La L-glutamina es uno de los aminoácidos que intervienen en la composición de las proteínas y uno de los más abundantes de nuestro organismo, especialmente en el músculo esquelético.
Se clasifica habitualmente como un aminoácido no esencial, porque nuestro cuerpo es capaz de fabricarlo. Sin embargo, esta definición se queda un poco corta: existen situaciones de gran estrés físico o metabólico en las que las necesidades pueden aumentar considerablemente y la producción del organismo puede no ser suficiente. Por eso también se habla de la glutamina como un aminoácido condicionalmente esencial.
Y aquí es donde empieza a entenderse por qué la L-glutamina tiene aplicaciones que van mucho más allá del deporte y del mantenimiento de la masa muscular.
Propiedades de la L-Glutamina
La L-glutamina participa en la formación de proteínas y es necesaria para la síntesis de otras sustancias importantes para el organismo.
Es utilizada por numerosos tipos de células y participa en funciones relacionadas con el sistema nervioso, sistema inmunitario, aparato digestivo, hígado, riñones, sangre y tejido muscular.
De hecho, existen complejos mecanismos para regular y repartir la glutamina entre los diferentes órganos dependiendo de las necesidades de cada momento.
Es uno de los aminoácidos más abundantes en la sangre, que actúa como medio de transporte para hacerla llegar hasta los diferentes tejidos. Sin embargo, es dentro de las células donde desarrolla buena parte de sus funciones.
La glutamina interviene en:
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La formación de proteínas.
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El metabolismo del nitrógeno.
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La síntesis de nucleótidos necesarios para el ADN y ARN.
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La formación de glutatión, uno de los principales sistemas antioxidantes del organismo.
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La obtención de energía.
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El transporte del nitrógeno entre tejidos.
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El equilibrio ácido-base.
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El metabolismo muscular.
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El funcionamiento de las células intestinales.
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La actividad de determinadas células del sistema inmunitario.
El organismo puede producir glutamina a partir del glutamato y el amoníaco, mediante la acción de la glutamina sintetasa. Además, su metabolismo está estrechamente relacionado con otros aminoácidos y con el manejo del nitrógeno por parte del organismo.
Esta capacidad resulta especialmente interesante porque el amoníaco puede resultar tóxico cuando se acumula y debe ser correctamente transportado y eliminado.
Funciones de la L-Glutamina
Una de las funciones más interesantes de la glutamina es precisamente su participación en el transporte del nitrógeno.
El músculo constituye una importante reserva de glutamina y puede liberarla hacia la sangre para abastecer otros tejidos cuando aumenta la demanda.
La glutamina y la alanina participan de manera importante en el transporte del nitrógeno desde los tejidos periféricos hacia otros órganos.
También interviene en la formación del glutatión, un antioxidante fundamental para la protección celular.
L-Glutamina y equilibrio ácido-base
La glutamina desempeña un papel importante en el mantenimiento del equilibrio ácido-base del organismo.
En el riñón puede metabolizarse generando amonio, facilitando así la eliminación de protones y contribuyendo a mantener el pH sanguíneo dentro de unos márgenes adecuados.
Esta función adquiere especial importancia cuando aumenta la carga ácida del organismo.
L-Glutamina como fuente de energía
Aunque normalmente pensamos en la glucosa como combustible celular, determinadas células utilizan glutamina con gran facilidad.
Es especialmente importante como sustrato energético para los enterocitos, las células que recubren el intestino, y para diferentes células inmunitarias, incluidos los linfocitos.
Esta característica explica buena parte del interés de la L-glutamina tanto para la salud intestinal como durante determinadas situaciones de estrés metabólico.
L-Glutamina y músculo
Esta es probablemente su aplicación más conocida.
El músculo esquelético constituye uno de los principales depósitos de glutamina del organismo. Durante situaciones de ejercicio intenso, estrés metabólico, traumatismos o enfermedad puede aumentar considerablemente su utilización.
La glutamina participa en el metabolismo proteico y en los procesos de recuperación muscular.
También interviene en el metabolismo y reposición del glucógeno muscular, por lo que ha despertado especial interés entre deportistas y personas sometidas a entrenamientos de gran intensidad.
