
El Omega 7 es probablemente uno de los ácidos grasos menos conocidos.
Todos hemos oído hablar del Omega 3, del Omega 6 e incluso del Omega 9, pero pocas personas saben qué es el Omega 7 y para qué sirve.
Y, sin embargo, es un ácido graso muy interesante, especialmente cuando hablamos de mucosas, piel, metabolismo de las grasas, glucosa, inflamación y salud cardiovascular.
Una de sus fuentes vegetales más conocidas es el espino amarillo o espino cerval de mar (Hippophae rhamnoides), especialmente el aceite obtenido de la pulpa de sus bayas.
Pero también podemos encontrar Omega 7 en las nueces de macadamia, algunos pescados, aguacate y determinadas grasas de origen animal.
¿Qué es el Omega 7?
Cuando hablamos de Omega 7 no estamos hablando de una única sustancia, sino de una familia de ácidos grasos cuyo primer doble enlace se encuentra situado en la posición 7 contando desde el extremo omega de la molécula.
Los dos que más nos interesan son:
-
ácido palmitoleico;
-
ácido vaccénico.
El más estudiado desde el punto de vista metabólico es el ácido palmitoleico, un ácido graso monoinsaturado que nuestro propio organismo también puede fabricar a partir del ácido palmítico.
Por tanto, a diferencia de los Omega 3 y Omega 6 esenciales, no necesitamos obtener obligatoriamente Omega 7 mediante la alimentación.
Pero eso no significa que carezca de interés.
Al contrario.
Durante los últimos años el ácido palmitoleico ha llamado mucho la atención porque parece comportarse no solamente como una fuente de energía o como componente de nuestras membranas celulares, sino también como una molécula capaz de intervenir en la comunicación metabólica entre diferentes tejidos.
De ahí que en algunos trabajos se haya utilizado incluso el concepto de lipocina para describirlo.
Omega 7 y ácido vaccénico
Aquí quiero aclarar una confusión que aparece muchísimo cuando se habla de Omega 7.
Los Omega 7 no son grasas trans.
El ácido palmitoleico que encontramos habitualmente en alimentos es fundamentalmente una grasa monoinsaturada en configuración cis.
Sin embargo, dentro de la familia encontramos también el ácido vaccénico, presente de forma natural en productos procedentes de animales rumiantes.
Parte del ácido vaccénico de los lácteos y otras grasas de rumiantes aparece en configuración trans.
Pero no debemos confundir estas pequeñas cantidades de grasas trans naturales de los rumiantes con las grasas trans industriales producidas mediante la hidrogenación parcial de aceites vegetales.
Son químicamente y metabólicamente situaciones diferentes.
Propiedades del Omega 7
El ácido palmitoleico se está estudiando especialmente por su relación con:
-
metabolismo de la glucosa;
-
sensibilidad a la insulina;
-
metabolismo de los lípidos;
-
hígado;
-
tejido adiposo;
-
inflamación;
-
salud cardiovascular;
-
regulación del apetito;
-
piel;
-
y mantenimiento de las mucosas.
Y esta última propiedad es precisamente la que ha hecho especialmente populares a los suplementos de Omega 7 procedentes del espino amarillo.
Omega 7 para piel, pelo y uñas
Los ácidos grasos forman parte de las estructuras lipídicas que ayudan a mantener la barrera de la piel.
Una barrera cutánea sana evita que perdamos excesiva cantidad de agua y ayuda a mantener la piel flexible e hidratada.
Por eso los aceites ricos en Omega 7, especialmente el aceite de espino amarillo, se utilizan tradicionalmente tanto por vía oral como tópica para:
-
piel seca;
-
pérdida de elasticidad;
-
irritación;
-
envejecimiento cutáneo;
-
cabello seco;
-
y cuidado de las uñas.
El espino amarillo aporta además otros componentes interesantes, entre ellos carotenoides, tocoferoles y diferentes compuestos antioxidantes.
Por eso cuando hablamos de los efectos del aceite de espino amarillo sobre la piel no podemos atribuírselo absolutamente todo al Omega 7.
Estamos utilizando un aceite bastante más complejo.
Omega 7 y mucosas
Esta es para mí una de las aplicaciones más interesantes.
Nuestro organismo está lleno de membranas mucosas.
Tenemos mucosa:
-
digestiva;
-
oral;
-
ocular;
-
respiratoria;
-
urinaria;
-
y vaginal.
Estas mucosas constituyen una barrera fundamental entre nuestro organismo y el exterior y necesitan conservar una correcta hidratación e integridad.
Por eso los aceites ricos en Omega 7 se han utilizado especialmente cuando existe sequedad de mucosas.
Una de las fuentes más estudiadas en este sentido ha sido precisamente el aceite de espino amarillo.
