
Los niños parecen tener un imán para los pequeños accidentes y las molestias del día a día. Un resfriado, una picadura de mosquito, un golpe jugando o un mareo durante un viaje son situaciones habituales que, afortunadamente, muchas veces pueden aliviarse con medidas sencillas.
Eso sí, conviene recordar que los remedios naturales no sustituyen la atención médica. Si el niño presenta fiebre alta, dificultad para respirar, dolor intenso o síntomas que no mejoran, siempre debe ser valorado por un profesional sanitario.
Estos son algunos de los remedios naturales que pueden resultar útiles en determinadas situaciones.
1. Miel y limón para aliviar la garganta
La miel ayuda a calmar la irritación de la garganta y puede disminuir la tos en niños mayores de un año. El limón aporta vitamina C y ayuda a fluidificar las secreciones.
Puedes mezclar una cucharada de miel cruda con una cucharada de zumo de limón recién exprimido y templarlo ligeramente al baño María.
Importante: la miel nunca debe administrarse a menores de un año por el riesgo de botulismo infantil.
2. Manzanilla para los cólicos
La manzanilla es una de las plantas medicinales más utilizadas para favorecer la digestión y ayudar a relajar la musculatura intestinal.
En niños mayores puede utilizarse una infusión suave. En bebés, cualquier duda sobre el uso de infusiones debe consultarse previamente con el pediatra y nunca deben sustituir las tomas de leche.
3. Bicarbonato para las picaduras de insectos
Una pasta elaborada con bicarbonato sódico y un poco de agua fría puede ayudar a aliviar el picor y la irritación provocados por algunas picaduras de insectos.
Se aplica sobre la zona durante unos minutos y posteriormente se aclara con agua.
4. Masajes para aliviar los gases
En bebés y niños pequeños, un masaje suave sobre el abdomen realizando movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj puede favorecer la expulsión de gases y mejorar la sensación de hinchazón.
5. Movimiento de bicicleta
Mover suavemente las piernas del bebé imitando el pedaleo de una bicicleta ayuda a estimular el movimiento intestinal y puede aliviar tanto los gases como el estreñimiento leve.
6. Lavados nasales con suero fisiológico
Cuando aparece congestión nasal, los lavados con suero fisiológico ayudan a eliminar el exceso de mucosidad y facilitan la respiración, especialmente antes de dormir o de las tomas en los bebés.
7. Jengibre para el mareo durante los viajes
El jengibre ha demostrado ser útil para aliviar las náuseas asociadas al mareo por movimiento.
En niños mayores puede prepararse una infusión suave unos 30 minutos antes del viaje, siempre que no exista ninguna contraindicación.
8. Pepino para pequeñas inflamaciones
Las rodajas de pepino recién sacadas de la nevera producen un agradable efecto refrescante que puede aliviar pequeñas inflamaciones o golpes leves.
9. Retirar correctamente el aguijón de una abeja
Si una abeja deja el aguijón clavado, lo más recomendable es retirarlo cuanto antes raspándolo suavemente con el borde de una tarjeta de plástico, evitando apretarlo con los dedos para no liberar más veneno.
10. Baño templado para relajar
Un baño con agua templada puede ayudar a relajar al niño cuando está especialmente inquieto o presenta pequeñas molestias musculares.
11. Calcetín de arroz caliente
Llenar un calcetín limpio con arroz seco y calentarlo ligeramente permite obtener una fuente de calor seco que puede aliviar molestias musculares o pequeñas contracturas.
Antes de aplicarlo conviene comprobar siempre la temperatura para evitar quemaduras.
12. Respirar haciendo pompas de jabón
Hacer pompas obliga a realizar respiraciones lentas y profundas.
Puede ser un recurso sencillo para ayudar a que los niños reduzcan la ansiedad o se relajen antes de una situación que les genere nervios.
13. Agua y buena hidratación
Muchos pequeños dolores de cabeza, el cansancio o el estreñimiento mejoran simplemente asegurando una correcta hidratación a lo largo del día.
El agua sigue siendo la mejor bebida para los niños.
14. Descanso cuando el cuerpo lo pide
Durante una infección leve o después de un día muy activo, descansar es uno de los mejores remedios naturales.
Dormir las horas necesarias favorece la recuperación del organismo y ayuda al sistema inmunitario a realizar correctamente su trabajo.
15. Alimentación variada para prevenir
Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos adaptados a la edad y alimentos poco procesados ayuda a mantener un sistema inmunitario fuerte y favorece el correcto desarrollo del niño.
La mejor medicina muchas veces empieza en el plato.
Los remedios naturales son un complemento, no un sustituto
Muchos remedios caseros se han utilizado durante generaciones y pueden resultar útiles para aliviar pequeñas molestias cotidianas. Sin embargo, cuando los síntomas son intensos, aparecen fiebre alta, dificultad para respirar, dolor importante o el niño empeora, siempre debe ser valorado por un profesional sanitario.
Aplicar el sentido común, mantener unos buenos hábitos de alimentación e higiene y conocer pequeños recursos naturales puede ayudar a afrontar con más tranquilidad muchos de los problemas habituales de la infancia.
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