Cuando las necesidades del resto del organismo aumentan, el músculo puede liberar glutamina hacia la sangre. Si esta situación se mantiene durante demasiado tiempo, puede contribuir al estado catabólico y a la pérdida de masa muscular.
Por eso la glutamina no resulta interesante únicamente para construir músculo. También puede ser importante para protegerlo en situaciones en las que el organismo está gastando grandes cantidades de este aminoácido.
L-Glutamina y salud intestinal
Esta es otra de las aplicaciones que considero especialmente interesantes.
Las células de la mucosa intestinal utilizan glutamina como una de sus fuentes de energía.
La integridad de la mucosa intestinal depende de una renovación celular continua y necesita una cantidad considerable de energía y nutrientes.
Por este motivo, la glutamina se utiliza dentro del abordaje nutricional de situaciones en las que existe un aumento de las necesidades de la mucosa digestiva.
Se ha utilizado especialmente en relación con:
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Alteraciones de la permeabilidad intestinal.
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Recuperación de la mucosa digestiva.
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Síndrome de intestino corto.
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Enfermedad inflamatoria intestinal.
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Situaciones de estrés intestinal.
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Recuperación después de determinados tratamientos médicos.
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Mucositis.
Esto explica por qué un aminoácido conocido principalmente en nutrición deportiva aparece también con tanta frecuencia cuando hablamos de salud digestiva y barrera intestinal.
L-Glutamina y sistema inmunitario
La glutamina también se considera un inmunonutriente.
Los linfocitos, macrófagos y otras células relacionadas con la respuesta inmunitaria pueden utilizarla como combustible, especialmente cuando se encuentran activadas.
Además, su participación en la formación del glutatión establece otra conexión entre glutamina, protección celular y sistema inmunitario.
Durante infecciones graves, traumatismos, quemaduras, cirugía y otras situaciones de elevado estrés metabólico, las necesidades pueden aumentar de manera importante.
Precisamente por eso la glutamina ha sido ampliamente estudiada dentro de la nutrición clínica.
¿Cuándo aumentan las necesidades de L-Glutamina?
Como nuestro organismo puede fabricarla, una verdadera carencia nutricional de glutamina no funciona exactamente igual que la deficiencia de una vitamina o un mineral.
Lo que puede ocurrir es que la demanda supere temporalmente la capacidad del organismo para producirla.
Entre las situaciones en las que aumentan las necesidades encontramos:
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Ejercicio físico intenso y prolongado, especialmente deportes de resistencia y entrenamientos muy exigentes.
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Estrés físico importante.
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Traumatismos.
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Quemaduras.
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Cirugía.
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Cicatrización de heridas.
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Infecciones graves.
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Enfermedades que producen un importante estado catabólico.
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Tratamientos con corticoides.
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Determinados tratamientos oncológicos.
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Alteraciones importantes de la mucosa intestinal.
El cortisol, que aumenta durante determinadas situaciones de estrés, favorece el catabolismo proteico y puede aumentar la liberación de aminoácidos desde el músculo para abastecer otros tejidos.
Es precisamente en estas situaciones cuando la glutamina pasa de comportarse como un simple aminoácido no esencial a convertirse en un nutriente con una demanda mucho mayor.
Beneficios de la L-Glutamina
Entre sus principales aplicaciones encontramos:
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Mantenimiento y recuperación muscular: participa en el metabolismo proteico y resulta especialmente interesante después de un esfuerzo físico intenso.
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Recuperación después del ejercicio: interviene en el metabolismo energético y del glucógeno muscular.
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Protección frente al catabolismo: adquiere especial importancia en situaciones de gran estrés físico o metabólico.
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Salud intestinal: constituye una importante fuente energética para los enterocitos.
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Mantenimiento de la barrera intestinal: participa en los procesos metabólicos necesarios para la renovación de la mucosa.
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Sistema inmunitario: es utilizada por diferentes células inmunitarias.
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Formación de glutatión: participa en la síntesis de uno de los principales antioxidantes endógenos.
