L-metilfolato 5-MTHF: para qué sirve y beneficios

El L-metilfolato o 5-MTHF es la principal forma biológicamente activa del folato o vitamina B9 y una molécula fundamental para procesos tan importantes como la metilación, síntesis de ADN, metabolismo de la homocisteína y producción de neurotransmisores.

También lo encontramos con diferentes nombres:

  • L-metilfolato.

  • Metilfolato.

  • 5-MTHF.

  • L-5-MTHF.

  • 5-metiltetrahidrofolato.

  • Levomefolato.

  • L-metilfolato cálcico.

Y es precisamente esta forma de folato la que nuestro organismo utiliza en una de las reacciones centrales del llamado ciclo de la metilación.

¿Qué es el L-metilfolato o 5-MTHF?

El folato pertenece a las vitaminas del grupo B y se conoce como vitamina B9.

Nuestro organismo no puede fabricar la cantidad de folato que necesita, por lo que debemos obtenerlo mediante la alimentación.

Podemos encontrar folatos naturales principalmente en:

  • Verduras de hoja verde.

  • Legumbres.

  • Espárragos.

  • Brócoli.

  • Aguacate.

  • Frutos secos.

  • Algunas frutas.

  • Yema de huevo.

  • Hígado y otras vísceras.

  • Levadura.

Pero cuando hablamos de vitamina B9 conviene distinguir entre folato, ácido fólico y 5-MTHF, porque no son exactamente lo mismo.

Folato, ácido fólico y metilfolato: ¿qué diferencia hay?

Folato es el término general que utilizamos para referirnos a las diferentes formas de vitamina B9.

Los alimentos contienen diferentes formas naturales de folato reducido.

El ácido fólico es una forma oxidada y estable que se utiliza habitualmente en alimentos enriquecidos y complementos.

El 5-MTHF es una forma reducida y metabólicamente activa que puede participar directamente en determinadas reacciones del ciclo del folato.

Por eso podemos encontrarnos complementos que contienen ácido fólico y otros que utilizan directamente 5-MTHF.

¿Cómo se convierte el folato en 5-MTHF?

Nuestro organismo realiza diferentes transformaciones enzimáticas para utilizar el folato.

En una parte importante de este proceso aparece una enzima cuyo nombre seguramente habrás oído alguna vez:

MTHFR o metilentetrahidrofolato reductasa.

Esta enzima participa en la conversión de 5,10-metilentetrahidrofolato en 5-metiltetrahidrofolato o 5-MTHF.

Y el 5-MTHF participa posteriormente en una reacción fundamental:

homocisteína → metionina.

Para realizar correctamente este paso también necesitamos vitamina B12.

Aquí empiezan a conectarse folato, B12, homocisteína y metilación.

¿Qué es la metilación?

La metilación es un conjunto enorme de reacciones bioquímicas mediante las cuales transferimos pequeños grupos químicos llamados grupos metilo.

Puede parecer algo insignificante, pero estas reacciones participan en:

  • Regulación de genes.

  • Síntesis y reparación del ADN.

  • Metabolismo de neurotransmisores.

  • Metabolismo hormonal.

  • Función cerebral.

  • Membranas celulares.

  • Metabolismo de la homocisteína.

  • Producción de diferentes moléculas.

Por eso cuando una persona tiene alteraciones importantes en estas vías podemos encontrar manifestaciones aparentemente muy diferentes.

L-metilfolato, homocisteína y metionina

Uno de los papeles más importantes del 5-MTHF aparece en el metabolismo de la homocisteína.

La homocisteína es un aminoácido intermediario que forma parte del metabolismo de la metionina.

No es simplemente una sustancia que tengamos que eliminar.

Tenemos que reciclarla correctamente.

La homocisteína puede seguir principalmente dos grandes caminos.

Puede volver a convertirse en:

metionina

mediante una reacción en la que participan 5-MTHF y vitamina B12.

O puede entrar en la vía de transulfuración que terminará participando en la formación de:

cisteína

y posteriormente en otras moléculas importantes, entre ellas el glutatión.

Tenemos, por tanto, una auténtica encrucijada metabólica.

¿Qué ocurre cuando aumenta la homocisteína?

Cuando la homocisteína permanece elevada conviene preguntarse por qué.

Entre los factores que pueden influir encontramos:

  • Folato insuficiente.

  • Vitamina B12 insuficiente.

  • Vitamina B6 insuficiente.

  • Alteraciones renales.

  • Hipotiroidismo.

  • Consumo elevado de alcohol.

  • Determinados medicamentos.

  • Variantes genéticas.

  • Alteraciones del metabolismo de la metionina.

