Serrapeptasa: para qué sirve, beneficios y propiedades

La serrapeptasa, también conocida como serratiopeptidasa, es una enzima proteolítica que se utiliza desde hace décadas, especialmente en algunos países de Asia y Europa, y que ha despertado interés por sus posibles propiedades antiinflamatorias, antiedematosas y mucolíticas.

Una enzima proteolítica es, básicamente, una enzima capaz de descomponer proteínas. Y precisamente esta capacidad es la que explica buena parte de las aplicaciones que tradicionalmente se han atribuido a la serrapeptasa.

Su historia, además, es bastante curiosa.

Propiedades de la serrapeptasa

La serrapeptasa se produce actualmente mediante procesos de fermentación, pero su origen se relaciona con una bacteria, Serratia sp. E-15, aislada originalmente del intestino del gusano de seda.

La enzima está relacionada con el proceso mediante el cual el gusano consigue degradar determinadas estructuras proteicas de su capullo para facilitar la salida de la mariposa.

Esta capacidad para degradar proteínas es precisamente la que despertó el interés por sus posibles aplicaciones en nuestro organismo.

Una vez absorbida, se ha descrito su unión a proteínas plasmáticas como la alfa-2-macroglobulina, circunstancia que podría influir tanto en su transporte como en su actividad biológica.

La serrapeptasa se ha utilizado durante décadas en determinados países como enzima con actividad antiinflamatoria y antiedematosa, especialmente en procesos postoperatorios y alteraciones de oído, nariz y garganta.

También se ha investigado su posible capacidad para modificar determinadas secreciones y facilitar su eliminación.

Aunque en ocasiones se presenta como una «alternativa natural a los AINE», conviene hacer una distinción importante.

La serrapeptasa no actúa exactamente igual que el ibuprofeno, la aspirina u otros antiinflamatorios no esteroideos, y tampoco podemos afirmar que carezca de efectos secundarios.

Su mecanismo de acción es diferente y precisamente por eso resulta interesante.

Beneficios de la enzima serrapeptasa

1. Serrapeptasa e inflamación

Una de las aplicaciones más conocidas de la serrapeptasa es su posible actividad antiinflamatoria y antiedematosa.

Se ha estudiado su capacidad para influir sobre determinados mediadores implicados en la inflamación y sobre las proteínas presentes en los exudados inflamatorios.

Por esta razón se ha utilizado o investigado en procesos donde existe un importante componente inflamatorio, entre ellos:

  • Artritis.

  • Artritis reumatoide.

  • Inflamaciones después de traumatismos.

  • Procesos postoperatorios.

  • Sinusitis.

  • Alteraciones respiratorias.

  • Determinadas enfermedades inflamatorias musculares y articulares.

También aparece relacionada con enfermedades como asma bronquial, neumonía y osteoporosis, aunque en estos casos no podemos considerarla un tratamiento de la enfermedad en sí misma.

Lo que nos interesa es su posible influencia sobre determinados procesos inflamatorios asociados.

2. Serrapeptasa y dolor

Inflamación y dolor suelen ir de la mano.

Cuando disminuye la inflamación y el edema de un tejido, también puede disminuir la presión ejercida sobre las terminaciones nerviosas y, con ella, parte del dolor.

Además, se ha propuesto que la serrapeptasa puede influir sobre determinados mediadores relacionados con la sensación dolorosa, incluidas algunas aminas presentes en los tejidos inflamados.

Esto explica por qué algunos de los primeros estudios sobre serrapeptasa valoraron simultáneamente inflamación, edema y dolor.

3. Recuperación después de una cirugía o traumatismo

Esta es probablemente una de las aplicaciones con más tradición clínica de la serrapeptasa.

Se ha utilizado para favorecer la reducción de:

  • Edema postoperatorio.

  • Inflamación.

  • Dolor asociado.

  • Hinchazón después de traumatismos.

También se ha estudiado después de determinadas intervenciones quirúrgicas y lesiones, incluidas operaciones relacionadas con ligamentos.

