Remedios naturales para la diverticulitis: dieta y cuidados

La diverticulitis es una alteración dolorosa del intestino grueso o colon que aparece cuando uno o varios divertículos se inflaman y, en algunos casos, se infectan.

La alimentación, el tránsito intestinal, el estilo de vida y determinados remedios naturales pueden ser importantes tanto durante la recuperación como posteriormente, cuando queremos cuidar el colon y evitar nuevos problemas.

¿Qué es la diverticulitis?

Los divertículos son pequeñas bolsas que sobresalen hacia el exterior a través de puntos débiles de la pared del colon.

Son especialmente frecuentes en la parte inferior del colon, concretamente en el colon sigmoide, y su aparición aumenta con la edad.

Aquí conviene diferenciar tres términos que muchas veces se utilizan como si significaran lo mismo:

Diverticulosis: presencia de divertículos en el colon, que muchas veces no producen ningún síntoma.

Diverticulitis: inflamación de uno o varios divertículos, que puede acompañarse de infección.

Enfermedad diverticular: conjunto de síntomas y problemas relacionados con la presencia de divertículos.

Cuando aparece inflamación, esta puede permanecer localizada alrededor del divertículo o extenderse a otros tejidos.

En los casos más graves puede producirse una perforación y llegar contenido intestinal al abdomen, provocando una peritonitis. 

Causas de la diverticulitis

Los divertículos se forman en zonas débiles de la pared intestinal sometidas a presión.

Tradicionalmente se ha relacionado su aparición con el estreñimiento, las heces duras, el esfuerzo al defecar y una alimentación pobre en fibra, aunque actualmente sabemos que intervienen diferentes factores.

Entre los factores relacionados con un mayor riesgo encontramos:

  • envejecimiento;
  • estreñimiento;
  • obesidad;
  • sedentarismo;
  • tabaquismo;
  • alimentación pobre en fibra;
  • consumo elevado de alimentos ultraprocesados;
  • consumo elevado de carnes rojas;
  • determinados medicamentos, entre ellos algunos antiinflamatorios no esteroideos, corticoides y opiáceos.

Una vez que existen divertículos, la diverticulitis aparece cuando alguno de ellos se inflama. Puede intervenir la alteración de la microbiota, la inflamación local y otros mecanismos relacionados con el contenido intestinal y la propia pared del colon. 

Síntomas de la diverticulitis

La diverticulosis puede pasar completamente desapercibida.

Cuando aparece diverticulitis podemos encontrar:

  • cambio importante en el ritmo intestinal;
  • dolor abdominal, frecuentemente en la zona inferior izquierda;
  • calambres;
  • sensibilidad abdominal;
  • náuseas;
  • estreñimiento o diarrea;
  • fiebre;
  • escalofríos;
  • vómitos;
  • gases;
  • hinchazón.

También puede aparecer sangre en las heces, aunque el sangrado diverticular puede producirse independientemente de un episodio de diverticulitis. 

Complicaciones de la diverticulitis

En los casos más graves pueden aparecer diferentes complicaciones.

Absceso: acumulación localizada de pus alrededor del colon que puede provocar fiebre, dolor, náuseas y una importante sensibilidad abdominal.

Perforación: aparición de un pequeño desgarro o agujero en la pared intestinal.

Peritonitis: inflamación o infección del revestimiento del abdomen producida cuando el contenido intestinal atraviesa una perforación. Es una complicación grave.

Fístula: comunicación anormal entre el colon y otro órgano, por ejemplo la vejiga.

Obstrucción intestinal: bloqueo parcial o completo del tránsito intestinal. 

Alimentos que debemos evitar en caso de diverticulitis

La alimentación dependerá mucho de si estamos atravesando un brote agudo o nos encontramos ya en la fase de recuperación.

Carnes rojas

Un consumo elevado y frecuente de carne roja se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedad diverticular y diverticulitis.

Podemos reducir especialmente las carnes rojas procesadas y sustituir parte de ellas por pescado, aves, huevos y, una vez superado el brote y según tolerancia, legumbres.

Alcohol

El consumo habitual o excesivo de alcohol tampoco resulta interesante cuando intentamos recuperar el equilibrio intestinal.

Alimentos ricos en FODMAP

En algunas personas, determinados alimentos ricos en FODMAP producen fermentación, gases, distensión y molestias digestivas.

