Aceite de Ricino: Para Qué Sirve, Usos y Beneficios

El aceite de ricino es uno de esos remedios tradicionales que han sobrevivido durante miles de años y que, curiosamente, siguen apareciendo tanto en cosmética como en farmacia.

Se obtiene de las semillas de Ricinus communis, una planta de la familia de las euforbiáceas.

Es un aceite muy espeso, viscoso y bastante diferente de otros aceites vegetales. Buena parte de sus propiedades se deben a su extraordinaria riqueza en ácido ricinoleico, un ácido graso muy característico que representa alrededor del 90 % de sus ácidos grasos.

Se utiliza tradicionalmente para:

  • Estreñimiento.

  • Piel seca.

  • Cabello.

  • Cuero cabelludo.

  • Masajes.

  • Molestias articulares.

  • Cataplasmas.

  • Diferentes aplicaciones cosméticas.

Pero también tiene una larguísima historia industrial y farmacéutica.

Un aceite utilizado desde el antiguo Egipto

El aceite de ricino no es precisamente un descubrimiento de internet.

Su utilización aparece documentada desde hace miles de años.

En el antiguo Egipto se utilizaba como:

  • Combustible para lámparas.

  • Producto cosmético.

  • Remedio para diferentes problemas de piel.

  • Laxante.

  • Sustancia utilizada para estimular el parto.

De hecho, aparece ya relacionado con usos medicinales en antiguos textos egipcios.

Con el paso de los siglos terminó utilizándose también en:

  • Medicamentos.

  • Jabones.

  • Cosméticos.

  • Lubricantes.

  • Pinturas.

  • Productos industriales.

  • Biodiésel.

Pocos aceites vegetales tienen una historia tan larga y variada.

Ricino y ricina no son lo mismo

Aquí tenemos que hacer una distinción muy importante.

Las semillas de Ricinus communis contienen ricina, una proteína extremadamente tóxica.

Esto ha provocado bastante confusión alrededor del aceite de ricino.

La ricina se encuentra principalmente en la parte sólida de la semilla y no se disuelve en el aceite. Además, el procesamiento adecuado de las semillas permite obtener un aceite comercial libre de cantidades peligrosas de esta toxina.

Por eso no debemos confundir:

semillas de ricino ≠ aceite de ricino correctamente elaborado.

Comerse las semillas de ricino es otra historia completamente diferente y puede producir una intoxicación muy grave.

¿Qué tiene de especial el ácido ricinoleico?

La mayor parte de los aceites vegetales están formados por mezclas de diferentes ácidos grasos.

El aceite de ricino es bastante peculiar porque contiene una proporción extraordinariamente elevada de ácido ricinoleico.

El ácido ricinoleico es un ácido graso monoinsaturado que posee una estructura química poco habitual.

Esa pequeña diferencia estructural modifica muchísimo el comportamiento del aceite y explica:

  • Su viscosidad.

  • Su capacidad humectante.

  • Parte de su actividad sobre la piel.

  • Su efecto laxante.

  • Su capacidad para estimular el músculo liso intestinal y uterino.

Y aquí encontramos una de las partes más interesantes del aceite de ricino.

Aceite de ricino y receptores EP3

Durante muchísimo tiempo se sabía que el aceite de ricino provocaba contracciones intestinales y podía estimular también las contracciones uterinas.

Pero no se conocía exactamente el mecanismo.

Actualmente sabemos bastante más.

Cuando ingerimos aceite de ricino, las lipasas intestinales liberan ácido ricinoleico.

Este ácido ricinoleico puede activar unos receptores denominados receptores prostanoides EP3.

Estos receptores se encuentran, entre otros lugares, en el músculo liso del intestino y del útero.

Al activarlos aumenta la contracción del músculo.

Por eso una misma sustancia puede producir dos efectos aparentemente diferentes:

intestino → aumento del peristaltismo

útero → aumento de las contracciones

En realidad estamos viendo el mismo mecanismo actuando sobre dos tejidos diferentes.

Aceite de ricino para el estreñimiento

Este es probablemente su uso interno más conocido.

El aceite de ricino actúa como laxante estimulante.

