El alquequenje (Physalis alkekengi), también conocido como farolillo chino, tomate encarnado o vejiga de perro, es una planta de la familia de las solanáceas muy fácil de reconocer por la curiosa cubierta que rodea su fruto. Este cáliz adquiere al madurar un intenso color naranja o rojizo y parece un pequeño farol de papel.
En su interior encontramos un fruto redondo de color naranja o rojo, de sabor ligeramente ácido, que es la parte más conocida y utilizada de la planta.
Conviene identificar bien la especie, porque dentro del género Physalis existen numerosas plantas parecidas. Physalis alkekengi no es exactamente lo mismo que Physalis peruviana, conocida como uchuva, aguaymanto, goldenberry o physalis, aunque ambas pertenecen a la misma familia y comparten algunas características.
El alquequenje tiene además una larguísima historia medicinal. En Asia se ha utilizado tradicionalmente para problemas de garganta, procesos inflamatorios, alteraciones urinarias y otras afecciones, y actualmente sabemos que contiene unos compuestos especialmente interesantes llamados fisalinas.
Propiedades del alquequenje
El fruto contiene agua, hidratos de carbono, fibra y pectinas, además de diferentes minerales y vitaminas. Podemos encontrar calcio, fósforo, hierro y potasio, vitaminas del grupo B, vitamina C y carotenoides.
Su composición nutricional varía dependiendo de la especie, el grado de maduración, el suelo y las condiciones de cultivo, por lo que no podemos atribuir a todos los alquequenjes las mismas cantidades de vitaminas y minerales.
Pero desde el punto de vista medicinal hay otros componentes mucho más interesantes.
En Physalis alkekengi se han identificado fisalinas, flavonoides, polisacáridos, esteroles, ácidos fenólicos y otros compuestos bioactivos.
Las fisalinas son unas lactonas esteroideas características de diferentes especies de Physalis que han despertado especial interés por su actividad biológica. Se han estudiado en relación con inflamación, respuesta inmunitaria, estrés oxidativo y diferentes procesos metabólicos.
Esto permite comprender mucho mejor algunos de los usos tradicionales de una planta que durante siglos se utilizó sin conocer todavía las moléculas responsables de sus propiedades.
Beneficios del alquequenje
El alquequenje se ha utilizado tradicionalmente como diurético, depurativo y favorecedor de la eliminación urinaria.
Por eso aparece especialmente relacionado con riñón, vejiga, ácido úrico, gota y determinadas afecciones de las vías urinarias.
También posee compuestos antioxidantes y una interesante actividad sobre diferentes mecanismos relacionados con inflamación e inmunidad.
Diurético, riñón y vías urinarias
Uno de los usos más característicos del alquequenje es favorecer la producción y eliminación de orina.
Tradicionalmente se ha utilizado cuando existe retención de líquidos y en diferentes alteraciones de las vías urinarias, incluyendo molestias de vejiga, arenillas y tendencia a determinados cálculos.
Su relación tradicional con el riñón llega hasta antiguos usos en presencia de albúmina en la orina.
La albuminuria aparece cuando cantidades anormales de albúmina atraviesan el sistema de filtración renal y llegan a la orina. Este antiguo uso del alquequenje resulta especialmente curioso porque demuestra hasta qué punto la planta estuvo históricamente vinculada al terreno renal.
También se ha utilizado tradicionalmente en hombres con problemas de próstata, especialmente cuando estos se acompañan de alteraciones urinarias.
Ácido úrico, gota y reumatismo
Otra de las grandes aplicaciones tradicionales del alquequenje es favorecer la eliminación de ácido úrico.
El ácido úrico se forma durante el metabolismo de las purinas y se elimina fundamentalmente a través del riñón. Cuando sus niveles aumentan demasiado y se forman cristales de urato, estos pueden depositarse en las articulaciones y provocar los característicos ataques de gota.
La acción diurética del alquequenje explica en parte su antigua utilización en este terreno.
Pero hay algo más.
Las fisalinas y otros compuestos de la planta presentan una interesante actividad sobre diferentes mecanismos inflamatorios. Se han estudiado sus efectos sobre mediadores y rutas relacionados con la respuesta inflamatoria, lo que proporciona otra conexión con su utilización tradicional en gota y determinados procesos reumáticos.
Tenemos por tanto dos acciones que pueden complementarse: eliminación urinaria y terreno inflamatorio.
Acción antioxidante
El alquequenje contiene flavonoides, carotenoides, polifenoles y otros compuestos antioxidantes.
Los antioxidantes participan en la protección de las estructuras celulares frente al exceso de radicales libres y el estrés oxidativo.
Esta propiedad tiene especial interés porque el estrés oxidativo interviene en envejecimiento celular, inflamación y numerosas alteraciones metabólicas.
El alquequenje reúne además diferentes familias de sustancias bioactivas, por lo que sus propiedades no pueden atribuirse a un único compuesto.
Sistema inmunitario
Los polisacáridos y otros componentes de Physalis alkekengi también se han estudiado por su capacidad para interactuar con diferentes mecanismos de la respuesta inmunitaria.
Esto encaja con la utilización tradicional del alquequenje durante catarros, gripes y determinados procesos infecciosos o inflamatorios.
Una vez más aparece algo frecuente en las plantas medicinales: una misma planta puede tener aplicaciones aparentemente muy diferentes porque sus componentes actúan sobre varias rutas simultáneamente.
Boca, garganta y aparato respiratorio
El alquequenje tiene una antigua tradición de uso en afecciones de boca y garganta.
Se ha utilizado para dolor e inflamación de garganta, ronquera, tos, mucosidad y determinados procesos respiratorios.