Entre ellos encontramos:

  • manzanas;
  • peras;
  • ciruelas;
  • determinados lácteos;
  • legumbres;
  • repollo;
  • coles de Bruselas;
  • cebolla;
  • ajo;
  • determinados alimentos fermentados.

No significa que todas las personas con divertículos deban eliminarlos permanentemente.

Si producen síntomas, podemos reducirlos temporalmente y volver a valorar su tolerancia posteriormente.

Azúcar, grasas y alimentos ultraprocesados

Conviene reducir:

  • azúcar;
  • harinas refinadas;
  • bollería;
  • fritos;
  • grasas de mala calidad;
  • alimentos ultraprocesados.

Una alimentación basada principalmente en estos productos suele desplazar precisamente a los alimentos frescos y ricos en fibra que posteriormente necesitamos para mantener un buen tránsito intestinal.

Alimentación durante un brote de diverticulitis

Durante un brote el intestino puede tolerar mal la misma cantidad de fibra que utilizaremos posteriormente para prevenir problemas.

En determinados casos puede utilizarse durante un periodo corto una alimentación líquida o muy fácil de digerir y pasar después progresivamente a alimentos bajos en fibra.

Dieta líquida

Podemos utilizar:

  • caldo;
  • agua;
  • infusiones;
  • té de jengibre;
  • zumos sin pulpa;
  • gelatina;
  • líquidos claros.

Una vez que los síntomas comienzan a mejorar podemos introducir progresivamente alimentos fáciles de digerir.

Alimentos bajos en fibra

Durante esta transición podemos utilizar:

  • frutas cocidas o en conserva sin piel ni semillas;
  • verduras bien cocinadas y sin piel;
  • zumos sin pulpa;
  • huevos;
  • aves;
  • pescado;
  • lácteos si se toleran;
  • arroz blanco;
  • pasta blanca;
  • pan blanco.

Según mejore el intestino iremos aumentando progresivamente la variedad de alimentos.

Volver progresivamente a la fibra

Una vez superado el episodio agudo, la situación cambia.

Ahora nos interesa recuperar progresivamente una alimentación rica en fibra.

Podemos empezar incorporando poco a poco:

  • frutas;
  • verduras;
  • avena;
  • quinoa;
  • arroz integral o negro;
  • legumbres;
  • semillas;
  • frutos secos;
  • cereales integrales.

No necesitamos introducirlo todo el mismo día.

Podemos añadir un alimento nuevo cada tres o cuatro días y observar cómo responde nuestro intestino.

Fibra soluble e insoluble

También es interesante distinguir entre los diferentes tipos de fibra.

La fibra soluble absorbe agua y forma una especie de gel durante la digestión.

La encontramos en alimentos como:

  • avena;
  • cebada;
  • legumbres;
  • semillas;
  • frutos secos;
  • guisantes.

La fibra insoluble aporta volumen a las heces y ayuda al tránsito intestinal.

Podemos encontrarla especialmente en:

  • cereales integrales;
  • salvado de trigo;
  • verduras.

Durante la recuperación iremos aumentando progresivamente ambos tipos según nuestra tolerancia.

Y aquí hay algo fundamental: al aumentar la fibra también debemos aumentar suficientemente el agua.

Alimentos que ayudan a reducir la inflamación intestinal

Ajo

El ajo contiene diferentes compuestos azufrados y ha sido utilizado tradicionalmente por sus propiedades antimicrobianas y por sus beneficios digestivos.

Puede formar parte de la alimentación habitual una vez que se tolera correctamente.

Té verde

El té verde es rico en polifenoles y antioxidantes y puede resultar interesante dentro de una alimentación destinada a disminuir el terreno inflamatorio.

Jengibre

El jengibre lleva siglos utilizándose para diferentes molestias digestivas, especialmente náuseas, digestiones pesadas y malestar gastrointestinal.

Podemos utilizarlo también en infusión.

Cúrcuma

La cúrcuma es una de las plantas más conocidas cuando hablamos de inflamación.

Sus curcuminoides participan en diferentes mecanismos relacionados con la respuesta inflamatoria y puede ser una buena incorporación a nuestra alimentación.

Remedios naturales para la diverticulitis

Olmo americano

El olmo americano es una planta demulcente.

Sus mucílagos forman una capa viscosa que ayuda a proteger los tejidos irritados del aparato digestivo, por lo que tradicionalmente se utiliza para calmar y proteger las mucosas.

