
Bifidobacterium breve es una bacteria beneficiosa que forma parte de la microbiota humana y que encontramos especialmente asociada al intestino de los bebés durante los primeros meses de vida.
Es particularmente característica de la microbiota de muchos lactantes alimentados con leche materna y también se ha detectado en la propia leche humana.
Esto no es casualidad.
La leche materna no contiene solamente nutrientes destinados a alimentar al bebé. Contiene también oligosacáridos de la leche humana (HMO), unos carbohidratos muy particulares que el bebé prácticamente no utiliza como alimento pero que sirven para favorecer el desarrollo de determinadas bacterias beneficiosas.
Es decir, parte de la leche materna está diseñada, literalmente, para alimentar la microbiota del bebé.
Y algunas cepas de Bifidobacterium breve están especialmente adaptadas a este ecosistema.
Propiedades de Bifidobacterium breve
Bifidobacterium breve pertenece al género Bifidobacterium, uno de los grupos bacterianos más importantes de nuestra microbiota intestinal.
Durante la fermentación de diferentes carbohidratos produce principalmente ácido acético y ácido láctico, contribuyendo a mantener un ambiente intestinal favorable para determinadas bacterias beneficiosas y menos adecuado para otros microorganismos.
Una de sus características más interesantes es su capacidad para aprovechar diferentes tipos de carbohidratos.
Dependiendo de la cepa, puede utilizar componentes procedentes de:
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Oligosacáridos.
-
Fibras vegetales.
-
Determinados azúcares.
-
Carbohidratos que nuestras propias enzimas digestivas no aprovechan completamente.
Por tanto, B. breve no solamente ocupa un espacio en nuestro intestino.
Participa activamente en el ecosistema intestinal, utilizando sustancias que llegan hasta el colon y produciendo metabolitos que modifican el entorno donde viven otros microorganismos.
Bifidobacterium breve y leche materna
La relación entre bifidobacterias y lactancia es especialmente interesante.
Durante los primeros meses de vida, la microbiota intestinal está todavía formándose.
La leche materna favorece el desarrollo de una microbiota particularmente rica en bifidobacterias, entre las que podemos encontrar Bifidobacterium breve.
Los oligosacáridos presentes en la leche materna funcionan como auténticos prebióticos naturales.
El bebé no necesita digerirlos para obtener energía. Una de sus funciones consiste precisamente en llegar hasta el intestino y favorecer el establecimiento de determinadas bacterias.
Este proceso contribuye al desarrollo de un ecosistema intestinal que mantiene una relación muy estrecha con la maduración del sistema inmunitario.
¿Qué ocurre con Bifidobacterium breve al hacernos mayores?
La microbiota cambia durante toda nuestra vida.
Al introducir nuevos alimentos, abandonar la lactancia, modificar nuestra alimentación, tomar medicamentos y simplemente envejecer, cambia también la proporción de las diferentes especies bacterianas.
Las bifidobacterias, muy abundantes durante determinadas etapas de la infancia, pueden disminuir posteriormente y especialmente con el envejecimiento.
Otros factores pueden modificar también su población:
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Alimentación pobre en fibra.
-
Antibióticos.
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Infecciones.
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Cambios importantes de dieta.
-
Alteraciones intestinales.
-
Edad.
Esto explica el interés de B. breve como probiótico en diferentes etapas de la vida.
Bifidobacterium breve y salud digestiva
Una de sus aplicaciones principales es el mantenimiento del equilibrio de la microbiota intestinal.
Se ha utilizado y estudiado especialmente en relación con:
-
Estreñimiento.
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Gases.
-
Hinchazón.
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Diarrea.
-
Alteraciones intestinales.
-
Síndrome del intestino irritable.
-
Diarrea asociada al uso de antibióticos.
Al fermentar diferentes carbohidratos y modificar el ambiente intestinal, B. breve puede influir tanto sobre otras bacterias como sobre los metabolitos presentes en el colon.
Bifidobacterium breve y estreñimiento
Las bifidobacterias se utilizan con frecuencia en preparados destinados a mejorar la regularidad intestinal.
Su actividad fermentativa modifica el contenido del colon y puede influir en el tránsito y en las características de las heces.
Por esta razón determinadas cepas de Bifidobacterium breve se han estudiado especialmente en personas con estreñimiento y alteraciones del tránsito intestinal.