Después de ingerirlo, las lipasas intestinales liberan ácido ricinoleico.

Este estimula el músculo liso intestinal y aumenta los movimientos propulsivos del intestino.

El resultado puede ser una evacuación bastante rápida.

Precisamente por su potencia se ha utilizado también tradicionalmente para vaciar el intestino antes de determinados procedimientos.

Pero una cosa es utilizarlo ocasionalmente y otra muy diferente convertirlo en un laxante diario.

¿Por qué no conviene abusar del aceite de ricino como laxante?

Cuando utilizamos repetidamente laxantes estimulantes podemos provocar:

  • Cólicos.

  • Diarrea.

  • Pérdida de líquidos.

  • Alteraciones de electrolitos.

  • Desequilibrios de potasio.

Además, utilizar continuamente un laxante para conseguir evacuar no soluciona la causa de un estreñimiento crónico.

En una persona que necesita laxantes continuamente habría que estudiar qué está pasando:

  • Alimentación.

  • Fibra.

  • Hidratación.

  • Motilidad.

  • Medicamentos.

  • Microbiota.

  • Suelo pélvico.

  • Alteraciones digestivas.

El aceite de ricino tiene sentido como herramienta puntual, no para estar provocando artificialmente el vaciado intestinal todos los días.

Aceite de ricino y embarazo

La capacidad del aceite de ricino para provocar contracciones uterinas tampoco es una leyenda.

El mismo ácido ricinoleico que estimula el intestino puede activar receptores EP3 presentes en el útero.

Por eso el aceite de ricino se ha utilizado tradicionalmente para inducir el parto.

Y precisamente por esta razón una mujer embarazada no debería tomar aceite de ricino por su cuenta como si fuera simplemente un aceite vegetal.

Su utilización para inducir el parto pertenece a un contexto obstétrico completamente diferente.

Además, por vía oral puede provocar:

  • Náuseas.

  • Diarrea.

  • Cólicos intestinales.

  • Malestar digestivo.

Aceite de ricino para la piel

Por vía externa el aceite de ricino tiene un comportamiento completamente diferente.

Es un aceite muy espeso y rico en ácido ricinoleico que ayuda a disminuir la pérdida de agua de la piel.

Por eso se utiliza como:

  • Emoliente.

  • Humectante.

  • Protector.

  • Ingrediente cosmético.

Puede resultar especialmente interesante para zonas:

  • Secas.

  • Agrietadas.

  • Ásperas.

  • Expuestas al frío.

Debido precisamente a su enorme densidad, muchas personas prefieren mezclarlo con aceites más ligeros.

Por ejemplo:

  • Almendras.

  • Oliva.

  • Jojoba.

  • Coco.

Esto permite extenderlo mucho mejor.

Aceite de ricino y envejecimiento de la piel

El aceite de ricino se utiliza tradicionalmente para mejorar el aspecto de la piel seca y envejecida.

Una piel correctamente hidratada presenta:

  • Mayor flexibilidad.

  • Mejor aspecto.

  • Menor sensación de tirantez.

  • Líneas superficiales menos marcadas.

El ácido ricinoleico también ha despertado interés por sus propiedades relacionadas con inflamación y estrés oxidativo.

Por eso encontramos aceite de ricino en numerosos cosméticos destinados a:

  • Piel madura.

  • Arrugas.

  • Manchas.

  • Hidratación.

  • Protección de la barrera cutánea.

Aceite de ricino y heridas

El aceite de ricino también aparece formando parte de determinados preparados destinados al cuidado de heridas.

Un entorno ligeramente húmedo puede favorecer determinados procesos de reparación y evitar que una herida se reseque excesivamente.

Existen preparados que contienen derivados del aceite de ricino utilizados para:

  • Proteger la superficie.

  • Mantener humedad.

  • Reducir fricción.

  • Favorecer el cuidado del tejido.

Esto no significa echar aceite de ricino de cualquier manera sobre una herida abierta: hablamos de preparados y contextos adecuados para el cuidado de heridas.

Aceite de ricino y acné

Tradicionalmente también se utiliza sobre piel con tendencia acneica.