La idea no es que la serrapeptasa «cure» directamente una lesión, sino que su posible efecto sobre el edema y la inflamación puede favorecer una recuperación más cómoda en determinados casos.

4. Serrapeptasa y mucosidad

Este es otro de los usos más interesantes.

La serrapeptasa se ha estudiado por su capacidad para modificar la viscosidad de las secreciones mucosas.

Cuando el moco se vuelve excesivamente espeso resulta más difícil eliminarlo y puede acumularse en las vías respiratorias o los senos paranasales.

La serrapeptasa puede contribuir a hacer estas secreciones menos viscosas y más fáciles de eliminar.

Por esta razón se ha utilizado en procesos relacionados con:

  • Sinusitis.

  • Congestión nasal.

  • Secreciones broncopulmonares.

  • Determinados problemas respiratorios.

  • Alteraciones de oído, nariz y garganta.

5. Serrapeptasa y sinusitis

La sinusitis crónica es precisamente una de las aplicaciones clásicas de esta enzima.

En estos pacientes las secreciones pueden volverse más densas y difíciles de eliminar.

Investigadores japoneses estudiaron la utilización oral de serrapeptasa durante varias semanas y observaron modificaciones en determinadas propiedades físicas de las secreciones, entre ellas su viscosidad y elasticidad.

Esto puede favorecer la eliminación del moco y explica por qué la serrapeptasa ha tenido tradicionalmente bastante presencia en preparados destinados a problemas de los senos paranasales.

6. Oído, nariz y garganta

La serrapeptasa también ha sido estudiada en diferentes alteraciones de otorrinolaringología.

Entre los síntomas evaluados encontramos:

  • Obstrucción nasal.

  • Secreciones.

  • Dolor.

  • Dificultad para tragar.

  • Alteraciones de la voz.

  • Laringitis.

  • Procesos inflamatorios de oído, nariz y garganta.

  • Alteraciones temporales relacionadas con la congestión.

En algunos ensayos se observaron mejorías de varios de estos síntomas frente a placebo.

Esto no significa que la serrapeptasa trate cualquier infección o enfermedad de oído, nariz o garganta, sino que puede resultar interesante por su actividad sobre inflamación, edema y secreciones.

7. Serrapeptasa y antibióticos

Existe otra aplicación bastante curiosa.

Se ha investigado si determinadas enzimas proteolíticas pueden favorecer la penetración de algunos antibióticos en determinados tejidos y secreciones.

También existe investigación experimental sobre serrapeptasa, biofilms bacterianos y sensibilidad a determinados antibióticos.

De ahí procede la afirmación tradicional de que la serrapeptasa «refuerza los antibióticos».

Más exactamente, puede existir una acción complementaria en determinados contextos, pero no podemos afirmar que la serrapeptasa elimine la resistencia bacteriana ni utilizarla como sustituto de un antibiótico cuando este sea necesario.

8. Serrapeptasa y mama fibroquística

La serrapeptasa también se ha estudiado en mujeres con enfermedad fibroquística de la mama, una alteración benigna que puede provocar dolor, sensibilidad, inflamación y sensación de tensión mamaria.

En un estudio doble ciego realizado con 70 pacientes se comparó serrapeptasa con placebo.

Las mujeres tratadas con serrapeptasa presentaron mejorías en parámetros relacionados con:

  • Dolor mamario.

  • Hinchazón.

  • Sensibilidad.

  • Firmeza o tensión de las mamas.

Un 85,7 % de las pacientes tratadas comunicó una mejoría considerada moderada o importante.

Es un estudio interesante y explica por qué la serrapeptasa aparece desde hace años relacionada con las mamas fibroquísticas y determinados quistes mamarios benignos.

Sin embargo, hablamos de patología mamaria benigna diagnosticada. Cualquier nuevo bulto o modificación de una mama necesita saber primero qué es antes de intentar tratarlo con un suplemento.

9. Serrapeptasa y tejido fibrótico

Aquí llegamos probablemente a una de las propiedades que más fama han dado a la serrapeptasa.

