
La capsaicina es el compuesto responsable del sabor picante de determinados pimientos del género Capsicum, especialmente la cayena y otros chiles picantes.
Pero la capsaicina no solamente consigue que un pimiento nos haga sudar, nos arda la boca o nos obligue a buscar desesperadamente un vaso de agua.
Precisamente la sensación de calor que produce está relacionada con el mecanismo que explica algunas de sus aplicaciones más interesantes.
La capsaicina interactúa con unos receptores llamados TRPV1, presentes fundamentalmente en neuronas sensoriales y relacionados con la percepción del calor, la inflamación y el dolor.
Por eso lleva muchísimo tiempo utilizándose tanto en medicina tradicional como, posteriormente, en preparados farmacológicos destinados principalmente al dolor neuropático y musculoesquelético.
Propiedades de la capsaicina
El uso medicinal de los pimientos picantes se remonta siglos atrás y aparece en diferentes culturas.
Los pueblos indígenas americanos, por ejemplo, utilizaban tradicionalmente preparados de chile sobre las encías para intentar aliviar el dolor dental.
Mucho después se consiguió aislar químicamente la sustancia responsable del picor.
La capsaicina fue aislada en el siglo XIX y posteriormente estudiada y caracterizada químicamente. A comienzos del siglo XX se avanzó considerablemente en el conocimiento de su estructura y finalmente pudo ser sintetizada.
Pero ¿qué tiene de especial?
Cuando la capsaicina entra en contacto con nuestras terminaciones nerviosas activa el receptor TRPV1, un receptor que también responde al calor intenso.
Al principio provoca precisamente lo que todos conocemos cuando comemos un chile:
-
Ardor.
-
Sensación de calor.
-
Dolor.
-
Irritación.
Sin embargo, cuando la exposición es repetida o mantenida ocurre algo bastante curioso: esas fibras nerviosas pueden volverse menos sensibles a determinados estímulos dolorosos.
Y ahí empieza su utilidad terapéutica.
Capsaicina, TRPV1 y sustancia P
Para comprender la acción analgésica de la capsaicina tenemos que hablar también de la sustancia P.
La sustancia P es un neuropéptido implicado en la transmisión del dolor y en determinados procesos inflamatorios.
La exposición continuada a capsaicina puede producir una desensibilización de las terminaciones nerviosas sensibles a TRPV1 y modificar la presencia y liberación de sustancia P y otros neurotransmisores relacionados con la transmisión nociceptiva.
Dicho de una forma mucho más sencilla:
al principio arde, pero después esas terminaciones nerviosas responden menos a determinados estímulos dolorosos.
Precisamente por este mecanismo podemos encontrar capsaicina en:
-
Cremas.
-
Geles.
-
Parches.
-
Preparados destinados al dolor neuropático.
Beneficios de la capsaicina
1. Capsaicina para aliviar el dolor
La capacidad analgésica de la capsaicina es probablemente su aplicación mejor conocida.
Cuando se utiliza repetidamente sobre la piel, provoca inicialmente una activación intensa de los receptores TRPV1, seguida de una disminución temporal de la sensibilidad de las fibras nerviosas.
Por esta razón se utiliza principalmente en determinados tipos de:
-
Dolor neuropático.
-
Dolor muscular.
-
Dolor articular.
-
Neuralgias.
-
Dolor localizado crónico.
Existen incluso parches de capsaicina de alta concentración utilizados clínicamente en algunos tipos de dolor neuropático periférico.
Por tanto, en este caso no estamos hablando solamente de un uso tradicional: el mecanismo analgésico de la capsaicina está bastante bien caracterizado.
2. Capsaicina, artritis y dolor articular
La capsaicina tópica también se utiliza para aliviar determinados dolores asociados a:
-
Artrosis.
-
Artritis.
-
Artritis reumatoide.
-
Dolor musculoesquelético.
-
Dolor de espalda.
No modifica la causa de una enfermedad articular ni regenera un cartílago deteriorado.
Lo que hace es actuar sobre la transmisión periférica del dolor.
Por eso puede resultar útil como apoyo sintomático en determinados dolores musculares y articulares.
3. Dolor neuropático
El dolor neuropático es una de las aplicaciones más interesantes de la capsaicina.
Se produce cuando existe una lesión o alteración de los propios nervios responsables de transmitir la sensibilidad.
Este tipo de dolor puede aparecer como:
-
Quemazón.
-
Hormigueo.
-
Dolor punzante.
-
Sensibilidad excesiva.
-
Sensaciones eléctricas.
La capsaicina tópica puede reducir temporalmente la sensibilidad de determinadas fibras nerviosas y se utiliza en diferentes tipos de neuropatía periférica.
