
La zeolita es un mineral de origen volcánico formado naturalmente por la interacción de cenizas volcánicas con aguas alcalinas. Existen diferentes tipos de zeolitas, aunque una de las más conocidas y estudiadas es la clinoptilolita.
Su característica más interesante es su peculiar estructura cristalina, formada por una red tridimensional de tetraedros de silicio y aluminio que crea pequeños canales y cavidades capaces de retener determinadas moléculas e intercambiar iones.
Precisamente esta capacidad explica tanto el interés que ha despertado la zeolita como la necesidad de utilizarla con prudencia.
Propiedades de la Zeolita
La zeolita se utiliza ampliamente a nivel industrial para la purificación de agua y aire, tratamiento de aguas residuales, agricultura, industria alimentaria y nutrición animal.
Su estructura funciona como una especie de tamiz molecular. Sus cavidades y canales pueden captar determinadas sustancias mediante fenómenos de adsorción e intercambio iónico.
Esta propiedad ha llevado a estudiar especialmente la clinoptilolita por su capacidad para captar determinados metales y otras sustancias.
De hecho, las zeolitas se han utilizado para retirar metales pesados y determinados contaminantes del agua y también en el tratamiento de residuos que contienen elementos radiactivos.
Pero precisamente aquí encontramos una cuestión importante: una sustancia con una elevada capacidad adsorbente no debe considerarse simplemente un suplemento más.
La zeolita no es un producto para tomar indiscriminadamente ni durante periodos prolongados sin valorar previamente para qué se está utilizando.
Zeolita y metales pesados
Una de las aplicaciones que más interés ha generado alrededor de la zeolita es su utilización dentro de los procesos de depuración relacionados con la exposición a determinados metales.
Su estructura porosa y su capacidad de intercambio catiónico permiten que determinadas sustancias queden retenidas en su estructura.
Esta característica se utiliza desde hace mucho tiempo fuera del ámbito de la suplementación.
Las zeolitas se emplean, por ejemplo, para:
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Purificación de aguas.
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Retirada de determinados metales.
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Filtrado de contaminantes.
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Tratamiento de aguas residuales.
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Agricultura.
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Nutrición animal.
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Tratamiento de determinados residuos industriales.
Su comportamiento como adsorbente es precisamente el origen del interés por la clinoptilolita para uso humano.
Beneficios de la Zeolita
Tradicionalmente, la zeolita se ha utilizado principalmente dentro de programas de depuración y eliminación de determinadas sustancias no deseadas.
Entre sus propiedades y aplicaciones más conocidas encontramos:
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Capacidad adsorbente.
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Capacidad de intercambio iónico.
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Captación de determinados metales.
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Unión a ciertas sustancias presentes en el aparato digestivo.
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Utilización dentro de programas depurativos.
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Interés en el estudio del estrés oxidativo.
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Aplicaciones relacionadas con la salud intestinal.
También se ha investigado su interacción con microorganismos intestinales y diferentes parámetros relacionados con el estrés oxidativo.
Sin embargo, no todas las zeolitas son iguales. Su composición, procedencia, pureza, tamaño de partícula y tratamiento previo son especialmente importantes cuando hablamos de productos destinados al consumo humano.
La Zeolita no arrastra solamente lo que nos interesa
Este es probablemente uno de los aspectos más importantes que debemos comprender antes de utilizarla.
Cuando hablamos de la capacidad de la zeolita para adsorber o intercambiar sustancias, no debemos imaginarla como un sistema inteligente que reconoce perfectamente qué queremos conservar y qué queremos eliminar.
Su comportamiento depende de numerosos factores químicos.
Por esta razón, cuando se utiliza dentro de un programa de depuración también debe tenerse en cuenta la alimentación, el estado mineral de la persona, la hidratación, los medicamentos que utiliza y el funcionamiento intestinal.
No tiene demasiado sentido intentar eliminar determinadas sustancias mientras provocamos al mismo tiempo un desequilibrio mineral o alteramos la absorción de algo que necesitamos.
Zeolita y estreñimiento
La zeolita puede agravar considerablemente el estreñimiento, especialmente en personas predispuestas o cuando no existe una hidratación adecuada.
Este no es un detalle menor.
Una persona que ya presenta estreñimiento importante no debería iniciar por su cuenta una suplementación con zeolita pensando simplemente que está realizando una “depuración”.
Si estamos intentando favorecer la eliminación de determinadas sustancias, necesitamos precisamente que las vías normales de eliminación funcionen correctamente.
Por eso, antes de utilizar productos con una capacidad adsorbente tan elevada, hay que valorar el funcionamiento intestinal.
Usos de la Zeolita
La clinoptilolita ha despertado interés principalmente por sus posibles aplicaciones relacionadas con:
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Captación de determinados metales y contaminantes.
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Procesos de depuración.
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Salud intestinal.
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Estrés oxidativo.
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Intercambio iónico.
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Adsorción de determinadas sustancias en el aparato digestivo.
Fuera del organismo, sus aplicaciones son todavía mucho más amplias y están perfectamente establecidas en campos como la purificación de aguas, agricultura, industria y control de contaminantes.
Contraindicaciones de la Zeolita
La zeolita requiere bastante más prudencia de la que en ocasiones transmite su imagen de producto “natural”.
Puede provocar o agravar el estreñimiento y no es adecuada cuando existe una dificultad importante para evacuar.
Además, por su capacidad adsorbente y de intercambio iónico, debe prestarse atención a su utilización junto con medicamentos, minerales y otros suplementos, ya que puede modificar su disponibilidad.
Debe evitarse especialmente su utilización simultánea con medicamentos que contienen determinados metales, como litio o platino.
También requiere especial precaución durante tratamientos farmacológicos complejos y no debería utilizarse simultáneamente con medicamentos sin valorar previamente posibles interferencias.
Otros posibles problemas asociados a su utilización son:
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Estreñimiento.
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Alteraciones digestivas.
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Náuseas.
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Mayor necesidad de hidratación.
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Alteración de la absorción de determinados minerales.
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Interferencia con medicamentos y suplementos.
En personas con estreñimiento importante o antecedentes de obstrucción intestinal, su utilización resulta especialmente poco recomendable.
También es fundamental utilizar exclusivamente productos de clinoptilolita destinados específicamente al consumo humano y con un adecuado control de pureza, ya que estamos hablando de un mineral natural cuya composición puede variar dependiendo de su procedencia.
¿Merece la pena tomar Zeolita?
La zeolita es un material extraordinariamente interesante y su capacidad para captar determinadas sustancias explica perfectamente la enorme cantidad de aplicaciones industriales, ambientales y biológicas que se han desarrollado alrededor de ella.
Pero que una sustancia tenga una gran capacidad adsorbente no significa que cuanto más utilicemos, mejor.
En naturopatía disponemos actualmente de diferentes herramientas para trabajar los procesos depurativos y no siempre necesitamos recurrir a sustancias tan adsorbentes.
La elección debe depender de qué queremos conseguir, del estado intestinal y nutricional de la persona y, sobre todo, de si realmente necesitamos utilizarla.
En este caso, más no significa mejor.


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