
Cuando intentamos perder peso solemos pensar que todo consiste en consumir menos calorías de las que gastamos.
Aunque el balance energético es importante, no es el único factor que influye en el peso corporal. El tipo de alimentos y bebidas que consumimos también puede afectar al apetito, al metabolismo y a nuestras decisiones alimentarias.
Uno de los mayores obstáculos durante el verano suele ser el consumo de alcohol.
¿Cómo afecta el alcohol a la pérdida de peso?
1. El alcohol estimula el apetito
El alcohol se ha utilizado tradicionalmente como aperitivo porque favorece el apetito.
Diversos estudios han observado que consumir alcohol antes de una comida puede hacer que acabemos comiendo más cantidad.
Además, el alcohol activa los circuitos de recompensa del cerebro relacionados con la liberación de dopamina, lo que puede aumentar el deseo tanto de seguir bebiendo como de consumir alimentos, especialmente los más calóricos.
2. Aporta muchas calorías
El alcohol aporta aproximadamente 7 kcal por gramo, una cantidad superior a los hidratos de carbono y las proteínas, y solo ligeramente inferior a la grasa.
Además, las bebidas alcohólicas suelen acompañarse de refrescos azucarados, zumos o bebidas energéticas que aumentan todavía más su aporte calórico.
A esto hay que añadir que el alcohol aporta las llamadas calorías vacías, ya que proporciona energía pero muy pocos nutrientes esenciales.
3. Dificulta la utilización de las grasas como fuente de energía
Cuando consumimos alcohol, el organismo lo considera una prioridad metabólica y el hígado centra gran parte de su actividad en eliminarlo.
Mientras esto ocurre, la oxidación de las grasas disminuye temporalmente, dificultando que el organismo las utilice como fuente de energía.
Si sabes que vas a consumir alcohol de forma puntual, algunos profesionales utilizan nutrientes como la L-carnitina dentro de una estrategia global de alimentación y ejercicio, aunque nunca sustituye unos buenos hábitos de vida.
4. Puede alterar el equilibrio hormonal
El consumo excesivo de alcohol puede favorecer un aumento del cortisol, una hormona relacionada con la respuesta al estrés.
Cuando esta situación se mantiene en el tiempo, puede dificultar el mantenimiento de la masa muscular y favorecer la acumulación de grasa corporal.
Además, en los hombres, un consumo elevado y continuado de alcohol puede asociarse con una disminución de los niveles de testosterona, afectando tanto a la composición corporal como al rendimiento físico.
¿Hay que eliminar completamente el alcohol?
Si tu objetivo es perder peso, lo más recomendable es reducir al máximo el consumo de alcohol.
Sin embargo, un consumo ocasional y moderado tendrá un impacto muy diferente al de un consumo frecuente o excesivo.
Durante el verano intenta priorizar el agua, las infusiones frías o las bebidas sin azúcar y reserva el alcohol para ocasiones puntuales.
La constancia con la alimentación y el ejercicio tendrá mucha más influencia en tus resultados que una celebración aislada.
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