Remedios naturales para retrasar el envejecimiento

El envejecimiento es un proceso natural por el que nuestro cuerpo pasa con el transcurso de los años. Sin embargo, existen algunos procesos biológicos que pueden acelerar el envejecimiento celular, entre ellos la glicación, el estrés oxidativo y la inflamación mantenida.

No podemos detener el paso del tiempo, pero sí podemos actuar sobre muchos de los factores que determinan cómo envejecemos.

¿Por qué envejecemos?

Además del propio paso de los años, existen factores que pueden acelerar el envejecimiento, como el exceso de azúcar, el estrés mantenido, una mala alimentación, el sedentarismo, la falta de sueño o la exposición continuada a diferentes tóxicos.

Esta es una de las razones por las que encontramos personas de la misma edad que aparentemente han envejecido de maneras completamente diferentes.

Uno de los procesos más interesantes relacionados con el envejecimiento es la glicación.

La glicación se produce cuando determinados azúcares reaccionan de manera no enzimática con proteínas, grasas o ácidos nucleicos. Con el tiempo pueden formarse los llamados productos finales de glicación avanzada o AGE.

En la piel, este proceso resulta especialmente interesante porque afecta a proteínas estructurales como el colágeno y la elastina.

Poco a poco, las fibras pueden hacerse más rígidas, perder elasticidad y alterar la estructura que proporciona firmeza y resistencia a la piel. Los AGE, además, pueden favorecer procesos inflamatorios y aumentar el estrés oxidativo.

Y esto no ocurre únicamente en la piel.

La glicación afecta a diferentes proteínas del organismo a lo largo de la vida, de ahí que controlar el exceso de azúcar y mantener un metabolismo saludable sea mucho más que una cuestión estética.

En este artículo voy a resumir algunos cambios que podemos realizar tanto en nuestra alimentación como en nuestro estilo de vida para envejecer de una manera más lenta y saludable.

Dieta para envejecer más despacio

Hay una serie de alimentos cuyo consumo excesivo puede favorecer la inflamación, el estrés oxidativo y la glicación.

Azúcar refinado

Es probablemente uno de los primeros alimentos que debemos controlar.

Un exceso continuado de azúcares favorece la glicación y la formación de AGE, afectando progresivamente a las proteínas de nuestros tejidos.

Cereales refinados

Los cereales refinados y sus derivados se transforman rápidamente en glucosa y, consumidos en exceso, pueden contribuir a mantener elevados los niveles de azúcar e insulina.

No ocurre lo mismo con un cereal integral acompañado de su fibra y consumido dentro de una alimentación equilibrada.

Grasas trans y aceites hidrogenados

Las grasas trans y determinados productos ultraprocesados favorecen un entorno inflamatorio que no interesa si nuestro objetivo es conservar una buena salud metabólica y cardiovascular durante el envejecimiento.

Alcohol

Aunque determinados alimentos como la uva contienen antioxidantes interesantes, entre ellos el resveratrol, esto no convierte al alcohol en un alimento antienvejecimiento.

El consumo habitual de alcohol supone un trabajo añadido para el hígado y puede aumentar el estrés oxidativo y la inflamación.

Alimentos ultraprocesados

Cuanto más basada esté nuestra alimentación en productos ultraprocesados, azúcares, grasas de mala calidad y aditivos y menos en alimentos frescos, más difícil será aportar al organismo los nutrientes que necesita para sus mecanismos naturales de reparación.

Por el contrario, hay determinados alimentos que me parecen especialmente interesantes dentro de una alimentación antiaging.

Alimentos que ayudan a retrasar el envejecimiento

Tés ricos en antioxidantes

El té verde, blanco, oolong, rooibos y té negro contienen diferentes compuestos antioxidantes. Destacan especialmente los polifenoles, relacionados con la protección frente al estrés oxidativo.

Pescado

El pescado azul aporta ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA, con una importante función dentro del equilibrio inflamatorio del organismo.

El salmón salvaje contiene además astaxantina, un carotenoide con una potente capacidad antioxidante.

Vegetales de hoja verde

El kale, las acelgas, las hojas de remolacha o las espinacas proporcionan minerales, vitaminas, carotenoides y numerosos fitonutrientes.

También podemos incluir alimentos como la espirulina, muy interesante por su composición nutricional y por sus pigmentos naturales.

Bayas y frutos rojos

Arándanos, moras, frambuesas, grosellas y otros frutos de colores intensos son especialmente ricos en antocianinas y otros polifenoles.

Una forma muy sencilla de aumentar la presencia de antioxidantes en nuestra alimentación.

