
La vitamina K es una vitamina liposoluble conocida sobre todo por su participación en la coagulación sanguínea. De hecho, la letra K procede precisamente del término alemán Koagulation.
Pero quedarse únicamente con la coagulación es contar una parte muy pequeña de su historia.
La vitamina K participa también en el metabolismo del calcio, mantenimiento de los huesos y regulación de determinadas proteínas relacionadas con los vasos sanguíneos y otros tejidos.
Y además no existe una única vitamina K.
Las dos formas naturales principales son la vitamina K1 o filoquinona, especialmente abundante en vegetales verdes, y la vitamina K2 o menaquinonas, una familia formada por diferentes compuestos que solemos identificar como MK-4, MK-7, MK-8, MK-9, etc.
Vitamina K y coagulación de la sangre
Ésta es su función clásica y probablemente la más conocida.
La vitamina K resulta necesaria para activar diferentes proteínas implicadas en la coagulación. Entre ellas encontramos la protrombina o factor II, además de los factores VII, IX y X.
Para realizar esta función interviene en un proceso denominado γ-carboxilación, que permite que estas proteínas se unan correctamente al calcio y puedan desarrollar su actividad.
Por eso una carencia importante de vitamina K puede prolongar el tiempo de coagulación y favorecer la aparición de hematomas y hemorragias.
Esta función resulta especialmente importante en el recién nacido, cuyas reservas de vitamina K son pequeñas y cuya microbiota intestinal todavía no está desarrollada.
Pero la vitamina K no solamente sirve para coagular
Ésta es precisamente la parte más interesante.
El mismo mecanismo que permite activar proteínas de la coagulación también interviene sobre otras proteínas que no tienen nada que ver con formar un coágulo.
Una de ellas es la osteocalcina, producida por los osteoblastos y relacionada directamente con el tejido óseo.
La vitamina K permite que la osteocalcina pueda unirse adecuadamente al calcio e incorporarlo al entramado mineral del hueso.
Por eso, cuando hablamos de salud ósea, no deberíamos pensar únicamente en calcio y vitamina D. La vitamina K también forma parte de este mecanismo.
Otra proteína especialmente interesante es la proteína Gla de la matriz (MGP), presente en los vasos sanguíneos y otros tejidos y relacionada con la regulación de la calcificación.
Esto crea una conexión bastante curiosa: necesitamos calcio en el hueso, pero no queremos que se deposite indiscriminadamente en otros lugares.
Y ahí encontramos una de las razones por las que la vitamina K ha despertado tanto interés en los últimos años.
Vitamina K1 y vitamina K2
Aunque pertenezcan a la misma familia, K1 y K2 no son exactamente lo mismo.
La vitamina K1 o filoquinona procede principalmente de los vegetales, especialmente de las hojas verdes, y tiene una participación muy importante en la coagulación.
Las vitaminas K2 o menaquinonas aparecen en alimentos fermentados y determinados productos animales y también pueden ser producidas por bacterias.
Dentro de la K2 encontramos diferentes menaquinonas según la longitud de su cadena lateral.
Dos de las más conocidas son MK-4 y MK-7.
Esta diferencia tiene importancia porque no todas las formas presentan exactamente la misma distribución, permanencia en el organismo y afinidad por los diferentes tejidos.
De ahí que cuando encontramos un complemento que pone simplemente «vitamina K» convenga mirar un poco más y saber qué vitamina K contiene realmente.
Vitamina K, huesos y metabolismo del calcio
La relación entre vitamina K y hueso se entiende mucho mejor cuando observamos conjuntamente vitamina D, calcio y osteocalcina.
La vitamina D participa en la regulación del metabolismo del calcio, mientras que la vitamina K interviene en la activación de proteínas capaces de manejar ese calcio dentro de los tejidos.
Por eso ambas vitaminas aparecen frecuentemente asociadas en complementos destinados al mantenimiento del tejido óseo.
Esta función ha hecho que la vitamina K, especialmente determinadas formas de K2, se estudie en relación con pérdida de masa ósea y osteoporosis.
No estamos hablando de aportar más calcio, sino de algo diferente: participar en las proteínas que regulan qué hacemos con él.
