
El D-glucarato de calcio es una sustancia formada por calcio y ácido D-glucárico, un compuesto que nuestro organismo produce de forma natural y que también encontramos en diferentes frutas y verduras.
Es un complemento especialmente interesante por su relación con uno de los mecanismos que utiliza nuestro organismo para transformar y eliminar numerosas sustancias: la glucuronidación.
Y aquí es donde el D-glucarato de calcio se vuelve mucho más interesante de lo que parece a primera vista, porque nos lleva directamente a hablar de:
hígado → glucuronidación → intestino → beta-glucuronidasa → circulación enterohepática.
Un recorrido en el que también aparecen hormonas como los estrógenos, determinados medicamentos, sustancias ambientales y numerosos compuestos que nuestro organismo necesita metabolizar y eliminar.
¿Qué es el D-glucarato de calcio?
El D-glucarato de calcio es la sal cálcica del ácido D-glucárico.
El ácido glucárico está presente de forma natural en nuestro organismo y también podemos obtenerlo mediante la alimentación.
Entre los alimentos que contienen ácido glucárico o sus derivados encontramos:
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Manzanas.
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Naranjas.
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Pomelos.
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Brócoli.
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Coles de Bruselas.
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Repollo.
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Col rizada o kale.
-
Calabaza y otras cucurbitáceas.
Una alimentación rica y variada en frutas y verduras constituye, por tanto, una fuente natural de estos compuestos.
El D-glucarato de calcio se utiliza en complementos como fuente de D-glucarato y su principal interés no procede realmente del calcio, sino de lo que ocurre posteriormente con el glucarato en nuestro organismo.
¿Cómo funciona el D-glucarato de calcio?
Para comprenderlo tenemos que hablar primero de la glucuronidación.
Nuestro organismo transforma continuamente sustancias.
Algunas proceden del exterior:
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Medicamentos.
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Contaminantes.
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Sustancias procedentes del humo.
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Diferentes compuestos ambientales.
Y otras las produce nuestro propio organismo:
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Hormonas.
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Bilirrubina.
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Productos del metabolismo.
El hígado participa activamente en la transformación de muchas de estas sustancias para facilitar posteriormente su eliminación.
Una de las vías más importantes es la glucuronidación.
¿Qué es la glucuronidación?
La glucuronidación es una reacción de conjugación en la que el organismo une ácido glucurónico a diferentes moléculas.
Esta transformación suele hacer que el compuesto resultante sea más soluble y pueda eliminarse con mayor facilidad.
Posteriormente estos conjugados pueden salir del organismo principalmente a través de:
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Bilis.
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Orina.
La glucuronidación participa en el metabolismo de una enorme variedad de sustancias, entre ellas:
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Hormonas esteroideas.
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Bilirrubina.
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Determinados medicamentos.
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Compuestos ambientales.
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Diferentes productos del metabolismo.
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Sustancias potencialmente tóxicas.
Es, por tanto, una de nuestras grandes vías de conjugación y eliminación.
D-glucarato de calcio y beta-glucuronidasa
Aquí aparece la segunda protagonista de esta historia: la beta-glucuronidasa.
Una vez que una sustancia ha sido conjugada con ácido glucurónico y llega al intestino a través de la bilis, determinadas enzimas bacterianas pueden romper esa unión.
Entre ellas encontramos la beta-glucuronidasa producida por diferentes microorganismos de la microbiota intestinal.
Cuando se produce la desconjugación, algunos compuestos pueden volver a quedar disponibles para ser reabsorbidos.
Es decir:
hígado → conjugación → bilis → intestino → desconjugación → posible reabsorción.
Esto forma parte de la llamada circulación enterohepática.
¿Qué tiene que ver el D-glucarato de calcio con la beta-glucuronidasa?
Cuando metabolizamos D-glucarato se forman diferentes compuestos, entre ellos D-glucaro-1,4-lactona, que puede inhibir la actividad de la beta-glucuronidasa.
Éste es probablemente el mecanismo más interesante del D-glucarato de calcio.
Al reducir determinadas actividades de beta-glucuronidasa intestinal puede favorecer que algunos compuestos conjugados continúen su camino hacia la eliminación en lugar de ser desconjugados y quedar nuevamente disponibles para su reabsorción.
Y aquí empezamos a comprender su relación con:
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Hígado.