Aquí vuelve a ser importante recordar que no todas las cepas de una misma especie tienen necesariamente idénticas propiedades.
Bifidobacterium breve y antibióticos
Los antibióticos pueden alterar profundamente la microbiota intestinal.
Aunque estén destinados a combatir determinadas bacterias, su efecto puede alcanzar también a microorganismos que forman parte normalmente de nuestro intestino.
Por eso algunas personas presentan:
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Diarrea.
-
Hinchazón.
-
Cambios en el tránsito.
-
Alteraciones digestivas.
Bifidobacterium breve aparece en diferentes combinaciones probióticas utilizadas para ayudar a recuperar el equilibrio de la microbiota después o durante determinados tratamientos antibióticos.
Cuando el probiótico se utiliza durante el tratamiento suele separarse varias horas del antibiótico, dependiendo del medicamento y de las cepas utilizadas.
Bifidobacterium breve y sistema inmunitario
El intestino mantiene una relación extraordinariamente estrecha con nuestro sistema inmunitario.
La microbiota participa desde los primeros meses de vida en el diálogo entre los microorganismos, la barrera intestinal y las células inmunitarias.
Bifidobacterium breve se ha estudiado por su capacidad para modular diferentes respuestas inmunitarias y contribuir al mantenimiento de la barrera intestinal.
Esta relación resulta especialmente interesante si recordamos su abundancia durante la lactancia, precisamente cuando el sistema inmunitario del bebé se encuentra todavía madurando.
Bifidobacterium breve y alergias
La composición de la microbiota durante los primeros años de vida se ha relacionado con el desarrollo y maduración de la respuesta inmunitaria.
Por este motivo diferentes bifidobacterias, entre ellas B. breve, han sido investigadas en relación con:
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Terreno alérgico.
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Sensibilización.
-
Dermatitis atópica.
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Respuesta inmunitaria intestinal.
También se han utilizado determinadas cepas en combinaciones probióticas destinadas a modular la respuesta frente a diferentes alérgenos.
Bifidobacterium breve y Candida
Otro campo interesante es su relación con Candida.
Las bacterias y los hongos que habitan nuestro organismo no viven en compartimentos completamente independientes. Compiten por nutrientes y espacio y modifican continuamente las condiciones de su entorno.
Bifidobacterium breve ha mostrado capacidad para dificultar el desarrollo de determinados microorganismos y se ha estudiado en relación con Candida.
Una de las aplicaciones investigadas ha sido la Candida oral en personas mayores.
Esto resulta especialmente interesante porque una alteración de la microbiota de la boca puede facilitar la proliferación de Candida, especialmente en personas de edad avanzada, portadores de prótesis dentales o después de determinadas medicaciones.
También existe una relación compleja entre microbiota intestinal, bacterias y hongos, lo que ha despertado interés por el papel de Candida en diferentes alteraciones digestivas.
Bifidobacterium breve y E. coli
B. breve también puede competir con diferentes bacterias potencialmente problemáticas, entre ellas determinadas cepas de Escherichia coli.
Los mecanismos pueden incluir:
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Competencia por nutrientes.
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Competencia por lugares de adhesión.
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Producción de ácidos orgánicos.
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Modificación del pH intestinal.
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Interacción con la barrera intestinal.
Este efecto de resistencia frente a la colonización constituye una de las funciones más interesantes de una microbiota equilibrada.
Una microbiota sana no está simplemente “ahí”: ocupa territorio, consume recursos y dificulta que otros microorganismos encuentren un ecosistema vacío donde instalarse.
Bifidobacterium breve en bebés prematuros
Esta es otra de las aplicaciones más interesantes de esta bacteria.
Los bebés prematuros presentan una microbiota intestinal diferente y especialmente vulnerable, ya que su aparato digestivo y su sistema inmunitario todavía están madurando.
Determinadas cepas de Bifidobacterium breve han sido utilizadas y estudiadas en neonatología, observándose efectos sobre la colonización intestinal y diferentes parámetros relacionados con el crecimiento y la tolerancia alimentaria.
Su utilización en prematuros pertenece a un contexto especialmente delicado y debe distinguirse de la suplementación probiótica habitual.
