
La vitamina B6, conocida popularmente como piridoxina, es una vitamina hidrosoluble del grupo B que participa en una enorme cantidad de reacciones metabólicas.
En realidad, cuando hablamos de vitamina B6 no nos referimos a una única molécula, sino a una familia de seis vitámeros relacionados: piridoxina, piridoxal y piridoxamina y sus correspondientes formas fosforiladas.
Una de las formas biológicamente más importantes es el fosfato de piridoxal (PLP), que actúa como coenzima en numerosas reacciones, especialmente aquellas relacionadas con los aminoácidos.
Por eso la vitamina B6 está íntimamente ligada al metabolismo de las proteínas, aunque sus funciones llegan mucho más lejos.
Principales funciones de la vitamina B6
El fosfato de piridoxal interviene en numerosas reacciones de transaminación y descarboxilación de aminoácidos, permitiendo transformar unas moléculas en otras según las necesidades del organismo.
También participa en:
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el metabolismo de los aminoácidos y las proteínas;
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la conversión del triptófano en niacina o vitamina B3;
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la síntesis de diferentes neurotransmisores;
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el metabolismo del glucógeno;
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el metabolismo de determinados lípidos;
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la formación normal de hemoglobina;
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el metabolismo de la homocisteína;
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la función del sistema nervioso;
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y el funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Es precisamente esta enorme participación en el metabolismo de los aminoácidos la que explica que las necesidades de B6 estén relacionadas, entre otros factores, con la cantidad de proteínas que debemos metabolizar.
Vitamina B6 y sistema nervioso
Una de las funciones más interesantes de la vitamina B6 es su participación en la síntesis de neurotransmisores.
El PLP interviene en reacciones necesarias para producir sustancias como serotonina, dopamina, noradrenalina y GABA, además de participar en otros procesos fundamentales para el tejido nervioso.
Esto ayuda a comprender por qué una deficiencia importante puede producir manifestaciones neurológicas y cambios relacionados con irritabilidad, confusión y estado de ánimo.
En lactantes y niños, una deficiencia grave puede llegar a producir convulsiones.
Existe además un grupo poco frecuente de enfermedades genéticas relacionadas con el metabolismo o dependencia de la vitamina B6. Entre ellas encontramos la epilepsia dependiente de piridoxina, en la que esta vitamina adquiere una importancia completamente diferente a la de un complemento nutricional convencional.
Homocisteína y salud cardiovascular
La vitamina B6 participa junto con otras vitaminas del grupo B en el metabolismo de la homocisteína.
En concreto, el PLP interviene en la vía de transulfuración, mediante la cual la homocisteína puede transformarse posteriormente en otros compuestos.
Por eso existe una estrecha relación metabólica entre vitamina B6, vitamina B9, vitamina B12 y homocisteína.
Cuando faltan determinados nutrientes implicados en estas rutas, los niveles de homocisteína pueden aumentar.
La homocisteína elevada se ha relacionado con riesgo cardiovascular, aunque esto no significa que disminuirla mediante suplementos equivalga automáticamente a prevenir infartos, trombosis o aterosclerosis.
Lo interesante desde el punto de vista nutricional es que B6, B9 y B12 participan en diferentes puntos de una misma maquinaria metabólica.
Vitamina B6 y hemoglobina
La vitamina B6 interviene también en la síntesis del grupo hemo, componente fundamental de la hemoglobina.
Por eso una deficiencia puede alterar la formación normal de los glóbulos rojos y producir determinados tipos de anemia.
Ésta es una función menos conocida que la relación de la B6 con el sistema nervioso, pero fisiológicamente resulta muy importante.
Vitamina B6, triptófano y niacina
Otra conexión especialmente interesante es la existente entre triptófano, vitamina B6 y niacina.
Nuestro organismo puede utilizar parte del triptófano para sintetizar niacina o vitamina B3, y varias etapas de esta ruta dependen de enzimas que necesitan PLP.
Por eso una deficiencia de B6 puede alterar el metabolismo normal del triptófano.
La vitamina B6 participa además en rutas relacionadas con el folato o vitamina B9, otro ejemplo de cómo las vitaminas del grupo B trabajan dentro de redes metabólicas y no como sustancias completamente independientes.
Síntomas de carencia de vitamina B6
Una deficiencia aislada de vitamina B6 no es especialmente frecuente en personas que mantienen una alimentación variada, pero puede aparecer asociada a determinados problemas nutricionales, enfermedades, alteraciones de absorción o medicamentos.
Entre sus posibles manifestaciones encontramos:
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dermatitis y alteraciones de la piel;
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dermatitis seborreica;
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grietas o lesiones alrededor de la boca;
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inflamación de la lengua;
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anemia;
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irritabilidad;
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confusión;
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debilidad;
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alteraciones neurológicas;
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disminución de la respuesta inmunitaria;
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y, cuando la deficiencia es grave, convulsiones.
También pueden aparecer cambios en el metabolismo de los aminoácidos y otros procesos dependientes de PLP.
La caída del cabello o el cansancio pueden coexistir con una deficiencia nutricional, pero son síntomas demasiado inespecíficos para atribuirlos por sí solos a una falta de vitamina B6.
Vitamina B6 y metabolismo del oxalato
La relación entre vitamina B6 y oxalato es especialmente curiosa.