Los niveles elevados de homocisteína se han relacionado con diferentes alteraciones cardiovasculares y neurológicas.

Por eso para mí la homocisteína es mucho más interesante como pista metabólica que como un número aislado en una analítica.

L-metilfolato y vitamina B12

Folato y vitamina B12 trabajan íntimamente relacionados.

El 5-MTHF dona su grupo metilo para que la homocisteína pueda convertirse nuevamente en metionina mediante una reacción dependiente de vitamina B12.

Por eso no me gusta observar el folato de manera aislada.

Cuando estoy valorando este terreno también me interesan:

  • Vitamina B12.

  • Homocisteína.

  • Hemograma.

  • Situación digestiva.

  • Alimentación.

  • Medicación.

Y dependiendo del caso pueden resultar interesantes otros marcadores relacionados.

¿Qué es MTHFR?

MTHFR significa metilentetrahidrofolato reductasa.

Es una enzima codificada por el gen MTHFR.

Existen diferentes variantes genéticas de este gen y algunas pueden modificar la actividad de la enzima.

Entre las más conocidas encontramos:

  • C677T.

  • A1298C.

Tener una variante MTHFR no significa automáticamente estar enfermo ni tener necesariamente un problema importante de metilación.

El efecto final depende de muchos factores.

MTHFR no es toda la metilación

Ésta es una distinción que considero fundamental.

A veces una persona recibe un resultado genético de MTHFR y parece que toda su salud queda explicada por esas cuatro letras.

Y no funciona así.

Una variante genética permanece, pero el funcionamiento metabólico de la persona puede cambiar.

Tenemos que observar también:

  • Disponibilidad de folato.

  • Vitamina B12.

  • Vitamina B6.

  • Riboflavina o vitamina B2.

  • Colina.

  • Metionina.

  • Homocisteína.

  • Alimentación.

  • Alcohol.

  • Medicamentos.

  • Función digestiva.

  • Situación metabólica general.

Por eso me interesa mucho más saber cómo está funcionando la vía que limitarme a mirar una variante genética.

¿Por qué se utiliza 5-MTHF cuando existen variantes MTHFR?

El interés del 5-MTHF es sencillo: estamos proporcionando directamente una forma de folato que ya se encuentra en el lado metabólicamente activo de esta transformación.

No necesita que MTHFR realice el paso que convierte 5,10-metilentetrahidrofolato en 5-MTHF.

Esto explica por qué el metilfolato ha adquirido tanta popularidad en personas con determinadas variantes de MTHFR o con situaciones en las que interesa trabajar directamente con una forma activa de folato.

L-metilfolato y neurotransmisores

Una de las aplicaciones más interesantes del L-metilfolato aparece en el sistema nervioso.

El ciclo del folato y la metilación participan indirectamente en rutas necesarias para la síntesis y regulación de neurotransmisores como:

  • Serotonina.

  • Dopamina.

  • Noradrenalina.

Aquí aparece además otra molécula importante: la tetrahidrobiopterina o BH4, cofactor necesario en diferentes reacciones relacionadas con la producción de monoaminas.

Por eso folato y metilación tienen una conexión bastante más profunda con el cerebro de lo que podría parecer al hablar simplemente de una vitamina.

L-metilfolato y depresión

El L-metilfolato tiene una particularidad bastante interesante.

No sólo se utiliza como complemento nutricional.

También se ha estudiado clínicamente como tratamiento complementario de determinados antidepresivos, especialmente en personas con depresión que presentan una respuesta insuficiente al tratamiento inicial.

El interés se centra especialmente en personas en las que pueden coexistir factores como:

  • Folato bajo.

  • Homocisteína elevada.

  • Alteraciones del metabolismo del folato.

  • Determinados perfiles inflamatorios.

  • Algunas variantes genéticas relacionadas con estas vías.

Esto no significa que toda depresión sea un problema de folato.

La depresión puede tener orígenes y mecanismos muy diferentes.

Precisamente por eso algunas personas responden a determinadas estrategias y otras no.

Folato bajo y depresión

En diferentes estudios se han encontrado niveles bajos de folato con mayor frecuencia en determinados grupos de personas con depresión.

Además, podemos encontrar una situación de folato insuficiente asociada a:

  • Alimentación deficiente.

  • Alcohol.

  • Trastornos digestivos.

  • Problemas de absorción.

  • Embarazo.

  • Determinados medicamentos.

Por eso el estado nutricional también merece atención cuando estudiamos el terreno neuropsiquiátrico.

L-metilfolato y trastorno bipolar

Aquí debemos tener especial cuidado.

El L-metilfolato puede influir sobre vías relacionadas con neurotransmisores y también puede potenciar determinadas respuestas al tratamiento antidepresivo.

