
El molibdeno es un oligoelemento esencial que necesitamos en cantidades extraordinariamente pequeñas.
Un adulto necesita solamente unos pocos microgramos al día y, sin embargo, sin molibdeno no podrían funcionar correctamente varias enzimas fundamentales.
Su importancia se relaciona especialmente con:
-
Metabolismo de los compuestos azufrados.
-
Transformación de sulfitos en sulfatos.
-
Metabolismo de las purinas.
-
Formación de ácido úrico.
-
Metabolismo de determinados aldehídos.
-
Transformación de diferentes medicamentos y sustancias externas.
Es otro magnífico ejemplo de algo que ocurre continuamente con los oligoelementos:
la cantidad que necesitamos es minúscula, pero la función que realiza no lo es.
¿Qué es el molibdeno?
El molibdeno es un elemento químico metálico presente de manera natural en:
-
Suelo.
-
Agua.
-
Plantas.
-
Animales.
También tiene una enorme importancia en el mundo vegetal y microbiano.
Algunas bacterias utilizan molibdeno en enzimas fundamentales para el ciclo del nitrógeno, entre ellas determinadas nitrogenasas y nitrato reductasas.
Esto permite procesos tan importantes como la fijación del nitrógeno atmosférico.
En nuestro organismo su función es diferente.
Los seres humanos necesitamos molibdeno para fabricar un complejo denominado cofactor de molibdeno, que permite trabajar a determinadas enzimas.
El cofactor de molibdeno
Nuestro organismo no utiliza simplemente un átomo de molibdeno flotando libremente.
Lo incorpora a una estructura denominada:
cofactor de molibdeno o MoCo.
Dentro de este cofactor encontramos una molécula llamada molibdopterina que mantiene al molibdeno en la posición adecuada para que determinadas enzimas puedan realizar sus reacciones.
Gracias a este sistema funcionan cuatro grupos enzimáticos especialmente importantes:
-
Sulfito oxidasa.
-
Xantina oxidorreductasa.
-
Aldehído oxidasa.
-
Componente reductor de amidoxima mitocondrial o mARC.
Y aquí encontramos prácticamente toda la historia bioquímica del molibdeno en nuestro organismo.
Molibdeno y sulfito oxidasa
Probablemente sea una de sus funciones más interesantes.
La sulfito oxidasa transforma:
sulfito → sulfato.
Los sulfitos son compuestos de azufre bastante reactivos.
El sulfato es una forma mucho más estable que posteriormente puede utilizarse o eliminarse.
Esta reacción se produce especialmente durante el metabolismo de aminoácidos azufrados como:
-
Metionina.
-
Cisteína.
Así que podemos establecer esta conexión:
proteínas → aminoácidos azufrados → sulfito → sulfato.
Y para realizar correctamente el último paso necesitamos una enzima dependiente de molibdeno.
Molibdeno y metabolismo del azufre
El azufre aparece continuamente dentro de nuestro organismo.
Lo encontramos en:
-
Metionina.
-
Cisteína.
-
Glutatión.
-
Coenzima A.
-
Diferentes proteínas.
-
Moléculas sulfatadas.
Durante el metabolismo de estos compuestos pueden generarse sulfitos.
La sulfito oxidasa ayuda a convertirlos en sulfato.
Por eso el molibdeno ocupa una posición muy interesante dentro del metabolismo del azufre.
¿Qué son los sulfitos?
Los sulfitos también se utilizan en la industria alimentaria como:
-
Conservantes.
-
Antioxidantes.
-
Agentes para evitar el pardeamiento de determinados alimentos.
Podemos encontrarlos en cantidades variables en productos como:
-
Vino.
-
Algunas cervezas y sidras.
-
Frutas desecadas.
-
Determinados zumos.
-
Productos procesados.
-
Patatas preparadas.
-
Algunos encurtidos y conservas.
En las etiquetas podemos encontrarlos bajo diferentes denominaciones y números E.
