Trucos para aliviar el estreñimiento en los bebés

El estreñimiento en los bebés es una de las preocupaciones más frecuentes de los padres, especialmente durante los primeros meses de vida y cuando comienza la introducción de nuevos alimentos.

Ver a nuestro bebé ponerse rojo, hacer fuerza, llorar o pasar varios días sin evacuar puede resultar preocupante. Sin embargo, no siempre significa que esté estreñido.

El aparato digestivo de los bebés todavía está madurando y sus hábitos intestinales pueden variar considerablemente dependiendo de su edad, del tipo de lactancia y de los alimentos que consumen.

Vamos a conocer las principales causas del estreñimiento infantil y algunos trucos naturales para ayudar al bebé a evacuar, respetando siempre su desarrollo digestivo.

¿Cómo saber si un bebé está estreñido?

Lo primero que debemos entender es que el estreñimiento no depende únicamente de cuántas veces hace caca el bebé.

Un lactante alimentado exclusivamente con leche materna puede realizar varias deposiciones al día o pasar varios días sin evacuar y encontrarse perfectamente bien.

En cambio, un bebé que hace caca diariamente, pero expulsa pequeñas bolitas duras y secas, sí puede estar estreñido.

Los signos más habituales son:

  • Heces duras, secas o en forma de pequeñas bolitas.

  • Dolor o molestias al defecar.

  • Llanto asociado a la expulsión de heces duras.

  • Dificultad persistente para evacuar.

  • Pequeñas fisuras anales producidas por las heces endurecidas.

  • En ocasiones, pequeñas cantidades de sangre roja superficial asociadas a estas fisuras.

Por tanto, debemos observar tanto la frecuencia como la consistencia de las heces y el comportamiento del bebé.

¿Por qué se produce el estreñimiento en los bebés?

Maduración del aparato digestivo

Durante los primeros meses de vida, el sistema digestivo y los mecanismos que coordinan la evacuación todavía están desarrollándose.

Algunos bebés hacen mucha fuerza, gruñen, se ponen rojos e incluso lloran antes de realizar una deposición blanda.

Este fenómeno se conoce como disquecia del lactante y se relaciona con la dificultad para coordinar la presión abdominal y la relajación del suelo pélvico.

No es lo mismo que el estreñimiento y generalmente desaparece conforme madura el bebé.

Lactancia artificial

Los bebés alimentados con leche de fórmula pueden presentar deposiciones de consistencia diferente a las de los bebés amamantados.

La composición de la fórmula, la digestión de sus proteínas y grasas y otros factores individuales pueden influir en las características de las heces.

Además, una preparación incorrecta de la fórmula, utilizando más polvo del indicado, puede ocasionar problemas digestivos y de hidratación.

Introducción de la alimentación complementaria

Cuando el bebé comienza a consumir alimentos diferentes de la leche, sus deposiciones cambian.

La introducción de cereales, frutas, verduras y otros alimentos modifica la composición de los residuos intestinales y de la microbiota.

Durante esta transición pueden aparecer episodios de estreñimiento, especialmente cuando la alimentación contiene poca fibra o líquidos insuficientes.

Cambios en la alimentación o la hidratación

Los cambios de fórmula, de horarios o de alimentos también pueden modificar temporalmente el tránsito intestinal.

Una hidratación insuficiente puede favorecer que las heces se vuelvan más duras, especialmente cuando el bebé ya consume alimentación complementaria.

Trucos naturales para aliviar el estreñimiento en los bebés

1. Masajes suaves en el abdomen

El masaje abdominal es uno de los recursos tradicionales más utilizados para favorecer el bienestar digestivo de los bebés.

Podemos colocar al pequeño tumbado boca arriba, en un lugar cómodo y cálido, y realizar movimientos circulares muy suaves alrededor del ombligo.

Los movimientos deben seguir el sentido de las agujas del reloj, acompañando aproximadamente el recorrido del colon.

Es importante que el masaje sea delicado, sin presionar profundamente el abdomen y evitando realizarlo inmediatamente después de una toma.

Además de proporcionar un momento de contacto y relajación, puede ayudar al bebé a sentirse más cómodo cuando presenta gases o tensión abdominal.

2. Mover suavemente sus piernas como si pedaleara

Otro truco muy conocido consiste en realizar el movimiento de la bicicleta.

