
La glicina es el aminoácido más pequeño y sencillo desde el punto de vista estructural, pero eso no significa que sus funciones sean simples.
Nuestro organismo puede sintetizarla, principalmente a partir de otros aminoácidos como la serina, por lo que se clasifica habitualmente como un aminoácido no esencial.
Sin embargo, participa en tantos procesos diferentes que su importancia metabólica es enorme.
La encontramos en concentraciones especialmente elevadas en:
-
Piel.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Cartílago.
-
Huesos.
-
Tejido conectivo.
-
Músculo.
Una de las razones es que aproximadamente uno de cada tres aminoácidos del colágeno es glicina.
Pero además interviene en la formación de:
-
Creatina.
-
Glutatión.
-
Hemo.
-
Purinas.
-
Ácidos biliares.
-
Proteínas.
-
Diferentes compuestos metabólicos.
Y, por si fuera poco, también funciona como neurotransmisor dentro del sistema nervioso.
Por eso la glicina resulta especialmente interesante cuando hablamos de tejido conectivo, músculo, metabolismo, sistema nervioso, sueño, envejecimiento y protección celular.
¿Qué es la glicina?
La glicina es el aminoácido proteinogénico más pequeño.
Su estructura es tan sencilla que permite algo especialmente importante: encajar en espacios donde otros aminoácidos de mayor tamaño no podrían hacerlo.
Esto resulta fundamental para determinadas proteínas estructurales.
El mejor ejemplo es el colágeno.
La característica triple hélice del colágeno necesita una glicina aproximadamente cada tres aminoácidos para poder mantener correctamente su estructura.
Por eso este pequeño aminoácido resulta esencial para la arquitectura de algunos de nuestros tejidos más resistentes.
¿Cómo fabrica glicina nuestro organismo?
El cuerpo puede obtener glicina mediante diferentes vías metabólicas.
Una de las principales consiste en transformar serina en glicina, mediante una reacción relacionada con el metabolismo del folato.
También puede obtenerse a partir del metabolismo de otros compuestos, entre ellos la treonina.
La síntesis de glicina tiene lugar especialmente en órganos metabólicamente activos como:
-
Hígado.
-
Riñones.
Además, obtenemos glicina directamente a través de las proteínas de los alimentos.
Principales funciones de la glicina
La glicina participa en numerosos procesos fundamentales:
-
Formación de colágeno.
-
Síntesis de proteínas.
-
Producción de creatina.
-
Síntesis de glutatión.
-
Formación del grupo hemo.
-
Síntesis de purinas.
-
Conjugación de ácidos biliares.
-
Metabolismo de un carbono.
-
Neurotransmisión.
-
Función muscular.
-
Reparación de tejidos.
-
Regulación de diferentes procesos metabólicos.
Esto explica por qué encontramos glicina prácticamente en todo el organismo.
Glicina y colágeno
Esta es probablemente una de las funciones más importantes de la glicina.
El colágeno es la proteína estructural más abundante de nuestro cuerpo.
Forma parte de:
-
Piel.
-
Huesos.
-
Cartílago.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Fascias.
-
Vasos sanguíneos.
-
Matriz extracelular.
La glicina representa aproximadamente un tercio de los aminoácidos presentes en el colágeno.
Su pequeño tamaño permite que las tres cadenas que forman la hélice del colágeno se acerquen lo suficiente para mantener una estructura estable.
Sin glicina suficiente no podríamos formar correctamente esta proteína.
Glicina, piel y envejecimiento
La piel necesita una renovación continua de:
-
Colágeno.
-
Elastina.
-
Matriz extracelular.
-
Proteínas estructurales.
Con la edad disminuye progresivamente la síntesis de colágeno y aumenta su degradación.
También intervienen factores como:
-
Radiación ultravioleta.
-
Estrés oxidativo.
-
Inflamación.
-
Tabaco.
-
Alteraciones hormonales.
-
Nutrición.
Debido al enorme contenido de glicina del colágeno, este aminoácido se ha convertido en una pieza importante dentro del estudio nutricional del envejecimiento del tejido conectivo.
No significa que tomar glicina elimine por sí sola las arrugas, pero sí aporta uno de los principales componentes necesarios para fabricar colágeno.
Glicina y reparación de tejidos
Cuando existe una lesión, cirugía o traumatismo, el organismo necesita fabricar nuevas proteínas para reconstruir los tejidos.
La glicina participa especialmente en la formación de:
-
Colágeno.
