Astaxantina: para qué sirve, propiedades y contraindicaciones

La astaxantina es un pigmento natural de color rosado o rojizo perteneciente a la familia de los carotenoides. Es conocida especialmente por su potente actividad antioxidante y por su capacidad para proteger las estructuras celulares frente al estrés oxidativo.

Una de sus principales fuentes naturales es la microalga Haematococcus pluvialis, que tiene una historia bastante curiosa.

Cuando esta microalga se encuentra sometida a condiciones ambientales adversas —falta de agua, exceso de radiación solar, temperaturas inadecuadas o escasez de nutrientes— pone en marcha un mecanismo natural de defensa y comienza a acumular grandes cantidades de astaxantina. El pigmento actúa como una especie de escudo que ayuda a la microalga a resistir esas condiciones extremas.

Después, diferentes animales acuáticos consumen estas microalgas o los organismos que las contienen y acumulan astaxantina en sus tejidos. De ahí procede el característico color rosado o rojizo del salmón, el krill, determinados crustáceos y otros animales marinos.

Y precisamente esta extraordinaria función protectora que desempeña en la naturaleza es la que ha despertado tanto interés por la astaxantina en nutrición.

Propiedades de la astaxantina

La astaxantina destaca principalmente por su actividad antioxidante.

Su estructura molecular le permite situarse atravesando la membrana celular, proporcionando protección frente a la oxidación tanto en la parte interna como externa de la membrana.

A diferencia de otros carotenoides, la astaxantina no presenta actividad significativa como provitamina A, por lo que su interés nutricional reside fundamentalmente en sus propiedades antioxidantes y en su relación con diferentes procesos celulares.

Entre sus propiedades y aplicaciones más interesantes encontramos:

  • Ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo y la acción de los radicales libres.

  • Presenta actividad relacionada con la regulación de diferentes procesos inflamatorios.

  • Tiene especial afinidad por la piel y los ojos.

  • Puede atravesar la barrera hematorretiniana.

  • También puede atravesar la barrera hematoencefálica, lo que explica el interés que ha despertado en el estudio del cerebro y el sistema nervioso.

  • Se ha investigado por su relación con la salud cardiovascular y el metabolismo de los lípidos.

  • Es utilizada por deportistas por su posible influencia sobre el rendimiento, la resistencia y especialmente la recuperación después del ejercicio.

  • Se ha estudiado también su relación con la respuesta inmunitaria.

Astaxantina y estrés oxidativo

Una de las características más conocidas de la astaxantina es su capacidad antioxidante.

Los radicales libres forman parte del metabolismo normal, pero cuando su producción supera la capacidad antioxidante del organismo aparece lo que conocemos como estrés oxidativo.

Este fenómeno puede afectar a lípidos, proteínas, membranas celulares y ADN.

La estructura de la astaxantina resulta especialmente interesante porque puede integrarse en las membranas celulares y contribuir a protegerlas frente a los procesos de oxidación.

Por esta razón ha despertado interés en campos muy diferentes relacionados con el envejecimiento celular, la inflamación, el ejercicio físico, la piel, el sistema cardiovascular y el sistema nervioso.

Astaxantina para los ojos

La salud ocular es probablemente una de las aplicaciones más interesantes de la astaxantina.

La astaxantina puede atravesar la barrera hematorretiniana y alcanzar los tejidos del ojo.

Se ha estudiado especialmente en relación con:

  • Fatiga ocular.

  • Cansancio producido por un trabajo visual prolongado.

  • Acomodación visual.

  • Flujo sanguíneo ocular.

  • Estrés oxidativo de la retina.

  • Exposición de los ojos a la radiación solar.

Investigadores japoneses han estudiado también su utilización en la fatiga ocular, observando su relación con la circulación sanguínea en los tejidos oculares.

Esta característica ha hecho que aparezca con frecuencia en complementos destinados al mantenimiento de la visión, muchas veces acompañada de otros carotenoides y antioxidantes.

