
La gota es un trastorno relacionado con niveles elevados de ácido úrico y la formación de cristales de urato que pueden depositarse en las articulaciones y provocar episodios de inflamación y dolor muy intensos.
La alimentación, el metabolismo, la función renal, el peso corporal y determinados hábitos de vida tienen mucho que ver con el manejo del ácido úrico, por lo que es uno de esos problemas en los que merece la pena mirar bastante más allá de la articulación dolorida.
¿Qué es la gota?
El ácido úrico es una sustancia que nuestro organismo produce principalmente al metabolizar las purinas, unos compuestos presentes de forma natural en nuestro cuerpo y también en numerosos alimentos.
Normalmente, el ácido úrico circula por la sangre y se elimina principalmente a través de los riñones.
El problema aparece cuando producimos demasiado o, algo muy importante, no somos capaces de eliminarlo adecuadamente.
Cuando su concentración aumenta, pueden formarse pequeños cristales de urato monosódico que se depositan en las articulaciones y tejidos. La reacción inflamatoria frente a estos cristales es la responsable del característico ataque de gota.
Suele comenzar en las articulaciones de los dedos y muy especialmente en el dedo gordo del pie, aunque puede afectar a tobillos, rodillas, muñecas, dedos y otras articulaciones.
Durante un ataque, la articulación puede aparecer roja, caliente, hinchada y extraordinariamente dolorosa.
Causas de la gota
La gota ha estado tradicionalmente muy relacionada con la alimentación. De hecho, durante siglos fue conocida como la enfermedad de los reyes por su asociación con dietas abundantes en carnes, vísceras y alcohol.
Pero hoy sabemos que el asunto es bastante más complejo.
Además del consumo excesivo de determinados alimentos ricos en purinas, hay que tener en cuenta el alcohol, el exceso de fructosa y bebidas azucaradas, la obesidad, el síndrome metabólico y la capacidad del riñón para eliminar el ácido úrico.
También existen una serie de circunstancias que pueden favorecer niveles elevados de ácido úrico o ataques de gota:
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Resistencia a la insulina.
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Obesidad y sobrepeso.
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Enfermedad renal.
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Síndrome metabólico.
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Hipertensión arterial.
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Consumo frecuente de alcohol.
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Exceso de bebidas azucaradas y fructosa.
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Deshidratación.
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Determinados medicamentos.
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Predisposición genética.
Por eso, si queremos controlar la gota, la alimentación y el estilo de vida son fundamentales, pero también debemos saber por qué está elevado el ácido úrico en esa persona.
Alimentos que conviene limitar con ácido úrico alto
Alimentos muy ricos en purinas
No todas las fuentes de purinas tienen el mismo interés.
Conviene prestar especial atención a las vísceras, carnes rojas en exceso, extractos y caldos concentrados de carne, determinados mariscos y algunos pescados, especialmente anchoas, sardinas y otros pescados pequeños.
Las legumbres y algunas verduras también contienen purinas, pero su comportamiento metabólico no es exactamente igual al de las purinas procedentes de vísceras y determinados productos animales, por lo que no tiene sentido eliminarlas automáticamente de la dieta de todo el mundo.
Alcohol
El alcohol puede dificultar la eliminación renal del ácido úrico y favorecer los ataques de gota.
La cerveza merece especial atención porque reúne alcohol y purinas.
Azúcar y fructosa
Aquí tenemos otro de los grandes problemas actuales.
Refrescos, bebidas azucaradas, bollería, dulces y productos con grandes cantidades de fructosa añadida pueden favorecer la elevación del ácido úrico y además contribuir a la resistencia a la insulina y al aumento de peso.
Alimentos ultraprocesados
Una alimentación basada en productos ultraprocesados, harinas refinadas, grasas de mala calidad y grandes cantidades de azúcar tampoco ayuda cuando existe gota, obesidad o síndrome metabólico.
Alimentos recomendados para la gota
Alimentos ricos en fibra
Verduras, frutas enteras, semillas y frutos secos ayudan a construir una alimentación mucho más equilibrada y favorecen además el control del peso y del metabolismo.
Alimentos ricos en potasio
Aguacate, calabaza, plátano, albaricoque y numerosas verduras aportan potasio, un mineral importante para el equilibrio de líquidos y el funcionamiento normal del organismo.
Cerezas y frutos rojos
Las cerezas son probablemente uno de los alimentos más conocidos cuando hablamos de gota y ácido úrico.
Además contienen antocianinas y otros polifenoles con actividad antioxidante y antiinflamatoria.