Cuando existe trastorno bipolar, antecedentes de manía o sospecha de episodios hipomaníacos o mixtos, este contexto debe valorarse antes de utilizarlo con finalidad psiquiátrica.

No porque el folato sea simplemente «estimulante», sino porque estamos interviniendo sobre un sistema neuroquímico mucho más complejo.

L-metilfolato y esquizofrenia

El metabolismo del folato también ha sido estudiado en personas con esquizofrenia.

Se han observado asociaciones entre niveles de folato, determinadas variantes genéticas y algunos síntomas, especialmente los llamados síntomas negativos.

En diferentes investigaciones se han utilizado folato y L-metilfolato como complemento del tratamiento habitual y se han estudiado tanto cambios clínicos como modificaciones en determinadas áreas cerebrales.

Entre las regiones estudiadas aparece la corteza prefrontal, fundamental para funciones cognitivas y ejecutivas.

Es una línea especialmente interesante dentro de la relación entre nutrición, metilación y psiquiatría.

L-metilfolato y embarazo

El folato adquiere una importancia enorme antes y durante el embarazo.

Durante las primeras semanas se produce una intensa división celular y se desarrolla el tubo neural, estructura embrionaria de la que posteriormente surgirán el cerebro y la médula espinal.

Una disponibilidad adecuada de folato alrededor de la concepción y durante las primeras etapas del embarazo es fundamental para reducir el riesgo de defectos del tubo neural.

Por eso el folato es uno de los nutrientes más importantes durante la etapa preconcepcional.

5-MTHF durante el embarazo

El 5-MTHF se utiliza en algunos complementos prenatales como alternativa o complemento a otras formas de folato.

Tiene la ventaja de proporcionar directamente una forma reducida de folato.

También se ha estudiado en relación con:

  • Estado materno de folato.

  • Hemoglobina.

  • Desarrollo fetal.

  • Diferentes resultados del embarazo.

La elección de la forma de folato durante el embarazo debe integrarse dentro del conjunto de necesidades nutricionales de la madre.

Folato y desarrollo del sistema nervioso

La importancia del folato durante el embarazo no termina en el tubo neural.

El folato participa en:

  • División celular.

  • Síntesis de ADN.

  • Metilación.

  • Desarrollo cerebral.

  • Formación de tejidos.

Por eso las necesidades aumentan durante una etapa en la que se están formando millones de nuevas células.

L-metilfolato y neuropatía diabética

También encontramos investigaciones sobre combinaciones nutricionales que incluyen L-metilfolato en personas con neuropatía diabética.

En este terreno resultan especialmente interesantes:

  • Metilación.

  • Homocisteína.

  • Función vascular.

  • Nervios periféricos.

  • Estrés oxidativo.

Algunos preparados estudiados combinan L-metilfolato con otros nutrientes relacionados con la función nerviosa y metabólica.

Por eso no debemos atribuir automáticamente al metilfolato aislado todos los resultados obtenidos con una combinación.

L-metilfolato y enfermedad de Alzheimer

Folato, vitamina B12 y homocisteína llevan muchos años estudiándose en relación con envejecimiento cerebral y deterioro cognitivo.

En personas con deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer se han investigado:

  • Folato.

  • Vitamina B12.

  • Homocisteína.

  • Atrofia cerebral.

  • Función cognitiva.

  • Inflamación.

  • Metilación.

También encontramos investigaciones con combinaciones de nutrientes que incluyen folato, B12 y otros compuestos como N-acetilcisteína.

Una vez más aparece una idea que vemos continuamente:

el cerebro no está aislado del metabolismo.

L-metilfolato y sistema inmunitario

El folato es fundamental para células que necesitan dividirse y renovarse.

Esto incluye diferentes células del sistema inmunitario.

Las células T pertenecen principalmente a la inmunidad adaptativa y necesitan una adecuada disponibilidad de nutrientes para proliferar y responder correctamente.

Una deficiencia importante de folato puede alterar:

  • Proliferación celular.

  • Respuesta de linfocitos.

  • Producción de anticuerpos.

  • Funcionamiento inmunitario.

Por eso una buena disponibilidad de vitamina B9 también forma parte del mantenimiento normal de nuestras defensas.

L-metilfolato y autismo

El metabolismo del folato constituye también una línea de investigación dentro de los trastornos del espectro autista.

Aquí se estudian diferentes cuestiones que no son exactamente lo mismo:

  • Estado nutricional de folato.

  • Metabolismo cerebral del folato.

  • Variantes genéticas.

  • Receptores y transporte de folato.

  • Anticuerpos relacionados con receptores de folato.

  • Diferentes formas de suplementación.