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Equilibrio ácido-base: interviene especialmente a través de su metabolismo renal.
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Transporte y eliminación del nitrógeno: ayuda a transportar nitrógeno entre diferentes tejidos.
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Recuperación en situaciones de gran demanda metabólica: como traumatismos, cirugía, quemaduras o enfermedad grave, donde su utilización pertenece al ámbito de la nutrición clínica.
Fuentes naturales de L-Glutamina
La glutamina se encuentra de forma natural en numerosos alimentos ricos en proteínas.
Entre sus fuentes encontramos:
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Carne.
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Pescado.
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Huevos.
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Leche y productos lácteos.
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Queso fresco.
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Yogur.
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Frutos secos.
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Legumbres.
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Espinacas.
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Perejil.
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Algunos alimentos fermentados, como el miso.
Los alimentos proteicos aportan glutamina formando parte de sus proteínas, aunque su contenido y disponibilidad pueden variar dependiendo del alimento y de su procesamiento.
Usos de la L-Glutamina
La suplementación con L-glutamina se utiliza en situaciones muy diferentes:
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Nutrición deportiva.
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Recuperación muscular.
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Entrenamientos intensos.
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Situaciones de sobreentrenamiento.
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Periodos de elevado estrés físico.
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Recuperación después de traumatismos.
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Cicatrización.
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Quemaduras.
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Recuperación después de cirugía.
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Alteraciones de la permeabilidad intestinal.
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Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, dentro de un abordaje individualizado.
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Síndrome de intestino corto.
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Mucositis.
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Situaciones de elevado catabolismo.
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Apoyo nutricional durante determinados tratamientos oncológicos.
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Recuperación después de enfermedades graves.
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Situaciones en las que existe una demanda elevada por parte del sistema inmunitario.
También se ha estudiado la glutamina en relación con el sistema nervioso, memoria, alerta mental y diferentes alteraciones neurológicas, debido a su estrecha relación metabólica con el glutamato y otros neurotransmisores.
Sin embargo, esto último es precisamente una de las razones por las que no debemos pensar que, porque sea un aminoácido natural, siempre interesa tomar cantidades elevadas.
¿Cómo se toma la L-Glutamina?
La cantidad necesaria depende enormemente del motivo por el que se utilice.
No necesita la misma cantidad una persona que busca apoyar su recuperación después del entrenamiento que una persona con una situación de gran estrés metabólico o un problema digestivo.
Tradicionalmente se han utilizado cantidades calculadas en función del peso corporal y también cantidades fijas dependiendo de la finalidad.
Cuando se busca específicamente la absorción de L-glutamina como aminoácido aislado, suele utilizarse separada de comidas muy ricas en proteínas, evitando así la competencia simultánea con grandes cantidades de otros aminoácidos.
En situaciones clínicas importantes, especialmente cirugía, enfermedad grave, tratamientos oncológicos o grandes traumatismos, la suplementación debe individualizarse.
Contraindicaciones de la L-Glutamina
La L-glutamina es un aminoácido que nuestro propio organismo fabrica y, en cantidades nutricionales adecuadas, suele tolerarse bien.
Sin embargo, eso no significa que los suplementos sean apropiados para todo el mundo.
Debe utilizarse con especial precaución en personas con:
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Enfermedad renal importante.
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Enfermedad hepática grave.
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Alteraciones importantes del metabolismo del amoníaco.
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Síndrome de Reye.
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Determinados trastornos neurológicos o psiquiátricos.
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Tratamientos médicos complejos.
Durante el embarazo y la lactancia no recomiendo utilizar suplementos de glutamina sin una indicación concreta.
También debemos distinguir claramente entre la suplementación nutricional utilizada por una persona sana y las cantidades empleadas dentro de la nutrición clínica hospitalaria, porque no estamos hablando del mismo contexto.
La L-glutamina es mucho más que un suplemento para deportistas. Su relación con el músculo es importante, pero también lo son su participación en el metabolismo del nitrógeno, el equilibrio ácido-base, el sistema inmunitario y, especialmente, el mantenimiento y renovación de la mucosa intestinal.



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