Áloe vera

El áloe vera puede utilizarse para cuidar la mucosa digestiva y favorecer el tránsito intestinal.

Es importante diferenciar el gel interno de la hoja del látex amarillento situado bajo la corteza.

El látex de áloe contiene antraquinonas con un importante efecto laxante y puede provocar diarrea y fuertes cólicos abdominales, por lo que no es lo que buscamos en este caso. 

Regaliz

La raíz de regaliz se utiliza tradicionalmente para cuidar las mucosas digestivas y aliviar diferentes molestias gastrointestinales.

También participa en procesos digestivos y puede resultar interesante cuando existe irritación del aparato digestivo.

Enzimas digestivas

Las enzimas digestivas ayudan a descomponer proteínas, grasas e hidratos de carbono para facilitar su digestión.

Cuando existe una digestión deficiente pueden utilizarse como apoyo para disminuir la carga digestiva y mejorar la tolerancia de las comidas.

También encontramos enzimas naturales en alimentos como la papaya y la piña.

Probióticos

La microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en el funcionamiento del colon.

Los probióticos pueden resultar interesantes para recuperar y mantener una microbiota equilibrada, especialmente cuando existe estreñimiento, gases o hinchazón.

Entre las cepas que se han utilizado en problemas digestivos encontramos Lactobacillus casei. 

Omega-3

Los ácidos grasos omega-3 participan en la regulación de diferentes mecanismos inflamatorios.

Podemos aumentar su presencia mediante pescado azul o valorar su utilización como complemento según las necesidades de cada persona.

Aceites esenciales para la diverticulitis

Los aceites esenciales no deben ingerirse indiscriminadamente.

Podemos utilizar aceites como el de lavanda, siempre correctamente diluidos, mediante masaje externo o añadirlos a un baño.

La lavanda puede resultar especialmente agradable cuando buscamos relajar la tensión y el malestar general asociados a los episodios digestivos.

También podemos utilizarla mediante difusión ambiental.

Consejos para la diverticulitis

La recuperación del intestino no siempre ocurre de un día para otro.

Durante este proceso resulta importante descansar, controlar el estrés y observar cómo responde nuestro aparato digestivo a cada cambio.

Masticar bien también es fundamental.

Cuanto más triturado llegue el alimento al estómago, menos trabajo mecánico tendrá que realizar posteriormente nuestro aparato digestivo.

La actividad física regular ayuda a mantener un buen tránsito intestinal, controlar el peso y disminuir el estrés.

Caminar, correr suavemente o utilizar una pequeña cama elástica son diferentes formas de mantenernos activos según nuestra condición física.

También debemos evitar realizar un esfuerzo excesivo al defecar.

Colocar los pies sobre un pequeño taburete modifica la posición y puede facilitar la evacuación.

Una vez superado el episodio agudo, iremos aumentando progresivamente la fibra mediante frutas, verduras, lino, avena, cereales integrales y legumbres.

Y no hace falta retirar frutos secos, semillas o palomitas simplemente porque existan divertículos. Durante muchos años se recomendó evitarlos por miedo a que quedaran atrapados en las pequeñas bolsas intestinales, pero podemos incorporarlos según tolerancia.

Los alimentos fermentados como yogur, kéfir, chucrut o kimchi también pueden ayudarnos a aumentar la diversidad de nuestra alimentación y aportar microorganismos beneficiosos, siempre que se toleren correctamente.

Cuándo debemos prestar especial atención

Una diverticulitis puede complicarse, por lo que existen síntomas que no debemos ignorar.

Debemos prestar especial atención cuando aparecen:

  • vómitos persistentes;
  • fiebre;
  • dolor abdominal que aumenta;
  • sangrado rectal;
  • abdomen muy sensible o rígido;
  • imposibilidad para evacuar o expulsar gases.

Un dolor abdominal intenso y repentino, una hemorragia importante o signos de obstrucción intestinal requieren valoración urgente.

Una perforación, un absceso importante, una peritonitis o una obstrucción intestinal necesitan un abordaje completamente diferente al de un episodio digestivo leve.

La alimentación y los remedios naturales pueden ayudarnos a cuidar el intestino, pero la estrategia debe adaptarse al momento en el que nos encontramos: durante el brote buscamos descanso digestivo y, una vez superado, recuperamos progresivamente la fibra, la actividad física y una alimentación destinada a mantener un tránsito intestinal saludable.

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