-
Matriz extracelular.
-
Proteínas estructurales.
Por eso aumenta el interés nutricional de este aminoácido en situaciones donde existe una importante necesidad de reparación y regeneración tisular.
Naturalmente, la cicatrización depende además de numerosos nutrientes como vitamina C, zinc, cobre y otros aminoácidos.
Glicina y músculo
La glicina también participa en diferentes mecanismos relacionados con el tejido muscular.
Uno de los más interesantes es la síntesis de creatina.
La creatina se forma a partir de tres aminoácidos:
-
Glicina.
-
Arginina.
-
Metionina.
La creatina permite almacenar energía rápidamente en forma de fosfocreatina, especialmente dentro del músculo.
Cuando aumenta la demanda energética, la fosfocreatina ayuda a regenerar ATP con rapidez.
Por eso la glicina participa indirectamente en uno de los sistemas energéticos fundamentales del músculo.
¿La glicina aumenta la masa muscular?
La glicina es necesaria para fabricar proteínas y creatina, pero eso no significa que suplementarla aisladamente produzca automáticamente un aumento de masa muscular.
Su interés en deporte y recuperación se centra actualmente en diferentes áreas:
-
Síntesis proteica.
-
Tejido conectivo.
-
Producción de creatina.
-
Recuperación muscular.
-
Inflamación.
-
Estrés oxidativo.
-
Calidad del sueño.
Es un campo de investigación interesante, aunque todavía necesitamos más estudios clínicos para establecer su verdadero papel como suplemento deportivo.
Glicina y sistema nervioso
Aquí aparece otra de las grandes funciones de este aminoácido.
La glicina no es únicamente una pieza utilizada para fabricar proteínas.
También funciona como neurotransmisor.
En determinadas regiones del sistema nervioso central, especialmente:
-
Médula espinal.
-
Tronco encefálico.
actúa principalmente como neurotransmisor inhibidor.
Esto significa que puede disminuir la excitabilidad de determinadas neuronas.
¿Cómo funciona la glicina como neurotransmisor?
La glicina se une a sus propios receptores glicinérgicos.
Estos receptores son canales iónicos que permiten principalmente el movimiento de cloruro a través de la membrana neuronal.
Cuando se activan, disminuyen la probabilidad de que la neurona genere determinados impulsos.
Por eso la neurotransmisión glicinérgica resulta especialmente importante para:
-
Control motor.
-
Reflejos.
-
Procesamiento sensorial.
-
Regulación de circuitos de la médula espinal.
Pero aquí aparece una peculiaridad fascinante.
La glicina no siempre inhibe.
Glicina y receptores NMDA
En otras zonas del cerebro, la glicina desempeña una función completamente diferente.
Actúa como coagonista del receptor NMDA, uno de los receptores del glutamato.
Para que determinados receptores NMDA funcionen correctamente necesitan simultáneamente:
-
Glutamato.
-
Glicina o D-serina.
Los receptores NMDA participan en procesos fundamentales como:
-
Plasticidad neuronal.
-
Aprendizaje.
-
Memoria.
-
Desarrollo cerebral.
Así que la misma molécula puede actuar como neurotransmisor inhibidor en unas zonas del sistema nervioso y facilitar la neurotransmisión excitatoria glutamatérgica en otras.
Esta dualidad explica buena parte del interés de la glicina en neurología y psiquiatría.
Glicina y esquizofrenia
La relación entre glicina y receptores NMDA llevó a investigar este aminoácido en personas con esquizofrenia.
Una de las hipótesis estudiadas durante años propone que determinadas alteraciones de la neurotransmisión glutamatérgica y de los receptores NMDA pueden participar en algunos síntomas de esta enfermedad.
En diferentes ensayos clínicos se administraron dosis elevadas de glicina junto con tratamientos antipsicóticos.
Algunos trabajos observaron mejorías especialmente en los llamados síntomas negativos, entre ellos:
-
Aplanamiento afectivo.
-
Falta de motivación.
-
Retraimiento social.
-
Disminución de la expresión emocional.
Los resultados globales han sido variables y dependen, entre otros factores, del antipsicótico utilizado.
Glicina y clozapina
Existe aquí un detalle especialmente importante.
Aunque algunos estudios observaron beneficios cuando la glicina se añadía a determinados antipsicóticos, esa respuesta no se reprodujo de la misma manera con clozapina.