También se ha investigado su posible papel dentro del apoyo nutricional en alteraciones relacionadas con el envejecimiento ocular, como la degeneración macular asociada a la edad y las cataratas, así como en diferentes procesos relacionados con la retina.

Astaxantina para proteger la piel

La astaxantina también tiene una relación especialmente interesante con la piel.

No resulta demasiado sorprendente si recordamos para qué la fabrica originalmente Haematococcus pluvialis: precisamente para defenderse frente a situaciones ambientales extremas, entre ellas una exposición intensa a la radiación solar.

Se ha estudiado la astaxantina por su capacidad para ayudar a proteger la piel frente al estrés oxidativo provocado por la radiación ultravioleta.

Por ello se utiliza especialmente como apoyo nutricional para:

  • Preparar la piel antes de la exposición solar.

  • Protegerla frente al estrés oxidativo producido por los rayos UV.

  • Mantener su elasticidad.

  • Favorecer su hidratación.

  • Ayudar a mantener el aspecto de la piel.

  • Reducir los signos asociados al fotoenvejecimiento, como pequeñas arrugas y alteraciones de la pigmentación.

Esto no significa que sustituya a la protección solar externa. Su interés está en proporcionar protección antioxidante desde el interior.

Astaxantina y sistema cardiovascular

La astaxantina también ha sido estudiada en relación con la salud cardiovascular y la circulación sanguínea.

Su actividad antioxidante resulta especialmente interesante frente a la oxidación de los lípidos.

También existen investigaciones sobre su posible influencia en diferentes parámetros relacionados con:

  • Triglicéridos.

  • Colesterol HDL.

  • Inflamación.

  • Proteína C reactiva.

  • Circulación sanguínea.

  • Estrés oxidativo vascular.

Por estas razones se ha investigado como nutriente complementario dentro de estrategias destinadas al mantenimiento de la salud cardiovascular.

Astaxantina y sistema inmunitario

La astaxantina también ha despertado interés por su relación con el sistema inmunitario.

Entre los investigadores que estudiaron este aspecto encontramos a Harumi Jyonouchi y su equipo, que analizaron la influencia de la astaxantina sobre diferentes componentes de la respuesta inmunitaria.

En diferentes trabajos se ha estudiado su relación con la producción de anticuerpos y la actividad de determinadas células inmunitarias, incluidas las células T.

Esta relación entre actividad antioxidante, inflamación y respuesta inmunitaria constituye otra de las áreas de interés de este carotenoide.

Astaxantina para deportistas

La astaxantina es también un suplemento utilizado en nutrición deportiva.

El ejercicio intenso incrementa temporalmente la producción de radicales libres y el estrés oxidativo muscular.

Por esta razón se ha estudiado la astaxantina por su posible influencia sobre:

  • Resistencia al esfuerzo.

  • Fatiga.

  • Recuperación después del ejercicio.

  • Molestias musculares posteriores al entrenamiento.

  • Metabolismo energético.

  • Utilización de las grasas durante el ejercicio.

Una de sus aplicaciones más interesantes en deportistas no está solamente en intentar mejorar el rendimiento, sino en favorecer la recuperación tras el esfuerzo físico.

Astaxantina, cerebro y sistema nervioso

La astaxantina es liposoluble y tiene la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica.

Esta característica permite que llegue al sistema nervioso y explica que haya sido estudiada por su posible papel protector frente al estrés oxidativo neuronal.

Se ha investigado en relación con:

  • Envejecimiento cerebral.

  • Memoria y capacidades cognitivas.

  • Estrés oxidativo neuronal.

  • Procesos neuroinflamatorios.

  • Enfermedades neurodegenerativas.

También se ha estudiado experimentalmente en relación con patologías como Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple y otras enfermedades neurodegenerativas, fundamentalmente por su actividad antioxidante y su relación con diferentes vías inflamatorias.

Astaxantina y fertilidad masculina

Otro campo bastante menos conocido es su posible relación con la fertilidad masculina.

Los espermatozoides son especialmente sensibles al estrés oxidativo debido a la composición de sus membranas.

Por esta razón se ha estudiado la suplementación con antioxidantes, incluida la astaxantina, en relación con diferentes parámetros de la función espermática y la fertilidad masculina.

