Lactobacillus acidophilus: usos, beneficios y contraindicaciones

Lactobacillus acidophilus es una de las especies de bacterias lácticas más conocidas y estudiadas. Se encuentra de forma natural en el organismo humano, especialmente en el tracto gastrointestinal, la boca y la vagina, y forma parte de ese conjunto de microorganismos que durante mucho tiempo hemos denominado bacterias “amigas”.

Es una bacteria Gram positiva, con forma de bastón, no móvil y no formadora de esporas. Produce ácido láctico mediante su metabolismo fermentativo y tiene una característica especialmente importante: es capaz de sobrevivir en medios bastante ácidos, pudiendo desarrollarse en torno a pH 4-5.

Esta capacidad ayuda a entender por qué los lactobacilos encuentran un lugar adecuado en determinadas zonas del organismo y por qué la producción de ácido láctico constituye precisamente uno de sus mecanismos de protección.

Beneficios de Lactobacillus acidophilus

Nuestra microbiota es un ecosistema. Cuando sus diferentes poblaciones se mantienen equilibradas, unas especies ayudan a controlar el crecimiento excesivo de otras.

L. acidophilus puede adherirse a las mucosas y producir ácido láctico, contribuyendo a crear un medio ácido menos favorable para determinados microorganismos. Además, diferentes cepas producen otras sustancias con actividad antimicrobiana, entre ellas bacteriocinas y peróxido de hidrógeno.

Esto explica buena parte de su interés tanto en el intestino como en la microbiota vaginal.

Los lactobacilos también participan en el aprovechamiento de nutrientes y en diferentes procesos enzimáticos. Algunas cepas presentan actividad β-galactosidasa, relacionada con la digestión de la lactosa, y pueden participar en el metabolismo de vitaminas, minerales, grasas y otros nutrientes.

Por otra parte, mantienen una comunicación continua con el sistema inmunitario. Su interacción con la mucosa intestinal, los macrófagos y otras células defensivas forma parte de los mecanismos mediante los cuales la microbiota influye sobre nuestra respuesta inmunológica.

Por esta razón, entre las propiedades y aplicaciones que tradicionalmente se han relacionado con L. acidophilus encontramos:

  • apoyo al sistema inmunitario;

  • equilibrio de la microbiota intestinal;

  • normalización del tránsito intestinal;

  • diarrea y estreñimiento;

  • digestión de la lactosa;

  • gases y molestias digestivas;

  • síndrome del intestino irritable;

  • metabolismo del colesterol;

  • candidiasis e infecciones vaginales;

  • alergias y problemas de piel;

  • recuperación de la microbiota después de determinados tratamientos;

  • protección frente a la proliferación excesiva de microorganismos no deseados.

Acidophilus después de los antibióticos

Una de las situaciones en las que más se han utilizado los probióticos es después de un tratamiento con antibióticos.

Los antibióticos no actúan exclusivamente sobre la bacteria que está produciendo una infección. También pueden modificar otras poblaciones bacterianas y alterar el equilibrio de la microbiota intestinal y vaginal.

Por eso L. acidophilus se ha utilizado para ayudar a recuperar ese equilibrio y especialmente en la diarrea asociada a antibióticos.

Sin embargo, tomar un probiótico no significa que esa bacteria vaya a instalarse definitivamente en nuestro intestino. Muchos microorganismos probióticos ejercen sus funciones mientras atraviesan el aparato digestivo y su presencia puede ser transitoria.

Esto no resta interés a su utilización; simplemente explica por qué el efecto de un probiótico depende de la cepa, de la cantidad de microorganismos viables y de las condiciones existentes en el intestino.

Lactobacillus acidophilus y candidiasis

Ésta es probablemente una de las aplicaciones más conocidas de L. acidophilus.

La edad, los antibióticos, determinados medicamentos, las duchas vaginales, las infecciones y otros muchos factores pueden modificar la población de lactobacilos y alterar el delicado equilibrio de la microbiota vaginal.

Cuando disminuyen determinadas especies protectoras puede resultar más fácil la proliferación de otros microorganismos.

L. acidophilus produce ácido láctico y determinadas cepas también producen peróxido de hidrógeno y sustancias antimicrobianas. Además, compite por nutrientes y lugares de adhesión en las mucosas.

Se ha estudiado su capacidad para dificultar el crecimiento de Candida albicans y durante muchos años se han utilizado preparados con lactobacilos, tanto por vía oral como mediante preparados específicamente vaginales, en candidiasis y alteraciones de la microbiota vaginal.

También se ha estudiado su utilización en vaginosis bacteriana.

Digestión, diarrea, estreñimiento e intolerancia a la lactosa

L. acidophilus participa en diferentes actividades enzimáticas relacionadas con la digestión y determinadas cepas poseen β-galactosidasa, enzima capaz de intervenir en la degradación de la lactosa.

Por eso encontramos estudios en personas con intolerancia a la lactosa en los que el consumo de determinados preparados con L. acidophilus se relacionó con una mejor digestión de este azúcar y una reducción de algunos síntomas.

También se ha utilizado en estreñimiento crónico, diarrea infantil, diarrea del viajero y síndrome del intestino irritable.