En un ensayo controlado en personas tratadas con clozapina, la administración de glicina a dosis elevadas no produjo una mejoría significativa adicional.
Por eso no podemos trasladar los resultados obtenidos con un antipsicótico a cualquier otro tratamiento.
La relación entre glicina, receptores NMDA y esquizofrenia continúa siendo científicamente interesante, pero debe entenderse dentro del contexto farmacológico concreto.
Glicina y epilepsia
La participación de la glicina en la neurotransmisión también ha generado investigación en relación con:
-
Epilepsia.
-
Convulsiones.
-
Excitabilidad neuronal.
Sin embargo, su efecto no puede reducirse a «más glicina significa menos convulsiones».
Su actividad depende de:
-
Región cerebral.
-
Tipo de receptor.
-
Concentración.
-
Interacción con glutamato.
-
Funcionamiento de los transportadores de glicina.
Por eso actualmente interesa mucho el estudio de los receptores y transportadores de glicina, más que considerar la suplementación aislada como tratamiento anticonvulsivo.
Glicina y sueño
En los últimos años la glicina ha despertado bastante interés por su posible relación con el sueño.
Pequeños estudios realizados en humanos han utilizado glicina antes de acostarse y han observado cambios en algunos parámetros relacionados con:
-
Calidad subjetiva del sueño.
-
Somnolencia al día siguiente.
-
Fatiga.
-
Capacidad de recuperación tras dormir poco.
Uno de los mecanismos estudiados está relacionado con la regulación de la temperatura corporal.
Antes de dormir, nuestro organismo facilita una disminución progresiva de la temperatura central.
La glicina puede influir sobre mecanismos centrales y vasculares implicados en este proceso.
¿Cuánta glicina se ha estudiado para dormir?
Algunos de los pequeños ensayos clásicos utilizaron alrededor de 3 gramos de glicina antes de acostarse.
Esto ha hecho que esa cantidad se popularice mucho en suplementos destinados al sueño.
Sin embargo, los estudios disponibles son relativamente pequeños.
Por eso resulta más razonable hablar de una línea prometedora de investigación sobre sueño y descanso que de un tratamiento para el insomnio.
Glicina y jet lag
Precisamente por su relación con el sueño, la temperatura corporal y los ritmos de descanso, la glicina ha aparecido también en estrategias destinadas a mejorar la adaptación después de alteraciones del horario.
Su posible utilidad en jet lag se entiende dentro de este contexto, aunque la investigación específica es bastante menor que la disponible sobre sueño.
Glicina, glutatión y protección antioxidante
Hay otra función importantísima de la glicina que durante años recibió mucha menos atención.
Es uno de los tres aminoácidos necesarios para fabricar glutatión.
El glutatión está formado por:
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Glutamato.
-
Cisteína.
-
Glicina.
Es uno de los principales sistemas antioxidantes intracelulares del organismo.
Participa en:
-
Protección frente al estrés oxidativo.
-
Metabolismo hepático.
-
Función mitocondrial.
-
Detoxificación celular.
-
Mantenimiento del equilibrio redox.
Por eso la disponibilidad de glicina también puede influir sobre la capacidad del organismo para mantener una síntesis adecuada de glutatión.
Glicina y envejecimiento
Esta relación entre:
colágeno + glutatión + mitocondrias + metabolismo + inflamación
ha llevado a estudiar la glicina dentro del campo del envejecimiento saludable.
En diferentes modelos experimentales se han observado efectos interesantes sobre longevidad y metabolismo.
En humanos existen estudios sobre diferentes sistemas fisiológicos, pero todavía necesitamos ensayos más grandes y prolongados antes de poder hablar de un efecto geroprotector demostrado.
Lo que sí sabemos es que participa directamente en numerosos procesos que se alteran con la edad.
Glicina y síntesis de hemo
La glicina también participa en la formación del grupo hemo.
El primer paso de esta síntesis combina glicina con succinil-CoA.
El hemo forma parte de moléculas fundamentales como:
-
Hemoglobina.
-
Mioglobina.
-
Citocromos.
-
Diferentes enzimas.
Por eso la glicina participa indirectamente tanto en el transporte de oxígeno como en numerosos procesos de producción energética y metabolismo celular.
Glicina y glóbulos rojos
La hemoglobina necesita grupos hemo para poder unirse al oxígeno.
Como la glicina participa en la biosíntesis del hemo, forma parte de una de las rutas necesarias para mantener una correcta producción de hemoglobina.
