Las mejores plantas medicinales para cada estación del año

Cuando alguien me pregunta cuál es la mejor planta medicinal, mi respuesta suele ser siempre la misma: depende.

Depende de la persona, de sus necesidades, de su estado de salud y, también, de la época del año en la que nos encontremos. Nuestro organismo no funciona igual en enero que en agosto. Cambian las horas de luz, la temperatura, la alimentación, el nivel de actividad física e incluso nuestro estado de ánimo. Si la naturaleza cambia, ¿por qué iban a ser siempre las mismas las plantas medicinales que utilizamos?

La fitoterapia tradicional siempre ha entendido muy bien este concepto. Antiguamente las plantas se recolectaban en su momento óptimo y se utilizaban siguiendo el ritmo de las estaciones. En primavera se daba prioridad a las plantas depurativas, en verano a las refrescantes e hidratantes, el otoño era una época de transición para preparar el organismo y el invierno se reservaba para aquellas plantas destinadas a ayudar al cuerpo a afrontar el frío.

Hoy seguimos teniendo a nuestra disposición todas las plantas durante todo el año, pero eso no significa que todas sean igual de interesantes en cualquier momento. Algunas cobran especial protagonismo cuando llegan las alergias primaverales, otras ayudan a soportar mejor el calor del verano y otras encuentran su lugar cuando comienzan los primeros resfriados.

Estas son las plantas que, por su tradición de uso y por mi experiencia en consulta, considero más interesantes en cada estación.


Primavera: el momento de ayudar al organismo a despertar

La primavera supone un auténtico cambio para nuestro organismo. Dejamos atrás el invierno, aumentan las horas de luz y pasamos más tiempo al aire libre. Es también la época en la que muchas personas comienzan a notar las molestias propias de las alergias estacionales, retoman hábitos saludables después de los excesos del invierno o desean realizar una alimentación más ligera.

Durante esta estación me gusta dar prioridad a plantas que apoyen los procesos naturales de depuración del organismo, favorezcan el bienestar digestivo y ayuden a afrontar mejor los cambios propios de esta época.

Ortiga, mucho más que una "mala hierba"

Si hay una planta que merece ser reivindicada es la ortiga. Durante años ha sido considerada poco más que una planta molesta, cuando en realidad es una de las especies más interesantes de la fitoterapia europea.

En primavera adquiere un protagonismo especial porque tradicionalmente se ha utilizado como apoyo frente a las molestias asociadas a las alergias estacionales. Además, aporta minerales de forma natural y suele recomendarse como planta remineralizante después del invierno, cuando muchas personas refieren una sensación de cansancio o falta de vitalidad.

Diente de león, un clásico para el bienestar digestivo

Pocas plantas representan mejor la primavera que el diente de león.

Tradicionalmente se ha utilizado para favorecer la función hepatobiliar y estimular la digestión, por lo que suele formar parte de numerosos programas destinados a ayudar al organismo cuando decidimos volver a cuidar nuestra alimentación.

No se trata de "desintoxicar" el hígado, una expresión que se utiliza con demasiada facilidad, sino de apoyar de forma natural un órgano que trabaja cada día del año.

Cardo mariano, el gran aliado del hígado

Cuando hablamos del cuidado hepático es imposible no mencionar el cardo mariano.

Su contenido en silimarina ha hecho que sea una de las plantas más estudiadas dentro de la fitoterapia moderna. Aunque puede utilizarse en cualquier época del año, la primavera suele ser un buen momento para incorporarlo cuando buscamos favorecer el funcionamiento normal del hígado y acompañar los cambios propios de la estación.

Abedul, un apoyo para la eliminación de líquidos

Con el aumento de las temperaturas muchas personas comienzan a notar sensación de piernas pesadas o una mayor retención de líquidos.

Las hojas de abedul se utilizan tradicionalmente para favorecer la eliminación de líquidos y acompañar los procesos naturales de drenaje del organismo. Por ello suelen formar parte de numerosas mezclas primaverales junto a otras plantas depurativas.

Pensamiento silvestre, cuando la piel también necesita ayuda

La piel suele reflejar muchos de los cambios que tienen lugar en el organismo. No es raro que durante la primavera algunas personas noten un aumento de pequeñas impurezas o que determinadas pieles sensibles necesiten cuidados adicionales.

El pensamiento silvestre posee una larga tradición de uso en fitoterapia precisamente por su relación con el bienestar de la piel y suele combinarse con otras plantas destinadas a favorecer el equilibrio cutáneo desde el interior.

Cola de caballo, mucho más que una planta diurética

Aunque muchas personas la conocen únicamente por su efecto diurético, la cola de caballo ofrece mucho más.

Su riqueza en silicio la convierte en una planta muy interesante para apoyar el mantenimiento normal del cabello, las uñas, la piel y el tejido conectivo. Además, suele formar parte de programas destinados a favorecer la eliminación de líquidos, por lo que encaja perfectamente dentro de la fitoterapia primaveral.