Pero resulta muy interesante desde el punto de vista biológico porque vuelve a llevarnos al principio de esta historia: B. breve es una bacteria especialmente adaptada al ecosistema intestinal de las primeras etapas de la vida.
Bifidobacterium breve y obesidad
En los últimos años se ha descubierto que la microbiota intestinal mantiene una relación mucho más estrecha con el metabolismo de lo que antiguamente imaginábamos.
Las bacterias intestinales participan en:
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Fermentación de fibras.
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Producción de metabolitos.
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Aprovechamiento energético.
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Integridad de la barrera intestinal.
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Regulación inmunitaria.
-
Señales relacionadas con el metabolismo.
Por esta razón determinadas cepas de Bifidobacterium breve se han estudiado en relación con obesidad y alteraciones metabólicas asociadas.
No hablamos simplemente de una bacteria que “adelgaza”, sino de la compleja relación existente entre microbiota, alimentación y metabolismo.
Cómo favorecer nuestras bifidobacterias
No todo consiste en introducir bacterias mediante suplementos.
También podemos intentar proporcionar alimento a las bacterias beneficiosas que ya viven en nuestro intestino.
Para ello resultan especialmente interesantes los prebióticos, sustancias que determinadas bacterias pueden utilizar y que favorecen selectivamente su crecimiento o actividad.
Entre ellos encontramos:
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Diferentes fibras vegetales.
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Inulina.
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Goma de acacia.
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Determinados oligosacáridos.
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Almidón resistente.
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Una alimentación variada y rica en vegetales.
Probiótico y prebiótico no son lo mismo.
El probiótico aporta microorganismos y el prebiótico proporciona alimento adecuado para determinados microorganismos.
En ocasiones interesa trabajar con ambas estrategias.
La cepa de Bifidobacterium breve también importa
Cuando elegimos un probiótico no basta con leer Bifidobacterium breve en la etiqueta.
Dentro de una misma especie existen diferentes cepas, y sus propiedades pueden variar considerablemente.
Una cepa puede haberse estudiado para estreñimiento, otra para determinadas alteraciones digestivas y otra en relación con respuestas inmunitarias o metabolismo.
Por eso un probiótico no debería valorarse únicamente contando cuántos miles de millones de bacterias contiene.
También interesa conocer:
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Las especies.
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Las cepas.
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La cantidad de microorganismos viables.
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Su estabilidad.
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La finalidad para la que se ha formulado.
Más bacterias no significa necesariamente mejor probiótico.
Usos de Bifidobacterium breve
Entre sus principales aplicaciones encontramos:
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Estreñimiento.
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Alteraciones de la microbiota intestinal.
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Gases e hinchazón.
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Diarrea.
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Diarrea asociada a antibióticos.
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Síndrome del intestino irritable.
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Alteraciones relacionadas con el terreno alérgico.
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Apoyo al sistema inmunitario.
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Candida oral.
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Equilibrio de la microbiota.
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Diferentes alteraciones metabólicas relacionadas con obesidad.
Contraindicaciones de Bifidobacterium breve
Bifidobacterium breve suele ser bien tolerado.
Al comenzar a utilizar un probiótico algunas personas pueden experimentar temporalmente:
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Gases.
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Hinchazón.
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Cambios en el tránsito intestinal.
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Heces más blandas.
Estas molestias suelen estar relacionadas con los cambios en la fermentación intestinal y frecuentemente disminuyen después de los primeros días.
Sin embargo, no debemos olvidar que los probióticos contienen microorganismos vivos.
En personas con inmunodepresión grave, pacientes especialmente debilitados, presencia de determinados catéteres, heridas quirúrgicas importantes o situaciones clínicas complejas, su utilización necesita una valoración específica.
Las personas con síndrome de intestino corto también constituyen un grupo especial en el que los probióticos no deberían utilizarse indiscriminadamente.
Durante el embarazo y la lactancia hay que valorar además la cepa concreta y el producto utilizado, ya que no podemos extrapolar automáticamente la seguridad de una cepa de B. breve a todas las demás.
Y precisamente esta es probablemente la enseñanza más importante cuando hablamos de probióticos:
no compramos simplemente “bacterias buenas”. Compramos microorganismos concretos, con cepas concretas, capaces de comportarse de manera diferente dentro de un ecosistema tan complejo como nuestra microbiota intestinal.


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