Se ha investigado su utilización en situaciones relacionadas con:
-
sequedad ocular;
-
sequedad vaginal;
-
piel seca;
-
y alteraciones de diferentes barreras epiteliales.
Por eso el Omega 7 ha adquirido especial interés en mujeres durante la menopausia, cuando la disminución de estrógenos puede producir sequedad vaginal, ocular, bucal y cutánea.
Aquí el objetivo no es únicamente «echar grasa».
Los ácidos grasos forman parte de las membranas celulares y de las estructuras que permiten mantener la integridad de esos tejidos.
Omega 7 y mucosa digestiva
La mucosa intestinal es una de las superficies más importantes de nuestro organismo.
No solamente tiene que permitirnos absorber nutrientes.
También tiene que actuar como barrera.
Los aceites de espino amarillo y sus diferentes componentes se han estudiado experimentalmente por su posible influencia sobre:
-
integridad de la mucosa gastrointestinal;
-
inflamación;
-
estrés oxidativo;
-
y reparación de tejidos.
Por eso tradicionalmente encontramos el espino amarillo relacionado con el cuidado de la mucosa digestiva.
Yo aquí distinguiría entre dos cosas.
Una cosa es utilizar grasas y alimentos adecuados para favorecer el mantenimiento de una mucosa sana y otra afirmar que el Omega 7 por sí solo va a curar una úlcera, un reflujo o cualquier enfermedad digestiva.
Pero la conexión entre Omega 7, barreras celulares y mucosas me parece suficientemente interesante como para conservarla.
Omega 7 y salud cardiovascular
El ácido palmitoleico se ha estudiado también por su relación con diferentes marcadores de salud cardiovascular y metabólica.
Aquí la cuestión es algo más compleja de lo que se explicaba hace años.
No podemos decir simplemente:
Omega 7 sube HDL y baja LDL.
Los resultados dependen de la fuente de Omega 7, la dieta, la situación metabólica de la persona y de si estamos hablando de ácido palmitoleico circulante producido por nuestro organismo o de ácido palmitoleico procedente de la alimentación.
Pero sí existe investigación sobre su posible influencia en:
-
triglicéridos;
-
metabolismo hepático de las grasas;
-
sensibilidad a la insulina;
-
inflamación;
-
y diferentes factores relacionados con el síndrome metabólico.
Por eso actualmente el ácido palmitoleico interesa mucho más como regulador metabólico que simplemente como «una grasa que baja el colesterol».
Omega 7 y síndrome metabólico
Esta es probablemente una de las líneas más interesantes de investigación sobre el ácido palmitoleico.
El síndrome metabólico no es un único problema.
Suele reunir varias alteraciones:
-
resistencia a la insulina;
-
glucosa elevada;
-
grasa abdominal;
-
triglicéridos elevados;
-
hipertensión;
-
alteraciones del colesterol;
-
hígado graso;
-
e inflamación metabólica.
Y todas están conectadas.
El ácido palmitoleico parece participar en la comunicación entre tejido adiposo, hígado, músculo y páncreas, precisamente los tejidos que están profundamente implicados en el síndrome metabólico.
Por eso no me interesa mirar el Omega 7 únicamente como una grasa.
Me interesa como parte de un terreno metabólico completo.
Omega 7, insulina y diabetes tipo 2
El ácido palmitoleico se ha estudiado por su posible influencia sobre la sensibilidad a la insulina.
En modelos experimentales se han observado efectos sobre la captación y utilización de glucosa, la producción hepática de grasa y diferentes rutas relacionadas con la resistencia a la insulina.
En animales se han obtenido resultados especialmente interesantes.
En humanos la situación es bastante más compleja y todavía no podemos trasladar automáticamente todos esos resultados a una recomendación terapéutica.
Pero la conexión existe y explica perfectamente por qué el Omega 7 está siendo estudiado en:
-
resistencia a la insulina;
-
síndrome metabólico;
-
alteraciones de glucosa;
-
obesidad;
-
y diabetes tipo 2.
Omega 7, hígado y metabolismo de las grasas
Aquí aparece nuevamente el hígado.
Y no es casualidad.
El hígado decide continuamente qué hacemos con una parte importante de la energía que recibimos:
la utilizamos, la transformamos o la almacenamos.
El ácido palmitoleico participa en diferentes rutas relacionadas con el metabolismo lipídico y se ha estudiado por su influencia sobre:
-
síntesis de ácidos grasos;
-
oxidación de grasas;
-
acumulación de lípidos;
-
triglicéridos;
-
y metabolismo hepático.
Por eso también encontramos al Omega 7 relacionado con hígado graso y trastornos metabólicos hepáticos.
