Remedios naturales para ayudar a recuperar una fractura de hueso

Una fractura de hueso suele producirse como consecuencia de una caída, un accidente, un golpe importante o una lesión deportiva. Sin embargo, cuando existe una osteoporosis avanzada, el hueso puede fracturarse ante traumatismos mucho menores e incluso, en determinadas circunstancias, durante actividades cotidianas.

Lo primero ante la sospecha de una fractura es acudir a urgencias.

Una fractura necesita ser correctamente diagnosticada, generalmente mediante una radiografía u otra prueba de imagen, y después reducida, inmovilizada o intervenida quirúrgicamente cuando sea necesario.

La naturopatía entra después.

Una vez que el hueso está correctamente colocado y estabilizado, podemos proporcionar al organismo los nutrientes que necesita para fabricar nuevo tejido, formar el callo óseo y completar todo el proceso de reparación.

Y aquí la alimentación tiene mucho que decir.

¿Cómo se repara un hueso roto?

Aunque normalmente hablamos de «soldar» un hueso, lo que sucede después de una fractura es bastante más complejo.

Nada más producirse la lesión aparece un hematoma alrededor de la fractura y comienza una fase inflamatoria necesaria para iniciar la reparación.

Posteriormente se forma un callo blando, rico en colágeno y tejido conjuntivo, que progresivamente se mineraliza hasta convertirse en un callo óseo más duro.

Después comienza una larga fase de remodelación durante la que el hueso reorganiza ese nuevo tejido y recupera progresivamente su estructura.

Por eso la recuperación no depende únicamente del calcio.

Para reconstruir un hueso necesitamos también proteínas, colágeno, magnesio, fósforo, vitamina C, vitamina D, vitamina K, zinc y otros micronutrientes.

Alimentación para ayudar a recuperar una fractura de hueso

Durante la consolidación de una fractura el organismo está construyendo tejido nuevo, por lo que no es el mejor momento para hacer dietas extremadamente restrictivas.

Necesitamos aportar suficiente energía y, sobre todo, alimentos nutritivos.

Alcohol

El alcohol es uno de los primeros productos que conviene evitar durante la recuperación.

Un consumo elevado puede interferir con el metabolismo óseo, alterar la actividad de las células encargadas de formar hueso y dificultar una correcta recuperación.

Además, si estamos tomando analgésicos u otros medicamentos después de la fractura, el alcohol puede resultar especialmente poco conveniente.

Exceso de sal

No necesitamos eliminar completamente la sal, pero tampoco abusar de ella.

Una ingesta excesiva de sodio aumenta la eliminación urinaria de calcio, por lo que durante una etapa en la que queremos proporcionar al hueso todos los minerales necesarios resulta razonable moderar su consumo.

Azúcar y alimentos ultraprocesados

Conviene reducir azúcar refinado, bollería, dulces y productos ultraprocesados.

No porque «acidifiquen la sangre», sino porque desplazan de la alimentación otros alimentos mucho más interesantes nutricionalmente.

Durante la reparación de una fractura necesitamos nutrientes, no calorías vacías.

Refrescos

Los refrescos tampoco son precisamente el alimento que necesita un hueso en plena reconstrucción.

Su consumo frecuente puede desplazar agua, leche, bebidas vegetales enriquecidas u otros alimentos y bebidas capaces de aportar nutrientes interesantes para el hueso.

Exceso de cafeína

No es necesario declarar la guerra a una taza de café.

Sin embargo, cantidades muy elevadas de cafeína pueden aumentar ligeramente la eliminación de calcio, especialmente cuando la dieta ya aporta poco calcio.

Durante la recuperación interesa que el café no sustituya a una alimentación adecuada.

Alimentos que ayudan a recuperar una fractura

Alimentos ricos en calcio

El calcio es el mineral más abundante del hueso y resulta imprescindible durante la mineralización.

Podemos encontrarlo en:

  • Sardinas y otros pescados pequeños consumidos con espina.

  • Productos lácteos.

  • Yogur y kéfir.

  • Algunas bebidas vegetales enriquecidas.

  • Almendras.

  • Sésamo y tahini.

  • Col rizada y otras verduras verdes.

  • Algunas algas.

  • Aguas ricas en calcio.

Pero nuevamente: el hueso no está hecho solamente de calcio.

Vitamina K

La vitamina K participa en proteínas relacionadas con la mineralización ósea.

Las verduras verdes como kale, brócoli, espinacas, acelgas y coles aportan especialmente vitamina K1.

La vitamina K2 aparece principalmente en determinados alimentos fermentados y algunos alimentos de origen animal.

Proteínas

Este punto es importantísimo.

El hueso posee una matriz orgánica formada en gran parte por colágeno, y para fabricar nuevo tejido necesitamos aminoácidos procedentes de las proteínas.

Durante la recuperación conviene incluir regularmente alimentos proteicos de buena calidad como:

  • Pescado.

  • Huevos.

  • Carne.

  • Legumbres.

  • Productos lácteos.

  • Tofu y otros alimentos proteicos según el tipo de alimentación de cada persona.