4. Neuropatía diabética
Una de las aplicaciones estudiadas de la capsaicina es precisamente el dolor asociado a neuropatía diabética.
En este caso la capsaicina no trata la diabetes ni corrige la alteración metabólica que ha provocado el daño nervioso.
Lo que puede hacer, aplicada localmente, es ayudar a disminuir la sensación dolorosa producida por los nervios afectados.
Conviene diferenciar, por tanto, entre los posibles efectos metabólicos de la capsaicina y su utilización tópica para el dolor neuropático producido por la diabetes, ya que son dos aplicaciones completamente distintas.
5. Capsaicina y cefalea en racimos
La cefalea en racimos es un tipo de cefalea particularmente intensa y recurrente que suele aparecer siempre en un lado de la cabeza.
La capsaicina intranasal se ha investigado por su posible capacidad para reducir la frecuencia de estos episodios.
En algunos estudios se aplicó capsaicina dentro de la fosa nasal correspondiente al lado donde aparecía habitualmente el dolor.
Se observó que, tras aplicaciones repetidas, algunos pacientes experimentaban una reducción de la frecuencia de las crisis, efecto que podía mantenerse después de finalizar el tratamiento.
Este fenómeno vuelve a estar relacionado con la desensibilización de determinadas terminaciones nerviosas.
Eso sí: la utilización intranasal de capsaicina no tiene nada que ver con ponerse una crema convencional dentro de la nariz.
Los preparados y concentraciones utilizados en investigación son específicos y la mucosa nasal es extremadamente sensible.
6. Capsaicina y psoriasis
La psoriasis provoca inflamación cutánea y puede acompañarse de:
-
Picor.
-
Enrojecimiento.
-
Irritación.
-
Molestias.
-
Placas cutáneas.
La capsaicina tópica se ha investigado especialmente por su posible influencia sobre el picor y determinados síntomas de la psoriasis.
La sustancia P participa tanto en la transmisión de señales nerviosas como en diferentes mecanismos inflamatorios de la piel.
Al modificar la actividad de las fibras nerviosas sensibles a capsaicina, su aplicación continuada puede ayudar a reducir determinados síntomas.
Las primeras aplicaciones pueden provocar:
-
Ardor.
-
Picor.
-
Sensación intensa de calor.
En muchas personas esta sensación disminuye progresivamente con las aplicaciones sucesivas.
7. Capsaicina y dermatitis atópica
También se ha investigado la capsaicina en relación con el prurito o picor crónico de diferentes enfermedades dermatológicas, incluida la dermatitis atópica.
El mecanismo vuelve a ser similar: actuar sobre las vías nerviosas responsables de transmitir la sensación de picor y dolor.
Sin embargo, la piel con dermatitis puede estar especialmente sensible y la capsaicina puede resultar demasiado irritante para algunas personas.
Por eso no es un producto que podamos aplicar indiscriminadamente sobre cualquier piel inflamada.
Capsaicina y cáncer
Este es uno de los campos que más investigación ha generado y también uno de los que exige diferenciar con mayor claridad entre los resultados experimentales y su posible aplicación clínica.
Cáncer de próstata
Existen estudios experimentales en los que la capsaicina ha mostrado capacidad para influir sobre diferentes líneas celulares de cáncer de próstata.
Uno de los trabajos más conocidos, publicado en 2006 por investigadores vinculados a UCLA, estudió su actividad sobre células de cáncer de próstata y observó mecanismos relacionados con:
-
Inhibición de proliferación celular.
-
Regulación del ciclo celular.
-
Apoptosis, es decir, muerte celular programada.
Los resultados fueron suficientemente interesantes como para impulsar nuevas investigaciones.
Pero hablamos principalmente de investigación preclínica.
Que una sustancia provoque apoptosis en células tumorales cultivadas en laboratorio no significa que tomarla oralmente consiga tratar un cáncer en una persona.
Cáncer gástrico y Helicobacter pylori
Helicobacter pylori es una bacteria que puede colonizar la mucosa gástrica y producir gastritis crónica y, en determinadas personas, aumentar el riesgo de desarrollar úlceras y ciertos tipos de cáncer gástrico.
Se han investigado capsaicina, piperina y otros compuestos vegetales por sus posibles efectos sobre:
-
Inflamación gástrica.
-
Estrés oxidativo.
-
Respuesta de la mucosa.
-
Actividad frente a H. pylori.
Algunos resultados experimentales han sido interesantes.
Sin embargo, no podemos considerar la capsaicina un tratamiento de la infección por H. pylori ni una estrategia demostrada para prevenir el cáncer gástrico.