Nuevamente, no estamos hablando de que tomar una cápsula de Omega 7 «limpie el hígado».
Estamos hablando de un ácido graso que participa en señales metabólicas íntimamente relacionadas con la forma en la que hígado y tejido adiposo manejan la energía.
Omega 7 e inflamación
Otro de los aspectos que más interés ha despertado es su posible actividad antiinflamatoria.
En diferentes modelos experimentales el ácido palmitoleico ha mostrado capacidad para modular vías inflamatorias y reducir determinados mediadores de inflamación.
Aquí aparecía en mi artículo original la proteína C-reactiva o PCR.
La PCR es una proteína producida principalmente por el hígado cuya concentración aumenta cuando existe inflamación.
Por eso se utiliza como marcador.
Pero tenemos que distinguir entre una inflamación aguda —que forma parte de una respuesta normal y necesaria del organismo— y una inflamación crónica de bajo grado, que encontramos frecuentemente asociada a obesidad, resistencia a la insulina, síndrome metabólico y numerosas enfermedades crónicas.
Y aquí es donde el Omega 7 resulta especialmente interesante.
No porque una PCR elevada signifique automáticamente que tengamos una enfermedad autoinmune, sino porque nos permite observar que existe un proceso inflamatorio que debemos interpretar dentro del contexto de cada persona.
Omega 7 y enfermedades autoinmunes
En mi artículo original relacionaba esta inflamación crónica con enfermedades como:
-
esclerosis múltiple;
-
psoriasis;
-
artritis reumatoide;
-
diabetes tipo 1;
-
y otras enfermedades autoinmunes.
Mantengo esa conexión, pero con una precisión importante.
La inflamación crónica no es por sí sola la causa de todas estas enfermedades.
En las enfermedades autoinmunes intervienen inmunidad, genética, barrera intestinal, microbiota, infecciones, factores ambientales, metabolismo y muchos otros elementos.
Pero una vez instaurado el proceso, la inflamación forma parte fundamental del terreno que observamos.
Por eso estudiar sustancias capaces de modular las vías inflamatorias sigue teniendo muchísimo interés.
Omega 7 y sobrepeso
El ácido palmitoleico también se ha estudiado en relación con la regulación del apetito y del tejido adiposo.
Aquí aparece una hormona muy interesante:
la grelina.
La grelina se produce fundamentalmente en el estómago y participa en las señales que regulan hambre y saciedad.
Cuando el estómago está vacío, sus niveles suelen aumentar y favorecen la sensación de hambre.
Después de comer, disminuyen.
En estudios experimentales se ha investigado la capacidad del ácido palmitoleico para influir sobre las señales relacionadas con grelina y saciedad.
También se han estudiado efectos sobre:
-
formación de adipocitos;
-
oxidación de ácidos grasos;
-
utilización de energía;
-
acumulación de grasa;
-
y metabolismo hepático.
Todo esto explica el interés del Omega 7 dentro del estudio de la obesidad y el síndrome metabólico.
Pero yo no lo vendería como un producto que simplemente «quita el hambre».
Me parece mucho más interesante entender que puede participar en diferentes señales que determinan qué hace nuestro organismo con la energía que recibe.
Usos del Omega 7
Por sus diferentes propiedades, el Omega 7 se utiliza o se está estudiando especialmente en relación con:
-
sequedad de mucosas;
-
sequedad vaginal;
-
sequedad ocular;
-
piel seca;
-
menopausia;
-
envejecimiento cutáneo;
-
alteraciones del colesterol y triglicéridos;
-
síndrome metabólico;
-
resistencia a la insulina;
-
diabetes tipo 2;
-
hígado graso y alteraciones metabólicas hepáticas;
-
sobrepeso y obesidad;
-
y diferentes terrenos inflamatorios.
Como ocurre siempre con los nutrientes, no todos estos usos tienen el mismo grado de investigación ni necesitamos suplementar Omega 7 para obtener todos estos efectos.
Fuentes de Omega 7
Aunque nuestro organismo puede producir ácido palmitoleico, también podemos obtenerlo a través de la alimentación.
Entre sus fuentes encontramos:
-
espino amarillo o espino cerval de mar;
-
nueces de macadamia;
-
aguacate;
-
determinados pescados;
-
aceite de oliva en cantidades menores;
-
yema de huevo;
-
leche entera;
-
queso;
-
mantequilla;
-
y otros productos lácteos con grasa.
La cantidad y el tipo de Omega 7 varían muchísimo entre estos alimentos.
Espino amarillo: una de las fuentes más ricas
El espino amarillo (Hippophae rhamnoides) es una de las fuentes vegetales más conocidas de ácido palmitoleico.
Pero aquí hay un detalle muy importante.