Al tratarse de una enzima proteolítica, se ha propuesto que puede actuar sobre determinadas proteínas presentes en tejidos dañados, exudados y depósitos de fibrina.

Por eso encontramos serrapeptasa en complementos utilizados para problemas relacionados con:

  • Tejido cicatricial.

  • Fibrosis.

  • Adherencias.

  • Procesos inflamatorios crónicos.

  • Determinadas acumulaciones de fibrina.

Se suele decir que la serrapeptasa «digiere el tejido muerto».

La expresión sirve para entender el concepto, pero fisiológicamente es más correcto hablar de su actividad proteolítica sobre determinados sustratos proteicos.

Y, además, esta actividad no significa que la enzima circule por nuestro organismo buscando cualquier tejido muerto para hacerlo desaparecer.

10. Serrapeptasa, lesiones y articulaciones

Su acción sobre inflamación y edema explica también su utilización en problemas musculoesqueléticos.

Se ha utilizado o investigado en situaciones como:

  • Esguinces.

  • Lesiones de ligamentos.

  • Síndrome del túnel carpiano.

  • Dolor de espalda y cuello.

  • Artritis.

  • Artritis reumatoide.

  • Polimialgia reumática.

  • Diferentes procesos inflamatorios articulares.

En estos casos el interés de la serrapeptasa se encuentra fundamentalmente en el componente inflamatorio y doloroso asociado, y no en que pueda corregir por sí misma la causa estructural o autoinmune de estas enfermedades.

11. Serrapeptasa y circulación

La serrapeptasa también se ha relacionado tradicionalmente con la circulación por su actividad sobre determinadas proteínas y sobre la fibrina.

Se ha utilizado en formulaciones destinadas a problemas circulatorios, venas varicosas y situaciones donde existe un componente inflamatorio o fibrótico.

Sin embargo, es importante distinguir esta actividad de la acción de un medicamento anticoagulante o trombolítico.

La serrapeptasa no debe utilizarse para intentar disolver un coágulo sanguíneo diagnosticado.

Una trombosis es una situación completamente diferente y potencialmente grave.

12. Serrapeptasa y placas arteriales

Esta es una de las afirmaciones más conocidas sobre la serrapeptasa y también una de las que más cuidado requiere.

El médico alemán Hans Alfred Nieper popularizó su utilización en diferentes enfermedades y defendió que la actividad proteolítica de la serrapeptasa podía contribuir a actuar sobre componentes de las placas arteriales.

Una placa de ateroma es mucho más compleja que un simple depósito de grasa.

Puede contener:

  • Colesterol y otros lípidos.

  • Células inflamatorias.

  • Tejido fibroso.

  • Calcio.

  • Restos celulares.

  • Fibrina y otras proteínas.

Nieper utilizó serrapeptasa en pacientes con diferentes problemas vasculares y describió mejorías, incluso en personas con afectación carotídea.

También se han difundido observaciones realizadas mediante ecografía Doppler después de tratamientos prolongados.

Estas observaciones forman parte de la historia clínica de la utilización de esta enzima. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre estas experiencias y demostrar clínicamente que la serrapeptasa pueda eliminar una placa arterial: actualmente no disponemos de evidencia clínica suficiente para afirmar que la serrapeptasa disuelva las placas de ateroma o desobstruya las arterias.

Las observaciones de Nieper constituyen una línea histórica interesante que necesitaría ensayos clínicos modernos y controlados para poder confirmarse.

13. Serrapeptasa y coágulos

Por su relación con fibrina y actividad proteolítica también se ha propuesto que la serrapeptasa podría influir sobre determinados componentes implicados en la coagulación.

Esto ha llevado a utilizar expresiones como «disuelve coágulos».

Sin embargo, no podemos considerar la serrapeptasa un medicamento trombolítico.

No debe utilizarse para sustituir anticoagulantes, antiagregantes ni tratamientos médicos destinados a una trombosis.

Y precisamente esta posible influencia sobre coagulación y fibrina es una de las razones por las que debemos tener precaución cuando se combina con medicamentos que aumentan el riesgo de sangrado.