Entre ellos:
-
E220.
-
E221.
-
E222.
-
E223.
-
E224.
-
E226.
-
E227.
-
E228.
Molibdeno y sensibilidad a los sulfitos
Esta relación es especialmente interesante porque la enzima encargada de transformar sulfito en sulfato necesita molibdeno.
Una deficiencia severa de molibdeno puede reducir la actividad de sulfito oxidasa y dificultar este proceso.
En personas sensibles, los sulfitos pueden relacionarse con síntomas como:
-
Sibilancias.
-
Tos.
-
Dificultad respiratoria.
-
Urticaria.
-
Molestias digestivas.
-
Náuseas.
-
Diarrea.
En casos intensos pueden aparecer reacciones mucho más importantes.
Por esta razón el molibdeno aparece con frecuencia en complementos nutricionales destinados a personas con problemas relacionados con el metabolismo de los sulfitos.
Sin embargo, una sensibilidad a los sulfitos no significa automáticamente que exista una deficiencia de molibdeno.
Son dos cuestiones relacionadas bioquímicamente, pero no equivalentes.
Molibdeno y sulfatos
El sulfato producido por la sulfito oxidasa no es simplemente un residuo.
Nuestro organismo utiliza sulfatos para diferentes procesos.
Entre ellos encontramos reacciones de sulfatación, utilizadas para transformar y manejar:
-
Hormonas.
-
Neurotransmisores.
-
Ácidos biliares.
-
Determinados medicamentos.
-
Diferentes moléculas externas.
También encontramos grupos sulfato formando parte de estructuras del tejido conjuntivo.
Por eso transformar correctamente sulfito en sulfato tiene más importancia de la que podría parecer inicialmente.
Xantina oxidorreductasa
La segunda gran enzima relacionada con el molibdeno es la:
xantina oxidorreductasa.
Participa en el metabolismo de las purinas.
Las purinas forman parte de moléculas tan importantes como:
-
ADN.
-
ARN.
-
ATP.
-
GTP.
Cuando nuestro organismo degrada purinas se produce una cadena de transformaciones.
De manera simplificada:
hipoxantina → xantina → ácido úrico.
La xantina oxidorreductasa participa en estas últimas etapas.
Y necesita molibdeno.
Molibdeno y ácido úrico
Normalmente escuchamos hablar del ácido úrico solamente cuando está demasiado alto.
Pero el ácido úrico también es un producto normal de nuestro metabolismo.
Además, en la sangre posee una importante capacidad antioxidante.
El problema aparece cuando se acumula demasiado y puede favorecer la formación de cristales de urato.
Así que necesitamos equilibrio.
Una deficiencia severa de molibdeno puede reducir la actividad de xantina oxidorreductasa y producir niveles anormalmente bajos de ácido úrico.
En el extremo contrario, una exposición excesiva al molibdeno se ha relacionado históricamente con elevación del ácido úrico y cuadros parecidos a la gota.
Esto vuelve a enseñarnos la misma lección:
los oligoelementos funcionan dentro de un margen.
Ácido úrico y actividad antioxidante
El ácido úrico es un antioxidante importante del plasma.
Puede neutralizar determinadas especies oxidantes.
Por eso durante años se ha estudiado la relación entre niveles bajos de ácido úrico y diferentes enfermedades neurológicas.
Se han observado asociaciones con enfermedades como:
-
Parkinson.
-
Esclerosis múltiple.
-
Huntington.
-
Alzheimer.
Pero aquí debemos distinguir entre una asociación y decir que la falta de molibdeno produzca estas enfermedades.
Lo interesante para comprender el molibdeno es que una de sus enzimas participa directamente en la producción de ácido úrico.
Aldehído oxidasa
La tercera enzima importante es la aldehído oxidasa.
También contiene el cofactor de molibdeno.
Participa en la transformación de distintos:
-
Aldehídos.
-
Compuestos heterocíclicos.
-
Medicamentos.