Esto no significa que la glicina sea un tratamiento para la anemia.
La anemia puede deberse a muchas causas y nutrientes como:
-
Hierro.
-
Vitamina B12.
-
Folato.
-
Vitamina B6.
desempeñan igualmente funciones fundamentales en la formación normal de la sangre.
Glicina y ácidos biliares
La glicina también desempeña una función digestiva especialmente interesante.
El hígado produce ácidos biliares a partir del colesterol.
Antes de ser secretados en la bilis, muchos de estos ácidos pueden unirse a:
-
Glicina.
-
Taurina.
Este proceso se denomina conjugación de los ácidos biliares.
Los ácidos biliares conjugados participan en:
-
Digestión de las grasas.
-
Formación de micelas.
-
Absorción de vitaminas liposolubles.
-
Eliminación de colesterol.
Por tanto, la relación entre glicina y digestión de grasas no consiste simplemente en «descomponer grasa», sino en participar en la formación de unas moléculas esenciales para su digestión y absorción.
Glicina y metabolismo de la glucosa
La glicina también está conectada con el metabolismo glucídico.
Es un aminoácido glucogénico, lo que significa que su esqueleto carbonado puede entrar en rutas metabólicas capaces de contribuir a la formación de glucosa.
Además, numerosos estudios han observado relaciones entre niveles circulantes de glicina y:
-
Sensibilidad a la insulina.
-
Diabetes tipo 2.
-
Obesidad.
-
Síndrome metabólico.
Las personas con resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas presentan con frecuencia niveles circulantes de glicina más bajos.
Glicina y diabetes tipo 2
Esta relación ha llevado a estudiar la suplementación con glicina en personas con:
-
Resistencia a la insulina.
-
Diabetes tipo 2.
-
Síndrome metabólico.
Se han investigado cambios en:
-
Glucemia.
-
Respuesta de insulina.
-
Estrés oxidativo.
-
Inflamación.
-
Hemoglobina glucosilada.
-
Metabolismo lipídico.
Los resultados son interesantes, pero la evidencia clínica todavía no permite considerar la glicina un tratamiento de la diabetes.
Su importancia está principalmente en comprender su relación con el metabolismo energético y la salud metabólica.
¿Puede utilizarse glicina como edulcorante?
La glicina tiene un sabor naturalmente dulce.
Esto hace que algunas personas la utilicen para aportar dulzor a determinados alimentos o bebidas.
Sin embargo, no debemos considerarla simplemente un sustituto del azúcar equivalente a un edulcorante convencional.
Es un aminoácido metabólicamente activo y, cuando se utiliza en gramos, estamos aumentando también la ingesta de glicina.
Glicina e inflamación
La glicina también presenta interesantes efectos sobre diferentes mecanismos relacionados con la inflamación.
Existen receptores de glicina en distintos tipos celulares, incluidas algunas células inmunitarias.
Experimentalmente se ha observado que la señalización glicinérgica puede modular:
-
Producción de citocinas.
-
Activación celular.
-
Estrés oxidativo.
-
Respuesta inflamatoria.
Por eso la glicina está siendo investigada mucho más allá de sus funciones puramente estructurales.
Glicina y sistema inmunitario
El sistema inmunitario necesita una gran cantidad de aminoácidos para:
-
Proliferación celular.
-
Síntesis de proteínas.
-
Producción de anticuerpos.
-
Síntesis de glutatión.
La glicina puede participar tanto como componente proteico como a través de sus efectos metabólicos y de señalización.
Esto ayuda a entender por qué se estudia cada vez más su papel dentro de la relación entre nutrición, inflamación y función inmunitaria.
Glicina y cáncer
La glicina participa en procesos fundamentales para cualquier célula, entre ellos:
-
Síntesis de proteínas.
-
Formación de purinas.
-
Metabolismo de un carbono.
-
Producción de glutatión.
-
Proliferación celular.
Precisamente por eso su metabolismo también se ha estudiado ampliamente en células tumorales.
Existen modelos experimentales antiguos en los que determinadas intervenciones con glicina modificaron la angiogénesis y el crecimiento tumoral.
Posteriormente se ha descubierto además que muchas células tumorales presentan profundas modificaciones en las rutas metabólicas relacionadas con glicina y serina.
Esto ha convertido el metabolismo serina-glicina en un campo importante de investigación oncológica.
Pero estos resultados experimentales no significan que la suplementación con glicina sea un tratamiento contra el cáncer.
