El azufre es un elemento esencial para la vida que forma parte de algunas de las moléculas más importantes de nuestro organismo.
Lo encontramos integrado en aminoácidos como:
-
Metionina.
-
Cisteína.
Y, a partir de ellos, participa en la formación de otras sustancias fundamentales como:
-
Glutatión.
-
Taurina.
-
Coenzima A.
-
SAMe.
-
Proteínas.
-
Enzimas.
También forma parte de vitaminas como:
-
Tiamina o vitamina B1.
-
Biotina o vitamina B7.
Su presencia resulta especialmente importante en procesos relacionados con:
-
Síntesis de proteínas.
-
Tejido conectivo.
-
Piel.
-
Cabello.
-
Uñas.
-
Articulaciones.
-
Metabolismo hepático.
-
Sistemas antioxidantes.
-
Metilación.
-
Detoxificación celular.
Pero para entender realmente para qué sirve el azufre tenemos que distinguir entre azufre nutricional, compuestos azufrados y las diferentes formas utilizadas como suplemento o de manera tópica.
¿Qué es el azufre?
El azufre es un elemento químico presente naturalmente tanto en nuestro organismo como en numerosos alimentos.
No solemos ingerir grandes cantidades de azufre elemental.
La mayor parte del azufre nutricional llega incorporado dentro de moléculas orgánicas, especialmente los aminoácidos azufrados.
Los dos más importantes son:
Metionina
Es un aminoácido esencial, por lo que tenemos que obtenerlo mediante la alimentación.
Participa, entre otras cosas, en la formación de SAMe o S-adenosilmetionina, una molécula fundamental para las reacciones de metilación.
Cisteína
Puede sintetizarse a partir de la metionina mediante la denominada vía de transulfuración.
La cisteína resulta especialmente importante porque proporciona el azufre necesario para fabricar moléculas como:
-
Glutatión.
-
Taurina.
-
Diferentes proteínas.
¿Para qué sirve el azufre?
El azufre interviene directa o indirectamente en numerosas funciones:
-
Formación de proteínas.
-
Estructura del tejido conectivo.
-
Síntesis de queratina.
-
Formación de glutatión.
-
Metabolismo hepático.
-
Reacciones de metilación.
-
Metabolismo de aminoácidos.
-
Procesos de oxidación-reducción.
-
Función enzimática.
-
Estructura de algunas vitaminas.
-
Mantenimiento de piel, cabello y uñas.
Su importancia no procede de actuar como un único «mineral terapéutico», sino de estar integrado en una enorme cantidad de moléculas biológicamente activas.
Azufre y proteínas
El azufre es un componente fundamental de determinadas proteínas.
La cisteína contiene un grupo químico denominado tiol o sulfhidrilo.
Dos moléculas de cisteína pueden formar entre ellas un puente disulfuro.
Estos enlaces ayudan a mantener la forma tridimensional de numerosas proteínas.
Son especialmente importantes en proteínas estructurales como la queratina.
Por eso el azufre se relaciona tradicionalmente con:
-
Cabello.
-
Piel.
-
Uñas.
Azufre y queratina
La queratina es una proteína estructural rica en aminoácidos azufrados, especialmente cisteína.
Forma parte de:
-
Cabello.
-
Uñas.
-
Capa externa de la piel.
Los enlaces de azufre entre las moléculas de queratina ayudan a aportar resistencia y estructura.
Esto explica por qué el azufre aparece desde hace décadas en complementos destinados al mantenimiento del cabello, piel y uñas.
Azufre y tejido conectivo
El tejido conectivo forma una auténtica estructura de soporte para nuestro organismo.
Lo encontramos en:
-
Cartílago.
-
Tendones.
-
Ligamentos.
-
Fascias.
-
Piel.
-
Hueso.
-
Vasos sanguíneos.
Diversas moléculas que forman parte de la matriz extracelular contienen grupos sulfato.
Entre ellas encontramos los glicosaminoglicanos sulfatados, importantes componentes del cartílago y otros tejidos.
Por eso existe una relación fisiológica entre azufre y estructura del tejido conjuntivo.