Resulta curioso que ya en 1935 se publicaran ensayos clínicos en los que se utilizó acidophilus en personas con estreñimiento crónico y se observaron cambios en su función intestinal.

Colesterol

Otra de las áreas estudiadas es el metabolismo del colesterol.

Determinadas cepas de Lactobacillus pueden intervenir en el metabolismo de los ácidos biliares y del colesterol. También se ha estudiado su capacidad para transformar parte del colesterol en coprostanol, una forma que se absorbe con mayor dificultad en el intestino.

En estudios realizados con yogures que contenían L. acidophilus se observaron modificaciones del colesterol total y LDL, aunque los resultados dependen mucho de la cepa utilizada y del producto estudiado.

También existen experimentos en animales en los que el consumo de yogur con acidophilus produjo cambios en el perfil lipídico.

Sistema inmunitario, alergias y piel

La relación entre microbiota y sistema inmunitario explica que L. acidophilus se haya estudiado también fuera del aparato digestivo.

Se han investigado combinaciones de lactobacilos y bifidobacterias en niños en relación con la incidencia de síntomas respiratorios semejantes a resfriados y gripe, así como diferentes probióticos en niños con riesgo de alergias.

También existen trabajos sobre eczema y dermatitis atópica, especialmente durante la infancia.

En otros estudios se han observado modificaciones de la actividad de los fagocitos después de administrar preparados con acidophilus, algo que muestra nuevamente la estrecha comunicación existente entre la microbiota y nuestras defensas.

Tradicionalmente los probióticos también se han utilizado dentro del trabajo con alergias, asma y síndrome de fatiga crónica.

Lactobacillus acidophilus y cáncer

Ésta es otra línea de investigación interesante del artículo original y merece conservarse.

Se ha estudiado la relación entre L. acidophilus, microbiota y carcinogénesis intestinal, así como su posible influencia sobre determinadas sustancias producidas durante el metabolismo intestinal.

Algunos trabajos han observado cambios en marcadores relacionados con el daño del ADN de las células del colon después de administrar determinados preparados con L. acidophilus.

También existen investigaciones experimentales sobre actividad antitumoral y sobre la relación de los lactobacilos con la proliferación celular, especialmente a nivel intestinal.

Por otra parte, se ha investigado su posible utilización como apoyo durante quimioterapia y radioterapia, así como experimentos animales en los que mezclas con acidophilus se estudiaron frente a determinados efectos producidos por la radiación.

Es un terreno particularmente interesante porque vuelve a mostrarnos que la microbiota no participa solamente en la digestión: también mantiene una relación constante con el metabolismo, la inflamación y el sistema inmunitario.

¿Qué puede reducir los lactobacilos?

Existen numerosos factores capaces de modificar la microbiota y disminuir o alterar determinadas poblaciones de lactobacilos:

  • antibióticos;

  • antiácidos y otros medicamentos;

  • anticonceptivos orales;

  • infecciones bacterianas, víricas o fúngicas;

  • alimentación pobre en fibra y rica en alimentos procesados;

  • diarrea crónica;

  • estrés;

  • envejecimiento;

  • alteraciones digestivas;

  • candidiasis;

  • síndrome del intestino irritable;

  • insuficiencia pancreática;

  • determinadas intolerancias alimentarias.

En la microbiota vaginal también influyen la edad, las hormonas, determinados medicamentos, las infecciones y las duchas vaginales.

Por eso no siempre tiene sentido limitarse a “añadir bacterias”. En ocasiones es igualmente importante comprender por qué se ha alterado el terreno en el que esas bacterias deberían vivir.

Fuentes alimentarias y suplementos

La fuente alimentaria más conocida de bacterias lácticas es el yogur elaborado con cultivos vivos, aunque la presencia concreta de L. acidophilus depende de los cultivos utilizados en su elaboración.

También podemos encontrar microorganismos procedentes de fermentaciones en alimentos como miso, tempeh y diferentes bebidas fermentadas, aunque no todos contienen L. acidophilus.

Los complementos probióticos pueden presentarse en cápsulas, polvo, líquidos o granulados y contener L. acidophilus solo o acompañado de otras especies.

Aquí vuelve a ser importante algo que repito mucho cuando hablamos de probióticos: no basta con leer “Lactobacillus” en una etiqueta. Las propiedades pueden cambiar considerablemente entre unas cepas y otras.

Contraindicaciones de Lactobacillus acidophilus

Al comenzar a utilizar un preparado con L. acidophilus, algunas personas pueden experimentar gases, cambios en las deposiciones o molestias abdominales, generalmente relacionados con la adaptación intestinal.

Hay situaciones, sin embargo, en las que los probióticos requieren una valoración mucho más cuidadosa, especialmente en personas con inmunosupresión importante, lesiones graves de la barrera intestinal, enfermedad crítica o determinadas alteraciones cardíacas.

También conviene valorar los tratamientos farmacológicos y la situación individual antes de elegir un preparado.

Elena González, Naturópata – Fitoterapeuta clínica (+15 años)

Este contenido tiene finalidad educativa e informativa. Los efectos de los probióticos dependen de la especie, la cepa, el preparado utilizado y la situación particular de cada persona.

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