Esta aplicación resulta especialmente interesante porque también aparece en la medicina tradicional china, donde Physalis alkekengi ha tenido un lugar importante en preparados destinados a procesos inflamatorios de garganta y vías respiratorias.
Sus flavonoides, fisalinas y otros compuestos con actividad antiinflamatoria y antimicrobiana ayudan a entender esta antigua utilización.
Estreñimiento
El fruto contiene fibra y pectinas y, cuando se consume en cantidades elevadas, puede producir un efecto ligeramente laxante.
Esta propiedad puede aprovecharse cuando existe tendencia al estreñimiento, especialmente dentro de una alimentación rica en frutas, verduras, líquidos y otros alimentos ricos en fibra.
Alquequenje y glucemia
Otra de las aplicaciones tradicionales del alquequenje está relacionada con el metabolismo de la glucosa.
Diferentes componentes de Physalis alkekengi, entre ellos polisacáridos, polifenoles y esteroles, se han estudiado por su actividad sobre diferentes mecanismos relacionados con el metabolismo glucídico.
Entre las líneas investigadas aparecen la sensibilidad a la insulina, la utilización de glucosa, diferentes rutas metabólicas hepáticas y enzimas relacionadas con la digestión y absorción de hidratos de carbono.
Una preparación tradicional utilizada para ayudar a regular la glucemia consiste en licuar cinco alquequenjes en un vaso de agua y tomarlo diariamente en ayunas.
Resulta especialmente interesante encontrar hoy investigaciones sobre metabolismo glucídico alrededor de una planta que tradicionalmente ya se utilizaba con esta finalidad.
Alquequenje y salud ocular
El alquequenje también ha estado tradicionalmente relacionado con los ojos y la visión.
Entre sus antiguos usos encontramos las cataratas y expresiones tradicionales que describían su acción como fortalecedora o reconstructora del nervio óptico.
El fruto contiene carotenoides y otros antioxidantes, compuestos especialmente interesantes para tejidos sometidos continuamente a estrés oxidativo como los del ojo.
Los carotenoides participan además en diferentes funciones relacionadas con la visión y algunos de ellos pueden convertirse en vitamina A.
Por esta razón el alquequenje ha mantenido tradicionalmente una relación con la nutrición y protección del sistema visual.
Parásitos intestinales
Otro de sus usos tradicionales menos conocidos es el de antiparasitario intestinal.
Diferentes especies de Physalis contienen compuestos con actividad antimicrobiana y antiparasitaria y esta aplicación aparece en distintos sistemas de medicina tradicional.
Es uno de esos usos que muchas veces desaparecen de las descripciones modernas de la planta, pero que forman parte de su historia medicinal.
Efecto tranquilizante
El alquequenje también se ha utilizado como tranquilizante natural suave.
Entre sus componentes encontramos diferentes flavonoides y sustancias bioactivas que interactúan con el sistema nervioso.
No es probablemente la primera propiedad que asociamos con esta planta, porque actualmente es mucho más conocida por su efecto diurético, pero tradicionalmente también se ha empleado en situaciones de nerviosismo y agitación.
Usos del alquequenje
Entre sus principales usos tradicionales encontramos:
-
diurético;
-
retención de líquidos;
-
eliminación de ácido úrico;
-
gota;
-
reumatismo;
-
afecciones renales y de las vías urinarias;
-
arenillas y determinados cálculos urinarios;
-
catarros y gripes;
-
tos y mucosidad;
-
afecciones de boca y garganta;
-
estreñimiento;
-
apoyo del sistema inmunitario;
-
acción antioxidante;
-
parásitos intestinales;
-
problemas de próstata acompañados de alteraciones urinarias;
-
apoyo al metabolismo de la glucosa;
-
salud ocular;
-
cataratas;
-
y tranquilizante natural suave.
Contraindicaciones del alquequenje
El hecho de que el alquequenje produzca un fruto comestible no significa que podamos consumir indistintamente todas las partes de la planta.
Pertenece a la familia de las solanáceas y es importante utilizar frutos correctamente identificados y completamente maduros. Las hojas, tallos y otras partes de la planta no deben tratarse como si fueran un alimento equivalente al fruto.
Los frutos inmaduros tampoco se utilizan de la misma manera que los frutos completamente maduros.
En cantidades elevadas puede producir un efecto laxante y provocar molestias digestivas.
También debemos tener en cuenta su acción diurética cuando se combina en grandes cantidades o en preparados concentrados con otras plantas o sustancias destinadas a aumentar la eliminación urinaria.
Lo mismo ocurre con su utilización para la glucemia: cuando una persona está trabajando específicamente sobre el metabolismo de la glucosa interesa observar la respuesta individual y tener en cuenta el conjunto de alimentos, plantas, suplementos y tratamientos que utiliza.
Y hay una última característica del alquequenje que merece la pena observar.
Cuando el fruto madura, el cáliz que lo rodea adquiere ese precioso color naranja que le da aspecto de farol. Con el paso del tiempo, los tejidos más blandos pueden ir desapareciendo hasta dejar solamente una finísima red de nervaduras alrededor del fruto, como si estuviera encerrado dentro de una pequeña jaula vegetal.
Por eso mucha gente conoce Physalis alkekengi únicamente como planta ornamental.
Sin embargo, detrás de esos farolillos encontramos una solanácea con una larguísima historia medicinal y una composición especialmente interesante en fisalinas, flavonoides y polisacáridos, que ayuda a conectar usos aparentemente tan distintos como el ácido úrico, las vías urinarias, la garganta, la inflamación, la inmunidad y el metabolismo de la glucosa.



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