Cáncer de pulmón y otros tumores
También existen investigaciones experimentales sobre capsaicina y diferentes tipos de células tumorales, incluidas células relacionadas con cáncer de pulmón.
En determinados modelos se han observado cambios en crecimiento, proliferación o supervivencia celular.
La investigación sobre capsaicina y cáncer es especialmente compleja porque sus efectos pueden depender de:
-
Concentración.
-
Tipo celular.
-
Tiempo de exposición.
-
Vías metabólicas implicadas.
Por tanto, actualmente no podemos afirmar que la capsaicina prevenga o trate el cáncer.
Lo que sí podemos decir es que sus mecanismos sobre TRPV1, apoptosis, inflamación y señalización celular continúan siendo objeto de investigación oncológica.
Capsaicina y diabetes
La relación entre capsaicina y metabolismo de la glucosa también se ha estudiado ampliamente.
Los receptores TRPV1 no solamente se encuentran en las terminaciones nerviosas relacionadas con el dolor. Participan en diferentes procesos metabólicos.
Algunas investigaciones han estudiado el consumo de capsaicina en relación con:
-
Glucemia.
-
Sensibilidad a la insulina.
-
Secreción de insulina.
-
Metabolismo energético.
-
Inflamación metabólica.
Existen resultados interesantes tanto en modelos experimentales como en algunos estudios en humanos.
Sin embargo, no podemos afirmar que la capsaicina «prevenga o trate la diabetes» ni que estabilice por sí sola el azúcar en sangre.
Sí podemos decir que existe investigación sobre su posible influencia en el metabolismo glucídico y la sensibilidad a la insulina.
Su aplicación tópica tiene además otra posible utilidad completamente diferente: disminuir el dolor provocado por algunas neuropatías diabéticas.
Capsaicina y adelgazamiento
La capsaicina aparece con frecuencia en complementos destinados al control del peso debido a sus posibles efectos sobre el metabolismo energético.
Los alimentos picantes y la capsaicina se han investigado por su posible capacidad para modificar:
-
Termogénesis.
-
Gasto energético.
-
Oxidación de grasas.
-
Sensación de saciedad.
-
Apetito.
La activación de TRPV1 puede producir un pequeño aumento transitorio de la termogénesis y del gasto energético.
También existen estudios que relacionan el consumo de alimentos picantes con modificaciones del apetito y de la ingesta posterior.
Ahora bien, el efecto es modesto.
La capsaicina no provoca por sí sola una pérdida de peso importante ni convierte un alimento en «quemagrasas».
Puede ser un pequeño elemento dentro de una estrategia nutricional, pero el descenso de peso depende principalmente del balance energético, la alimentación, la actividad física y muchos otros factores.
Capsaicina y metabolismo de las grasas
Relacionado con lo anterior, la capsaicina también se ha investigado por su posible influencia sobre la oxidación de ácidos grasos.
El organismo obtiene energía de diferentes combustibles y determinados estímulos pueden modificar temporalmente qué proporción procede de carbohidratos o grasas.
La capsaicina puede intervenir en este proceso a través de la activación del sistema nervioso simpático y diferentes vías metabólicas.
Esto ayuda a entender por qué se utiliza tanto en complementos termogénicos, aunque el efecto real sobre la pérdida de grasa corporal suele ser mucho menor de lo que sugiere la publicidad.
Capsaicina y mucositis oral
Otra aplicación bastante particular es el estudio de la capsaicina en determinados tipos de dolor oral, incluida la mucositis asociada a tratamientos oncológicos.
Puede parecer contradictorio utilizar una sustancia que inicialmente quema para intentar reducir el dolor.
Sin embargo, el mecanismo vuelve a ser exactamente el mismo: después de la activación inicial de las terminaciones nerviosas puede producirse una desensibilización.
Se han investigado diferentes formulaciones destinadas a aprovechar este efecto.
La aplicación de capsaicina sobre una mucosa no debe confundirse con el uso doméstico de chile o cremas tópicas. Los estudios se realizan con formulaciones y concentraciones específicas.
Usos de la capsaicina
La capsaicina se utiliza o se ha estudiado en relación con:
-
Dolor muscular.
-
Dolor articular.
-
Artrosis.
-
Artritis.
-
Artritis reumatoide.
-
Dolor de espalda crónico.
-
Dolor crónico de tejidos blandos.
-
Dolor neuropático.
-
Neuropatía diabética.
-
Neuralgias.
-
Psoriasis.
-
Dermatitis y determinados tipos de picor crónico.
-
Cefalea en racimos.