-
Sustancias externas.
Esta enzima se encuentra especialmente en el hígado.
Y aquí aparece una de las razones por las que el molibdeno se relaciona con procesos de transformación y eliminación.
Molibdeno y desintoxicación
La palabra “desintoxicación” se utiliza muchísimo y a veces termina significando prácticamente cualquier cosa.
Aquí tenemos un mecanismo concreto.
El molibdeno permite funcionar a enzimas que participan en la transformación de:
-
Sulfitos.
-
Purinas.
-
Aldehídos.
-
Determinados medicamentos.
-
Diferentes compuestos externos.
Por eso sí existe una relación bioquímica entre molibdeno y procesos hepáticos de transformación.
No porque el molibdeno “limpie” directamente el hígado, sino porque forma parte de la maquinaria enzimática que transforma determinadas moléculas.
Molibdeno y alcohol
En el artículo antiguo relacionábamos el molibdeno con la transformación del acetaldehído producido al beber alcohol.
Aquí hay que distinguir dos enzimas.
El alcohol se transforma inicialmente en:
etanol → acetaldehído → acetato.
La principal enzima encargada de transformar acetaldehído en acetato es la aldehído deshidrogenasa, y esta enzima no depende del molibdeno.
La aldehído oxidasa dependiente de molibdeno puede metabolizar determinados aldehídos y otros compuestos, pero no debemos confundirla con la aldehído deshidrogenasa.
Así que el molibdeno sí participa en metabolismo de aldehídos y xenobióticos, pero su función no consiste simplemente en “eliminar el acetaldehído del alcohol”.
mARC: la molibdoenzima menos conocida
La cuarta gran pieza de esta historia tiene un nombre bastante complicado:
componente reductor de amidoxima mitocondrial, conocido como mARC.
Es una familia de enzimas dependientes del cofactor de molibdeno que ha sido identificada mucho más recientemente que las anteriores.
Participa en reacciones de reducción de determinados compuestos N-hidroxilados.
Además se está investigando su relación con:
-
Metabolismo de medicamentos.
-
Metabolismo lipídico.
-
Función hepática.
-
Procesamiento de diferentes moléculas endógenas.
Es probablemente la parte menos conocida del metabolismo humano del molibdeno y una de las más interesantes para futuras investigaciones.
Un oligoelemento que trabaja principalmente a través de enzimas
Si observamos todas estas funciones aparece un patrón muy claro.
El molibdeno no actúa como:
-
Material estructural del hueso.
-
Electrolito.
-
Fuente de energía.
Su principal función consiste en permitir trabajar a determinadas enzimas.
Podríamos resumirlo así:
Molibdeno → cofactor de molibdeno → molibdoenzimas → reacciones metabólicas.
Por eso necesitamos tan poca cantidad.
Molibdeno y medicamentos
Algunas molibdoenzimas, especialmente:
-
Aldehído oxidasa.
-
Xantina oxidorreductasa.
-
mARC.
participan en el metabolismo de diferentes medicamentos y xenobióticos.
Esto ha convertido a estas enzimas en un campo bastante importante dentro de la farmacología.
Durante mucho tiempo se prestó enorme atención al sistema del citocromo P450.
Actualmente sabemos que existen otros sistemas enzimáticos capaces de modificar medicamentos, y las molibdoenzimas forman parte de ellos.
Molibdeno y caries dental
Esta es una de las curiosidades que merece la pena conservar del artículo antiguo.
Desde hace décadas se investiga la posible relación entre molibdeno y resistencia del esmalte dental.
Se observaron poblaciones con diferente incidencia de caries según la concentración de determinados oligoelementos del entorno y se realizaron experimentos incorporando molibdeno a preparaciones con fluoruro.
También existen antiguos ensayos clínicos sobre su posible actividad anticaries.
Los resultados no han sido completamente uniformes, pero existe una auténtica historia de investigación detrás de esta relación.