En determinados grupos se han observado cambios en algunos parámetros de comunicación o comportamiento, lo que ha generado bastante interés por continuar estudiando estas vías.

¿Quién puede tener niveles bajos de folato?

Podemos encontrar mayor riesgo en personas con:

  • Alimentación pobre en vegetales.

  • Consumo elevado de alcohol.

  • Problemas de absorción intestinal.

  • Enfermedad celíaca.

  • Enfermedades inflamatorias intestinales.

  • Determinadas cirugías digestivas.

  • Embarazo.

  • Necesidades aumentadas.

  • Algunos tratamientos farmacológicos.

Por eso antes de pensar automáticamente en un problema genético conviene observar también lo más básico:

qué entra, qué se absorbe y qué necesita el organismo.

Medicamentos y metabolismo del folato

Diferentes medicamentos pueden interferir directa o indirectamente con el metabolismo, absorción o disponibilidad del folato.

Entre ellos encontramos determinados:

  • Anticonvulsivos.

  • Antifolatos.

  • Tratamientos inmunosupresores.

  • Medicamentos utilizados en oncología.

  • Otros tratamientos que modifican estas vías metabólicas.

Cuando existe medicación crónica conviene revisar individualmente posibles interacciones antes de utilizar complementos de folato.

L-metilfolato y metotrexato

El metotrexato actúa precisamente sobre el metabolismo del folato.

Por eso cualquier utilización de ácido fólico, folínico o metilfolato alrededor de un tratamiento con metotrexato debe plantearse según para qué se está utilizando el medicamento y qué pauta se ha establecido.

No es una interacción que debamos simplificar diciendo simplemente «folato sí» o «folato no».

Contraindicaciones y precauciones del L-metilfolato

El L-metilfolato suele tolerarse bien, pero no por ser una vitamina debemos pensar que cantidades elevadas son apropiadas para todo el mundo.

Dependiendo de la persona pueden aparecer:

  • Molestias digestivas.

  • Cefalea.

  • Irritabilidad.

  • Alteraciones del sueño.

  • Sensación de activación.

  • Ansiedad.

  • Cambios cutáneos.

También debemos prestar especial atención cuando existen:

  • Tratamientos psiquiátricos.

  • Trastorno bipolar.

  • Medicación anticonvulsiva.

  • Tratamientos con metotrexato u otros antifolatos.

  • Tratamientos oncológicos.

  • Embarazo.

Y antes de utilizar cantidades elevadas de folato durante periodos prolongados conviene conocer también el estado de la vitamina B12.

Folato y déficit de vitamina B12

Folato y B12 están metabólicamente unidos.

Una disponibilidad elevada de folato puede mejorar determinadas alteraciones hematológicas mientras continúa existiendo una deficiencia de vitamina B12.

Esto puede retrasar la detección del problema mientras las alteraciones neurológicas asociadas al déficit de B12 continúan progresando.

Por eso nunca me gusta trabajar una vitamina B de manera completamente aislada.

¿Para qué se utiliza el L-metilfolato?

El 5-MTHF puede resultar especialmente interesante cuando queremos trabajar sobre:

  • Estado nutricional de folato.

  • Metilación.

  • Homocisteína.

  • Determinadas variantes de MTHFR.

  • Etapa preconcepcional y embarazo.

  • Producción de neurotransmisores.

  • Determinados terrenos neuropsiquiátricos.

  • Situaciones en las que interesa utilizar directamente una forma activa de folato.

Pero para elegirlo correctamente debemos comprender primero qué está ocurriendo en la persona.

L-metilfolato: no todo es MTHFR

Durante los últimos años MTHFR se ha convertido casi en una explicación universal.

Y creo que con ello hemos perdido de vista lo más interesante.

Tenemos una vía metabólica en la que participan folato, B12, B6, B2, metionina, homocisteína y numerosos sistemas enzimáticos.

Tenemos alimentación.

Tenemos absorción intestinal.

Tenemos medicamentos.

Tenemos alcohol.

Tenemos necesidades individuales.

Y tenemos genética.

La genética es una parte del terreno, pero no es el terreno completo.

Por eso cuando encuentro una alteración relacionada con folato o metilación no me interesa únicamente preguntar:

«¿Tienes MTHFR?»

Me interesa mucho más preguntar:

«¿Cómo está funcionando tu metabolismo del folato?»

Porque ahí es donde podemos empezar realmente a entender qué está ocurriendo.

Este contenido tiene carácter educativo e informativo y no constituye una pauta individualizada de suplementación. El embarazo, los tratamientos psiquiátricos, el metotrexato y otros tratamientos que interfieren con el metabolismo del folato requieren una valoración específica.

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