Azufre, cartílago y articulaciones
El cartílago contiene una compleja matriz formada por:
-
Colágeno.
-
Proteoglicanos.
-
Glicosaminoglicanos.
-
Agua.
Algunos glicosaminoglicanos contienen grupos sulfato, como ocurre con el condroitín sulfato.
Esto explica por qué el metabolismo del azufre tiene interés dentro de la fisiología articular.
Además, existe un compuesto azufrado utilizado específicamente como suplemento para las articulaciones: el MSM.
¿Qué es el MSM?
El metilsulfonilmetano o MSM es un compuesto orgánico que contiene azufre.
No es exactamente lo mismo que hablar del azufre nutricional contenido en metionina o cisteína.
El MSM se utiliza como complemento alimenticio y se ha estudiado principalmente en relación con:
-
Artrosis.
-
Dolor articular.
-
Inflamación.
-
Función física.
En algunos ensayos realizados en personas con artrosis de rodilla se han observado pequeñas mejorías en dolor y función física.
Los estudios disponibles son todavía relativamente pequeños, por lo que su interés clínico continúa investigándose.
MSM y artrosis
Existen diferentes ensayos clínicos en los que se ha administrado MSM a personas con artrosis de rodilla.
En algunos trabajos se observaron mejoras en:
-
Dolor.
-
Capacidad funcional.
-
Actividades de la vida diaria.
Uno de los ensayos utilizó aproximadamente 3,4 gramos diarios durante 12 semanas, mientras que otro estudio clásico utilizó alrededor de 6 gramos diarios.
Los resultados fueron interesantes, aunque las diferencias observadas fueron moderadas.
Por eso el MSM continúa utilizándose en numerosos complementos articulares, frecuentemente combinado con:
-
Glucosamina.
-
Condroitina.
-
Colágeno.
-
Vitamina C.
Azufre e inflamación
Los compuestos que contienen azufre participan en diferentes sistemas relacionados con el equilibrio inflamatorio y oxidativo.
La cisteína, por ejemplo, es necesaria para formar glutatión, uno de los principales antioxidantes celulares.
Otros compuestos azufrados también pueden actuar sobre diferentes mecanismos de señalización.
En el caso concreto del MSM se han investigado experimentalmente efectos sobre:
-
Citocinas inflamatorias.
-
Estrés oxidativo.
-
NF-κB.
-
Respuesta inflamatoria.
Esto ayuda a explicar su utilización tradicional en complementos destinados a articulaciones y tejidos sometidos a sobrecarga.
Azufre y glutatión
Una de las conexiones más importantes entre azufre y salud se encuentra en el glutatión.
El glutatión está formado por tres aminoácidos:
-
Glutamato.
-
Glicina.
-
Cisteína.
La cisteína aporta el grupo azufrado responsable de buena parte de la capacidad química del glutatión.
El glutatión participa en:
-
Protección frente al estrés oxidativo.
-
Detoxificación de diferentes sustancias.
-
Metabolismo hepático.
-
Función inmunitaria.
-
Protección mitocondrial.
-
Mantenimiento del equilibrio redox celular.
Por eso, cuando hablamos de los efectos antioxidantes del azufre, en realidad estamos hablando muchas veces de moléculas azufradas como el glutatión, y no del azufre elemental actuando directamente como antioxidante.
Azufre y detoxificación
La relación entre azufre y detoxificación tiene una base bioquímica muy interesante.
El hígado transforma numerosas sustancias para facilitar su eliminación.
Entre las reacciones utilizadas encontramos la sulfatación, mediante la que se incorporan grupos sulfato a determinadas moléculas.
Además, los aminoácidos azufrados participan en la síntesis de glutatión, fundamental para diferentes reacciones de conjugación.
Por eso el azufre está conectado con procesos de transformación y eliminación de:
-
Metabolitos.
-
Hormonas.
-
Fármacos.
-
Xenobióticos.
-
Diferentes compuestos externos.
Esta es una forma mucho más precisa de entender su tradicional relación con la «depuración».
Azufre e hígado
El hígado es uno de los principales órganos implicados en el metabolismo de los aminoácidos azufrados.
