
El diindolilmetano (DIM) es un compuesto que se forma a partir del indol-3-carbinol (I3C), un fitoquímico presente de manera natural en las verduras crucíferas como el brócoli, coliflor, col, coles de Bruselas, kale o col rizada, berza, rábanos, berros y nabos.
Cuando comemos estos vegetales, determinados compuestos derivados de los glucosinolatos dan lugar al indol-3-carbinol y, en el medio ácido del estómago, parte de éste se transforma en diferentes productos de condensación, entre ellos el DIM.
Su interés se debe fundamentalmente a su relación con el metabolismo de los estrógenos, aunque con los años se han estudiado muchas otras aplicaciones: salud femenina, próstata, metabolismo, composición corporal, respuesta inflamatoria e incluso determinadas líneas de investigación relacionadas con proliferación celular y virus del papiloma humano.
DIM y metabolismo de los estrógenos
Ésta es probablemente la propiedad más conocida del DIM.
Los estrógenos no permanecen indefinidamente circulando por nuestro organismo. Una vez han ejercido sus funciones, deben metabolizarse y posteriormente eliminarse. En este proceso participa de manera muy importante el hígado.
Una de las características del DIM es su capacidad para influir sobre las diferentes vías de hidroxilación de los estrógenos, favoreciendo especialmente la formación de 2-hidroxiestrógenos frente a otras vías como las relacionadas con 4-hidroxi y 16α-hidroxiestrógenos.
Tradicionalmente se ha hablado de metabolitos estrogénicos «buenos» y «malos» para explicar este fenómeno de una forma sencilla. En realidad, resulta mucho más interesante comprender que estamos hablando de rutas diferentes de metabolización, con distinta actividad biológica y diferente comportamiento dentro de los tejidos.
Y ésta es precisamente una de las razones por las que el DIM resulta tan interesante en naturopatía cuando trabajamos determinados terrenos relacionados con el equilibrio estrogénico.
El DIM no es un estrógeno ni sustituye al estrógeno. Su función es diferente: interviene sobre la manera en la que el organismo lo metaboliza.
Por eso tampoco debemos confundir una alteración del metabolismo estrogénico con una verdadera deficiencia de estrógenos.
DIM en la mujer
Muchas de sus aplicaciones se han centrado precisamente en situaciones en las que interesa observar cómo se están metabolizando los estrógenos.
Entre ellas encontramos el síndrome premenstrual, molestias mamarias relacionadas con el ciclo, perimenopausia y menopausia, además de otros procesos hormonodependientes.
También se ha estudiado su relación con endometriosis y fibromas uterinos, dos situaciones en las que el entorno hormonal tiene una importancia evidente.
Durante la perimenopausia resulta especialmente interesante porque no siempre nos encontramos simplemente ante «pocos estrógenos». Las fluctuaciones hormonales pueden ser enormes y la forma en la que éstos se metabolizan también importa.
Ésta es una de las razones por las que, en consulta, no trabajo el DIM como si fuera un sustituto hormonal. Modificar el metabolismo del estrógeno y aportar estrógenos son dos cosas completamente diferentes.
El hígado y la eliminación de estrógenos
El hígado participa activamente en la transformación de las hormonas esteroideas.
Después intervienen otras fases de conjugación y finalmente estos metabolitos pueden eliminarse a través de la bilis y la orina.
Por eso, cuando hablamos de DIM, no me gusta reducir todo el asunto a «bajar estrógenos». Su interés está mucho más relacionado con cómo procesa el organismo esos estrógenos.
Además, una parte de los estrógenos conjugados que llegan al intestino puede volver a entrar en circulación. Aquí aparece otra conexión muy interesante entre hígado, intestino, microbiota y metabolismo hormonal.
Es decir, hablar de equilibrio estrogénico obliga muchas veces a mirar bastante más allá de los ovarios.
DIM y xenoestrógenos
Otro aspecto que hizo especialmente popular al DIM es su relación con los xenoestrógenos y disruptores endocrinos.
Estamos expuestos a diferentes sustancias ambientales capaces de interactuar con el sistema endocrino. Algunas pueden unirse a receptores hormonales, modificar la síntesis o degradación de hormonas o interferir con sus señales.
El organismo dispone de diferentes mecanismos hepáticos e intestinales para transformar y eliminar estas sustancias.
El DIM se ha estudiado precisamente por su influencia sobre enzimas relacionadas con el metabolismo de compuestos hormonales y xenobióticos, razón por la que aparece con frecuencia dentro de estrategias destinadas a favorecer un metabolismo estrogénico adecuado.
DIM y proliferación celular
Éste es otro de los campos que más interés ha despertado.
El DIM se ha estudiado por su capacidad para influir sobre diferentes señales relacionadas con proliferación, diferenciación y apoptosis, es decir, el mecanismo mediante el cual una célula activa su propia muerte programada cuando corresponde.
Esta línea de investigación explica su interés en procesos hormonodependientes y particularmente en tejidos como mama, útero, cuello uterino y próstata.