Verano: hidratación, digestión y cuidado de la piel

Con el calor cambian nuestras costumbres. Bebemos más agua, consumimos más frutas y ensaladas, hacemos vida al aire libre y pasamos muchas más horas expuestos al sol.

En esta época me gusta dar protagonismo a plantas refrescantes, ricas en antioxidantes y aquellas que ayudan a cuidar tanto la piel como el aparato digestivo.

Hibisco, la infusión estrella del verano

Si tuviera que recomendar una infusión para preparar fría durante el verano, probablemente elegiría el hibisco.

Además de su intenso color rojo y de su agradable sabor ligeramente ácido, es una planta rica en antocianinas, unos pigmentos naturales con una importante capacidad antioxidante.

Preparado como infusión fría resulta una excelente alternativa a muchos refrescos comerciales y ayuda a aumentar el consumo de líquidos de una forma mucho más saludable.

Aloe vera, mucho más que una planta para las quemaduras

La mayoría de las personas asocian el aloe vera únicamente al cuidado de la piel tras una exposición excesiva al sol.

Sin embargo, esta planta ofrece muchas más posibilidades. Utilizada de forma tópica ayuda a refrescar e hidratar la piel, mientras que determinados preparados destinados al consumo interno han sido tradicionalmente empleados para favorecer el bienestar digestivo.

Pocas plantas representan tan bien el verano como el aloe.

Menta, frescor y digestión

Las comidas fuera de casa, las barbacoas y los cambios de horario hacen que durante el verano aparezcan con mayor frecuencia las digestiones pesadas.

La menta aporta un agradable efecto refrescante y tradicionalmente se ha utilizado para favorecer el bienestar digestivo. Además, combina perfectamente con otras plantas para preparar infusiones frías muy aromáticas.

Melisa, relajación también en vacaciones

Aunque solemos asociar el verano con el descanso, no siempre es una época tranquila. Viajes, cambios de rutina, calor o dificultades para dormir pueden alterar nuestro descanso.

La melisa es una de mis plantas favoritas para esos momentos. Su suave aroma a limón y su tradición de uso relacionada con la relajación la convierten en una excelente compañera para terminar el día con una infusión.

Manzanilla, un clásico que nunca falla

Las vacaciones suelen traer consigo comidas más abundantes, horarios irregulares y algún que otro exceso.

Por eso la manzanilla continúa ocupando un lugar privilegiado en mi despensa durante todo el año y especialmente en verano. Además de favorecer la digestión, es una de esas plantas que prácticamente todo el mundo sabe preparar y siempre resulta útil tener a mano.

Rooibos, una alternativa para toda la familia

Aunque no pertenece al género del té, el rooibos se ha ganado un lugar propio dentro de muchas casas.

No contiene cafeína, posee un sabor suave y puede prepararse tanto caliente como frío. Esto lo convierte en una bebida ideal para quienes buscan una alternativa refrescante durante el verano que pueda disfrutar toda la familia.

Otoño: el momento de preparar el organismo

El otoño es una estación de transición. Volvemos a los horarios habituales, cambiamos la ropa, disminuyen las horas de luz y comenzamos a pasar más tiempo en espacios cerrados. También es una época en la que muchas personas deciden retomar hábitos saludables después del verano.

Desde el punto de vista de la fitoterapia, considero que el otoño es un buen momento para prestar atención al aparato digestivo, apoyar el hígado después de los excesos estivales y comenzar a preparar el organismo para la llegada del invierno.

Desmodium, un gran aliado del hígado

Si tuviera que elegir una planta para el otoño, probablemente sería el desmodium.

Aunque todavía es menos conocida que el cardo mariano, se ha convertido en una de las plantas más interesantes para apoyar la función hepática. Después de un verano con comidas fuera de casa, bebidas, helados o cambios de horario, muchas personas agradecen volver a cuidar su digestión, y el desmodium puede ser un buen aliado dentro de ese proceso.

No se trata de "limpiar" el hígado, sino de favorecer su funcionamiento normal en una época en la que suele recuperar protagonismo.

Tomillo, un clásico cuando llega el frío

El tomillo nunca falta en mi despensa.

Además de ser una magnífica planta culinaria, tradicionalmente se ha utilizado para favorecer el bienestar respiratorio cuando comienzan los primeros cambios de temperatura. Su intenso aroma se debe a sus aceites esenciales, responsables también de muchas de sus aplicaciones tradicionales.

Es una de esas plantas que merece la pena tener siempre en casa.

Orégano, mucho más que un condimento

La mayoría de las personas conocen el orégano únicamente por su uso en la cocina, pero en fitoterapia también ocupa un lugar muy interesante.