Vitamina K y sistema cardiovascular
La presencia de la proteína MGP en las paredes vasculares abrió otra línea muy interesante de investigación.
Esta proteína necesita vitamina K para activarse correctamente y participa en los mecanismos que regulan la calcificación de los tejidos blandos y los vasos sanguíneos.
Esto ha convertido a la vitamina K2 en un nutriente especialmente interesante cuando estudiamos conjuntamente huesos, calcio y salud cardiovascular.
Una vez más encontramos la misma idea: el problema no consiste únicamente en cuánto calcio tenemos, sino también en cómo lo utiliza y regula nuestro organismo.
¿Es frecuente la carencia de vitamina K?
Una deficiencia importante no suele producirse simplemente por no haber comido suficiente vitamina K durante unos días.
La K1 se encuentra ampliamente distribuida en alimentos vegetales y determinadas bacterias intestinales producen menaquinonas.
Cuando aparece una carencia importante conviene pensar también en problemas relacionados con su absorción o utilización.
Al tratarse de una vitamina liposoluble, necesita un funcionamiento adecuado de la digestión y absorción de las grasas.
Por eso pueden aparecer problemas cuando existen alteraciones importantes de la bilis, intestino, páncreas o absorción de grasas.
El empleo prolongado de aceites minerales como laxantes también puede interferir en la absorción de vitaminas liposolubles, entre ellas las vitaminas A, D, E y K.
Y existe otra conexión interesante: la microbiota.
Determinadas bacterias intestinales producen menaquinonas. Por eso los tratamientos antibióticos prolongados pueden modificar la producción intestinal de vitamina K, especialmente cuando coinciden con una alimentación deficiente u otros problemas de absorción.
Los signos de una deficiencia importante están relacionados principalmente con una alteración de la coagulación: facilidad para sangrar, aparición de hematomas, hemorragias y prolongación del tiempo de coagulación.
¿Dónde encontramos vitamina K?
La vitamina K1 se encuentra especialmente en alimentos vegetales verdes.
Son buenas fuentes:
espinacas, coles, brócoli, coliflor, acelgas, perejil, lechugas y otras verduras de hoja verde.
También encontramos vitamina K en alfalfa, soja y algunos aceites vegetales.
Las menaquinonas o vitaminas K2 aparecen en determinados alimentos animales y, especialmente, en alimentos fermentados.
Uno de los ejemplos más llamativos es el natto, soja fermentada tradicional japonesa extraordinariamente rica en MK-7.
También encontramos diferentes cantidades de K2 en algunos quesos, huevos, carnes y otros productos fermentados.
Contraindicaciones y precauciones de la vitamina K
La principal precaución con la vitamina K no procede de que sea una vitamina «peligrosa», sino de algo mucho más concreto: su relación directa con la coagulación.
Las personas que utilizan determinados medicamentos anticoagulantes antagonistas de la vitamina K deben mantener especial cuidado con cambios bruscos en su consumo de esta vitamina.
Esto no significa necesariamente eliminar todos los vegetales verdes de la alimentación. Lo importante es evitar variaciones importantes que puedan alterar el efecto del tratamiento.
También debemos distinguir las formas naturales K1 y K2 de la menadiona o vitamina K3, una forma sintética que presenta un perfil diferente y que históricamente se ha relacionado con problemas como anemia hemolítica y toxicidad, especialmente en determinadas circunstancias.
Por tanto, no tiene sentido trasladar automáticamente los problemas asociados a la K3 a todas las formas de vitamina K.
La vitamina K es un magnífico ejemplo de cómo cambia nuestra visión de un nutriente con el tiempo. Durante años prácticamente la resumimos diciendo: «vitamina para coagular la sangre».
Hoy sabemos que detrás hay bastante más.
Coagulación, osteocalcina, huesos, proteínas Gla, metabolismo del calcio y regulación de la calcificación convierten a esta pequeña familia de vitaminas en una pieza mucho más interesante de lo que parecía.
Este artículo tiene finalidad educativa e informativa y no constituye una pauta individual de suplementación.


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