia.
La presencia natural de compuestos azufrados en nuestra alimentación no equivale a utilizar MSM concentrado como complemento.
Medicación y coagulación
Debido a las investigaciones relacionadas con inflamación y función plaquetaria, resulta prudente prestar especial atención cuando se combina con tratamientos que modifican significativamente la coagulación o agregación plaquetaria.
MSM: mucho más que azufre para las articulaciones
El MSM se ha hecho famoso fundamentalmente como ingrediente de complementos para artrosis y dolor articular.
Y esa continúa siendo una de sus aplicaciones más interesantes.
Pero si observamos todo el conjunto entendemos por qué aparece también relacionado con músculos, tendones, piel, cabello, uñas, alergias y diferentes procesos inflamatorios.
El denominador común se encuentra en buena medida en dos elementos:
azufre y regulación de determinados procesos inflamatorios y oxidativos.
El azufre forma parte de algunas de las moléculas estructurales y metabólicas más importantes de nuestro organismo.
Está en la metionina y la cisteína.
La cisteína forma parte del glutatión.
Los puentes de azufre ayudan a estabilizar la queratina.
Y el tejido conectivo depende de una enorme maquinaria de proteínas y moléculas que debemos fabricar y renovar continuamente.
Por eso quizá resulte demasiado sencillo definir el MSM simplemente como “un suplemento para las articulaciones”.
Es un compuesto azufrado cuya historia comienza incluso antes de llegar a nuestro cuerpo, dentro del enorme ciclo natural del azufre que conecta océanos, atmósfera, lluvia, suelo, plantas, animales y finalmente nuestra alimentación.


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