-
Microbiota.
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Estrógenos.
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Circulación enterohepática.
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Metabolismo hormonal.
-
Eliminación de determinados compuestos.
D-glucarato de calcio y microbiota
La beta-glucuronidasa nos proporciona además otro ejemplo maravilloso de por qué hígado e intestino no deberían estudiarse por separado.
El hígado puede transformar una sustancia perfectamente y enviarla hacia el intestino.
Pero lo que ocurra después también dependerá de nuestra microbiota.
Diferentes bacterias poseen enzimas capaces de modificar compuestos que llegan al colon.
Por eso la composición y actividad metabólica de la microbiota pueden influir sobre la circulación enterohepática.
No importa únicamente:
qué bacterias tenemos.
También importa:
qué están haciendo esas bacterias.
Y la actividad beta-glucuronidasa es un magnífico ejemplo.
D-glucarato de calcio y estrógenos
Probablemente una de las aplicaciones por las que más se conoce actualmente el D-glucarato de calcio sea su relación con el metabolismo de los estrógenos.
Los estrógenos, una vez utilizados y metabolizados, pueden ser conjugados en el hígado y posteriormente enviados a través de la bilis hacia el intestino.
Allí entra nuevamente en juego la microbiota.
Si determinadas formas conjugadas son desconjugadas por beta-glucuronidasa intestinal, parte de esos compuestos puede participar nuevamente en la circulación enterohepática.
Por eso microbiota y metabolismo estrogénico mantienen una relación especialmente interesante.
El estroboloma: microbiota y estrógenos
Dentro de la microbiota encontramos un conjunto de microorganismos y genes bacterianos capaces de participar en el metabolismo de los estrógenos.
A este conjunto se le conoce como estroboloma.
La actividad beta-glucuronidasa forma parte de este entramado.
Esto significa que cuando estudiamos el metabolismo hormonal femenino no sólo podemos mirar:
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Ovarios.
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Suprarrenales.
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Hígado.
También resulta interesante observar:
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Intestino.
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Microbiota.
-
Tránsito intestinal.
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Alimentación.
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Circulación enterohepática.
Es una conexión que utilizo mucho cuando intento comprender el terreno hormonal de una persona.
D-glucarato de calcio y exceso de estrógenos
Por su relación con la beta-glucuronidasa, el D-glucarato de calcio se utiliza especialmente en estrategias destinadas a favorecer la eliminación de metabolitos estrogénicos.
Esto resulta interesante cuando estamos trabajando sobre situaciones en las que el metabolismo y eliminación de estrógenos forman parte del terreno que queremos estudiar.
Pero aquí no me interesa únicamente añadir un suplemento.
También observaría:
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Funcionamiento hepático.
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Tránsito intestinal.
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Microbiota.
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Consumo de fibra.
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Crucíferas.
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Alcohol.
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Composición corporal.
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Medicación.
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Exposición a determinados compuestos ambientales.
-
Situación hormonal.
Porque las hormonas no funcionan aisladas del resto del organismo.
D-glucarato de calcio después de anticonceptivos hormonales
Después de utilizar anticonceptivos hormonales durante periodos prolongados puede resultar interesante trabajar sobre alimentación, microbiota, hígado y metabolismo hormonal.
El D-glucarato de calcio aparece en algunas estrategias nutricionales precisamente por su relación con la glucuronidación y la circulación enterohepática de hormonas esteroideas.
La situación hormonal de cada mujer, sin embargo, puede ser completamente diferente, por lo que el trabajo debe adaptarse a cada caso.
D-glucarato de calcio y xenoestrógenos
También encontramos el término xenoestrógenos, utilizado para describir determinadas sustancias externas capaces de interactuar con vías relacionadas con los estrógenos.
Podemos estar expuestos a numerosos compuestos ambientales a través de:
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Alimentación.
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Envases.
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Productos domésticos.
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Cosméticos.
-
Contaminación.
-
Entorno laboral.
Nuestro organismo dispone de diferentes mecanismos para metabolizar y eliminar sustancias procedentes del exterior.
Entre ellos encontramos las reacciones de conjugación hepática.
Por eso, cuando trabajo sobre este terreno, me interesa especialmente la relación entre:
exposición → transformación hepática → conjugación → eliminación intestinal.
D-glucarato de calcio e hígado
El hígado es uno de nuestros grandes órganos metabólicos.
