
Por comodidad, muchas veces recurrimos a los antibióticos, antigripales y otros medicamentos ante el más mínimo indicio de un estornudo, una molestia digestiva o un dolor leve, exponiéndonos innecesariamente a sus posibles efectos secundarios.
Sin embargo, existen numerosos alimentos que pueden ayudarnos a cuidar el organismo y acompañar la recuperación de pequeñas molestias cotidianas.
Este tipo de recursos naturales no pretende sustituir los tratamientos necesarios, sino evitar el uso innecesario de medicamentos en problemas menores y complementar otros cuidados cuando sea preciso.
1. Ajo
El ajo siempre ha tenido fama de actuar como un antibiótico natural.
Su compuesto más conocido es la alicina, una sustancia azufrada que ha sido estudiada por su actividad frente a diferentes microorganismos. Algunos trabajos de laboratorio también han analizado su efecto frente a determinadas cepas bacterianas resistentes.
Además de utilizarlo habitualmente en la alimentación, el ajo puede ser un buen aliado para apoyar las defensas y mantener el equilibrio del organismo.
En molestias leves o problemas de la piel que tienden a prolongarse, puede resultar interesante aumentar su presencia en la dieta en lugar de recurrir continuamente a productos antibacterianos.
2. Miel de manuka
La miel de manuka destaca por su contenido en antioxidantes y por sus conocidas propiedades antibacterianas.
Puede utilizarse para acompañar distintas molestias, como irritaciones de garganta, pequeñas alteraciones digestivas o problemas de la piel.
También resulta especialmente reconfortante durante los resfriados y procesos estacionales. Una cucharadita sola o añadida a una infusión ayuda a suavizar la garganta y proporciona una agradable sensación de alivio.
La calidad de la miel de manuka se clasifica mediante diferentes sistemas que indican su concentración y actividad. Por ello, conviene elegir siempre una miel auténtica y de buena procedencia.
3. Té de menta
Cuando aparecen náuseas, gases, sensación de pesadez o molestias relacionadas con el síndrome de intestino irritable, una taza de té de menta puede ser de gran ayuda.
La menta posee un efecto refrescante y ligeramente calmante sobre el aparato digestivo. Además, su acción antiespasmódica ayuda a relajar la musculatura intestinal y a reducir la sensación de hinchazón y los espasmos digestivos.
Puede tomarse después de las comidas o cuando notemos el estómago especialmente pesado.
4. Plátanos
Si sufres habitualmente acidez de estómago o indigestión, puede ser interesante incorporar más plátanos a tu alimentación.
Su textura suave y su composición hacen que muchas personas los toleren bien cuando existe sensibilidad digestiva. Además, aportan potasio, fibra, vitamina B6 e hidratos de carbono de fácil aprovechamiento.
El potasio participa en el mantenimiento normal de la presión arterial y en el funcionamiento de los músculos y del sistema nervioso.
También constituyen una buena opción para recuperar energía durante el día o después de realizar ejercicio.
5. Chocolate
El chocolate contiene diferentes sustancias relacionadas con el estado de ánimo y la sensación de bienestar.
El cacao aporta magnesio, un mineral que participa en el funcionamiento del sistema nervioso y muscular. También contiene pequeñas cantidades de anandamida y feniletilamina, compuestos relacionados con el placer y la respuesta emocional.
Para aprovechar mejor sus cualidades, conviene elegir chocolate negro con un porcentaje elevado de cacao y consumirlo con moderación.
No se trata de comer una tableta entera cuando estamos tristes, sino de disfrutar de una pequeña cantidad dentro de una alimentación equilibrada.
6. Avena
Si tienes dificultades para relajarte por la noche, puedes probar a tomar un pequeño bol de avena durante la cena o unas horas antes de acostarte.
La avena aporta hidratos de carbono complejos, magnesio, vitaminas del grupo B y triptófano, un aminoácido que participa en la producción de serotonina y melatonina.
Además, es un alimento saciante y reconfortante que puede ayudarnos a evitar acostarnos con hambre.
Puedes prepararla con bebida vegetal, canela, plátano o unos pocos frutos secos.
7. Pescado azul
El pescado azul es una de las principales fuentes alimentarias de ácidos grasos omega-3.
Estas grasas forman parte de las membranas celulares y participan en el equilibrio de la respuesta inflamatoria del organismo.
Por esta razón, consumir pescado azul con regularidad puede resultar interesante para personas con molestias articulares, rigidez muscular, dolor menstrual o problemas asociados a procesos inflamatorios.
Sardinas, caballa, boquerones, salmón y arenque son algunas de las opciones más conocidas.
8. Alcaparras
Las alcaparras no suelen ocupar un lugar destacado en nuestra despensa, pero poseen una composición muy interesante.
Son ricas en rutina y quercetina, dos bioflavonoides que también encontramos en alimentos como la manzana, la cebolla roja y el té.
La quercetina es especialmente apreciada por su participación en la respuesta del organismo frente a los alérgenos y por su acción antioxidante.
Puede combinarse con bromelina, una enzima presente en la piña, dentro de una alimentación orientada a favorecer el bienestar durante las épocas de alergia.
Las alcaparras pueden añadirse a ensaladas, verduras, pescados, salsas o platos de pasta.
9. Leche
Dejar de fumar requiere decisión, constancia y un verdadero cambio de hábitos. Sin embargo, algunos alimentos pueden ayudarnos a romper las asociaciones que mantenemos con el tabaco.
En un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Duke, varios fumadores afirmaron que beber leche antes de encender un cigarrillo empeoraba considerablemente su sabor.
Esto no elimina por sí solo el deseo de fumar, pero puede utilizarse como una pequeña estrategia para hacer que la experiencia resulte menos agradable.
La próxima vez que aparezca el impulso de fumar, beber un vaso de leche o lavarse los dientes puede ayudar a romper momentáneamente esa asociación.
10. Jengibre
El jengibre es uno de los alimentos más completos dentro de la alimentación natural. Contiene gingeroles, shogaoles y diferentes compuestos antioxidantes.
Uno de sus usos más conocidos es el acompañamiento de las náuseas, incluidas las relacionadas con los viajes, las digestiones pesadas o determinados cambios hormonales.
Para aliviar el mareo durante un desplazamiento, puede tomarse en forma de infusión, jengibre cristalizado, pequeñas galletas de jengibre o añadido a un zumo.
También combina muy bien con limón, canela, cúrcuma o miel.


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