
La plastilina es uno de esos juegos que nunca pasan de moda. A los niños les encanta amasar, crear figuras y dejar volar su imaginación. Además, preparar plastilina casera puede convertirse en una actividad muy divertida para compartir en familia durante un fin de semana, unas vacaciones o una tarde lluviosa.
Hacer vuestra propia plastilina tiene otra ventaja: sabréis exactamente qué ingredientes contiene. Esto puede resultar especialmente interesante si en casa hay niños pequeños, mascotas o algún miembro de la familia con sensibilidad al gluten.
Aunque la plastilina no está pensada para ingerirse, los niños pequeños suelen llevársela a la boca mientras juegan. Por eso, muchas familias prefieren preparar una versión casera utilizando ingredientes sencillos y colorantes alimentarios.
Además, elaborar la plastilina juntos forma parte de la diversión. Los niños participan en todo el proceso, eligen los colores y disfrutan mucho más jugando con algo que han preparado ellos mismos.
Ingredientes
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1 taza de harina de arroz blanco.
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1 cucharada de cremor tártaro.
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½ taza de sal marina.
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½ taza de agua caliente.
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1 o 2 cucharadas de aceite de oliva.
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Colorante alimentario.
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5-8 gotas de aceite esencial de lavanda.
Preparación
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En una sartén, todavía sin encender el fuego, mezcle la harina de arroz, la sal marina y el cremor tártaro.
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Añada el agua caliente y el aceite de oliva, removiendo hasta obtener una mezcla homogénea.
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Si desea hacer plastilina de colores, incorpore el colorante alimentario al agua antes de añadirla, sin aumentar la cantidad de líquido.
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Cuando todos los ingredientes estén bien mezclados, encienda el fuego al mínimo y continúe removiendo hasta que la masa forme una bola.
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Retire del fuego y deje enfriar unos cinco minutos.
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Haga un pequeño hueco en la masa, añada el aceite esencial de lavanda y amase hasta que quede perfectamente integrado.
Consejos
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Si desea preparar más cantidad, simplemente duplique las proporciones de la receta.
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Si la masa queda demasiado pegajosa, añada un poco más de harina de arroz.
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Si queda demasiado seca, incorpore unas gotas de agua o un poco más de aceite de oliva.
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Guárdela en una bolsa con cierre hermético o en un recipiente bien cerrado para evitar que se reseque.
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Conservada en el frigorífico, la plastilina suele mantenerse en buen estado durante más tiempo.
Preparar plastilina casera es una forma sencilla de estimular la creatividad, compartir tiempo de calidad con los niños y disfrutar de una actividad manual que, además de divertida, permite conocer exactamente los ingredientes que se utilizan.


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