Glicina y angiogénesis
La angiogénesis es el proceso mediante el cual se forman nuevos vasos sanguíneos.
Los tumores necesitan desarrollar nuevos vasos a medida que crecen para recibir:
-
Oxígeno.
-
Nutrientes.
Algunos estudios experimentales observaron que dietas enriquecidas con glicina podían modificar determinados procesos angiogénicos y limitar el crecimiento tumoral en modelos animales.
Es una línea de investigación interesante que ayuda a explicar por qué la glicina apareció históricamente en estudios sobre cáncer, pero sus aplicaciones clínicas continúan siendo objeto de investigación.
Glicina y próstata
La glicina también aparece históricamente asociada a complementos destinados a la hiperplasia benigna de próstata.
En este caso es importante hacer una distinción.
Los estudios antiguos no utilizaban normalmente glicina sola, sino combinaciones de aminoácidos como:
-
Glicina.
-
Alanina.
-
Ácido glutámico.
Por eso no podemos atribuir los posibles resultados de aquellas combinaciones únicamente a la glicina.
Glicina y función hepática
El hígado participa intensamente en el metabolismo de la glicina.
Este aminoácido interviene en:
-
Síntesis de glutatión.
-
Conjugación de ácidos biliares.
-
Metabolismo de un carbono.
-
Diferentes reacciones de conjugación.
-
Síntesis de hemo.
También existe abundante investigación experimental sobre glicina y lesión hepática, incluida la relacionada con alcohol, inflamación y estrés oxidativo.
Su posible acción protectora se ha relacionado especialmente con:
-
Glutatión.
-
Estrés oxidativo.
-
Respuesta inflamatoria.
La mayor parte de los efectos terapéuticos específicos sobre enfermedad hepática procede todavía de investigación experimental.
Glicina y riñón
También se ha investigado la glicina en modelos de lesión renal y en situaciones relacionadas con determinados tratamientos farmacológicos.
Sus posibles efectos se han relacionado con:
-
Estrés oxidativo.
-
Inflamación.
-
Señalización celular.
Esto explica por qué aparece en textos antiguos como posible protector frente a determinados daños renales, aunque no debe interpretarse como un tratamiento general para proteger el riñón.
Glicina y enfermedades neurológicas
Debido a su doble papel como neurotransmisor inhibidor y modulador de los receptores NMDA, la glicina y el sistema glicinérgico se investigan en relación con numerosas enfermedades neurológicas.
Entre ellas:
-
Enfermedad de Parkinson.
-
Enfermedad de Huntington.
-
Ictus.
-
Epilepsia.
-
Dolor neuropático.
-
Trastornos del movimiento.
En muchos casos el objetivo actual de la investigación no es simplemente administrar glicina, sino actuar sobre:
-
Receptores glicinérgicos.
-
Transportadores GlyT1 y GlyT2.
-
Receptores NMDA.
Esto demuestra la enorme importancia fisiológica del sistema de señalización de la glicina.
¿Dónde encontramos glicina?
La glicina forma parte de numerosos alimentos ricos en proteínas.
Encontramos cantidades especialmente interesantes en alimentos ricos en tejido conectivo y colágeno.
Fuentes animales
-
Gelatina.
-
Caldos elaborados con tejidos ricos en colágeno.
-
Piel.
-
Cartílagos.
-
Carne.
-
Pescado.
-
Marisco.
-
Productos lácteos.
Fuentes vegetales
También se obtiene a partir de proteínas vegetales presentes en alimentos como:
-
Soja.
-
Legumbres.
-
Judías.
-
Espinacas.
-
Col rizada.
-
Coliflor.
-
Repollo.
-
Semillas.
-
Frutos secos.
Frutas y verduras pueden contener pequeñas cantidades, aunque los alimentos proteicos son las fuentes dietéticas más importantes.
¿Puede existir una deficiencia de glicina?
Una carencia aislada de glicina no suele producirse en personas sanas con una alimentación adecuada porque:
-
La obtenemos mediante los alimentos.
-
Nuestro organismo puede fabricarla.
Sin embargo, existen situaciones en las que las necesidades metabólicas pueden aumentar considerablemente.
Por ejemplo:
-
Crecimiento.
-
Reparación tisular.
-
Enfermedades graves.
-
Malnutrición.
-
Grandes traumatismos.
-
Situaciones de elevado estrés metabólico.