Aquí resulta interesante su contenido en ácido ricinoleico y su interacción con la barrera cutánea y determinados microorganismos.

Sin embargo, estamos ante un aceite muy denso.

En una piel grasa o con tendencia a obstruir los poros puede resultar demasiado pesado si se utiliza en grandes cantidades.

Por eso en estos casos suelo preferir pequeñas cantidades o combinarlo con aceites más ligeros.

Aceite de ricino para quistes, callos y durezas

Uno de sus usos tradicionales más curiosos es su aplicación sobre:

  • Callos.

  • Durezas.

  • Pequeñas formaciones cutáneas.

  • Quistes superficiales.

Su capacidad para ablandar y mantener hidratada la queratina explica parte de su utilización sobre callos y zonas engrosadas.

Tradicionalmente también encontramos la combinación de aceite de ricino con una pequeña cantidad de bicarbonato aplicada sobre determinadas lesiones cutáneas.

Es uno de esos remedios caseros que han ido pasando de generación en generación.

Cataplasmas de aceite de ricino

Los castor oil packs o cataplasmas de aceite de ricino constituyen probablemente uno de sus usos tradicionales más característicos.

Consisten básicamente en empapar una tela con aceite de ricino, colocarla sobre la piel y aplicar calor moderado encima.

Se utilizan tradicionalmente sobre:

  • Abdomen.

  • Zona hepática.

  • Articulaciones.

  • Músculos.

  • Zona pélvica.

El calor favorece la relajación de la musculatura y aumenta el flujo sanguíneo superficial.

El aceite mantiene además la piel lubricada y permite mantener la aplicación durante bastante tiempo.

Dentro de la naturopatía los emplastos de aceite de ricino tienen una larguísima tradición.

Aceite de ricino y circulación

Los masajes con aceite de ricino y las cataplasmas calientes se han utilizado tradicionalmente para favorecer la circulación local.

Aquí probablemente intervienen varios factores al mismo tiempo:

masaje + calor + vasodilatación superficial + ácido ricinoleico.

Por eso muchas veces resulta difícil separar qué parte del efecto corresponde exclusivamente al aceite y cuál al propio procedimiento.

Pero desde el punto de vista práctico, el conjunto puede resultar muy agradable en zonas con:

  • Rigidez.

  • Tensión muscular.

  • Molestias articulares.

  • Sensación de frío.

Aceite de ricino para articulaciones y músculos

El aceite de ricino tiene una larga tradición como aceite de masaje para:

  • Artritis.

  • Dolor articular.

  • Músculos doloridos.

  • Rigidez.

  • Molestias nerviosas.

El ácido ricinoleico presenta propiedades relacionadas con la regulación de determinados procesos inflamatorios.

Una de las formas tradicionales de utilizarlo consiste en masajear la zona y posteriormente colocar una fuente de calor suave.

La combinación de aceite, masaje y calor puede ayudar a relajar la musculatura y mejorar la sensación de rigidez.

Aceite de ricino y calambres menstruales

Precisamente por su utilización tradicional mediante cataplasmas calientes sobre el abdomen, también encontramos el aceite de ricino relacionado con las molestias menstruales.

El calor sobre la zona abdominal puede ayudar a relajar la musculatura y disminuir la sensación dolorosa.

Las cataplasmas se han utilizado tradicionalmente fuera del embarazo sobre la zona abdominal y pélvica.

Aceite de ricino para el cabello

Probablemente sea uno de sus usos más populares actualmente.

El aceite de ricino es muy espeso y recubre la fibra capilar, ayudando a:

  • Disminuir la pérdida de humedad.

  • Aumentar el brillo.

  • Lubricar el cabello.

  • Reducir la rotura.

  • Mejorar el aspecto de cabellos secos.

Un cabello que se rompe menos puede mantener mejor su longitud y presentar un aspecto más fuerte y grueso.

¿Hace crecer el cabello?

Esta es una pregunta especialmente interesante.

Tradicionalmente se utiliza aceite de ricino para favorecer el crecimiento del cabello y reducir su caída.

El masaje del cuero cabelludo mejora temporalmente la circulación local y el aceite ayuda a mantener la fibra capilar hidratada.