La metionina puede convertirse en:
metionina → SAMe → homocisteína → cisteína.
Esta ruta conecta:
-
Metilación.
-
Transulfuración.
-
Producción de glutatión.
Por eso mantener un metabolismo equilibrado de los compuestos azufrados resulta especialmente importante para la función hepática.
Tanto un déficit como alteraciones importantes de estas rutas pueden modificar la capacidad del hígado para manejar el estrés oxidativo y diferentes procesos metabólicos.
Azufre y vesícula biliar
El azufre también aparece dentro de diferentes procesos relacionados con el metabolismo hepático y la conjugación de compuestos.
Sin embargo, no podemos considerar el azufre elemental un tratamiento específico para:
-
Cálculos biliares.
-
Colecistitis.
-
Alteraciones de la vesícula.
Su relación con esta área deriva principalmente de la importancia general de los aminoácidos azufrados en el metabolismo hepático.
Azufre y metilación
El metabolismo del azufre está íntimamente conectado con la metilación.
Todo comienza con la metionina.
La metionina se transforma en SAMe, uno de los principales donantes de grupos metilo del organismo.
Después:
SAMe → homocisteína.
La homocisteína puede:
-
Volver a convertirse en metionina.
-
Entrar en la vía de transulfuración para formar cisteína.
Por tanto, metabolismo del azufre y metabolismo de la metilación están profundamente conectados.
Azufre y vitaminas del grupo B
Las vitaminas del grupo B tienen una relación especialmente estrecha con estas vías.
Por ejemplo:
Vitamina B6
Participa en la vía de transulfuración que permite transformar homocisteína en cisteína.
Folato y vitamina B12
Intervienen en la remetilación de la homocisteína para volver a formar metionina.
Además, algunas vitaminas contienen directamente azufre dentro de su propia estructura, como la:
-
Tiamina.
-
Biotina.
Por eso históricamente se ha asociado el metabolismo del azufre con el complejo B.
Azufre y hormonas
El artículo antiguo relacionaba directamente el azufre con hormonas como insulina, adrenalina y tiroxina.
Aquí conviene hacer una distinción.
Algunas hormonas contienen aminoácidos azufrados dentro de su estructura.
La insulina, por ejemplo, contiene puentes disulfuro imprescindibles para mantener correctamente su estructura tridimensional.
Sin embargo, esto no significa que tomar azufre aumente directamente la producción de insulina o de otras hormonas.
El papel del azufre forma parte de la estructura y del metabolismo normal de las proteínas.
Azufre e insulina
La insulina es una proteína formada por dos cadenas unidas mediante puentes disulfuro.
Estos enlaces contienen azufre y son fundamentales para mantener la configuración activa de la hormona.
Es un buen ejemplo de la importancia estructural de los aminoácidos azufrados.
Pero la diabetes no se produce simplemente por una carencia dietética de azufre y los suplementos de azufre no sustituyen el tratamiento metabólico de la enfermedad.
Azufre, piel y dermatología
El azufre tiene además una historia completamente diferente cuando se utiliza directamente sobre la piel.
El azufre tópico se utiliza desde hace siglos en dermatología.
Presenta diferentes propiedades dependiendo de:
-
Concentración.
-
Formulación.
-
Enfermedad cutánea.
Entre sus acciones se han descrito efectos:
-
Queratolíticos.
-
Queratoplásticos.
-
Antimicrobianos.
-
Antifúngicos.
-
Antiparasitarios.
Por eso ha formado parte históricamente del tratamiento de numerosas dermatosis.
Azufre y acné
El azufre se ha utilizado tradicionalmente en productos destinados al acné.
Puede actuar ayudando a eliminar células queratinizadas de la superficie cutánea y modificando determinadas condiciones de la piel.
También presenta actividad antimicrobiana.
Actualmente podemos encontrarlo solo o combinado con otros ingredientes dermatológicos.
Su principal inconveniente es que algunas formulaciones pueden:
-
Resecar la piel.
-
Irritar.
-
Tener un olor característico.
Azufre y dermatitis seborreica
El azufre y diferentes derivados azufrados también se han utilizado en relación con:
-
Dermatitis seborreica.
