Mejillón verde: beneficios, propiedades y contraindicaciones

El mejillón de labio verde de Nueva Zelanda (Perna canaliculus) es un molusco bivalvo originario de las costas de Nueva Zelanda del que se obtienen diferentes preparados utilizados principalmente para el cuidado de las articulaciones y los procesos inflamatorios.

No es un mejillón cualquiera ni tampoco debemos confundirlo con una ostra. Su nombre procede del característico color verde que aparece alrededor del borde de su concha.

Su interés como nutracéutico comenzó a crecer durante el siglo XX, cuando se observó que determinadas poblaciones maoríes costeras, que consumían habitualmente estos moluscos, parecían presentar menos problemas articulares que poblaciones del interior.

Aquella observación dio lugar a décadas de investigación y, posteriormente, a la aparición de distintos preparados de mejillón verde en polvo, extractos y extractos lipídicos concentrados.

Y esta diferencia importa, porque no todos los productos de mejillón verde son exactamente iguales.

¿Qué contiene el mejillón de labio verde?

El mejillón verde proporciona proteínas, minerales, carotenoides, glucosaminoglicanos y diferentes lípidos.

Pero uno de sus componentes más interesantes es precisamente su fracción lipídica.

Contiene diferentes ácidos grasos poliinsaturados omega-3, entre ellos EPA y DHA, además de otros ácidos grasos y lípidos marinos menos habituales que han despertado interés por su relación con las vías que regulan la inflamación.

También encontramos glucosaminoglicanos (GAG), moléculas relacionadas con la estructura de tejidos como el cartílago y el líquido sinovial.

Por eso el mejillón verde resulta especialmente interesante: no proporciona una única sustancia, sino un conjunto bastante complejo de componentes relacionados con el metabolismo articular y la respuesta inflamatoria.

Mejillón verde e inflamación

Para entender por qué se utiliza tanto en articulaciones tenemos que hablar un poco de inflamación.

La inflamación no es, por sí misma, algo malo.

Cuando sufrimos una lesión o nuestro organismo necesita reparar un tejido, se activan diferentes mecanismos que permiten aumentar el flujo sanguíneo, movilizar células defensivas y poner en marcha los procesos de reparación.

El problema aparece cuando esa respuesta se mantiene excesivamente activa o se convierte en crónica.

Entre las moléculas implicadas encontramos prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos.

Y aquí aparecen dos vías metabólicas especialmente conocidas:

COX o ciclooxigenasa y LOX o lipoxigenasa.

Ambas participan en la transformación de determinados ácidos grasos en mediadores que intervienen en la respuesta inflamatoria.

Precisamente una de las características que hizo tan interesante al mejillón verde fue comprobar que determinadas fracciones de sus lípidos podían influir sobre estas vías.

No significa que funcione como un antiinflamatorio farmacológico ni que debamos compararlos molécula por molécula. Su acción es diferente y, además, estamos trabajando con un conjunto de lípidos y otros componentes.

Pero sí explica por qué su utilización se ha concentrado especialmente en artrosis, rigidez y molestias articulares.

Mejillón verde para la artrosis

La osteoartritis o artrosis es probablemente la aplicación más conocida del extracto de mejillón verde.

En una articulación no tenemos solamente hueso y cartílago. Encontramos también membrana sinovial, líquido sinovial, ligamentos, tendones y diferentes tejidos que trabajan conjuntamente.

Cuando existe deterioro articular pueden aparecer dolor, inflamación, pérdida de movilidad y rigidez.

Por su combinación de lípidos marinos y otros componentes, el mejillón verde se utiliza como apoyo nutricional para mantener la movilidad y el confort de las articulaciones.

Y hay algo importante que ya aparecía en las primeras observaciones sobre este producto: no debemos esperar necesariamente un efecto inmediato.

Los complementos utilizados para trabajar el terreno articular suelen necesitar continuidad.

No estamos hablando de tomar una cápsula cuando nos duele la rodilla y esperar el mismo efecto que produciría un analgésico.

¿Y en artritis reumatoide?

Históricamente también se ha utilizado y estudiado en artritis reumatoide.

Pero artrosis y artritis reumatoide son enfermedades completamente diferentes.

La artrosis implica cambios degenerativos y metabólicos de la articulación, aunque la inflamación también participa en el proceso.

La artritis reumatoide, en cambio, es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario participa en el ataque contra estructuras de las propias articulaciones.

Esto no significa que las vías inflamatorias no sean interesantes en ambos casos. Lo son.

Pero no podemos tratar las dos enfermedades como si fueran simplemente dos grados diferentes del mismo problema.

En enfermedades autoinmunes, un complemento nutricional puede formar parte de un planteamiento más amplio, pero nunca debemos perder de vista la naturaleza y evolución de la enfermedad.

El papel de los mastocitos y los mediadores inflamatorios

Una parte especialmente interesante del estudio de la inflamación articular está relacionada con los mastocitos.

Estas células inmunitarias se encuentran en numerosos tejidos y pueden liberar diferentes mediadores, entre ellos histamina, prostaglandinas y leucotrienos.

Su participación ayuda a comprender que dentro de una articulación existe un entorno biológico enormemente activo.

No estamos ante una simple bisagra que se va gastando con los años.

Cartílago, membrana sinovial, células inmunitarias, mediadores inflamatorios, vascularización y metabolismo del hueso están comunicándose continuamente.

Ésta es también una de las razones por las que, cuando trabajo nutricionalmente una articulación, no me interesa mirar exclusivamente el cartílago.

Mejillón verde y omega-3

El mejillón de labio verde es además una fuente marina de ácidos grasos omega-3.

EPA y DHA participan en las membranas celulares y son precursores de diferentes mediadores lipídicos relacionados con la regulación y resolución de la respuesta inflamatoria.