-
Dolor oral y determinados casos de mucositis.
-
Investigación sobre metabolismo de la glucosa.
-
Investigación sobre sensibilidad a la insulina.
-
Control del peso y termogénesis.
-
Investigación sobre cáncer de próstata.
-
Investigación sobre cáncer gástrico.
-
Investigación sobre cáncer de pulmón y otros tipos tumorales.
No todos estos usos tienen el mismo grado de evidencia.
La capsaicina tópica para determinados dolores cuenta con un uso clínico mucho más establecido que, por ejemplo, sus posibles aplicaciones frente al cáncer o sobre el metabolismo de la glucosa, que continúan siendo objeto de investigación.
¿Capsaicina en alimentos, suplementos o cremas?
No es exactamente lo mismo.
Capsaicina en alimentos
Cuando comemos cayena, chile u otros pimientos picantes estamos consumiendo capsaicinoides dentro del propio alimento.
En estas cantidades pueden producir efectos sobre:
-
Sensación de calor.
-
Termogénesis.
-
Digestión.
-
Apetito.
Capsaicina en suplementos
Los complementos permiten aportar cantidades más concentradas y estandarizadas.
Precisamente por eso aumenta también la posibilidad de:
-
Ardor de estómago.
-
Irritación digestiva.
-
Reflujo.
-
Molestias intestinales.
La cantidad adecuada depende de la concentración real de capsaicinoides del preparado, por lo que no debe confundirse el peso de la cayena o de un extracto con el peso de capsaicina pura.
Capsaicina tópica
Las cremas y parches tienen una finalidad completamente diferente.
Aquí buscamos actuar directamente sobre las terminaciones nerviosas de una zona concreta.
Por eso puede utilizarse para dolor muscular, articular o neuropático.
Contraindicaciones y precauciones de la capsaicina
La capsaicina presente de forma natural en los alimentos es generalmente bien tolerada por la mayoría de las personas.
Pero eso no significa que todo el mundo tolere igual los alimentos picantes ni que podamos extrapolar esa seguridad a cualquier suplemento concentrado.
Problemas digestivos
La capsaicina puede producir:
-
Ardor de estómago.
-
Dolor abdominal.
-
Irritación digestiva.
-
Diarrea en algunas personas.
-
Sensación intensa de calor.
-
Reflujo gastroesofágico en personas susceptibles.
Si los alimentos picantes empeoran repetidamente el reflujo o las molestias digestivas, un suplemento concentrado de capsaicina puede producir el mismo problema o intensificarlo.
Reacciones de sensibilidad
La aplicación tópica puede producir:
-
Ardor.
-
Enrojecimiento.
-
Picor.
-
Sensación de calor.
-
Irritación.
Una cierta sensación inicial de ardor forma parte del propio mecanismo de la capsaicina, pero una reacción intensa, persistente o acompañada de otros síntomas obliga a suspender su utilización.
La capsaicina pertenece químicamente al grupo de los capsaicinoides. El hecho de que sea un alcaloide no significa por sí mismo que vaya a provocar alergia, aunque naturalmente pueden existir reacciones de sensibilidad a los preparados que la contienen.
Cómo utilizar una crema de capsaicina
Cuando utilizamos capsaicina tópica es recomendable comenzar en una zona pequeña para comprobar la tolerancia.
Además:
-
No aplicar sobre heridas o piel lesionada.
-
Evitar ojos y mucosas.
-
Lavarse bien las manos después de aplicarla.
-
No tocar los ojos después.
-
No aplicar inmediatamente después de una ducha o baño muy caliente.
-
No utilizar simultáneamente con mantas eléctricas, bolsas de agua caliente u otras fuentes intensas de calor.
El calor puede aumentar considerablemente la sensación de quemazón.
Y aquí está precisamente la paradoja de la capsaicina.
La molécula que hace que un chile nos parezca literalmente ardiente es la misma que, utilizada de una manera completamente diferente y repetida sobre determinadas terminaciones nerviosas, puede conseguir que esas fibras transmitan menos dolor.
Por eso la capsaicina es mucho más que «el componente picante de la cayena».
Es un buen ejemplo de cómo una sustancia utilizada durante siglos por distintas culturas terminó permitiéndonos comprender mejor mecanismos tan complejos como los receptores TRPV1, la sustancia P, el dolor neuropático, la termogénesis y la comunicación entre nuestras terminaciones nerviosas y el cerebro.


Proteínas vegetales para deportistas: 7 alternativas a la soja
Adaptógenos para el estrés y el insomnio: cómo pueden ayudarte
Los 10 alimentos más ricos en selenio