Otros usos de la serrapeptasa

A lo largo de los años la serrapeptasa se ha utilizado o investigado en una enorme variedad de situaciones.

Entre ellas encontramos:

  • Artritis y artritis reumatoide.

  • Inflamación y edema.

  • Dolor.

  • Recuperación postoperatoria.

  • Roturas y lesiones de ligamentos.

  • Esguinces.

  • Síndrome del túnel carpiano.

  • Dolor de espalda y cuello.

  • Sinusitis.

  • Congestión nasal.

  • Secreciones respiratorias espesas.

  • Problemas de oído, nariz y garganta.

  • Laringitis.

  • Mamas fibroquísticas y quistes mamarios benignos.

  • Procesos fibróticos y tejido cicatricial.

  • Venas varicosas y determinados problemas circulatorios.

  • Polimialgia reumática.

  • Alteraciones respiratorias con componente inflamatorio.

  • Asma bronquial.

  • Inflamación asociada a determinados procesos pulmonares.

  • Problemas prostáticos asociados a inflamación.

  • Migrañas y otros procesos dolorosos.

  • Síndrome del intestino irritable cuando existe un componente inflamatorio.

  • Investigación sobre biofilms y utilización conjunta con antibióticos.

  • Investigación cardiovascular sobre fibrina y placas arteriales.

  • Procesos relacionados con envejecimiento e inflamación crónica.

  • Diferentes situaciones en las que coinciden inflamación, edema, dolor o acumulación de determinadas proteínas.

También aparece mencionada en relación con diabetes, osteoporosis, neumonía y otras enfermedades crónicas.

En estos casos, no hablamos de que la serrapeptasa trate la enfermedad, sino del interés que pueden tener sus mecanismos antiinflamatorios o proteolíticos dentro de procesos concretos.

Estudios con la enzima serrapeptasa

Inflamación y dolor después de una operación

Uno de los estudios clásicos fue un ensayo doble ciego realizado en pacientes sometidos a cirugía después de una rotura de ligamentos de la rodilla.

Participaron 66 pacientes.

Al tercer día después de la operación, el grupo tratado con serrapeptasa presentó aproximadamente un 50 % menos de inflamación que los grupos control.

La reducción del edema estuvo acompañada por una disminución más rápida del dolor.

En el estudio se utilizó una pauta de comprimidos de 5 mg administrados varias veces al día.

Este trabajo es uno de los que explican la utilización tradicional de serrapeptasa para el edema postoperatorio.

Serrapeptasa y mama fibroquística

Otro estudio doble ciego incluyó a 70 mujeres con enfermedad fibroquística mamaria, distribuidas entre serrapeptasa y placebo.

Se observaron mejorías en dolor, inflamación y sensación de tensión o firmeza mamaria.

El 85,7 % de las mujeres que recibieron serrapeptasa comunicaron una mejoría moderada o importante.

Los investigadores no observaron efectos adversos relevantes durante aquel estudio y consideraron prometedores los resultados.

Nuevamente, estamos hablando de un ensayo relativamente pequeño y antiguo, por lo que resulta interesante pero necesita interpretarse dentro del conjunto de evidencia disponible actualmente.

Serrapeptasa en sinusitis y problemas de oído, nariz y garganta

También se han realizado estudios en pacientes con patologías agudas o crónicas de oído, nariz y garganta.

En uno de ellos participaron aproximadamente 140 pacientes tratados con serrapeptasa o placebo.

Se evaluaron síntomas como:

  • Dolor.

  • Cantidad y características de las secreciones.

  • Dificultad para tragar.

  • Disfonía nasal.

  • Obstrucción nasal.

  • Temperatura corporal.

Los pacientes tratados con serrapeptasa mostraron mejorías significativas en diferentes síntomas después de varios días.

Los investigadores comunicaron una valoración favorable de la eficacia en un porcentaje muy superior del grupo tratado frente al placebo.

Estos estudios ayudan a explicar por qué la serrapeptasa continúa utilizándose especialmente en inflamación y congestión de las vías respiratorias superiores.