Con el bebé tumbado boca arriba, sujetamos suavemente sus piernas y las movemos de forma alterna, como si estuviera pedaleando.

También podemos flexionar delicadamente ambas rodillas hacia el abdomen, sin forzar las articulaciones.

Estos movimientos favorecen la movilidad y pueden facilitar la expulsión de gases.

Aunque no constituyen un tratamiento del estreñimiento verdadero, son una medida sencilla para aliviar algunas molestias digestivas.

3. Favorecer el movimiento y el tiempo boca abajo

El movimiento forma parte del desarrollo normal del bebé y también contribuye a su bienestar digestivo.

Cuando el bebé está despierto y vigilado, podemos permitirle pasar pequeños periodos boca abajo, siempre adaptados a su edad y capacidad.

Esta actividad, conocida como tummy time, favorece el desarrollo muscular y motor.

A medida que crece, permitirle moverse libremente, girarse y gatear también resulta beneficioso.

El tiempo boca abajo debe realizarse únicamente mientras está despierto y bajo supervisión. Para dormir, los bebés deben colocarse boca arriba.

4. Revisar la preparación de la leche de fórmula

Si el bebé toma leche artificial, debemos comprobar que la fórmula se prepara exactamente siguiendo las instrucciones del fabricante.

Nunca debemos añadir más polvo del indicado ni modificar las proporciones de agua por nuestra cuenta.

Una concentración excesiva puede favorecer problemas de hidratación y digestión, mientras que diluir demasiado la fórmula puede ocasionar desequilibrios nutricionales peligrosos.

Tampoco conviene cambiar continuamente de marca o tipo de leche sin valorar antes qué está ocurriendo.

5. Mantener una alimentación adecuada durante la lactancia

La leche materna proporciona al bebé agua y nutrientes adaptados a sus necesidades.

Durante los primeros seis meses, un bebé sano alimentado exclusivamente con leche materna no necesita agua adicional, salvo indicación sanitaria específica.

Si las deposiciones son blandas, el bebé se alimenta bien, moja pañales normalmente y gana peso, pasar varios días sin evacuar puede formar parte de su patrón intestinal habitual, especialmente después de las primeras semanas.

En cambio, un recién nacido pequeño con deposiciones muy escasas necesita una valoración de la alimentación y de la transferencia de leche.

Alimentos que pueden ayudar cuando comienza la alimentación complementaria

A partir de aproximadamente los seis meses, cuando el bebé presenta las señales de desarrollo necesarias para comenzar la alimentación complementaria, podemos introducir progresivamente diferentes alimentos.

En esta etapa, algunas frutas y verduras pueden resultar especialmente interesantes para favorecer el tránsito intestinal.

Pera

La pera contiene agua, fibra y sorbitol, un azúcar presente naturalmente en algunas frutas que puede contribuir a ablandar las heces.

Podemos ofrecerla madura, triturada o con una textura adaptada a la capacidad del bebé.

Ciruela

La ciruela es uno de los alimentos tradicionalmente utilizados para favorecer la evacuación.

Su combinación de fibra y sorbitol explica parte de su efecto sobre el tránsito intestinal.

Podemos utilizar ciruela madura preparada con una textura adecuada a la edad, evitando trozos duros o formas que supongan riesgo de atragantamiento.

Melocotón

El melocotón también aporta agua y fibra y puede incorporarse a la alimentación complementaria.

Su textura debe adaptarse al desarrollo del bebé.

Avena

La avena contiene fibra soluble, entre ella los beta-glucanos, que absorben agua y contribuyen a modificar la consistencia del contenido intestinal.

Puede introducirse en preparaciones apropiadas para la edad, como pequeñas cantidades de gachas bien cocidas y de textura adecuada.

Verduras

El calabacín, el brócoli, la calabaza y otras verduras permiten ampliar la variedad de fibra de la alimentación infantil.

Lo importante no es depender de un único alimento, sino construir progresivamente una dieta variada.

¿Puede beber agua un bebé estreñido?

Depende de su edad.

Antes de los seis meses, la leche materna o la fórmula correctamente preparada suelen cubrir las necesidades de hidratación del bebé. No debemos administrar agua adicional como remedio casero sin indicación sanitaria.