Pero el interés del mejillón verde no consiste simplemente en ser «otro aceite de pescado».

Su perfil lipídico es diferente y contiene otros ácidos grasos y componentes minoritarios que han sido objeto de investigación.

De hecho, una parte importante del desarrollo moderno de los complementos de mejillón verde se ha centrado precisamente en concentrar y estabilizar su fracción lipídica.

Polvo de mejillón verde y extracto lipídico no son lo mismo

Cuando empezaron a comercializarse estos productos se utilizaron principalmente preparaciones de mejillón desecado y posteriormente polvo liofilizado.

Después comenzaron a desarrollarse extractos más específicos.

Por eso podemos encontrar:

  • Polvo de mejillón verde.

  • Mejillón verde liofilizado.

  • Extractos concentrados.

  • Extractos lipídicos.

No podemos comparar dos productos mirando únicamente cuántos miligramos de «mejillón verde» aparecen en la etiqueta.

Un extracto lipídico concentrado y una determinada cantidad de polvo completo son preparados diferentes.

Para elegir un producto me interesa saber qué materia prima utiliza, qué tipo de extracto contiene y cómo se ha procesado y conservado.

Los ácidos grasos poliinsaturados son especialmente sensibles a la oxidación, de manera que el procesamiento y la estabilidad del producto también importan.

Otros usos estudiados del mejillón verde

Aunque las articulaciones constituyen su utilización principal, las características de sus lípidos hicieron que también comenzara a estudiarse en otros procesos relacionados con la inflamación.

Entre ellos encontramos investigaciones en asma y otras alteraciones respiratorias, además de diferentes enfermedades inflamatorias.

Históricamente también se ha investigado su posible interés en problemas digestivos inflamatorios, psoriasis y otras situaciones en las que participan diferentes mediadores de la inflamación.

Esto no convierte al mejillón verde en un producto para «cualquier inflamación».

Una cosa es que determinados mecanismos biológicos sean comunes y otra muy distinta que todas las enfermedades inflamatorias sean iguales.

Una historia que comenzó con los maoríes

La historia del mejillón verde como complemento nutricional es bastante curiosa.

El interés occidental comenzó a crecer cuando se describió una menor incidencia de determinadas molestias articulares entre maoríes que vivían en zonas costeras de Nueva Zelanda y consumían habitualmente marisco, en comparación con poblaciones del interior.

A partir de los años setenta comenzaron a desarrollarse preparados comerciales y a estudiarse sus posibles propiedades.

Los primeros productos eran básicamente polvo de mejillón desecado. Después aparecieron preparados liofilizados y extractos cada vez más específicos.

A finales de aquella década, Robin y Sheila Gibson realizaron algunos de los primeros trabajos clínicos que contribuyeron a despertar el interés por Perna canaliculus en problemas articulares.

Aquellos estudios eran pequeños y pertenecen a las primeras etapas de investigación, pero forman parte de la curiosa historia que convirtió un alimento tradicional de Nueva Zelanda en un nutracéutico conocido actualmente en todo el mundo.

¿Cuánto tarda en notarse el mejillón verde?

Ésta es una pregunta importante porque el mejillón verde no suele utilizarse buscando un efecto puntual.

Cuando se emplea como apoyo articular, los cambios pueden necesitar varias semanas de utilización continuada.

Esto tiene sentido si pensamos en el objetivo.

No buscamos simplemente apagar momentáneamente una sensación dolorosa, sino proporcionar determinados componentes dentro de un trabajo mantenido sobre el terreno articular.

La respuesta, naturalmente, no es idéntica en todas las personas y dependerá también del origen y grado del problema.

Contraindicaciones del mejillón de labio verde

Aunque generalmente es un producto bien tolerado, no debemos decir que carece completamente de contraindicaciones.

La más evidente es la alergia a moluscos o mariscos.

El mejillón verde procede de un molusco y una persona con antecedentes de alergia no debería asumir que un extracto es automáticamente seguro porque esté más procesado o porque se haya concentrado únicamente una determinada fracción.

También debemos valorar individualmente su utilización cuando existen tratamientos que afectan a la coagulación, especialmente en preparados concentrados ricos en omega-3.

Durante el embarazo y la lactancia, así como en niños pequeños, la utilización de extractos concentrados debe valorarse específicamente.

Algunas personas pueden presentar molestias digestivas, especialmente al comenzar a utilizar determinados preparados.

Y, como ocurre con cualquier producto de origen marino, también me parece importante elegir fabricantes que garanticen correctamente procedencia, procesamiento y controles de calidad.

¿Para qué sirve entonces el extracto de mejillón verde?

Su aplicación principal sigue estando en el cuidado de las articulaciones, especialmente cuando buscamos trabajar movilidad, rigidez y procesos inflamatorios asociados a problemas articulares.

Su interés procede precisamente de la combinación de diferentes sustancias: omega-3 y otros lípidos marinos, glucosaminoglicanos y diversos micronutrientes.

No necesitamos convertirlo en «el antiinflamatorio natural más potente del mundo» para que resulte interesante.

De hecho, me parece bastante más fascinante entender por qué un molusco procedente de las costas de Nueva Zelanda terminó convirtiéndose en uno de los nutracéuticos articulares más conocidos.

Detrás hay alimentación tradicional, observación, bioquímica de la inflamación y varias décadas de investigación.

Y eso ya es suficientemente interesante por sí solo.

Este contenido tiene carácter educativo e informativo y no sustituye la valoración individual de una enfermedad articular o inflamatoria. Si existe alergia a moluscos, enfermedad autoinmune o tratamiento farmacológico, la utilización de extractos concentrados debe valorarse de manera individual.

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