Es una aplicación bastante menos conocida que la relacionada con la piel o los ojos, pero resulta especialmente interesante por el papel que desempeña el estrés oxidativo en la calidad espermática.

Astaxantina y aparato digestivo

También se ha investigado la astaxantina en diferentes procesos relacionados con el aparato digestivo, especialmente aquellos en los que intervienen el estrés oxidativo y la inflamación.

Entre ellos encontramos estudios relacionados con:

  • Gastritis.

  • Inflamación gástrica.

  • Helicobacter pylori.

  • Protección de la mucosa digestiva.

  • Procesos ulcerosos.

Su interés en este campo procede principalmente de la combinación de sus propiedades antioxidantes y su influencia sobre diferentes mecanismos inflamatorios.

Otros usos estudiados de la astaxantina

Por sus características antioxidantes y su capacidad para alcanzar diferentes tejidos, la astaxantina ha sido investigada en numerosos campos.

Entre sus aplicaciones y líneas de investigación encontramos:

  • Artritis y molestias articulares.

  • Tendinitis y recuperación muscular.

  • Metabolismo de la glucosa.

  • Pancreatitis.

  • Síndrome del túnel carpiano.

  • Esclerosis múltiple.

  • Enfermedad de Parkinson.

  • Enfermedades neurodegenerativas.

  • Procesos inflamatorios crónicos.

También existen investigaciones experimentales sobre astaxantina y diferentes tipos de cáncer, entre ellos cáncer de vejiga, colon, mama y cavidad oral.

En estos estudios se han analizado mecanismos como la apoptosis celular, el estrés oxidativo, la proliferación celular y la peroxidación lipídica. Se trata de una línea de investigación diferente de su utilización habitual como complemento antioxidante y no debe confundirse con un tratamiento oncológico.

Fuentes naturales de astaxantina

La principal fuente utilizada para obtener astaxantina natural destinada a complementos alimenticios es la microalga Haematococcus pluvialis.

También podemos encontrarla de manera natural en alimentos marinos como:

  • Salmón.

  • Trucha.

  • Krill.

  • Gambas.

  • Langostinos.

  • Cangrejos.

  • Otros crustáceos.

Curiosamente, estos animales no fabrican por sí mismos toda la astaxantina responsable de su coloración, sino que la obtienen fundamentalmente a través de la cadena alimentaria.

Es precisamente la acumulación de este carotenoide la que proporciona a muchos de ellos sus característicos tonos rosados y rojizos.

¿Cómo tomar astaxantina?

La astaxantina es liposoluble, por lo que su absorción mejora cuando se toma acompañada de alimentos que contienen grasa.

Por esta razón resulta más lógico tomarla junto a una comida que hacerlo completamente en ayunas.

La cantidad utilizada dependerá de la concentración del complemento y del objetivo para el que se esté empleando, por lo que conviene respetar las indicaciones del producto.

Contraindicaciones y precauciones de la astaxantina

La astaxantina suele ser bien tolerada en las cantidades habitualmente utilizadas en complementos alimenticios.

Como ocurre con otros complementos, conviene extremar la precaución durante embarazo y lactancia si no se dispone de indicación profesional específica.

También debe valorarse su utilización cuando se toman medicamentos o existen enfermedades que requieran seguimiento, especialmente si se emplean cantidades elevadas o se combina con otros complementos.

Un antioxidante nacido como mecanismo de supervivencia

Quizá una de las cosas más interesantes de la astaxantina sea precisamente su origen.

Haematococcus pluvialis no produce grandes cantidades de este pigmento porque sí. Lo hace cuando las condiciones de su entorno se vuelven hostiles y necesita protegerse para sobrevivir.

Después, ese pigmento pasa a través de la cadena alimentaria y termina proporcionando su color característico a salmones, krill y crustáceos.

Una estrategia de supervivencia de una diminuta microalga ha terminado convirtiéndose en uno de los carotenoides antioxidantes más interesantes utilizados actualmente en nutrición.

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