-
Caspa.
-
Pitiriasis versicolor.
En estos casos intervienen especialmente sus propiedades:
-
Queratolíticas.
-
Antifúngicas.
-
Seborreguladoras.
Azufre y rosácea
Determinadas formulaciones tópicas que contienen azufre se han utilizado también en rosácea.
Una de las combinaciones históricamente más conocidas es:
sulfacetamida sódica + azufre.
El objetivo es actuar sobre inflamación y alteraciones cutáneas asociadas.
No todas las pieles con rosácea toleran igual estas formulaciones, por lo que su utilización depende mucho del tipo de piel.
Azufre y sarna
El azufre es uno de los tratamientos antiparasitarios tópicos más antiguos utilizados frente a la sarna o escabiosis.
Las preparaciones de azufre precipitado en diferentes concentraciones continúan utilizándose en algunos países.
Su actividad se relaciona con sus efectos:
-
Queratolíticos.
-
Antiparasitarios.
Es un buen ejemplo de una aplicación médica histórica del azufre que todavía conserva interés.
Azufre y hongos
El azufre presenta también actividad antifúngica.
Por eso diferentes formas de azufre y derivados azufrados se han utilizado tradicionalmente en problemas cutáneos relacionados con hongos y levaduras.
Una de las aplicaciones más conocidas es la pitiriasis versicolor, relacionada con especies de Malassezia.
Azufre, eccema y otras dermatosis
Históricamente el azufre se ha utilizado en numerosas afecciones cutáneas, entre ellas:
-
Eccema.
-
Dermatitis.
-
Psoriasis.
-
Liquen.
-
Seborrea.
-
Prurito.
-
Diferentes erupciones cutáneas.
Pero no todas estas enfermedades tienen el mismo origen ni responden del mismo modo al azufre.
En algunas puede resultar útil una determinada formulación tópica y en otras puede resultar irritante.
Por eso no podemos agrupar todas las dermatosis bajo una única indicación.
Azufre y cabello
La asociación tradicional entre azufre y cabello tiene sentido desde el punto de vista estructural.
El cabello está formado principalmente por queratina, una proteína especialmente rica en cisteína.
Los puentes de azufre ayudan a determinar:
-
Resistencia.
-
Estructura.
-
Forma del cabello.
De hecho, muchos tratamientos químicos de peluquería modifican precisamente estos enlaces disulfuro para cambiar temporalmente la forma del cabello.
Azufre y uñas
Las uñas también contienen abundante queratina.
Por tanto, una alimentación con suficiente proteína y aminoácidos azufrados contribuye al mantenimiento normal de su estructura.
Esto no significa que cualquier uña frágil indique automáticamente una falta de azufre.
Las alteraciones ungueales pueden relacionarse también con:
-
Hierro.
-
Zinc.
-
Proteínas.
-
Enfermedades tiroideas.
-
Problemas dermatológicos.
-
Traumatismos.
Azufre y alergias
El azufre aparece históricamente en diferentes enfoques naturales destinados a terrenos alérgicos.
Sin embargo, tenemos que diferenciar el azufre como nutriente de moléculas azufradas concretas y de sus efectos metabólicos.
La cisteína y el glutatión participan en:
-
Equilibrio oxidativo.
-
Función inmunitaria.
-
Respuesta inflamatoria.
Pero no existe una carencia de azufre específica que podamos identificar por la aparición de una alergia.
Azufre y sistema inmunitario
Los compuestos azufrados son importantes para diferentes funciones inmunitarias.
El glutatión, por ejemplo, ayuda a mantener el equilibrio redox necesario para la actividad normal de numerosas células inmunitarias.
Además, el sistema inmunitario necesita una síntesis continua de proteínas.
Por eso un aporte adecuado de:
-
Metionina.
-
Cisteína.
-
Proteínas.
forma parte de una nutrición apropiada para mantener la función inmunitaria.
Azufre y sistema nervioso
El metabolismo del azufre también está conectado con el sistema nervioso mediante diferentes moléculas.
Entre ellas encontramos:
-
Metionina.
-
SAMe.
