Remedios naturales para la ansiedad

La ansiedad es una respuesta normal de nuestro organismo ante el estrés, una amenaza o una situación que percibimos como peligrosa. Forma parte de la conocida respuesta de «lucha o huida», un mecanismo de supervivencia que prepara al cuerpo para reaccionar rápidamente.

El problema aparece cuando la ansiedad se mantiene de forma constante, resulta desproporcionada respecto a la situación que estamos viviendo o aparece incluso cuando aparentemente no existe ningún peligro.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad puede definirse como una sensación de temor, preocupación o anticipación ante algo que creemos que puede ocurrir en el futuro. Una de sus características principales es el intenso malestar mental acompañado de la sensación de no ser capaces de controlar lo que va a suceder.

Entre los síntomas más frecuentes encontramos:

  • tensión muscular;
  • sudoración, especialmente en las palmas de las manos;
  • molestias digestivas;
  • respiración rápida o entrecortada;
  • mareo o sensación de desmayo;
  • palpitaciones o taquicardia;
  • dificultad para relajarse;
  • problemas para conciliar o mantener el sueño.

Cuando se mantiene durante mucho tiempo, la ansiedad puede alterar considerablemente nuestra calidad de vida y relacionarse con insomnio, problemas digestivos, tensión muscular, alteraciones cardiovasculares y episodios de pánico.

Detrás de un estado de ansiedad pueden existir numerosos factores. El estrés es uno de los más evidentes, pero también conviene valorar el exceso de cafeína o alcohol, las grandes fluctuaciones de glucosa, determinados medicamentos, alteraciones tiroideas, cambios hormonales, falta de sueño y otros problemas que pueden producir síntomas parecidos a los de la ansiedad.

Alimentos que conviene reducir si tienes ansiedad

La alimentación no es la única responsable de nuestro estado emocional, pero determinadas sustancias pueden favorecer el nerviosismo o intensificar algunos síntomas.

Alimentos ricos en azúcar y azúcares añadidos. Un consumo elevado de azúcar puede favorecer oscilaciones rápidas de glucosa, especialmente cuando se toma de forma aislada. En algunas personas estas fluctuaciones se acompañan de irritabilidad, cansancio, hambre y sensación de nerviosismo.

Cafeína. Es un estimulante del sistema nervioso y, cuando existe ansiedad, puede aumentar las palpitaciones, el temblor, la inquietud y las dificultades para dormir. La sensibilidad es muy individual: hay personas que toleran perfectamente una pequeña cantidad y otras a las que incluso una taza de café les afecta.

Alcohol. Aunque inicialmente puede producir una sensación de relajación, posteriormente puede alterar el sueño y favorecer palpitaciones, inquietud y síntomas que pueden confundirse con ansiedad. Utilizarlo para controlar el estrés tampoco es una buena estrategia.

Harinas refinadas y alimentos ultraprocesados. Especialmente cuando predominan los hidratos de carbono refinados y azúcares y apenas contienen fibra, proteínas o grasas, pueden favorecer oscilaciones de glucosa y una alimentación nutricionalmente pobre.

Alimentos recomendados para la ansiedad

Al contrario, una alimentación rica en determinados nutrientes puede ayudarnos a mantener el funcionamiento normal del sistema nervioso.

Alimentos ricos en vitaminas del grupo B. Podemos encontrarlas en carnes, pescados, huevos, levadura nutricional o de cerveza, legumbres, cereales integrales, frutos secos y verduras de hoja verde. Las vitaminas del grupo B participan en numerosas reacciones relacionadas con el metabolismo energético y el funcionamiento del sistema nervioso.

Alimentos ricos en calcio. Además de los productos lácteos, podemos obtener calcio del sésamo y el tahini, las sardinas consumidas con su espina, las almendras, determinadas verduras y otros alimentos.

Alimentos ricos en magnesio. El magnesio interviene en la función neuromuscular y en numerosos procesos del sistema nervioso. Entre sus fuentes alimentarias encontramos frutos secos, semillas, aguacate, legumbres, cacao puro, cereales integrales y verduras de hoja verde.

Ácidos grasos omega-3. Los omega-3 forman parte de las membranas celulares y algunos de ellos, especialmente el DHA, tienen una presencia importante en el sistema nervioso. Los pescados azules de aguas frías constituyen una de las mejores fuentes alimentarias de EPA y DHA. Las nueces, semillas de lino y chía aportan principalmente ALA, que nuestro organismo puede transformar parcialmente en EPA y DHA.

Otros alimentos interesantes dentro de una dieta variada son los albaricoques, espárragos, aguacates, plátanos y brócoli.