Pescado y omega-3
Los ácidos grasos omega-3 son interesantes por su relación con los procesos inflamatorios.
Eso no significa que cualquier pescado sea adecuado en cualquier cantidad: cuando existe hiperuricemia debemos diferenciar entre los pescados muy ricos en purinas y otras fuentes de omega-3.
Agua
Algo tan sencillo como beber suficiente agua es fundamental.
Una buena hidratación facilita el trabajo renal y la eliminación urinaria del ácido úrico. Esto cobra todavía más importancia durante épocas de calor, ejercicio intenso o cualquier situación que favorezca la deshidratación.
Remedios naturales para la gota
Apio
El apio es uno de los remedios naturales tradicionalmente utilizados para el ácido úrico.
Contiene numerosos compuestos vegetales, entre ellos ácidos fenólicos y flavonoides como la quercetina, y resulta interesante por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y depurativas.
También puede utilizarse el zumo de apio dentro de una alimentación adecuada.
Ortiga verde
La ortiga verde es una de nuestras grandes plantas depurativas.
Tradicionalmente se utiliza para favorecer la eliminación de líquidos y acompañar procesos relacionados con ácido úrico, articulaciones y retención.
Omega-3
Los ácidos grasos omega-3 pueden resultar interesantes cuando existe un importante componente inflamatorio.
Podemos obtenerlos mediante determinados pescados o mediante otras fuentes adecuadas según las características de la persona.
Enzimas proteolíticas
Entre las enzimas proteolíticas encontramos la bromelina, presente naturalmente en la piña.
Tomada fuera de las comidas se utiliza tradicionalmente por su acción antiinflamatoria, por lo que puede resultar interesante dentro de un abordaje global cuando existe inflamación articular.
Magnesio
El magnesio participa en cientos de reacciones metabólicas y resulta especialmente interesante cuando existen alteraciones metabólicas asociadas.
Una alimentación rica en verduras, frutos secos, semillas y otros alimentos con magnesio ayuda además a desplazar muchos de los alimentos que suelen abundar en las dietas relacionadas con hiperuricemia, obesidad y síndrome metabólico.
Remedios de la abuela para la gota
Receta 1
Mezclar a partes iguales:
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Agracejo.
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Cola de caballo.
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Diente de león.
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Ortiga verde.
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Frángula.
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Abedul.
Hacer una infusión con una cucharadita de la mezcla por taza y tomar tres veces al día.
Receta 2
Mezclar a partes iguales:
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Bardana.
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Estigmas de maíz.
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Vara de oro.
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Cola de caballo.
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Ortiga verde.
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Coclearia.
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Trébol de agua.
Preparar una infusión con una cucharadita de la mezcla por taza y tomar tres veces al día.
Algunos trucos para el ácido úrico
Limón
El limón se utiliza tradicionalmente durante los periodos de ácido úrico elevado.
Un remedio muy sencillo consiste en exprimir un limón y beberlo lentamente, a pequeños sorbos y ensalivándolo bien.
No necesitamos pensar que un alimento ácido necesariamente "acidifica" nuestro organismo: el sabor o el pH inicial de un alimento y su comportamiento metabólico no son exactamente la misma cosa.
Mantener un peso adecuado
La obesidad y la resistencia a la insulina están estrechamente relacionadas con la hiperuricemia, por lo que recuperar progresivamente un peso saludable puede ayudar considerablemente.
Eso sí: tampoco interesa realizar dietas extremas, ayunos prolongados o pérdidas de peso demasiado rápidas, porque pueden producir temporalmente el efecto contrario y aumentar el ácido úrico.
Hacer ejercicio
El ejercicio regular mejora el metabolismo, ayuda a controlar el peso y contribuye a mejorar la sensibilidad a la insulina.
No hace falta convertirnos en atletas. Caminar, movernos todos los días y evitar una vida completamente sedentaria ya supone un cambio importante.
No olvidarnos del riñón
Cuando hablamos de ácido úrico solemos pensar inmediatamente en todo lo que comemos.
Pero tan importante como cuánto producimos es cuánto somos capaces de eliminar.
Si el ácido úrico permanece elevado, los ataques se repiten o existen antecedentes de cálculos renales, conviene valorar qué está ocurriendo con la función renal, el metabolismo y los medicamentos que se estén utilizando.
Aviso: Este artículo tiene carácter meramente informativo y educativo y no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni seguimiento de un profesional sanitario. Si padeces alguna enfermedad, estás tomando medicación o deseas utilizar complementos alimenticios o plantas medicinales, consulta previamente con un profesional.


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