Concentrado natural para las defensas: el Escorpionazo

Siempre me ha gustado recopilar recetas tradicionales de diferentes partes del mundo. Muchas de ellas han pasado de generación en generación y siguen preparándose hoy porque forman parte del conocimiento popular y de una forma de entender la alimentación como uno de los pilares de la salud.

La receta que quiero compartir hoy procede de México y es conocida como Escorpionazo. Tradicionalmente se ha utilizado como un preparado natural elaborado con alimentos funcionales para favorecer los procesos depurativos del organismo y acompañar al cuerpo durante los cambios de estación.

En muchos hogares latinoamericanos sigue siendo una receta habitual. Algunas familias la preparan cuando llegan los primeros fríos, otras la incorporan durante determinadas épocas del año y cada región conserva su propia versión.

El Escorpionazo tradicional suele elaborarse con ajo, cebolla, lima y miel, aunque existen muchas variantes que incorporan ingredientes como jengibre, perejil o diferentes tipos de chile. Después de comparar varias recetas, he decidido compartir la que más me ha gustado porque mantiene la esencia del preparado original utilizando ingredientes fáciles de encontrar durante todo el año.


Alimentos funcionales con una larga tradición

Uno de los aspectos más interesantes de esta receta es que reúne varios de los llamados alimentos funcionales, ingredientes que además de aportar nutrientes contienen compuestos naturales ampliamente estudiados y que han formado parte de la alimentación tradicional de numerosas culturas.

No es casualidad que el ajo, la cebolla, el limón, el perejil, el jengibre o la miel aparezcan una y otra vez en la medicina tradicional de diferentes países. Tradicionalmente se han utilizado para cuidar el organismo y favorecer el bienestar general, especialmente durante los cambios de estación.

Desde la naturopatía siempre se ha dado una gran importancia a este tipo de alimentos, entendiendo que una alimentación rica en ingredientes naturales constituye una de las mejores herramientas para mantener el equilibrio del organismo.


Ingredientes

  • 1 cabeza de ajo pelada.
  • 1 cebolla morada grande o 2 pequeñas.
  • 1 limón bien lavado con su piel.
  • ½ vaso de zumo de limón recién exprimido.
  • 10 ramitas de perejil fresco.
  • 2 cucharadas de miel cruda de buena calidad.

Opcional

  • 1 trocito de jengibre fresco o una cucharadita de jengibre en polvo.
  • Una pizca de chile piquín.


¿Qué aporta cada ingrediente?

Ajo

El ajo es probablemente uno de los alimentos funcionales más conocidos del mundo. Tradicionalmente se ha utilizado en numerosas culturas y contiene compuestos azufrados, como la alicina, además de diferentes antioxidantes naturales.

Cebolla morada

La cebolla morada aporta flavonoides, especialmente quercetina, además de otros compuestos vegetales presentes de forma natural que complementan muy bien esta preparación.

Limón

El limón destaca por su contenido en vitamina C y otros antioxidantes. Utilizar también parte de su piel, siempre perfectamente lavada, permite aprovechar sus aceites esenciales naturales.

Perejil

El perejil aporta vitaminas, minerales y antioxidantes, además de proporcionar frescura y un sabor muy agradable.

Miel cruda

La miel mejora el sabor del preparado y, cuando es de buena calidad y poco procesada, conserva muchos de sus compuestos naturales.

Jengibre

El jengibre es una raíz utilizada tradicionalmente en diferentes culturas y aporta un toque ligeramente picante que combina perfectamente con el resto de ingredientes.


Preparación

  1. Pela los ajos.
  2. Lava muy bien el limón si vas a utilizar también la piel.
  3. Corta la cebolla en varios trozos.
  4. Introduce todos los ingredientes en una batidora o procesador de alimentos.
  5. Tritura hasta obtener una mezcla homogénea.
  6. Si fuese necesario, añade una pequeña cantidad de agua para facilitar el triturado.
  7. Guarda el preparado en un recipiente de cristal con tapa hermética y consérvalo en el frigorífico.


Modo de uso tradicional

Tradicionalmente, este preparado se ha consumido en pequeñas cantidades.

Muchas personas toman una cucharada por la mañana como parte de su rutina diaria, especialmente durante determinadas épocas del año. Otras familias aumentan la cantidad siguiendo las costumbres transmitidas de generación en generación.

En el caso de los niños, suele utilizarse una cantidad menor y añadir algo más de miel para suavizar el sabor.


Mi consejo como naturópata

Una de las cosas que más me gusta de la naturopatía es recuperar recetas sencillas que han acompañado a diferentes culturas durante siglos.

El Escorpionazo es un buen ejemplo de ello. Una combinación de alimentos que probablemente ya tengas en tu cocina y que reúne ingredientes con una larga tradición de uso dentro de la alimentación natural.

Más allá de una receta concreta, lo realmente importante es mantener unos buenos hábitos cada día: una alimentación variada, rica en frutas, verduras, legumbres, plantas aromáticas y alimentos poco procesados, junto con un buen descanso, ejercicio físico y una correcta gestión del estrés.

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