A partir de los seis meses, podemos ofrecer pequeñas cantidades de agua con las comidas, manteniendo la leche como una fuente fundamental de nutrición durante el primer año.

La cantidad necesaria dependerá de la edad, la alimentación y las circunstancias individuales.

¿Son recomendables las infusiones para el estreñimiento infantil?

Aunque tradicionalmente se han utilizado diferentes plantas digestivas para aliviar gases y molestias abdominales, debemos recordar que un bebé no es un adulto pequeño.

Su metabolismo, su capacidad para procesar determinadas sustancias y su sensibilidad a los principios activos vegetales son diferentes.

Por ello, no conviene administrar infusiones de anís, hinojo, sen, cáscara sagrada u otras plantas laxantes como remedio casero para el estreñimiento de los lactantes.

En particular, las plantas con efecto laxante estimulante no son apropiadas para tratar el estreñimiento de un bebé por iniciativa propia.

La fitoterapia infantil requiere valorar cuidadosamente la edad, la planta, la preparación y la finalidad de su utilización.

¿Y el aceite de oliva?

El aceite de oliva virgen extra es una grasa saludable que puede formar parte de la alimentación complementaria cuando el bebé ya consume alimentos sólidos.

Sin embargo, no debemos administrar cucharadas de aceite directamente al bebé como laxante.

Tampoco se debe introducir aceite en el recto ni utilizarlo para estimular mecánicamente la evacuación.

Remedios caseros que debemos evitar

Algunos trucos populares pueden resultar contraproducentes.

Entre ellos encontramos:

  • Introducir termómetros, bastoncillos u otros objetos en el ano para estimular la evacuación.

  • Administrar enemas o supositorios sin indicación sanitaria.

  • Utilizar laxantes de adultos.

  • Dar infusiones laxantes.

  • Ofrecer miel a menores de doce meses.

  • Diluir la leche de fórmula para aportar más agua.

  • Administrar zumos o preparados caseros concentrados sin valorar la edad y la situación del bebé.

La estimulación rectal repetida tampoco ayuda a que el lactante aprenda a coordinar por sí mismo la evacuación.

¿Cuándo debemos preocuparnos por el estreñimiento del bebé?

Aunque la mayoría de los episodios de estreñimiento infantil son funcionales, existen situaciones que necesitan valoración.

Debemos prestar especial atención cuando aparecen:

  • Distensión abdominal importante.

  • Vómitos persistentes, especialmente si son verdes.

  • Fiebre o decaimiento.

  • Sangrado rectal que no se explica por una pequeña fisura.

  • Rechazo de las tomas o dificultades para alimentarse.

  • Escasa ganancia de peso.

  • Dolor importante o persistente.

  • Estreñimiento desde los primeros días de vida.

También es importante valorar a los recién nacidos que no expulsan el meconio durante las primeras 48 horas después del nacimiento.

En ocasiones, el estreñimiento puede relacionarse con alteraciones digestivas, metabólicas o anatómicas que necesitan una evaluación específica.

Si el bebé presenta abdomen muy distendido, vómitos verdes o un deterioro importante de su estado general, necesita atención urgente.

La importancia de respetar el ritmo intestinal del bebé

No todos los bebés hacen caca con la misma frecuencia.

Algunos evacuan después de casi todas las tomas y otros necesitan más tiempo.

Durante el crecimiento, la frecuencia de las deposiciones puede modificarse considerablemente sin que exista ninguna enfermedad.

Por eso, antes de intentar que un bebé haga caca todos los días, debemos preguntarnos si realmente está estreñido.

Si sus deposiciones son blandas, se alimenta correctamente, crece con normalidad y no presenta molestias importantes, puede que simplemente tenga un ritmo intestinal diferente.

En cambio, cuando aparecen heces duras, dolor y dificultades persistentes, merece la pena revisar la alimentación y buscar la causa.

Los masajes abdominales, el movimiento suave, una correcta preparación de la fórmula y una alimentación complementaria rica en alimentos apropiados para su edad pueden contribuir al bienestar digestivo.

Pero, sobre todo, debemos recordar que el aparato digestivo de nuestro bebé está aprendiendo a funcionar y que no siempre necesita nuestra intervención.

A veces, el mejor truco consiste simplemente en observar, acompañar y respetar su proceso de maduración.

Este artículo tiene carácter informativo y divulgativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

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