No se trata de comer cantidades disparatadas de proteína, sino de asegurarnos de que existe un aporte suficiente y repartido a lo largo del día.

Vitamina C

La vitamina C es imprescindible para la síntesis normal de colágeno, y el colágeno constituye una parte fundamental de la matriz sobre la que posteriormente se deposita el mineral.

Podemos encontrarla en:

  • Kiwi.

  • Cítricos.

  • Fresas.

  • Pimiento.

  • Brócoli.

  • Tomate.

  • Perejil.

  • Otras frutas y verduras frescas.

Zinc

El zinc participa en numerosos procesos enzimáticos relacionados con la reparación y formación de tejidos.

Entre sus fuentes alimentarias encontramos carnes, mariscos, huevos, semillas de calabaza, frutos secos y legumbres.

Magnesio

El magnesio también forma parte del tejido óseo y participa en numerosos procesos relacionados con el metabolismo mineral y la vitamina D.

Podemos obtenerlo de frutos secos, semillas, legumbres, verduras de hoja verde, cacao y cereales integrales.

Nutrientes y complementos utilizados tradicionalmente durante una fractura

Además de la alimentación, determinados nutrientes se utilizan con frecuencia como apoyo durante el proceso de recuperación.

Calcio

El calcio constituye el principal mineral del tejido óseo.

Sin embargo, suplementar calcio sin saber cómo está nuestra alimentación no siempre tiene sentido. Lo primero es comprobar si realmente estamos aportando suficiente cantidad.

Magnesio

El magnesio participa en la formación ósea y trabaja estrechamente relacionado con otros minerales y con la vitamina D.

Es uno de esos nutrientes que a veces olvidamos porque cuando pensamos en huesos pensamos inmediatamente en calcio.

Vitamina D3

La vitamina D resulta fundamental para mantener una correcta absorción y utilización del calcio y para el metabolismo normal del hueso.

Si existe una deficiencia de vitamina D, corregirla adquiere especial importancia durante una fractura.

Omega 3

Los ácidos grasos omega 3 participan en la regulación de los procesos inflamatorios y forman parte de las membranas celulares.

Podemos obtenerlos principalmente de pescados azules y, en forma de ALA, de nueces, semillas de lino y chía.

Verde de trigo y espirulina

El verde de trigo y la espirulina pueden utilizarse como alimentos complementarios dentro de una dieta variada por su contenido en diferentes minerales, proteínas, pigmentos y micronutrientes.

No sustituyen a las principales fuentes de calcio, proteínas o vitamina D, pero pueden formar parte de una alimentación especialmente rica en nutrientes durante la recuperación.

Coral de Okinawa

El denominado calcio de coral de Okinawa se ha utilizado como fuente natural de calcio y otros minerales.

Su interés reside fundamentalmente en su aporte mineral, aunque no debemos confundir el origen natural de un calcio con una garantía automática de mayor absorción.

Litotamo

El litotamo (Lithothamnion calcareum) es un alga roja calcárea especialmente rica en minerales.

Aporta fundamentalmente calcio y magnesio, además de pequeñas cantidades de otros minerales, por lo que tradicionalmente se utiliza como fuente mineral natural para huesos y articulaciones.

Aceites esenciales durante la recuperación de una fractura

Los aceites esenciales no sustituyen la inmovilización ni hacen que dos fragmentos óseos se unan por sí solos.

Sin embargo, dentro de la aromaterapia se han utilizado tradicionalmente aceites como:

  • Ciprés.

  • Abeto.

  • Helicriso.

Su aplicación puede resultar interesante como complemento en masajes y cuidados locales durante determinadas fases de recuperación.

Con una escayola tradicional evidentemente no podemos acceder a la zona, pero actualmente muchas fracturas se inmovilizan mediante férulas u ortesis que posteriormente pueden retirarse durante determinadas fases y bajo las indicaciones del traumatólogo.

Los aceites esenciales deben utilizarse correctamente diluidos y únicamente cuando la piel esté íntegra y la situación de la fractura permita manipular la zona.

Nada de retirar una férula o ponerse a masajear alegremente una fractura reciente porque queramos echar helicriso.

Y después de la inmovilización: recuperar el movimiento

La recuperación de una fractura no termina cuando el hueso ha consolidado.

Después de varias semanas inmovilizada, la zona suele presentar pérdida de masa muscular, rigidez, disminución de movilidad y pérdida de fuerza.

En esta fase la fisioterapia y la recuperación progresiva del movimiento son fundamentales.

El hueso necesita carga mecánica para adaptarse y fortalecerse, pero esa carga debe introducirse en el momento adecuado y de manera progresiva.

Alimentación, nutrientes, descanso, movimiento y rehabilitación forman así distintas partes del mismo proceso.

Una fractura necesita tiempo para repararse, pero podemos proporcionar al organismo los materiales y las condiciones que necesita para hacer correctamente ese trabajo.


La información de este artículo es educativa y está destinada a complementar, nunca sustituir, la valoración y el tratamiento de una fractura por parte de los profesionales sanitarios correspondientes.

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