Además, existe debate científico sobre si la síntesis endógena puede cubrir siempre completamente las grandes necesidades de glicina asociadas a procesos como la síntesis de colágeno.
Por eso algunos investigadores utilizan el término aminoácido condicionalmente esencial en determinados contextos fisiológicos.
¿Para qué sirve la glicina como suplemento?
Las áreas donde encontramos mayor interés nutricional o científico son:
-
Formación de colágeno.
-
Tejido conectivo.
-
Piel.
-
Articulaciones.
-
Reparación de tejidos.
-
Síntesis de glutatión.
-
Producción de creatina.
-
Sistema nervioso.
-
Sueño y descanso.
-
Metabolismo de la glucosa.
-
Salud metabólica.
-
Investigación en esquizofrenia.
-
Función muscular.
-
Envejecimiento saludable.
-
Metabolismo hepático.
-
Investigación neurológica.
No todas estas aplicaciones tienen el mismo grado de evidencia ni utilizan las mismas dosis.
¿Cuánta glicina se toma?
La dosis depende completamente del objetivo.
En estudios sobre sueño se han utilizado cantidades próximas a 3 gramos antes de acostarse.
En algunas investigaciones metabólicas se han utilizado varios gramos al día.
En los antiguos ensayos sobre esquizofrenia se utilizaron cantidades muchísimo mayores, calculadas incluso en función del peso corporal.
Por tanto, no existe una única «dosis de glicina» válida para cualquier utilización.
Seguridad de la glicina
La glicina presente de manera natural en los alimentos forma parte de nuestra alimentación habitual.
En forma de suplemento también suele presentar una buena tolerancia en cantidades moderadas.
Los efectos adversos descritos son principalmente digestivos y pueden incluir:
-
Náuseas.
-
Molestias abdominales.
-
Vómitos.
-
Heces más blandas.
La tolerancia depende de la cantidad y de la persona.
Glicina y enfermedad renal o hepática
En personas con enfermedades hepáticas o renales importantes conviene individualizar especialmente la utilización de dosis elevadas de aminoácidos aislados.
No porque la glicina sea tóxica para el hígado o el riñón en condiciones normales, sino porque ambos órganos participan activamente en:
-
Metabolismo de aminoácidos.
-
Equilibrio nitrogenado.
-
Eliminación de metabolitos.
Esto es diferente de afirmar que cualquier suplemento de glicina «interrumpe el ciclo de Krebs» o provoca automáticamente acumulación de amoníaco, algo que no podemos generalizar.
Glicina y clozapina
La clozapina merece una mención específica debido a los estudios realizados en esquizofrenia.
Los ensayos clínicos que añadieron dosis altas de glicina a la clozapina no demostraron el beneficio que se había observado con otros antipsicóticos.
Por eso no tiene sentido añadir glicina a este tratamiento basándose simplemente en los resultados obtenidos con otros medicamentos.
Embarazo y lactancia
La glicina de los alimentos forma parte de la nutrición normal y es necesaria para numerosos procesos fisiológicos.
Sin embargo, existe mucha menos información sobre la utilización prolongada de dosis elevadas de glicina aislada durante embarazo y lactancia.
Por eso conviene diferenciar claramente entre la glicina contenida normalmente en los alimentos y las cantidades concentradas utilizadas en determinados complementos.
Glicina: mucho más que un componente del colágeno
La glicina parece sencilla hasta que empezamos a seguir todas las rutas metabólicas en las que participa.
Por un lado tenemos:
colágeno, piel, cartílago, tendones y tejido conectivo.
Por otro:
creatina, músculo y metabolismo energético.
Después encontramos:
glutatión y protección antioxidante.
Y finalmente aparece todo un sistema neurológico propio en el que la glicina puede comportarse como neurotransmisor inhibidor y, al mismo tiempo, actuar como coagonista de los receptores NMDA.
Eso explica por qué una molécula tan pequeña ha terminado apareciendo en investigaciones sobre temas aparentemente tan diferentes como:
sueño, esquizofrenia, metabolismo, envejecimiento, músculo, cerebro y reparación de tejidos.
Probablemente la mejor manera de entender para qué sirve la glicina sea precisamente esa: no buscar una única propiedad, sino comprender que es una pequeña pieza química situada en el centro de algunos de los procesos estructurales y metabólicos más importantes de nuestro organismo.


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Por Inaudito 21/01/2023 08:44:45
Buenos días y gracias por la información, cuando tomo glicina siento nauseas, a qué se puede deber? Gracias