Pero hay además una línea bastante más curiosa.

El ácido ricinoleico se ha estudiado por su interacción con la vía de la prostaglandina D2 (PGD2), una molécula que también se ha relacionado con determinados mecanismos de la alopecia androgenética.

Es una línea interesante de investigación que ayuda a entender por qué el aceite de ricino continúa despertando interés dentro del cuidado capilar.

Receta de aceite de ricino para el cabello

Una forma sencilla de utilizarlo es mezclar:

  • 1 cucharada de aceite de ricino.

  • 1 cucharada de aceite de oliva.

  • Zumo de medio limón.

Aplicamos sobre las raíces y cuero cabelludo, dejamos actuar aproximadamente 30 minutos y posteriormente lavamos bien con champú.

Al ser un aceite muy espeso puede necesitar dos lavados.

Aceite de ricino para cabello seco y quebradizo

Otra posibilidad es mezclar aceite de ricino con aceite de oliva aproximadamente en una proporción de:

4 partes de aceite de ricino por 6 de aceite de oliva.

Podemos aplicarlo como mascarilla antes del lavado.

En cabellos muy finos utilizaría poca cantidad porque el ricino puede resultar excesivamente pesado.

Aceite de ricino para pestañas y cejas

El aceite de ricino también se utiliza muchísimo sobre:

  • Pestañas.

  • Cejas.

Su capacidad para recubrir y acondicionar el pelo puede hacer que aparezca:

  • Más brillante.

  • Más grueso.

  • Menos quebradizo.

Aquí debemos tener cuidado con una cosa muy importante:

poner aceite sobre las pestañas no significa echar aceite dentro del ojo.

Son dos aplicaciones completamente diferentes.

Aceite de ricino y caspa

Al mantener hidratado el cuero cabelludo, el aceite de ricino puede resultar útil cuando existe descamación relacionada con sequedad.

También se ha estudiado el ácido ricinoleico por sus propiedades antimicrobianas.

Puede utilizarse solo o combinado con otros aceites, aunque en personas con cuero cabelludo muy graso conviene utilizar cantidades pequeñas.

Aceite de ricino y hongos

Tradicionalmente también aparece utilizado en:

  • Pie de atleta.

  • Tiña.

  • Infecciones superficiales por hongos.

El ácido ricinoleico y diferentes derivados del ricino han sido estudiados por su actividad frente a determinados microorganismos.

Por eso encontramos este aceite dentro de numerosos remedios tradicionales para piel y uñas.

Un uso curioso: limpieza de dentaduras postizas

Esta es una aplicación bastante menos conocida.

Se han estudiado soluciones elaboradas a partir de Ricinus communis para la limpieza de dentaduras postizas.

El objetivo es reducir:

  • Biofilm.

  • Bacterias.

  • Hongos.

Esto resulta especialmente interesante en personas con estomatitis protésica, una inflamación de la mucosa situada debajo de la dentadura que suele estar relacionada con acumulación de biofilm y proliferación de microorganismos.

Aceite de ricino y los ojos: mucho cuidado con lo que circula por internet

Aquí quiero hacer una advertencia especial porque últimamente circulan auténticas barbaridades por internet.

Se está recomendando echar aceite de ricino directamente dentro de los ojos para eliminar las cataratas.

No hagamos esto.

Una catarata es una pérdida de transparencia del cristalino, una estructura situada dentro del ojo.

Echar aceite encima de la superficie ocular no va a atravesar mágicamente la córnea para disolver la opacidad del cristalino.

Y muchísimo menos debemos utilizar dentro del ojo un aceite cosmético, capilar o preparado para uso externo.

La superficie ocular es extremadamente delicada.

Entonces, ¿por qué existen productos para los ojos que contienen aceite de ricino?

Aquí está la parte interesante que probablemente está provocando parte de la confusión.

Sí existen formulaciones oftálmicas específicamente preparadas que contienen pequeñas cantidades de aceite de ricino.

Se han estudiado, por ejemplo, en:

  • Ojo seco.

  • Alteraciones de la capa lipídica de la lágrima.