Plantas aromáticas y especias

La cúrcuma, el ajo y numerosas hierbas aromáticas contienen compuestos vegetales que ayudan a proteger al organismo frente al estrés oxidativo.

No hace falta complicarse demasiado: muchas veces una alimentación rica en plantas diferentes ya nos proporciona una enorme variedad de sustancias protectoras.

Remedios naturales para retrasar el envejecimiento

Ácidos grasos omega-3

Los omega-3 EPA y DHA participan en numerosos procesos del organismo y son especialmente interesantes por su relación con el equilibrio de la respuesta inflamatoria.

Además de encontrarlos en suplementos, podemos obtenerlos a través del pescado azul.

Superalimentos

Muchos de los llamados superalimentos son simplemente alimentos que concentran una cantidad especialmente interesante de determinados nutrientes.

La chlorella, el verde de trigo, el kale o la espirulina aportan clorofila, minerales, pigmentos y diferentes sustancias antioxidantes.

Particularmente, me gusta combinar espirulina y verde de trigo porque así reúno en una misma preparación las propiedades nutricionales de ambos alimentos.

Resveratrol

El resveratrol es un polifenol presente especialmente en la piel de las uvas rojas, aunque también aparece en otros vegetales.

Es uno de los compuestos vegetales más conocidos cuando hablamos de envejecimiento por su actividad antioxidante y por su relación con diferentes mecanismos de protección celular.

Plantas adaptógenas

Las plantas adaptógenas ayudan al organismo a adaptarse mejor a determinadas situaciones de estrés y favorecen la recuperación del equilibrio.

Entre las más conocidas encontramos la ashwagandha, astrágalo, rhodiola, ginseng siberiano y maca.

Y esto resulta especialmente interesante cuando hablamos de envejecimiento.

No podemos hablar de antiaging pensando solamente en las arrugas. El estrés crónico y una alteración mantenida del cortisol terminan afectando al sueño, al metabolismo, al sistema inmunitario, a la energía y a nuestra capacidad de recuperación.

Por eso aprender a gestionar el estrés también forma parte de cualquier estrategia destinada a envejecer mejor.

Coenzima Q10

La coenzima Q10 participa en la producción de energía dentro de las mitocondrias y actúa además como antioxidante.

Nuestro organismo puede producirla, aunque sus niveles pueden disminuir con la edad, por lo que es otro de los nutrientes interesantes cuando hablamos de envejecimiento y energía celular.

El estilo de vida también envejece o rejuvenece

Podemos tomar todos los antioxidantes del mundo, pero si dormimos mal, vivimos permanentemente estresados, no nos movemos y nuestra alimentación es un desastre, estaremos intentando arreglar por un lado lo que estropeamos por el otro.

Dormir bien

Una buena noche de sueño es una de las mejores herramientas que tenemos para favorecer los procesos de reparación del organismo.

El dormitorio debería estar oscuro, tranquilo y fresco, y debemos intentar mantener unos horarios de sueño suficientemente regulares.

Ejercicio

Mantenernos activos ayuda a conservar la masa muscular, la movilidad de las articulaciones, la salud cardiovascular, la sensibilidad a la insulina y el metabolismo.

Y hay algo especialmente importante a medida que cumplimos años: conservar músculo.

El músculo no es solamente algo estético. Es una reserva metabólica y funcional que determina en gran medida cómo vamos a llegar a edades avanzadas.

Aceites esenciales para el envejecimiento

Dentro del cuidado de la piel podemos utilizar aceites esenciales como incienso, lavanda, mirra y sándalo, tradicionalmente empleados en cosmética natural y en preparados destinados al cuidado de las pieles maduras.

Siempre deben utilizarse correctamente diluidos en un aceite vegetal adecuado y teniendo en cuenta las características de cada piel.

Y, como ocurre con todo lo relacionado con el envejecimiento, cuidar la piel desde fuera está muy bien, pero la piel también refleja lo que está ocurriendo dentro.

Una buena alimentación, controlar el exceso de azúcar, dormir, moverse, gestionar el estrés y aportar al organismo suficientes antioxidantes y nutrientes probablemente sean algunas de las herramientas más sencillas que tenemos para conseguir algo bastante más interesante que no envejecer:

envejecer bien.


Aviso: Este artículo tiene carácter meramente informativo y educativo. No sustituye el diagnóstico, tratamiento ni seguimiento de un profesional sanitario. Si padeces alguna enfermedad o estás siguiendo un tratamiento, consulta antes de utilizar complementos alimenticios o plantas medicinales.

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