También se ha observado que sus efectos no dependen exclusivamente de los estrógenos. El DIM interactúa con diferentes vías celulares, factores de transcripción y mecanismos relacionados con inflamación y crecimiento celular.
Por eso reducirlo simplemente a «un suplemento para eliminar estrógenos» se queda bastante corto.
DIM y virus del papiloma humano
Existe además una relación especialmente interesante entre los indoles de las crucíferas, el DIM y el virus del papiloma humano (HPV).
Tanto el indol-3-carbinol como el DIM han sido objeto de investigación por su relación con células cervicales alteradas y con mecanismos implicados en la proliferación celular asociada al HPV.
Aquí volvemos a encontrarnos con apoptosis, regulación del ciclo celular y diferentes señales intracelulares.
Es una de las aplicaciones menos conocidas por el público general, pero una de las razones por las que los compuestos derivados de las crucíferas han despertado tanto interés.
DIM en el hombre y salud prostática
El metabolismo de los estrógenos tampoco es exclusivamente femenino.
Los hombres producen estrógenos, fundamentalmente mediante la conversión de andrógenos a través de la aromatasa. Esta actividad puede aumentar especialmente con una mayor cantidad de tejido adiposo.
Alcohol, edad, composición corporal y otros factores pueden modificar el equilibrio entre andrógenos y estrógenos.
Por eso el DIM también se utiliza en hombres y se ha estudiado especialmente en relación con la salud prostática y los mecanismos implicados en el crecimiento del tejido prostático.
¿Y qué ocurre con el peso y la grasa corporal?
Aquí tenemos otra conexión interesante.
Los estrógenos participan en la distribución del tejido adiposo, metabolismo energético, sensibilidad a la insulina y funcionamiento del adipocito. Y, al mismo tiempo, el propio tejido adiposo tiene actividad endocrina.
Por eso obesidad y metabolismo hormonal mantienen una relación de ida y vuelta.
El DIM se ha relacionado con mecanismos implicados en adipogénesis, lipólisis y metabolismo de los lípidos, lo que explica su aparición en algunos complementos destinados al control de peso.
No lo considero simplemente un «quemagrasas». Su interés, cuando corresponde utilizarlo, está precisamente en el contexto metabólico y hormonal en el que aparece esa acumulación de grasa.
DIM, testosterona y desarrollo muscular
Ésta es otra de las razones por las que el DIM llegó al mundo de la nutrición deportiva.
En los hombres existe un equilibrio constante entre testosterona, sus metabolitos y estrógenos. Parte de la testosterona circula unida a proteínas transportadoras y otra pequeña fracción permanece libre.
A partir de ahí surgió el interés por utilizar DIM en deportistas que buscaban favorecer un entorno hormonal compatible con el mantenimiento y desarrollo muscular.
También se ha investigado su relación con inflamación y estrés celular producido por el ejercicio.
Por eso encontramos DIM tanto en productos destinados a mujeres como en formulaciones deportivas masculinas, aunque aparentemente parezcan dos mundos completamente diferentes.
Otros campos de interés del DIM
Además de todo lo anterior, el DIM continúa estudiándose por su relación con:
-
respuesta inflamatoria;
-
función inmunitaria;
-
sensibilidad a la insulina;
-
metabolismo de las grasas;
-
salud cardiovascular;
-
próstata;
-
metabolismo hormonal masculino y femenino;
-
y diferentes mecanismos de regulación celular.
Y quizá ésta sea la razón por la que este pequeño compuesto procedente de las crucíferas ha terminado dando tanto que hablar.
Detrás de un brócoli aparentemente corriente existe una química bastante más compleja de lo que parece.
¿Dónde encontramos DIM?
No encontramos grandes cantidades de DIM ya formado directamente en los alimentos. Lo que encontramos fundamentalmente son sus precursores en las verduras crucíferas.
Entre ellas:
brócoli, coliflor, coles de Bruselas, col, kale, berza, berros, rábanos y nabos.
Cuando estos vegetales se cortan o mastican se ponen en marcha transformaciones enzimáticas que permiten obtener diferentes compuestos derivados de los glucosinolatos. Posteriormente, durante la digestión del indol-3-carbinol, puede formarse DIM.
También existen complementos que aportan directamente diindolilmetano.
Precauciones con el DIM
Precisamente porque el DIM puede modificar el metabolismo hormonal y determinadas enzimas implicadas en la transformación de sustancias, no es un suplemento que utilizaría indiscriminadamente.
Puede producir molestias digestivas, náuseas o dolor de cabeza en algunas personas.
No lo utilizaría durante embarazo o lactancia.
También merece una valoración individual cuando existen tratamientos farmacológicos, enfermedades hormonodependientes o tratamientos hormonales, porque en estos casos interesa saber exactamente qué estamos intentando modificar.
Y ésta es probablemente la mejor forma de entender el DIM: no como un «antiestrógeno», sino como una sustancia procedente de las crucíferas capaz de intervenir en un entramado bastante más complejo formado por hígado, intestino, hormonas, tejido adiposo, próstata y metabolismo celular.
Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación. La conveniencia de utilizar DIM depende del contexto hormonal, metabólico y farmacológico de cada persona.


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