Por eso el molibdeno aparece en textos antiguos de nutrición relacionado con:
esmalte dental y caries.
Molibdeno y cáncer de esófago
Esta es otra parte muy curiosa de la historia del molibdeno.
Durante décadas se han observado determinadas regiones geográficas con una incidencia extraordinariamente elevada de cáncer de esófago.
Al estudiar:
-
Suelo.
-
Cereales.
-
Agua.
-
Cabello.
-
Uñas.
-
Sangre.
de algunas de estas poblaciones se encontraron diferencias en distintos oligoelementos.
Entre ellos apareció repetidamente el molibdeno.
Se observó que algunas zonas con suelos y alimentos pobres en molibdeno presentaban una incidencia elevada de cáncer de esófago.
También se han encontrado concentraciones menores de molibdeno en algunos grupos de personas con cáncer de esófago.
Es una asociación especialmente interesante porque las enzimas dependientes de molibdeno participan en la transformación de diferentes compuestos potencialmente reactivos.
No es una relación simple de:
“falta molibdeno = cáncer”.
En estas regiones intervienen muchos factores:
-
Alimentación.
-
Otros oligoelementos.
-
Geología.
-
Contaminantes.
-
Conservación de alimentos.
-
Micotoxinas.
-
Hábitos.
-
Factores genéticos.
Pero la relación geográfica entre molibdeno y cáncer de esófago lleva estudiándose desde hace décadas y continúa generando investigación.
¿Y el cáncer colorrectal?
También se han investigado concentraciones de diferentes oligoelementos en relación con cáncer colorrectal.
Pero la relación específica con molibdeno está bastante menos definida que la historia del cáncer de esófago.
Por eso no lo pondría entre los principales beneficios o usos del mineral.
Molibdeno y Candida
El molibdeno aparece con frecuencia dentro de determinados protocolos nutricionales utilizados en personas con candidiasis.
La explicación suele relacionarse con el metabolismo de:
-
Aldehídos.
-
Compuestos azufrados.
-
Enzimas hepáticas.
Candida y otros microorganismos pueden producir diferentes metabolitos durante su actividad fermentativa.
Dentro de este contexto, el interés del molibdeno está relacionado principalmente con proporcionar el cofactor necesario para las enzimas humanas encargadas de transformar determinados compuestos.
Por eso encontramos molibdeno en algunos complementos y protocolos destinados a apoyar el metabolismo durante procesos relacionados con Candida.
Molibdeno y cobre
Existe una relación muy interesante entre molibdeno y cobre.
En animales rumiantes está extraordinariamente bien descrita.
Cantidades elevadas de molibdeno, especialmente en presencia de azufre, pueden disminuir la disponibilidad del cobre.
Esta interacción es tan potente que un exceso de molibdeno puede producir signos de deficiencia de cobre.
En humanos la interacción es bastante menos intensa en condiciones nutricionales normales, pero sigue siendo importante tenerla presente cuando hablamos de dosis elevadas o suplementación prolongada.
De hecho, determinados compuestos de molibdeno se han investigado precisamente por su capacidad para reducir la disponibilidad del cobre.
Molibdeno y glóbulos rojos
En textos antiguos también encontramos el molibdeno relacionado con los glóbulos rojos.
No es uno de los principales minerales hematopoyéticos como:
-
Hierro.
-
Cobre.
-
Vitamina B12.
-
Folato.
Su relación es más indirecta y metabólica.
Por eso no lo utilizaría como una de sus indicaciones principales, aunque sí forma parte del conjunto de oligoelementos que intervienen en el metabolismo celular.
¿Dónde encontramos molibdeno?
El molibdeno está bastante distribuido en los alimentos.
Las fuentes especialmente interesantes son:
-
Legumbres.
-
Lentejas.
-
Judías.
-
Guisantes.
-
Soja.
-
Cereales integrales.
-
Frutos secos.
-
Semillas.
-
Vísceras.
-
Algunos productos lácteos.