Después del verano solemos consumir más ensaladas, viajar, comer fuera de casa y modificar nuestros hábitos alimentarios. Tradicionalmente el orégano ha formado parte de numerosas preparaciones destinadas a favorecer el equilibrio digestivo, además de aportar un importante contenido en compuestos antioxidantes.

Ajo, un alimento con una larga tradición medicinal

El ajo lleva siglos formando parte de la alimentación mediterránea y también de la medicina tradicional.

Más allá de su uso culinario, siempre ha sido considerado un excelente compañero para mantener el bienestar general del organismo. Personalmente creo que es uno de esos alimentos que merece la pena consumir con frecuencia durante todo el año, aunque el otoño es un buen momento para volver a incorporarlo a la rutina después de los excesos del verano.

Equinácea, cuando llegan los primeros cambios de temperatura

La equinácea es probablemente una de las plantas más conocidas cuando hablamos de defensas.

Su uso tradicional la ha convertido en una de las protagonistas del otoño y suele utilizarse como apoyo para el funcionamiento normal del sistema inmunitario cuando comienzan los primeros cambios de temperatura.

Saúco, un compañero del otoño

Las flores y frutos del saúco forman parte de la fitoterapia europea desde hace siglos.

Tradicionalmente se han utilizado durante los cambios estacionales y es habitual encontrarlos formando parte de infusiones y preparados destinados al bienestar respiratorio.


Invierno: cuidar las defensas y afrontar el frío

El invierno suele ser la estación que más pone a prueba a nuestro organismo. Pasamos más tiempo en interiores, disminuye la exposición al sol y aumentan las infecciones respiratorias propias de la época.

Es el momento de dar prioridad a plantas que tradicionalmente han acompañado al organismo durante los meses más fríos.

Acerola, una de las mejores fuentes naturales de vitamina C

Si alguien me pregunta cuál es mi fuente favorita de vitamina C de origen natural, probablemente respondería que la acerola.

Además de aportar una elevada cantidad de vitamina C, conserva otros compuestos presentes de forma natural en el fruto que acompañan a este nutriente.

Por eso me parece una excelente opción durante el invierno, especialmente para quienes prefieren obtener la vitamina C a partir de fuentes naturales en lugar de recurrir a grandes dosis de ácido ascórbico aislado.

Escaramujo, el fruto silvestre del invierno

El escaramujo destaca por su riqueza natural en vitamina C y otros antioxidantes.

Puede prepararse en infusión o formar parte de numerosos complementos alimenticios, convirtiéndose en un magnífico aliado durante los meses más fríos.

Jengibre, calor desde la primera taza

Pocas plantas resultan tan reconfortantes como el jengibre cuando bajan las temperaturas.

Su sabor ligeramente picante ayuda a elaborar infusiones muy agradables durante el invierno y lleva siglos utilizándose en diferentes tradiciones por su capacidad para favorecer el bienestar digestivo y aportar sensación de calor.

Eucalipto, el aroma del invierno

Si existe una planta que muchas personas asocian automáticamente al invierno es el eucalipto.

Su característico aroma forma parte de inhalaciones, vahos e infusiones tradicionales destinadas al bienestar respiratorio y continúa siendo uno de los grandes clásicos de esta estación.

Malvavisco, suavidad para la garganta

La raíz de malvavisco es especialmente rica en mucílagos, unas sustancias vegetales que, al contacto con el agua, forman un gel protector.

Gracias a esta característica, tradicionalmente se ha utilizado para aliviar la irritación de garganta y favorecer el confort de las mucosas durante los meses de frío.

Regaliz, una planta con personalidad

El regaliz ha ocupado un lugar importante en la medicina tradicional por sus múltiples aplicaciones.

Su raíz se ha utilizado durante generaciones para favorecer el bienestar respiratorio y digestivo. Sin embargo, también es una de esas plantas que requiere conocer bien sus contraindicaciones, ya que no resulta adecuada para todas las personas, especialmente en casos de hipertensión arterial o determinados tratamientos farmacológicos.


Adaptar la fitoterapia al ritmo de la naturaleza

Uno de los aspectos que más me gusta de la fitoterapia es que nos invita a observar los cambios que experimenta nuestro organismo a lo largo del año.

No comemos igual en verano que en invierno, no realizamos la misma actividad física y tampoco afrontamos las mismas necesidades. Por eso considero lógico que las plantas medicinales que utilizamos también puedan variar según la estación.

Esto no significa que una planta solo pueda consumirse en una época concreta. El cardo mariano sigue siendo útil en otoño y la manzanilla continúa siendo una excelente opción en invierno. Lo importante es comprender que algunas especies adquieren un protagonismo especial en determinados momentos del año porque responden mejor a las necesidades habituales de esa estación.

La fitoterapia no consiste en buscar la planta de moda ni la que promete servir para todo. Consiste en elegir la planta adecuada para cada persona y para cada momento.

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