La vitamina B3, conocida también como niacina o antiguamente como factor PP (preventivo de la pelagra), es una vitamina hidrosoluble del grupo B esencial para el metabolismo y la producción de energía.
Cuando hablamos de vitamina B3 nos referimos principalmente a dos formas: el ácido nicotínico y la nicotinamida o niacinamida. Aunque ambas formas tienen actividad vitamínica, no se comportan exactamente igual en el organismo y esta diferencia es importante, sobre todo cuando hablamos de suplementos de niacina.
Además, nuestro organismo tiene una particularidad interesante: puede sintetizar una parte de la niacina que necesita a partir del triptófano, un aminoácido esencial que obtenemos mediante la alimentación.
Esta relación entre niacina y triptófano ayuda a comprender muchas de sus funciones y también algunas situaciones de carencia.
¿Para qué sirve la vitamina B3?
Una de las principales funciones de la vitamina B3 es participar en el metabolismo energético.
La niacina forma parte de dos coenzimas fundamentales: NAD (nicotinamida adenina dinucleótido) y NADP (nicotinamida adenina dinucleótido fosfato).
Estas coenzimas intervienen en multitud de reacciones de oxidación-reducción y permiten que nuestro organismo pueda aprovechar la energía procedente de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas.
Dicho de una manera sencilla: podemos ingerir hidratos de carbono, proteínas y grasas, pero después el organismo necesita toda una maquinaria bioquímica para transformar esos nutrientes y obtener de ellos la energía que las células pueden utilizar. La vitamina B3 forma parte de esa maquinaria.
Por eso su importancia va mucho más allá de evitar una deficiencia nutricional. El NAD y el NADP participan en cientos de reacciones celulares relacionadas con el metabolismo energético, la síntesis y degradación de diferentes moléculas y el mantenimiento de las células.
Al tratarse de una vitamina hidrosoluble, el organismo no dispone de grandes reservas de niacina y sus metabolitos se eliminan principalmente a través de la orina.
Las necesidades de vitamina B3 están relacionadas, entre otros factores, con la cantidad de energía consumida. Tradicionalmente se han expresado alrededor de 6,6 mg de equivalentes de niacina por cada 1.000 kcal ingeridas.
Vitamina B3, triptófano y pelagra
La carencia importante de vitamina B3 puede producir pelagra, una enfermedad que históricamente apareció con mayor frecuencia en poblaciones cuya alimentación dependía en gran medida del maíz y era pobre en otras fuentes de proteínas y triptófano.
Esta relación es especialmente curiosa.
El problema no consiste simplemente en que el maíz contenga poca niacina. En el maíz sin nixtamalizar, parte de esta vitamina se encuentra en formas con una disponibilidad limitada para nuestro organismo. A esto se añade que una dieta excesivamente dependiente de este cereal puede proporcionar cantidades insuficientes de triptófano, que el cuerpo también utiliza para fabricar niacina.
Por eso existe una estrecha relación entre el aporte de triptófano, la disponibilidad de niacina y la prevención de la pelagra.
Una de las manifestaciones más características de esta deficiencia es una dermatitis escamosa y pigmentada, especialmente visible en las zonas de la piel expuestas al sol, como manos, cara, cuello, codos, rodillas y tobillos.
Pero la falta de vitamina B3 puede manifestarse de muchas otras formas.
Entre los síntomas y alteraciones relacionados con su carencia encontramos:
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Trastornos cutáneos.
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Alteraciones neuropsíquicas.
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Irritabilidad y nerviosismo.
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Estados depresivos.
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Insomnio.
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Cansancio y falta de interés por las actividades habituales.
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Digestiones pesadas y alteraciones digestivas.
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Problemas circulatorios.
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Mala cicatrización de las heridas.
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Dolores generales.
Cuando la deficiencia es grave aparece el cuadro clásico de la pelagra, tradicionalmente descrito mediante las llamadas “tres D”: dermatitis, diarrea y demencia.
Beneficios y funciones de la vitamina B3 o niacina
La vitamina B3 interviene en numerosos procesos del organismo. Algunos son muy conocidos, mientras que otros explican por qué esta vitamina ha tenido aplicaciones tan diversas.
Es indispensable para obtener energía
Esta es probablemente su función más importante.
A través del NAD y el NADP, la vitamina B3 participa en las reacciones metabólicas mediante las cuales aprovechamos los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas.
Por ello, las necesidades de niacina están relacionadas con el metabolismo energético y no debemos contemplarla como una vitamina que actúa de manera aislada, sino como parte del complejo entramado de vitaminas, minerales, enzimas y coenzimas que permite funcionar a nuestras células.
Interviene en el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso
La vitamina B3 es necesaria para el correcto funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso.
Además, existe una interesante relación metabólica entre triptófano, serotonina y niacina, ya que el triptófano participa tanto en la síntesis de serotonina como en la formación endógena de niacina.
Esta conexión resulta especialmente interesante cuando valoramos conjuntamente alimentación, sistema nervioso y estado de ánimo.
Por su relación con el metabolismo cerebral y los neurotransmisores, la niacina se ha utilizado y estudiado también en el ámbito de determinados trastornos neuropsíquicos, entre ellos depresión, psicosis y esquizofrenia.
Puede ser útil frente a las migrañas
La niacina también se ha utilizado tradicionalmente en determinados tipos de migraña y cefalea.
Una de las razones por las que resulta interesante en estos casos es su acción sobre los vasos sanguíneos y la circulación, especialmente cuando utilizamos ácido nicotínico.