Transforma continuamente hormonas, medicamentos, productos del metabolismo y sustancias procedentes del exterior.
La glucuronidación es una de las herramientas que utiliza para hacerlo.
Por ello el D-glucarato de calcio aparece frecuentemente en estrategias de apoyo hepático, especialmente cuando queremos prestar atención a las vías de conjugación y a la posterior eliminación intestinal.
Pero una buena función hepática tampoco depende de un único nutriente.
Necesita:
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Aminoácidos.
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Vitaminas.
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Minerales.
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Antioxidantes.
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Energía.
-
Un intestino que funcione correctamente.
De nuevo volvemos al mismo concepto: hígado e intestino trabajan juntos.
D-glucarato de calcio y depuración
Cuando en medicina natural hablamos de depuración, muchas veces parece que estamos utilizando una palabra bastante abstracta.
Pero detrás existen procesos bioquímicos muy concretos.
Nuestro organismo necesita:
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Transformar determinadas sustancias.
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Conjugarlas cuando sea necesario.
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Transportarlas.
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Eliminarlas mediante orina, bilis, heces y otras vías.
La glucuronidación forma parte de estos mecanismos.
Por eso el D-glucarato de calcio resulta especialmente interesante dentro de programas dirigidos a trabajar sobre hígado, intestino y eliminación.
D-glucarato de calcio y colesterol
El metabolismo del colesterol también mantiene una estrecha relación con el hígado y el intestino.
El colesterol participa en:
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Membranas celulares.
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Síntesis de hormonas esteroideas.
-
Producción de ácidos biliares.
-
Diferentes procesos de reparación y metabolismo.
En estudios experimentales con glucarato se han observado cambios en colesterol total, LDL y triglicéridos.
También se investiga la relación entre metabolismo intestinal, ácidos biliares, microbiota y circulación enterohepática.
Esto vuelve a colocar al intestino y al hígado dentro de un mismo circuito metabólico.
D-glucarato de calcio y prevención del cáncer: una interesante línea de investigación
Una parte importante de la investigación histórica sobre el D-glucarato de calcio procede precisamente del campo de la quimioprevención experimental.
El interés surgió de su capacidad para disminuir la actividad beta-glucuronidasa y favorecer la eliminación de determinados compuestos conjugados.
Se ha estudiado especialmente en modelos relacionados con:
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Cáncer de mama.
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Colon.
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Pulmón.
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Hígado.
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Piel.
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Próstata.
En diferentes modelos animales se han observado modificaciones en la aparición y desarrollo de tumores inducidos experimentalmente.
También existen estudios celulares sobre derivados del D-glucarato y células tumorales humanas.
D-glucarato de calcio y cáncer de mama
Una de las áreas que más interés ha generado es el cáncer de mama, precisamente por la relación existente entre determinados tumores y los estrógenos.
En investigación experimental se ha estudiado el glucarato en relación con:
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Metabolismo estrogénico.
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Receptores hormonales.
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Beta-glucuronidasa.
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Proliferación celular.
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Desarrollo de tumores mamarios inducidos.
Los primeros trabajos sobre D-glucarato como posible agente quimiopreventivo proceden en buena medida de esta línea de investigación.
D-glucarato de calcio y cáncer de colon
El colon resulta especialmente interesante porque es precisamente allí donde encontramos una enorme actividad metabólica de nuestra microbiota.
Las bacterias intestinales pueden transformar numerosos compuestos y producir enzimas como la beta-glucuronidasa.
Por eso se ha estudiado la relación entre:
alimentación → microbiota → actividad enzimática → mucosa intestinal.
El glucarato ha formado parte de diferentes investigaciones experimentales sobre carcinogénesis del colon y actividad beta-glucuronidasa.
D-glucarato de calcio y cáncer de pulmón y piel
También encontramos estudios animales en modelos de cáncer de pulmón y piel.
En ellos se han investigado mecanismos relacionados con:
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Inflamación.
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Proliferación celular.
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Apoptosis o muerte celular programada.
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Desarrollo tumoral.
Son trabajos que ayudan a comprender por qué el D-glucarato ha despertado tanto interés dentro de la investigación sobre carcinogénesis y metabolismo de sustancias potencialmente perjudiciales.
