
En casa la conocemos como Curalili. Es una de esas recetas que pasan de generación en generación y que terminan convirtiéndose en un imprescindible del botiquín familiar.
Está inspirada en una antigua preparación atribuida a Santa Hildegarda de Bingen, una figura muy conocida por el uso de las plantas medicinales en el cuidado cotidiano.
A lo largo de los años la hemos preparado innumerables veces. En nuestra experiencia ha sido un gran aliado para el cuidado de pequeñas heridas superficiales, rozaduras, padrastros, piel irritada e incluso cuando alguna astilla terminaba dando más guerra de la cuenta.
No pretende sustituir la valoración médica cuando existe una infección importante, una herida profunda o aparecen signos como fiebre, pus abundante o dolor intenso, pero sí es una receta tradicional que merece la pena conservar.
¿Por qué esta combinación de plantas?
Cada planta aporta unas características diferentes que hacen que trabajen de forma complementaria.
- Caléndula: tradicionalmente utilizada para calmar y favorecer el cuidado de la piel.
- Hojas de nogal: muy apreciadas en fitoterapia tradicional por su riqueza en compuestos vegetales utilizados para la higiene cutánea.
- Raíz de equinácea: empleada tradicionalmente como apoyo para las defensas naturales y también en preparados de uso externo.
- Hojas de eucalipto: aportan un efecto refrescante y son muy utilizadas en preparados destinados a la higiene de la piel.
Al finalizar la preparación se añade una pequeña cantidad de aceite esencial de árbol del té, un ingrediente ampliamente utilizado en cosmética por sus propiedades higienizantes.
Ingredientes
- 50 g de pétalos de caléndula.
- 50 g de hojas de nogal.
- 50 g de raíz de equinácea.
- 50 g de hojas de eucalipto.
- 1,5 litros de agua.
- 5 gotas de aceite esencial de árbol del té.
Preparación
- Coloca el litro y medio de agua en una cacerola.
- Añade todas las plantas.
- Cuando comience a hervir, deja cocer a fuego lento durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando.
- Cuela la preparación.
- Vuelve a poner el líquido al fuego y deja reducir aproximadamente hasta la mitad de su volumen para concentrar los extractos vegetales.
- Filtra nuevamente y deja templar.
- Añade las cinco gotas de aceite esencial de árbol del té y mezcla bien.
- Guarda la preparación en una botella de cristal, preferiblemente de color oscuro.
Conservación
Al tratarse de una preparación acuosa sin conservantes, conviene mantenerla en un recipiente de cristal limpio y protegido de la luz.
En nuestra experiencia, suele conservarse alrededor de tres meses si se almacena correctamente, aunque si cambia el olor, el color o aparecen signos de deterioro es preferible desecharla y preparar una nueva.
Cómo la utilizamos en casa
Nosotros la aplicamos con ayuda de una gasa o un algodón sobre la zona que queremos limpiar o cuidar, igual que haríamos con otro preparado de higiene cutánea.
Puede utilizarse varias veces al día según las necesidades.
Una receta sencilla que sigue teniendo su sitio
A veces las preparaciones más simples son las que permanecen durante años en una familia. Curalili es una de ellas.
No porque sea una fórmula milagrosa, sino porque reúne plantas que la tradición herbal europea ha utilizado durante siglos para el cuidado de la piel y porque, después de muchos años preparándola en casa, sigue siendo una de esas recetas que nunca falta en nuestro botiquín.
Importante: Esta preparación está destinada exclusivamente al uso externo. No debe aplicarse sobre heridas profundas, quemaduras graves o lesiones que requieran atención médica. Si aparecen signos de infección importante o la lesión no mejora, es recomendable consultar con un profesional sanitario.


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