Las legumbres suelen encontrarse entre las fuentes alimentarias más importantes.
La cantidad depende muchísimo del suelo
Este es un punto especialmente importante con el molibdeno.
La cantidad presente en un alimento vegetal puede variar dependiendo del suelo donde se haya cultivado.
Influyen:
-
Concentración de molibdeno del terreno.
-
pH.
-
Composición mineral.
-
Características geológicas.
Por eso dos lentejas cultivadas en lugares diferentes no necesariamente contienen exactamente la misma cantidad.
Esta relación entre:
suelo → planta → alimentación → ser humano
es precisamente una de las razones por las que el molibdeno ha despertado tanto interés en epidemiología nutricional.
Molibdeno y ácido fítico
Las legumbres y cereales contienen también fitatos, capaces de unirse a diferentes minerales.
Sin embargo, la absorción del molibdeno es bastante buena y puede variar mucho según la forma química y el alimento.
Por eso no asumiría que una soja rica en fitatos convierte automáticamente su molibdeno en inutilizable.
Además, técnicas tradicionales como:
-
Remojo.
-
Germinación.
-
Fermentación.
modifican el contenido de fitatos y la disponibilidad de diferentes minerales.
¿Cuánto molibdeno necesitamos?
Las necesidades son realmente pequeñas.
En adultos se establece una ingesta recomendada de aproximadamente:
45 microgramos diarios.
Durante el embarazo también se manejan aproximadamente 50 microgramos y durante la lactancia alrededor de 50 microgramos diarios.
Un microgramo es la milésima parte de un miligramo.
Esto significa que:
45 µg = 0,045 mg.
Necesitamos poquísimo.
Y una alimentación variada suele cubrir fácilmente esta cantidad.
¿Es frecuente la deficiencia de molibdeno?
No.
La deficiencia nutricional de molibdeno es extraordinariamente rara.
La alimentación normal suele proporcionar cantidades suficientes.
Los casos adquiridos mejor documentados han aparecido en situaciones excepcionales, como nutrición parenteral total prolongada sin un aporte adecuado de molibdeno.
Cuando se produce una carencia grave puede disminuir la actividad de las enzimas dependientes de este mineral.
Síntomas de deficiencia de molibdeno
En los rarísimos casos descritos de deficiencia adquirida se han observado alteraciones relacionadas con:
-
Metabolismo de sulfitos.
-
Metabolismo de purinas.
-
Ácido úrico bajo.
-
Sulfato urinario bajo.
-
Alteraciones neurológicas.
-
Cambios metabólicos.
En antiguos casos clínicos se describieron también:
-
Taquicardia.
-
Alteraciones visuales.
-
Cambios en el estado mental.
Pero estamos hablando de situaciones excepcionales, no de una deficiencia nutricional habitual.
Deficiencia del cofactor de molibdeno
Existe además una enfermedad genética completamente diferente:
deficiencia del cofactor de molibdeno.
Aquí el problema no consiste simplemente en que la persona coma poco molibdeno.
Existe una alteración genética que impide fabricar correctamente el cofactor necesario para las molibdoenzimas.
Como consecuencia, varias enzimas dejan de funcionar simultáneamente.
Puede provocar alteraciones neurológicas muy graves desde edades tempranas.
Es una enfermedad rara, pero resulta enormemente útil para comprender hasta qué punto estas enzimas son importantes.
Deficiencia aislada de sulfito oxidasa
También existen rarísimas alteraciones genéticas de la sulfito oxidasa.
Cuando esta enzima no funciona, el sulfito puede acumularse y producir una importante toxicidad neurológica.
Estos casos no tienen nada que ver con la habitual sensibilidad alimentaria a los sulfitos.
Pero demuestran perfectamente la importancia biológica de la reacción:
sulfito → sulfato.
Principales beneficios y funciones del molibdeno
El molibdeno participa principalmente en:
-
Metabolismo de aminoácidos azufrados.
-
Transformación de sulfito en sulfato.