-
Taurina.
-
Glutatión.
-
Sulfuro de hidrógeno.
El sulfuro de hidrógeno o H₂S, a pesar de ser conocido popularmente como un gas tóxico, también se produce en pequeñas cantidades dentro del organismo y actúa como molécula de señalización.
Se estudia por su participación en:
-
Vasodilatación.
-
Neurotransmisión.
-
Inflamación.
-
Estrés oxidativo.
-
Función mitocondrial.
Esta es una de las áreas más interesantes de la investigación moderna sobre la biología del azufre.
¿El azufre mejora la oxigenación cerebral?
En textos antiguos de nutrición se afirmaba con frecuencia que el azufre favorecía directamente la «oxigenación del cerebro».
Actualmente resulta más preciso hablar de la participación de los compuestos azufrados en:
-
Función mitocondrial.
-
Glutatión.
-
Señalización celular.
-
Metabolismo cerebral.
-
Neurotransmisión.
No existe un mecanismo sencillo por el que tomar más azufre produzca automáticamente una mayor llegada de oxígeno al cerebro.
¿Cuáles son los síntomas de falta de azufre?
Este es otro punto importante.
A diferencia del hierro, zinc o magnesio, no existe un síndrome clínico habitual denominado deficiencia de azufre en personas que siguen una dieta normal.
La mayor parte de nuestras necesidades se cubren mediante proteínas que contienen:
-
Metionina.
-
Cisteína.
Por eso una verdadera insuficiencia nutricional de azufre aparecería fundamentalmente en el contexto de:
-
Malnutrición proteica.
-
Dietas extremadamente restrictivas.
-
Problemas graves de absorción o metabolismo.
No podemos utilizar síntomas como:
-
Artritis.
-
Migraña.
-
Asma.
-
Acné.
-
Alergias.
como signos específicos de falta de azufre, porque pueden tener muchas causas diferentes.
¿Cuánto azufre necesitamos al día?
No existe actualmente una cantidad diaria recomendada específica de azufre comparable a la que utilizamos para minerales como hierro, zinc o magnesio.
Las necesidades nutricionales de azufre se consideran fundamentalmente dentro de las necesidades de los aminoácidos:
-
Metionina.
-
Cisteína.
En una alimentación con suficiente proteína, las necesidades suelen quedar cubiertas.
Fuentes naturales de azufre
La principal fuente dietética son los alimentos que aportan aminoácidos azufrados.
Entre ellos encontramos:
Alimentos ricos en proteínas
-
Huevos.
-
Pescado.
-
Carne.
-
Aves.
-
Leche y productos lácteos.
-
Legumbres.
-
Frutos secos.
-
Semillas.
Vegetales ricos en compuestos azufrados
También existen vegetales especialmente interesantes por sus diferentes compuestos de azufre.
Entre ellos:
-
Ajo.
-
Cebolla.
-
Puerro.
-
Cebolleta.
-
Col.
-
Brócoli.
-
Coliflor.
-
Coles de Bruselas.
-
Berros.
-
Rábano.
-
Rábano negro.
Azufre en ajo y cebolla
Las plantas de la familia Allium, como:
-
Ajo.
-
Cebolla.
-
Puerro.
contienen diferentes compuestos organosulfurados.
Entre ellos encontramos moléculas derivadas de la alicina y diferentes sulfuros.
Estas sustancias han sido ampliamente estudiadas por su actividad biológica.
De nuevo, esto demuestra que cuando hablamos de «azufre de los alimentos» hablamos en realidad de muchas moléculas distintas que contienen azufre.
Azufre en brócoli y otras crucíferas
Las verduras crucíferas contienen glucosinolatos, compuestos que incorporan azufre en su estructura.
Cuando cortamos, masticamos o trituramos estas verduras pueden formarse diferentes moléculas bioactivas.
Una de las más conocidas es el sulforafano.
Por eso alimentos como:
-
Brócoli.
-
Col.
-
Coliflor.
-
Coles de Bruselas.
-
Berros.
son especialmente interesantes dentro de una dieta rica en compuestos azufrados.
¿Qué diferencia hay entre azufre, MSM y sulforafano?