Remedios naturales para la ansiedad

Dentro de la Naturopatía existen diferentes plantas, aminoácidos, minerales y otros complementos que pueden utilizarse según el tipo de ansiedad, el terreno de la persona y los síntomas que la acompañan.

Ashwagandha. Es una de las plantas adaptógenas más conocidas. Se utiliza especialmente cuando existe una importante relación entre ansiedad, estrés mantenido, cansancio y dificultad para adaptarse a situaciones de sobrecarga.

5-HTP y triptófano. Aunque no son exactamente lo mismo, ambos están relacionados con la ruta de síntesis de serotonina. Precisamente por este mecanismo hay que tener especial precaución cuando se utilizan medicamentos que actúan sobre la serotonina, como determinados antidepresivos.

Kava. Tradicionalmente se ha utilizado por sus propiedades relajantes y ansiolíticas. No debe combinarse alegremente con alcohol, medicamentos sedantes ni utilizarse sin valorar sus contraindicaciones e interacciones.

GABA. El ácido gamma-aminobutírico o GABA es uno de los principales neurotransmisores inhibidores del sistema nervioso central. Su función fisiológica está relacionada con la reducción de la excitabilidad neuronal y participa en los mecanismos de relajación.

Calcio y magnesio. Ambos minerales participan en la función neuromuscular. El magnesio resulta especialmente interesante cuando la ansiedad se acompaña de tensión muscular, cansancio, contracturas o dificultad para relajarse.

Vitaminas del grupo B. Participan en el metabolismo energético y en numerosas funciones del sistema nervioso. Su utilización debe adaptarse a las necesidades de cada persona y no limitarse a tomar grandes cantidades de vitaminas indiscriminadamente.

Recetas de la Abuela para la ansiedad

Esta es una antigua combinación de plantas tradicionalmente utilizadas para favorecer la relajación.

Ingredientes

  • 30 g de hipérico
  • 25 g de manzanilla romana
  • 30 g de hisopo
  • 50 g de melisa
  • 30 g de espliego
  • 30 g de tilo
  • 30 g de lúpulo
  • 30 g de pasiflora

Mezclar todas las plantas.

Poner 4 cucharaditas de la mezcla en 1 litro de agua hirviendo, dejar reposar durante 5 minutos y colar.

Por otro lado, poner 3 cucharaditas de raíz de valeriana en medio litro de agua y cocer durante 5 minutos a fuego lento y con el recipiente tapado. Dejar reposar otros 8 minutos y colar.

Mezclar los dos líquidos y tomar una taza después de cada comida.

Importante: esta receta contiene hipérico, una planta con numerosas interacciones con medicamentos, entre ellos algunos antidepresivos, anticonceptivos, anticoagulantes y otros tratamientos. La valeriana y otras plantas de la mezcla también pueden potenciar los efectos de sustancias sedantes.

Aceites esenciales para la ansiedad

Aceite esencial de lavanda. Es probablemente uno de los aceites esenciales más utilizados cuando buscamos relajación. Puede emplearse mediante difusión ambiental o inhalación y también, correctamente diluido en un aceite vegetal, mediante aplicación tópica.

Aceite esencial de manzanilla romana. Se utiliza tradicionalmente para favorecer la calma y puede resultar especialmente agradable cuando el nerviosismo se acompaña de tensión o dificultad para desconectar.

Los aceites esenciales son sustancias muy concentradas y no deben aplicarse de forma indiscriminada directamente sobre la piel.

Pequeños hábitos que pueden ayudar con la ansiedad

El ejercicio físico regular es una de las herramientas más sencillas para descargar tensión acumulada. No hace falta convertirlo en otra obligación: caminar, nadar, bailar, practicar yoga o cualquier actividad que disfrutemos puede ser suficiente para introducir movimiento de manera habitual.

También resulta importante cuidar el descanso y mantener horarios razonablemente regulares. Las técnicas de respiración, especialmente antes de acostarnos o en momentos de gran activación, pueden ayudarnos a reducir progresivamente el estado de alerta.

Y no olvidemos algo básico: la ansiedad no siempre necesita que intentemos silenciarla; a veces necesita que averigüemos qué la está provocando. Alimentación, sueño, estrés, hormonas, situación personal y estado físico forman parte del mismo organismo y merece la pena observarlos en conjunto.

Este contenido tiene carácter educativo y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico. Si estás siguiendo un tratamiento para la ansiedad, no lo suspendas ni lo sustituyas por plantas o complementos sin valorar previamente posibles interacciones.

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1 comentarios

Por Mónica 05/11/2022 20:20:32

Con mucha pena no he encontrado el video, que se llamaba técnica efectiva contra la ansiedad. ¿ Qué paso ?.