Serrapeptasa frente a los AINE

Durante años se ha presentado la serrapeptasa como una alternativa natural a medicamentos como:

  • Aspirina.

  • Ibuprofeno.

  • Otros antiinflamatorios no esteroideos.

La comparación procede fundamentalmente de que ambos pueden utilizarse buscando disminuir inflamación y dolor.

Pero sus mecanismos son diferentes.

Los AINE actúan principalmente inhibiendo enzimas ciclooxigenasas implicadas en la producción de prostaglandinas.

La serrapeptasa es una enzima proteolítica y su actividad se ha relacionado con otros mecanismos.

Por tanto, no presenta exactamente el mismo perfil de efectos adversos gastrointestinales característico de algunos AINE.

Pero de ahí no podemos concluir que sea «completamente inocua» o que pueda sustituirlos siempre.

Son sustancias diferentes y deben tratarse como tales.

¿Cómo se toma la serrapeptasa?

Cuando buscamos una acción sistémica, la serrapeptasa suele presentarse en comprimidos o cápsulas con recubrimiento gastrorresistente o entérico.

Esto tiene sentido porque estamos hablando de una enzima.

Si se degrada completamente en el estómago antes de llegar al intestino, no conseguiremos el mismo objetivo.

Además, muchos complementos destinados a su utilización sistémica recomiendan tomarla separada de las comidas, precisamente para evitar que su actividad proteolítica se dedique fundamentalmente a las proteínas de los alimentos.

La dosis puede expresarse en:

  • Miligramos.

  • Unidades de actividad enzimática.

Las unidades de actividad enzimática son especialmente importantes, porque dos productos que contienen el mismo peso de serrapeptasa no necesariamente tienen exactamente la misma actividad.

Efectos secundarios de la serrapeptasa

Aunque suele tolerarse bien, la serrapeptasa sí puede producir efectos secundarios.

Se han descrito:

  • Molestias digestivas.

  • Náuseas.

  • Alteraciones del apetito.

  • Reacciones cutáneas.

  • Picor.

  • Enrojecimiento.

  • Erupciones.

  • Dolor o molestias en algunas personas.

También existen informes poco frecuentes de neumonitis y otras reacciones pulmonares, por lo que la aparición de síntomas respiratorios nuevos durante su utilización merece atención.

Precauciones y contraindicaciones de la serrapeptasa

Por su posible influencia sobre fibrina, coagulación y agregación, hay que tener especial precaución si se utilizan:

  • Anticoagulantes.

  • Antiagregantes.

  • Aspirina.

  • Otros medicamentos o suplementos que puedan aumentar el riesgo de sangrado.

También conviene extremar la precaución antes de una intervención quirúrgica, precisamente por la posibilidad de modificar el riesgo hemorrágico.

No debe utilizarse para sustituir tratamientos prescritos para:

  • Trombosis.

  • Enfermedad cardiovascular.

  • Infecciones bacterianas.

  • Enfermedades autoinmunes.

  • Procesos inflamatorios graves.

Y, por supuesto, no debemos sobrepasar la dosis indicada del producto.

La serrapeptasa me parece especialmente interesante porque representa muy bien lo que ocurre con muchas sustancias naturales que llevan décadas utilizándose pero cuya investigación moderna todavía va por detrás de su uso.

Tenemos estudios sobre inflamación, edema, dolor, secreciones respiratorias y mama fibroquística que explican buena parte de su utilización tradicional y clínica.

Y después tenemos un segundo grupo de aplicaciones mucho más llamativas —fibrina, fibrosis, placas arteriales, coágulos o determinadas enfermedades crónicas— donde existen mecanismos interesantes, estudios experimentales y observaciones históricas, pero todavía no evidencia clínica suficiente para convertir esas posibilidades en certezas.

Eso no hace menos interesante a la serrapeptasa. Al contrario.

Lo interesante es saber exactamente qué sabemos de ella, qué se está investigando y qué cosas todavía están por demostrar.

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