Aunque los tres contienen azufre, no son equivalentes.
Azufre
Es el elemento químico.
MSM
Es metilsulfonilmetano, un compuesto organosulfurado utilizado como complemento, principalmente relacionado con investigación sobre articulaciones.
Sulforafano
Es un isotiocianato procedente de las crucíferas que presenta sus propios mecanismos biológicos.
El organismo no trata estas tres sustancias de la misma manera.
Por eso no deberíamos utilizar simplemente la palabra «azufre» para explicar los beneficios de todas ellas.
Principales asociaciones nutricionales del azufre
El metabolismo de los compuestos azufrados está especialmente conectado con:
-
Vitaminas del grupo B.
-
Metionina.
-
Cisteína.
-
Glicina.
-
Glutamato.
-
SAMe.
-
Glutatión.
La vitamina B6 tiene un papel especialmente importante en la vía de transulfuración.
El folato y la vitamina B12 participan en la ruta alternativa que permite regenerar metionina a partir de homocisteína.
Principales aplicaciones del azufre y sus compuestos
Dependiendo de la forma utilizada encontramos diferentes áreas de interés.
Azufre nutricional y aminoácidos azufrados
Relacionados con:
-
Síntesis proteica.
-
Tejido conectivo.
-
Piel.
-
Cabello.
-
Uñas.
-
Metabolismo hepático.
-
Glutatión.
-
Metilación.
-
Sistemas antioxidantes.
MSM
Se utiliza principalmente en complementos relacionados con:
-
Articulaciones.
-
Artrosis.
-
Molestias musculoesqueléticas.
-
Tejido conectivo.
Azufre tópico
Se ha utilizado tradicionalmente en:
-
Acné.
-
Dermatitis seborreica.
-
Rosácea.
-
Caspa.
-
Pitiriasis versicolor.
-
Sarna.
-
Algunas afecciones dermatológicas.
Así entendemos mucho mejor por qué antiguamente las listas de «aplicaciones del azufre» eran enormes.
En realidad estaban agrupando formas químicas diferentes del mismo elemento, cada una con mecanismos y usos distintos.
Precauciones con los suplementos de azufre
La seguridad depende completamente del compuesto utilizado.
No podemos aplicar las mismas precauciones al:
-
MSM oral.
-
Azufre tópico.
-
Aminoácidos azufrados.
-
Diferentes derivados del azufre.
En el caso del MSM se han descrito efectos adversos como:
-
Molestias digestivas.
-
Erupciones cutáneas.
-
Reacciones de sensibilidad.
Los datos de seguridad a largo plazo son más limitados que los disponibles para nutrientes esenciales presentes normalmente en los alimentos.
Precauciones con el azufre tópico
El azufre aplicado sobre la piel puede provocar:
-
Sequedad.
-
Irritación.
-
Descamación.
-
Enrojecimiento.
Esto depende especialmente de la concentración y del tipo de formulación.
Además, algunas preparaciones tienen un olor intenso característico.
Azufre: mucho más que un mineral para la piel y las articulaciones
Durante mucho tiempo se habló del azufre como si fuera simplemente un mineral relacionado con:
piel, cabello, alergias y articulaciones.
Hoy sabemos que su biología es muchísimo más interesante.
El azufre forma parte de la metionina y la cisteína, dos aminoácidos que nos llevan directamente hacia algunas de las rutas metabólicas más importantes del organismo:
SAMe, metilación, homocisteína, transulfuración, glutatión y equilibrio redox.
También forma parte de la queratina y de proteínas estructurales, participa en el tejido conectivo y aparece en numerosos compuestos vegetales bioactivos.
Y, paralelamente, diferentes formas de azufre han mantenido durante siglos aplicaciones concretas en dermatología, mientras que el MSM se ha convertido en una de las formas más conocidas dentro de los complementos destinados a las articulaciones.
Por eso probablemente la forma más correcta de hablar de los beneficios del azufre para la salud no sea buscar una sola propiedad.
Hay que entender primero en qué molécula se encuentra ese azufre, porque de ello depende completamente lo que hará después en nuestro organismo.


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