  • Disfunción de las glándulas de Meibomio.

  • Blefaritis.

Pero estamos hablando de productos formulados para uso oftálmico, con una concentración, emulsión, esterilidad y características adecuadas para el ojo.

No de coger el frasco de aceite de ricino que tenemos para el pelo y echárnoslo en los ojos.

Y estas aplicaciones tampoco tienen nada que ver con curar unas cataratas.

Tampoco hay que beber aceite de ricino porque lo diga TikTok

La otra moda que está apareciendo en internet consiste en beber aceite de ricino como si fuera un suplemento diario, un detox o una bebida saludable.

Y esto también es una barbaridad.

El aceite de ricino por vía oral es un laxante estimulante.

No estamos tomando una cucharada de aceite de oliva.

Estamos tomando una sustancia cuyo ácido ricinoleico activa receptores EP3 del músculo intestinal y aumenta deliberadamente las contracciones.

Tomarlo repetidamente o en cantidades elevadas puede provocar:

  • Diarrea intensa.

  • Cólicos.

  • Náuseas.

  • Vómitos.

  • Deshidratación.

  • Alteraciones de electrolitos.

Que algo sea natural no significa que podamos bebérnoslo alegremente todos los días.

El aceite de ricino tiene usos muy interesantes.

Beberlo porque alguien en internet ha decidido convertir un laxante en una moda detox no es uno de ellos.

Principales usos del aceite de ricino

Por vía interna

Su principal uso tradicional es:

  • Estreñimiento ocasional.

También se ha utilizado históricamente para inducir el parto, pero este es un uso completamente diferente que no debe realizarse por cuenta propia.

Por vía tópica

Se utiliza tradicionalmente para:

  • Piel seca.

  • Cabello.

  • Cejas y pestañas.

  • Masajes.

  • Molestias articulares.

  • Rigidez muscular.

  • Cataplasmas.

  • Calambres menstruales.

  • Callos y durezas.

  • Cuero cabelludo seco.

  • Determinados problemas superficiales de la piel.

Contraindicaciones del aceite de ricino

El aceite de ricino por vía tópica suele tolerarse bien, aunque algunas personas pueden desarrollar:

  • Irritación.

  • Picor.

  • Enrojecimiento.

  • Dermatitis de contacto.

Antes de utilizarlo sobre una zona extensa podemos probar una pequeña cantidad sobre la piel.

Por vía oral las precauciones son mucho mayores.

Puede provocar:

  • Diarrea.

  • Cólicos abdominales.

  • Náuseas.

  • Vómitos.

  • Mareos.

  • Pérdida de líquidos.

  • Alteraciones electrolíticas.

No debe utilizarse como laxante cuando existe sospecha de:

  • Obstrucción intestinal.

  • Apendicitis.

  • Dolor abdominal de origen desconocido.

  • Perforación intestinal.

  • Determinados procesos inflamatorios intestinales agudos.

Y durante el embarazo no debe ingerirse por cuenta propia debido a su capacidad para estimular las contracciones uterinas.

Nunca ingerir las semillas de ricino

Y terminamos con una diferencia que merece repetirse:

aceite de ricino y semillas de ricino no son lo mismo.

Las semillas contienen ricina, una proteína extraordinariamente tóxica.

Masticar o triturar las semillas puede liberar esta toxina y producir una intoxicación grave con:

  • Náuseas.

  • Vómitos.

  • Dolor abdominal.

  • Diarrea intensa.

  • Deshidratación.

  • Alteraciones orgánicas graves.

Por tanto, las semillas de Ricinus communis no deben utilizarse como remedio casero ni ingerirse.

El aceite correctamente elaborado, en cambio, lleva miles de años formando parte de la medicina tradicional, la farmacia y la cosmética.

Y quizá sea precisamente el ácido ricinoleico lo que hace al aceite de ricino tan peculiar.

Un mismo ácido graso explica buena parte de sus aplicaciones:

sobre la piel actúa como un aceite emoliente y protector; por vía oral se libera en el intestino y se convierte en un potente estimulante de la motilidad.

Dos vías de utilización completamente diferentes que conviene no confundir.

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