-
Metabolismo de purinas.
-
Formación de ácido úrico.
-
Metabolismo de determinados aldehídos.
-
Transformación de diferentes medicamentos y xenobióticos.
-
Funcionamiento de varias enzimas hepáticas.
También se ha estudiado históricamente por su relación con:
-
Caries dental.
-
Esmalte.
-
Metabolismo de sulfitos.
-
Determinadas regiones con elevada incidencia de cáncer de esófago.
¿Cuándo encontramos molibdeno en suplementos?
Podemos encontrarlo:
-
Solo.
-
En multiminerales.
-
En complejos de oligoelementos.
-
En fórmulas relacionadas con metabolismo de sulfitos.
-
En determinados protocolos nutricionales para Candida.
-
En productos destinados al metabolismo hepático.
Las cantidades suelen expresarse en microgramos, no en miligramos.
Y esto es importante.
¿Puede tomarse demasiado molibdeno?
Sí.
Aunque sea esencial, no significa que cantidades enormes sean mejores.
Una exposición excesiva puede alterar especialmente:
-
Metabolismo del ácido úrico.
-
Equilibrio del cobre.
En exposiciones elevadas se han descrito cuadros similares a la gota, con aumento del ácido úrico.
Molibdeno y gota
La relación resulta bastante lógica si recordamos una de sus enzimas.
La xantina oxidorreductasa participa en:
hipoxantina → xantina → ácido úrico.
Una actividad excesiva de esta vía puede favorecer una mayor producción de ácido úrico.
Por eso una ingesta excesiva de molibdeno no tiene ninguna ventaja y puede resultar contraproducente.
Límite máximo de ingesta
Para adultos se ha establecido un límite máximo tolerable de:
2.000 microgramos diarios, equivalentes a 2 mg.
Es muchísimo más que los aproximadamente 45 microgramos diarios necesarios.
Esta diferencia nos permite ver que el molibdeno tiene un margen de seguridad razonable, pero no infinito.
Molibdeno y medicamentos
El molibdeno forma parte de enzimas que metabolizan distintos medicamentos.
Sin embargo, esto no significa que una dosis habitual de un complemento vaya a modificar automáticamente el efecto de cualquier fármaco.
La interacción dependerá de:
-
Dosis.
-
Medicamento.
-
Estado nutricional.
-
Función renal.
-
Otras circunstancias metabólicas.
Por eso tampoco mantendría como regla general que el molibdeno “bloquea el procesamiento del paracetamol”.
Es una afirmación demasiado amplia para trasladarla directamente a la suplementación nutricional habitual.
Efectos adversos
En cantidades nutricionales habituales el molibdeno presenta una buena tolerabilidad.
Con dosis elevadas pueden aparecer:
-
Molestias digestivas.
-
Diarrea.
-
Alteraciones del ácido úrico.
-
Desequilibrios de cobre.
La exposición industrial a polvo o compuestos de molibdeno es otra situación completamente distinta de la ingesta alimentaria.
En esos entornos puede existir exposición respiratoria y ocular a concentraciones que no tienen nada que ver con las cantidades presentes en alimentos o complementos.
Un mineral diminuto con cuatro grandes enzimas
El molibdeno es uno de esos nutrientes que probablemente pasarían completamente desapercibidos si no mirásemos lo que ocurre dentro de una célula.
Necesitamos aproximadamente:
45 microgramos al día.
Una cantidad minúscula.
Pero con ella nuestro organismo fabrica el cofactor que permite funcionar a enzimas capaces de participar en:
sulfitos → sulfatos
purinas → ácido úrico
aldehídos → metabolitos más manejables
y en la transformación de diferentes medicamentos y compuestos.
Quizá la mejor manera de recordar para qué sirve el molibdeno sea precisamente esta:
es un pequeño oligoelemento que permite funcionar a una maquinaria enzimática enorme.


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Por carmen 08/07/2023 14:52:57
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