El PLP es cofactor de enzimas implicadas en el metabolismo del glioxilato, una molécula que puede terminar convirtiéndose en oxalato.
Existen trastornos metabólicos concretos en los que esta vía adquiere una enorme importancia y determinadas alteraciones pueden favorecer una producción excesiva de oxalato y la formación de cálculos.
Esto explica el origen de la antigua asociación entre vitamina B6 y cálculos de oxalato cálcico.
No significa que cualquier persona con piedras en el riñón necesite vitamina B6, porque existen diferentes tipos de cálculos y multitud de factores capaces de favorecer su aparición.
Síndrome premenstrual
La vitamina B6 también ha sido utilizada tradicionalmente en el síndrome premenstrual, especialmente cuando predominan síntomas como irritabilidad, cambios de humor, sensibilidad mamaria o sensación de hinchazón.
Su interés resulta comprensible por su participación en el metabolismo de neurotransmisores y en diferentes procesos metabólicos.
No necesitamos atribuir su acción a una supuesta reducción directa de los estrógenos, porque la fisiología del síndrome premenstrual es bastante más compleja.
Vitamina B6 y estado de ánimo
Por su participación en la síntesis de serotonina, dopamina, GABA y otros neurotransmisores, la vitamina B6 ha despertado también interés en relación con ansiedad, depresión y estado de ánimo.
Una deficiencia puede alterar estas rutas metabólicas.
Pero existe una diferencia importante entre corregir una carencia nutricional y pensar que aumentar indefinidamente la cantidad de una vitamina hará que fabriquemos cada vez más neurotransmisores.
Las enzimas y sus cofactores trabajan dentro de sistemas regulados.
Anticonceptivos y vitamina B6
Durante muchos años se ha relacionado el uso de anticonceptivos orales con cambios en el estado de vitamina B6.
No se trata simplemente de que la píldora bloquee su absorción intestinal.
Los anticonceptivos hormonales pueden influir sobre diferentes parámetros metabólicos relacionados con la B6 y el triptófano, y ésta fue precisamente una de las razones por las que durante años se prestó especial atención a esta vitamina en mujeres que utilizaban anticonceptivos.
Actualmente no tiene sentido asumir que toda mujer que toma anticonceptivos presenta automáticamente una deficiencia, pero la relación histórica y metabólica entre ambos resulta interesante.
¿Dónde encontramos vitamina B6?
La vitamina B6 está bastante distribuida en los alimentos.
Podemos encontrarla en:
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germen de trigo;
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levadura de cerveza;
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cereales;
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legumbres;
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soja;
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frutos secos;
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plátano;
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patata y otras hortalizas;
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pescado;
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carne y vísceras;
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huevos;
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y diferentes frutas y verduras.
La cantidad y biodisponibilidad pueden variar dependiendo del alimento.
Además, la vitamina B6 puede sufrir pérdidas durante el procesamiento, almacenamiento y cocinado, aunque el porcentaje depende muchísimo del alimento y del método empleado.
El refinado de los cereales, por ejemplo, elimina una parte importante de las vitaminas presentes originalmente en las capas externas del grano.
¿Cuándo puede aparecer una carencia?
Además de una ingesta insuficiente, determinadas enfermedades intestinales y problemas de absorción pueden favorecer un estado deficiente.
También existen medicamentos capaces de interferir con el metabolismo de la vitamina B6.
Un ejemplo clásico es la isoniazida, utilizada frente a la tuberculosis, que puede interferir con el metabolismo del PLP y aumentar el riesgo de neuropatía en determinadas personas.
El alcoholismo crónico y algunos problemas renales también pueden modificar el estado de esta vitamina.
Durante etapas con importantes cambios metabólicos, como el embarazo, las necesidades nutricionales también deben estar correctamente cubiertas.
El exceso de vitamina B6 también puede producir problemas
Que una vitamina sea hidrosoluble no significa que podamos consumir cantidades elevadas indefinidamente sin consecuencias.
Éste es un punto especialmente importante con la vitamina B6.
El consumo excesivo y mantenido de B6 mediante suplementos puede producir una neuropatía sensitiva, con síntomas como hormigueo, entumecimiento, alteraciones de la sensibilidad y problemas de coordinación.
Y existe una paradoja curiosa: algunos de estos síntomas neurológicos pueden recordar precisamente a los que aparecen cuando existe una alteración de la propia vitamina.
La B6 es necesaria para nuestro sistema nervioso, pero eso no significa que cuanto más tomemos mejor vaya a funcionar.
La alimentación habitual no suele ser el problema. El riesgo aparece fundamentalmente con el uso continuado de suplementos que aportan cantidades elevadas o cuando se combinan varios productos que contienen B6 sin darse cuenta.
La vitamina B6 o piridoxina es, en definitiva, una pequeña pieza bioquímica que participa en una cantidad extraordinaria de procesos: aminoácidos, proteínas, neurotransmisores, hemoglobina, glucógeno, homocisteína, sistema inmunitario y sistema nervioso.
Y quizá ésa sea la mejor forma de entender las vitaminas del grupo B: no como sustancias aisladas que sirven para una única cosa, sino como cofactores que permiten que funcione nuestra maquinaria metabólica.
Este artículo tiene finalidad educativa e informativa. La vitamina B6 es un nutriente esencial, pero el uso prolongado de cantidades elevadas mediante suplementos puede provocar toxicidad neurológica.


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