
Con el paso de los años es normal que la piel vaya perdiendo hidratación, elasticidad y luminosidad. Aunque ninguna crema puede detener el envejecimiento natural, sí podemos ayudar a mantener la piel más confortable, nutrida y protegida.
Si disfrutas elaborando tu propia cosmética, esta receta combina aceites vegetales, mantecas y extractos tradicionalmente utilizados para el cuidado de las pieles maduras.
Es una crema rica, especialmente indicada para aplicar por la noche, cuando la piel dispone de varias horas para aprovechar sus ingredientes.
¿Qué aporta cada ingrediente?
Aceite de almendras dulces
Es uno de los aceites vegetales más utilizados en cosmética por su capacidad para suavizar y aportar confort a la piel seca.
Aceite de jojoba
Aunque se conoce como aceite, en realidad es una cera líquida muy apreciada porque ayuda a mantener la hidratación sin dejar una sensación excesivamente grasa.
Extracto de ginseng
Tradicionalmente se incorpora a muchos productos cosméticos destinados a pieles maduras por sus propiedades antioxidantes.
Aceite de rosa mosqueta
Muy utilizado en cosmética para mejorar la apariencia de la piel y aportar nutrición gracias a su contenido en ácidos grasos esenciales y antioxidantes.
Aceite esencial de incienso
Aporta un agradable aroma y es uno de los aceites esenciales más empleados en preparados destinados al cuidado de la piel madura.
Aceite de coco
Contribuye a suavizar la piel y mejora la textura de la crema.
Vitamina E
Se utiliza habitualmente tanto por sus propiedades antioxidantes como por ayudar a proteger los aceites frente a la oxidación.
Manteca de karité
Aporta nutrición y ayuda a reforzar la sensación de confort en pieles secas o deshidratadas.
Ingredientes
- ⅛ de taza de aceite de almendras dulces.
- ⅛ de taza de aceite de jojoba.
- ½ cucharadita de extracto de ginseng.
- 1 cucharadita de aceite de rosa mosqueta.
- 10 gotas de aceite esencial de incienso.
- 2 cucharadas de aceite de coco.
- 2 cucharadas de cera de abeja.
- ½ cucharadita de aceite de vitamina E.
- 1 cucharada de manteca de karité.
Preparación
- Mezcla el aceite de almendras y el aceite de jojoba.
- Añade el extracto de ginseng, el aceite de rosa mosqueta y el aceite esencial de incienso.
- Derrite la cera de abeja al baño María.
- Incorpórala poco a poco a la mezcla anterior mientras remueves.
- Añade el aceite de coco y mezcla de nuevo.
- Incorpora finalmente la vitamina E y la manteca de karité hasta obtener una textura homogénea.
- Vierte la preparación en un tarro de cristal perfectamente limpio y con cierre hermético.
Conservación
Al no contener conservantes, conviene preparar pequeñas cantidades.
Puede conservarse aproximadamente dos semanas a temperatura ambiente en un lugar fresco y protegido de la luz o hasta tres semanas en el frigorífico, siempre que se manipule con utensilios limpios.
Si observas cambios de olor, color o textura, es preferible preparar una nueva.
Cómo utilizarla
Aplica una pequeña cantidad por la noche sobre la piel limpia y seca realizando un suave masaje hasta su completa absorción.
Para evitar contaminar la preparación, procura extraer la crema con una espátula cosmética o con las manos perfectamente limpias.
Una crema sencilla para quienes disfrutan de la cosmética casera
La cosmética natural no busca hacer desaparecer el paso del tiempo, sino cuidar la piel con ingredientes sencillos y de calidad.
Esta receta reúne algunos de los aceites vegetales más apreciados en cosmética tradicional y puede convertirse en una excelente opción para quienes disfrutan preparando sus propios productos de cuidado personal.
Importante: Antes de utilizar cualquier preparado cosmético casero por primera vez, realiza una pequeña prueba en una zona reducida de la piel para comprobar que existe una buena tolerancia, especialmente si contiene aceites esenciales.


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