Alimentación rica en ácido glucárico
Antes de pensar en un complemento, tenemos otra herramienta mucho más sencilla: comer vegetales.
Podemos aumentar nuestra ingesta de ácido glucárico y derivados incorporando habitualmente alimentos como:
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Manzana.
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Naranja.
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Pomelo.
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Brócoli.
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Coles de Bruselas.
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Repollo.
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Kale.
-
Calabaza.
Y aquí aparecen nuevamente las crucíferas, que resultan especialmente interesantes cuando hablamos de metabolismo hepático y hormonal por muchos más motivos que su contenido en ácido glucárico.
Una alimentación variada proporciona además fibra y polifenoles que también pueden influir sobre nuestra microbiota.
D-glucarato de calcio, alimentación y microbiota
Para mí ésta es una de las conexiones más interesantes de todo el tema.
Podemos actuar sobre la glucuronidación y circulación enterohepática desde diferentes puntos:
alimentación → hígado → microbiota → intestino → eliminación.
Por eso, dependiendo de la persona, podemos trabajar sobre:
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Mayor variedad vegetal.
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Fibra.
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Crucíferas.
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Frutas.
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Tránsito intestinal.
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Microbiota.
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Probióticos y prebióticos cuando estén indicados.
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Función hepática.
El D-glucarato de calcio sería una herramienta más dentro de ese terreno.
¿Para qué se utiliza el D-glucarato de calcio?
Por su mecanismo de acción, se utiliza principalmente dentro de estrategias relacionadas con:
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Glucuronidación.
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Apoyo hepático.
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Circulación enterohepática.
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Metabolismo de estrógenos.
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Eliminación de metabolitos hormonales.
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Trabajo sobre el estroboloma.
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Metabolismo de determinados compuestos ambientales.
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Programas de depuración.
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Equilibrio entre hígado, microbiota e intestino.
Además, continúa siendo una molécula de interés en investigación sobre metabolismo, carcinogénesis y quimioprevención.
Contraindicaciones del D-glucarato de calcio
Precisamente porque la glucuronidación participa en el metabolismo de numerosos compuestos, debemos prestar atención a los medicamentos que utiliza la persona.
Modificar la desconjugación intestinal puede alterar la circulación enterohepática y la eliminación de determinadas sustancias.
Esto resulta especialmente importante con medicamentos cuyo metabolismo depende de estas vías.
Entre los fármacos que merecen especial valoración encontramos algunos:
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Analgésicos.
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Estatinas.
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Benzodiacepinas.
-
Hormonas y tratamientos con estrógenos.
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Antiepilépticos.
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Opioides.
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Determinados tratamientos oncológicos.
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Otros medicamentos metabolizados mediante glucuronidación.
Por eso siempre revisaría la medicación completa antes de utilizar D-glucarato de calcio.
También conviene tener especial precaución durante:
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Embarazo.
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Lactancia.
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Tratamientos hormonales.
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Tratamientos oncológicos.
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Enfermedades hepáticas o renales importantes.
D-glucarato de calcio: hígado, intestino y hormonas están mucho más relacionados de lo que parece
Lo más interesante del D-glucarato de calcio no es memorizar una lista de problemas para los que se utiliza.
Es comprender su mecanismo.
Nuestro hígado conjuga determinadas sustancias para facilitar su eliminación.
Esas sustancias pueden llegar al intestino a través de la bilis.
La microbiota intestinal puede modificar algunas de ellas mediante enzimas como la beta-glucuronidasa.
Y parte de esos compuestos puede entrar nuevamente en la circulación enterohepática.
El D-glucarato de calcio interviene precisamente en ese punto.
Por eso cuando hablamos de él terminamos hablando inevitablemente de hígado, intestino, microbiota, estrógenos y eliminación.
Y ésta es también una magnífica demostración de algo que vemos continuamente en consulta: el organismo no funciona por compartimentos independientes.
Lo que ocurre en el intestino puede modificar el metabolismo hormonal.
Lo que procesa el hígado puede volver al intestino.
Y lo que hace nuestra microbiota puede determinar qué termina eliminándose y qué vuelve a circular.
Este contenido tiene carácter educativo e informativo y no constituye una pauta individualizada de suplementación. Cuando existe medicación, tratamiento hormonal o tratamiento oncológico, las posibles interacciones deben valorarse antes de utilizar D-glucarato de calcio.


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