Favorece la circulación sanguínea
Una de las características más conocidas del ácido nicotínico es su capacidad para producir vasodilatación periférica.
Precisamente de aquí procede el conocido “flush de niacina”.
Cuando se ingieren determinadas cantidades de ácido nicotínico puede aparecer, al poco tiempo, una sensación repentina de calor acompañada de enrojecimiento, hormigueo o picor, especialmente en la cara, cuello y parte superior del cuerpo.
Este fenómeno está relacionado con la vasodilatación de los pequeños vasos sanguíneos de la piel.
Es importante distinguir aquí las distintas formas de vitamina B3: el ácido nicotínico puede producir este efecto con mucha mayor facilidad que la niacinamida. Por eso dos suplementos que aparentemente contienen “vitamina B3” pueden producir sensaciones completamente diferentes.
Esta acción sobre los vasos sanguíneos explica también parte del interés tradicional de la niacina en relación con la circulación.
Participa en el mantenimiento de la piel
La vitamina B3 es importante para el funcionamiento normal de las células de la piel y participa en numerosos procesos relacionados con su metabolismo y mantenimiento.
De hecho, no es casual que una de las manifestaciones más llamativas de una carencia grave de niacina aparezca precisamente en la piel.
También interviene indirectamente en procesos necesarios para conservar en buen estado otros tejidos, incluido el cabello.
Participa en los procesos de detoxificación
Las vitaminas del grupo B están íntimamente relacionadas con numerosas rutas metabólicas.
La vitamina B3, junto con otras vitaminas como la B1, participa en procesos relacionados con el metabolismo y la eliminación de diferentes sustancias.
Por este motivo se ha utilizado como apoyo nutricional en situaciones relacionadas con el consumo crónico de alcohol y otras sustancias, así como en programas orientados a favorecer el metabolismo y la eliminación de determinados tóxicos.
En el caso del alcohol, además, existe una relación especialmente estrecha con las vitaminas del grupo B, ya que su consumo crónico puede alterar el estado nutricional y aumentar el riesgo de carencias.
Interviene en la síntesis hormonal
La niacina participa en rutas metabólicas necesarias para la síntesis de diferentes moléculas del organismo y está relacionada con la producción de hormonas sexuales, entre ellas estrógenos, progesterona y testosterona.
De nuevo encontramos aquí la importancia del NADP, imprescindible en numerosas reacciones de biosíntesis que tienen lugar continuamente en nuestro organismo.
Contribuye al buen funcionamiento digestivo
La vitamina B3 también es necesaria para mantener en buen estado las mucosas del aparato digestivo.
Su deficiencia puede acompañarse de molestias digestivas, inflamación de las mucosas, pérdida de apetito y alteraciones intestinales.
Esto explica que entre las manifestaciones de una carencia importante de niacina no encontremos únicamente problemas de piel o del sistema nervioso, sino también síntomas digestivos.
Vitamina B3 y mal aliento
Tradicionalmente también se ha relacionado la deficiencia de algunas vitaminas del grupo B, incluida la niacina, con alteraciones de la boca y del aparato digestivo que pueden contribuir al mal aliento.
En estos casos es interesante observar el conjunto del funcionamiento digestivo, el estado de la boca y la alimentación, ya que la halitosis puede tener diferentes orígenes.
¿Dónde encontramos vitamina B3 o niacina?
La vitamina B3 se encuentra ampliamente distribuida en los alimentos, aunque las cantidades varían considerablemente de unos a otros.
Entre las fuentes interesantes de niacina encontramos:
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Levadura de cerveza.
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Hígado y otras vísceras.
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Atún y otros pescados.
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Carnes.
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Cacahuetes.
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Avellanas.
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Nueces.
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Cereales integrales y harinas completas.
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Extracto de malta.
Los huevos y la leche no destacan especialmente por su contenido directo en niacina, pero proporcionan triptófano, que nuestro organismo puede utilizar para sintetizar parte de la vitamina B3 que necesita.
Esto nos recuerda algo que considero importante cuando hablamos de vitaminas: los nutrientes no trabajan solos.
La vitamina B3 depende de distintas rutas metabólicas y se relaciona con aminoácidos, otras vitaminas del grupo B, enzimas y minerales. Por eso una alimentación variada y nutricionalmente rica resulta mucho más interesante que contemplar cada vitamina como si funcionara de manera independiente.
Ácido nicotínico y niacinamida: no son exactamente lo mismo
Aunque ambos pertenecen a la vitamina B3, ácido nicotínico y niacinamida no son intercambiables para todas sus aplicaciones.
Las dos formas pueden contribuir a cubrir las necesidades de vitamina B3 y participar en la formación de NAD y NADP, pero presentan diferencias en sus efectos.
El ácido nicotínico es especialmente conocido por su acción vasodilatadora y por provocar el característico flush de niacina. La niacinamida, por el contrario, no suele producir ese enrojecimiento.
Esta diferencia es importante cuando elegimos un suplemento, porque no basta con leer en la etiqueta “vitamina B3”: conviene saber qué forma de vitamina B3 contiene y para qué queremos utilizarla.
Y esta es también una buena muestra de por qué, en nutrición y suplementación, conocer el nombre de una vitamina es solamente el principio. Su forma química, su metabolismo y la relación que mantiene con el resto de los nutrientes pueden cambiar considerablemente la manera en que actúa en nuestro organismo.



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