No es lo mismo:
aceite de semillas de espino amarillo
que:
aceite de la pulpa o baya de espino amarillo.
El aceite de la pulpa es el especialmente rico en ácido palmitoleico Omega 7.
El aceite de semillas presenta un perfil diferente, con mayor proporción de otros ácidos grasos.
Esto es importante cuando compramos un suplemento.
Si queremos específicamente Omega 7, no basta con leer «aceite de espino amarillo».
Tenemos que mirar qué parte de la planta se ha utilizado y cuánto ácido palmitoleico aporta realmente.
¿Es peligroso el espino amarillo?
En mi artículo antiguo desaconsejaba el espino amarillo porque se afirmaba que su consumo prolongado podía provocar orina oscura, deshidratación, pérdida de potasio, debilidad muscular y alteraciones del ritmo cardíaco.
Actualmente no mantendría esas afirmaciones como propiedades conocidas del espino amarillo.
No he encontrado una base suficientemente sólida para considerar que el consumo normal de aceite de espino amarillo produzca sistemáticamente una pérdida de potasio o esos cambios en la orina.
Sí puede producir molestias gastrointestinales en algunas personas, especialmente dependiendo de la preparación y la cantidad utilizada.
Y, como ocurre con cualquier extracto o aceite concentrado, más cantidad no significa necesariamente más beneficio.
Por eso prefiero valorar la dosis y la calidad del producto en lugar de considerar al espino amarillo una mala fuente de Omega 7.
Nueces de macadamia
Las nueces de macadamia son una magnífica fuente alimentaria de ácido palmitoleico.
Además contienen una gran proporción de grasas monoinsaturadas y cantidades relativamente bajas de poliinsaturadas comparadas con muchos otros frutos secos.
Por eso son una forma sencilla de incorporar Omega 7 mediante la alimentación.
Y aquí mantengo una curiosidad del artículo original porque es importante para quien tenga animales en casa:
las nueces de macadamia son tóxicas para los perros.
Pueden provocar:
-
debilidad;
-
dificultad para mantenerse de pie;
-
temblores;
-
vómitos;
-
alteraciones de la marcha;
-
y aumento de la temperatura corporal.
Normalmente el cuadro es transitorio, pero evidentemente no debemos dejarlas a su alcance.
Así que podemos comernos nosotros las macadamias.
El perro, no.
Contraindicaciones y precauciones del Omega 7
El Omega 7 forma parte naturalmente de nuestra alimentación y nuestro propio organismo produce ácido palmitoleico.
Por tanto, no tiene sentido hablar de contraindicaciones generales del Omega 7 como si fuera una planta medicinal o un medicamento.
Otra cosa son los suplementos concentrados.
En estos casos debemos mirar:
-
de dónde procede el Omega 7;
-
cuánto ácido palmitoleico contiene;
-
qué otros ácidos grasos aporta;
-
qué parte del espino amarillo se ha utilizado;
-
y qué otros componentes contiene el producto.
Los aceites de espino amarillo pueden producir molestias digestivas en algunas personas.
Y si utilizamos cualquier suplemento concentrado dentro de una estrategia para glucosa, presión arterial, coagulación o metabolismo, debemos tener en cuenta la situación individual y los tratamientos que ya esté utilizando la persona.
¿Cuál es el mejor Omega 7?
Si simplemente queremos incorporar Omega 7 a nuestra alimentación, tenemos opciones tan sencillas como las nueces de macadamia.
Si buscamos específicamente un suplemento, yo miraría fundamentalmente la cantidad real de ácido palmitoleico.
Y si procede de espino amarillo, comprobaría que se trata de un aceite rico en Omega 7 procedente principalmente de la pulpa de la baya, no limitarme a leer el nombre de la planta en la parte delantera del envase.
Porque al final ocurre lo mismo que con muchos suplementos:
no importa solamente qué ingrediente aparece escrito en grande en la caja. Importa qué contiene realmente, en qué cantidad y en qué forma.
El Omega 7 todavía es muchísimo menos conocido que los Omega 3.
Pero su relación con mucosas, metabolismo, tejido adiposo, hígado, glucosa e inflamación explica perfectamente por qué el ácido palmitoleico ha pasado de ser un ácido graso prácticamente desconocido a convertirse en una molécula cada vez más estudiada.


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Por Annie 25/08/2023 19:04:30
gracias! que bueno saber, estoy comenzando en tomar omega 7 y me esta haciendo sentir bien, yo de por si tengo resequedad en todas partes de mi cuerpo y comienzo a tener picazón en los oídos , y tengo ulceras y estreñimiento pero ahora que estoy tomando omega 7 me estoy sintiendo mejor. estoy comenzando a comer lo que me hace sentir mejor.