
A cualquier edad, la base de una buena salud sigue siendo una alimentación variada y equilibrada capaz de aportar todas las vitaminas y minerales que el organismo necesita.
Sin embargo, con el paso de los años pueden aparecer circunstancias que dificulten cubrir todas esas necesidades únicamente mediante la alimentación. La disminución del apetito, algunos problemas de salud o determinados medicamentos hacen que muchas personas mayores tengan más dificultades para obtener todos los nutrientes que necesitan.
Entre las causas más frecuentes encontramos:
-
Disminución del apetito.
-
Depresión.
-
Demencia u otros trastornos cognitivos.
-
Disminución del gusto y del olfato.
-
Dificultad para comprar o preparar los alimentos por vivir solo o por falta de autonomía.
-
Disminución del gasto energético.
-
Medicamentos que afectan al apetito.
-
Enfermedades cardiovasculares o respiratorias.
-
Problemas de salud bucodental que dificultan la masticación.
¿Son necesarios los suplementos?
No siempre.
Muchas personas mayores pueden cubrir perfectamente sus necesidades nutricionales mediante una alimentación variada y de calidad. Sin embargo, en determinadas circunstancias, algunos complementos alimenticios pueden resultar de utilidad cuando la alimentación no es suficiente o cuando existe una mayor demanda de determinados nutrientes.
Siempre que sea posible, la alimentación debe seguir siendo la principal fuente de vitaminas y minerales, recurriendo a los suplementos cuando realmente exista una necesidad.
Los suplementos más utilizados a partir de los 65 años
Vitamina D
La vitamina D participa en el mantenimiento normal de los huesos, los músculos y el funcionamiento del sistema inmunitario.
Podemos obtenerla a través de algunos alimentos como los huevos, el pescado azul, los lácteos y otros alimentos enriquecidos. Sin embargo, la mayor parte de la vitamina D se produce en la piel gracias a la exposición al sol.
Durante los meses de menor exposición solar muchas personas mayores utilizan suplementos de vitamina D para mantener unos niveles adecuados, especialmente cuando pasan poco tiempo al aire libre.
Vitamina C
La vitamina C es uno de los suplementos más populares durante el invierno.
Sin embargo, una alimentación rica en frutas y verduras suele aportar cantidades suficientes para la mayoría de las personas.
Fresas, cítricos, kiwi, mango, pimientos o tomates son excelentes fuentes naturales de vitamina C y permiten cubrir fácilmente las necesidades diarias dentro de una alimentación equilibrada.
Calcio
El calcio es un mineral imprescindible para mantener unos huesos y dientes normales.
Además, participa en la coagulación de la sangre, la contracción muscular y el funcionamiento normal del corazón.
La leche y los productos lácteos, las verduras de hoja verde, los frutos secos y pescados pequeños que se consumen con espinas, como las sardinas o las anchoas, constituyen excelentes fuentes de calcio.
Cuando la alimentación aporta cantidades suficientes, normalmente no es necesario recurrir a suplementos. En cambio, cuando un profesional considera que existe una necesidad concreta, estos pueden formar parte del abordaje nutricional.
Hierro
El hierro participa en la formación normal de los glóbulos rojos, encargados de transportar el oxígeno por todo el organismo.
Puede obtenerse fácilmente mediante alimentos como carnes, huevos, legumbres, verduras de hoja verde, frutos secos y semillas.
No suele recomendarse tomar suplementos de hierro de forma rutinaria si no existe una deficiencia, ya que un exceso puede producir molestias digestivas, especialmente estreñimiento.
Siempre que sea posible, resulta preferible mantener un buen aporte de hierro mediante la alimentación.
Vitamina B12
La vitamina B12 contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y participa en la formación de los glóbulos rojos.
Con la edad puede disminuir la capacidad de absorber esta vitamina, especialmente en personas con baja producción de ácido gástrico o que toman determinados medicamentos durante largos periodos.
Por este motivo, la vitamina B12 es uno de los nutrientes que con mayor frecuencia se vigilan en personas mayores.
Magnesio
El magnesio interviene en cientos de reacciones metabólicas del organismo.
Participa en el funcionamiento normal de los músculos, el sistema nervioso y el metabolismo energético.
Aunque puede obtenerse fácilmente mediante frutos secos, semillas, legumbres, verduras de hoja verde y cereales integrales, algunas personas mayores recurren a suplementos cuando consideran que su alimentación no aporta cantidades suficientes o cuando un profesional así lo aconseja.
Alimentación antes que suplementación
Los complementos alimenticios pueden ser una herramienta útil en determinadas situaciones, pero nunca deberían sustituir una alimentación variada y equilibrada.
En la mayoría de los casos, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado, huevos y alimentos frescos continúan siendo la mejor forma de aportar al organismo las vitaminas y minerales que necesita para mantenerse en buenas condiciones con el paso de los años.


Proteínas vegetales para deportistas: 7 alternativas a la soja
Adaptógenos para el estrés y el insomnio: cómo pueden ayudarte
Los 10 alimentos más ricos en selenio